{"id":57490,"date":"2026-01-20T06:27:00","date_gmt":"2026-01-20T05:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=57490"},"modified":"2026-01-21T16:14:44","modified_gmt":"2026-01-21T15:14:44","slug":"por-que-dios-permite-el-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/por-que-dios-permite-el-mal\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 Dios permite el mal?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tres principales dificultades que tiene el hombre para creer en Dios son: que sus leyes suponen una amenaza a nuestra libertad, la advertencia de la presencia del mal en el mundo y el sufrimiento del inocente. De la primera cuesti\u00f3n ya hablamos anteriormente en un art\u00edculo titulado\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/recursos\/los-esclavos-del-senor\/\">Los esclavos del Se\u00f1or<\/a><\/em>\u00a0al cual dirijo al lector para su consideraci\u00f3n. Son la segunda y tercera dificultades las que ahora pretendo analizar. Y son dificultades importantes, ya que parte de la causa por la que existe tanto ate\u00edsmo afectivo tiene su origen por estos motivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n se resume en una pregunta: \u00bfc\u00f3mo un ser omnipotente puede permitir que ocurran cosas malas? Esta pregunta es muy antigua, de hecho, se atribuye a Epicuro la famosa conjetura que puede resumirse en la incompatibilidad de la existencia del mal y el sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente. Para intentar explicarlo vamos a dividir el origen de ese mal en cuatro partes: por un lado el mal moral que surge de la voluntad del hombre (lo denominaremos mal activo); por otro, el mal que procede del hombre malo pero que sufren los inocentes (lo llamaremos mal pasivo); un tercer mal f\u00edsico que surge del propio hombre y que le afecta a \u00e9l mismo, al cual denominaremos enfermedad; y finalmente un mal que nace en la naturaleza y que afecta a cualquier hombre, el cual denominaremos mal f\u00edsico, casual o fortuito.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mal activo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezaremos por el mal que hacen los hombres (mal activo) y que solo es atribuible a ellos mismos. Si Dios ha querido asumir el riesgo de crear seres a su imagen y semejanza, entonces esos seres tienen que ser necesariamente libres y con capacidad de amar, como \u00c9l. Si no fuera as\u00ed, no estar\u00edan hechos a su imagen y semejanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, sabemos identificar el bien que afecta al conjunto de la comunidad humana en cosas muy fundamentales y que son aceptadas por todos los hombres. B\u00e1sicamente esas normas que lo regulan est\u00e1n recogidas en el Derecho internacional p\u00fablico y privado. Ejemplos de estas leyes son el desarrollo de las normas de tr\u00e1fico universales, no hacer da\u00f1o al pr\u00f3jimo y respetar la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, existe una dificultad profunda en el hombre para saber lo que es bueno cuando le afecta a uno mismo o a los dem\u00e1s en la vida cotidiana. Esta dificultad tiene su origen en la distorsi\u00f3n introducida en el interior del hombre al comienzo de su creaci\u00f3n y est\u00e1 relatada en el G\u00e9nesis. Esa dificultad merma la capacidad de ser libre, que es escoger el bien, de manera que en la medida en que escogemos el mal, vamos progresivamente perdiendo esa capacidad de ser libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios nos ayuda con sus normas para que podamos desarrollar esa capacidad de libertad de escoger el bien para vivir y ser felices (Dt 4, 5-9). No interpretemos esas normas como una amenaza a nuestra libertad; son m\u00e1s bien el GPS que continuamente nos indica c\u00f3mo ser felices conforme a nuestra naturaleza. Las leyes de Dios no nos coartan, sino que nos hacen libres. La cuesti\u00f3n es fiarse de \u00c9l o no. Cada uno elige. Eso s\u00ed: Dios quiere hijos libres que le amen, no quiere esclavos que le teman.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta explicaci\u00f3n cl\u00e1sica podr\u00eda satisfacernos para explicar el mal moral en el mundo. Sencillamente existen personas que realmente quieren y hacen el mal apart\u00e1ndose voluntariamente de lo que Dios quiere. M\u00e1s a\u00fan, gracias a la presencia del mal puede ejercitarse la virtud. Si no existiera la cobard\u00eda, no se podr\u00eda ser valiente. Si no existiera la soberbia, no se ejercitar\u00eda la humildad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mal pasivo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ahora viene el segundo problema, el mal pasivo, menos comprensible. \u00bfPor qu\u00e9 tienen que padecer los inocentes el mal provocado por otros hombres? Sin embargo, la pregunta real no es por qu\u00e9 pasan esas cosas, sino m\u00e1s bien: \u00bfpor qu\u00e9 Dios las permite?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos a considerar un momento la historia de la relaci\u00f3n que ha tenido Dios con el hombre. Hay unos hechos narrados en el Antiguo Testamento, que han llamado mucho la atenci\u00f3n y que han sido objeto de cr\u00edtica contra Dios, llam\u00e1ndole tirano, vengador y cruel. Se trata de episodios como cuando Dios orden\u00f3 aniquilar a ciudades cananeas indicando a los israelitas que mataran a toda la poblaci\u00f3n (Dt 2, 34: 20, 16-18; 1 Samuel 15, 2-3). El motivo era que estos pueblos hac\u00edan cosas abominables, como el sacrificio de ni\u00f1os peque\u00f1os o la prostituci\u00f3n sagrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siglos antes, Dios casi hizo desaparecer la poblaci\u00f3n de la tierra con el diluvio universal debido a la corrupci\u00f3n absoluta en la que hab\u00edan ca\u00eddo los habitantes de la Tierra. S\u00f3lo quedaron ocho personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 nos quejamos cuando Dios destruye a personas que estaban haciendo verdaderas salvajadas, incluso con ni\u00f1os? Antes pregunt\u00e1bamos por qu\u00e9 no interviene Dios para evitar el mal en el inocente, pero cuando lo ha hecho, \u00bfprotestamos y nos escandalizamos? Nos quejamos cuando no impide el mal pero tambi\u00e9n nos quejamos cuando lo ha hecho \u00bfEn qu\u00e9 quedamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La queja del hombre frente a c\u00f3mo hace Dios las cosas es muy frecuente. Y las quejas son en dos sentidos. Nos quejamos cuando es misericordioso, pero tambi\u00e9n nos quejamos cuando es justo. La justicia de Dios no se opone a su misericordia, lo \u00fanico que se opone a la justicia es la venganza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, interpretamos las leyes de Dios seg\u00fan nos interesa. No queremos reconocer que Dios es Se\u00f1or y due\u00f1o del Universo y no est\u00e1 sometido a ninguna norma, y nuestra forma de pensar nos lleva a considerar que la misericordia de Dios no es justa o su justicia no es misericordiosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfDios pide imposibles?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un momento muy exigente de Dios en el Nuevo Testamento que de nuevo nos puede parecer injusto: cuando nos pide perdonar setenta veces siete (Mt 18, 21-35). Y esta indicaci\u00f3n puede llevar a algunos a verdaderos dolores de cabeza. \u00bfTendr\u00e9 que perdonar a mi marido que me ha sido infiel muchas veces con otra persona? \u00bfTendr\u00e9 que perdonar al jefe de mi empresa que abusa laboralmente de m\u00ed? \u00bfTengo que perdonar a mi padre, madre o a mis hijos cuando me est\u00e1n maltratando continuamente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece que Dios pide imposibles, pero no es as\u00ed. Existen varias referencias en los Evangelios donde aparece directamente perdonar setenta veces siete. Cierto. Pero Lucas, quien dice al comienzo de su Evangelio que se ha informado de todo fehacientemente, dice:&nbsp;<em>\u201cSi tu hermano te ofende, repr\u00e9ndelo, y si se arrepiente, perd\u00f3nalo;&nbsp;si te ofende siete veces en un d\u00eda, y siete veces vuelve a decirte: \u2018Me arrepiento\u2019, lo perdonar\u00e1s\u201d<\/em>&nbsp;(Lc 17, 3-4). Hay un detalle importante:&nbsp;<em>\u201csi se arrepiente, lo perdonar\u00e1s\u201d<\/em>. Por tanto, \u00bftengo que perdonar a mi marido que me enga\u00f1a continuamente y es un c\u00ednico o un hip\u00f3crita? Pues no lo parece. Si no est\u00e1 arrepentido no se le puede perdonar. Pero no perdonar no quiere decir que se le desee un mal. No perdonar y desearle un mal a alguien son dos cosas distintas. Muchas veces hasta es bueno separarse de esa persona porque nos est\u00e1 haciendo da\u00f1o. La paz es un bien que hay que proteger. M\u00e1s a\u00fan, un sacerdote puede no dar la absoluci\u00f3n de los pecados si ve que el penitente no muestra arrepentimiento cuando acude a un confesionario. Dios no pide imposibles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Verdadera sanaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera sanaci\u00f3n interior cuando hemos sido sujetos pasivos de un mal provocado por otra persona no est\u00e1 en perdonar. La verdadera sanaci\u00f3n interior est\u00e1 en asumir que lo que ha pasado Dios lo ha permitido para conseguir un bien mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender esto tenemos que explicar, brevemente, lo que le ocurri\u00f3 a Jos\u00e9, el pen\u00faltimo hijo del patriarca Jacob. Lo echaron sus hermanos a un pozo con la intenci\u00f3n de matarlo, aunque finalmente lo vendieron a los ismaelitas, que se lo llevan a Egipto y acab\u00f3 en la c\u00e1rcel porque no consinti\u00f3 en tener relaciones sexuales con una mujer casada. Pero de repente, giraron los acontecimientos. Gracias a su capacidad de interpretar los sue\u00f1os, el Fara\u00f3n lo nombr\u00f3 primer ministro de Egipto. Fue entonces cuando sus hermanos acudieron all\u00ed a buscar comida. Despu\u00e9s de varias idas y venidas de Cana\u00e1n a Egipto, finalmente Jos\u00e9 se dio a conocer a sus hermanos y les hizo un comentario que no tiene desperdicio:&nbsp;<em>\u201cDios me envi\u00f3 delante de vosotros para aseguraros supervivencia en la tierra y para salvar vuestras vidas de forma admirable. As\u00ed pues, no fuisteis vosotros quienes me envi\u00e1steis aqu\u00ed, sino Dios\u201d<\/em>&nbsp;(Gn. 45, 7-8). Atribuir todo lo que nos ocurre en nuestra vida a la Providencia de Dios, lo bueno y lo aparentemente malo que padecemos, es la forma m\u00e1s saludable de vivir felices.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, no contentos con discutir las decisiones de Dios tambi\u00e9n pensamos que hace las cosas mal. En general, no nos aclaramos con Dios. Ya lo dijo \u00c9l mismo:<em>&nbsp;\u201cMis caminos no son vuestros caminos\u201d&nbsp;<\/em>(Isa\u00edas 55, 8-9). Lo que a nosotros nos puede parecer una mala decisi\u00f3n, o incluso las cosas que pensamos que no est\u00e1n bien, \u00c9l dice que son perfectas. En el Nuevo Testamento llama la atenci\u00f3n cuando le preguntaron a Jes\u00fas:<em>&nbsp;\u201cqui\u00e9n pec\u00f3 este o sus padres para que naciera ciego\u201d<\/em>. Y la contestaci\u00f3n fue clara:&nbsp;<em>\u201cno pec\u00f3 ni este ni sus padres sino que naci\u00f3 ciego para que se manifiesten en \u00e9l las obras de Dios\u201d<\/em>. Luego, que un ni\u00f1o nazca ciego \u00bfes obra de Dios? Pues s\u00ed. Dice Dios en el libro del \u00c9xodo&nbsp;<em>\u201cEl Se\u00f1or le dijo: \u00bfQui\u00e9n dio boca al hombre? \u00bfQui\u00e9n lo hace mudo, sordo, vidente o ciego? \u00bfNo soy yo, el Se\u00f1or?<\/em>&nbsp;(\u00c9xodo 4, 11). Y autom\u00e1ticamente viene nuestra conclusi\u00f3n: Dios no hace las cosas perfectas. Y si seguimos en la misma l\u00ednea de razonamiento llegaremos a la conclusi\u00f3n de que, o Dios no puede existir, o Dios es injusto, o hace las cosas imperfectas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Il\u00f3gica de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si podemos decir algo de Dios, en cuanto a su forma de actuar, es que realmente hace cosas il\u00f3gicas, si las comparamos con nuestra l\u00f3gica. A Abraham, Isaac y a Jacob les prometi\u00f3 una gran descendencia y resulta que sus mujeres Sara, Rebeca y Raquel eran est\u00e9riles. Solo cuando \u00c9l quiso las hizo f\u00e9rtiles. M\u00e1s a\u00fan, Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac, el hijo de la promesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s Dios se hizo hombre y naci\u00f3 de una mujer sin que participase un var\u00f3n, incluso muri\u00f3 siendo Dios y despu\u00e9s, para desconcierto de todo el mundo, resucit\u00f3. Los planes de Dios son literalmente incomprensibles para el hombre. Claramente nuestra manera de ver las cosas no es, ni de lejos, como las ve Dios. Adem\u00e1s, para \u00c9l no hay nada imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces me sorprenden algunos fil\u00f3sofos que analizan lo que puede o no puede hacer Dios, o algunos te\u00f3logos que estudian a Dios como si fuera un objeto en vez de una persona libre. Ponen l\u00edmites a su hacer o pensar porque no puede hacer cosas il\u00f3gicas. Tenemos que reconocer de una vez que \u00c9l ha creado el mundo. Es suyo y nos lo ha dado como herederos. Somos hijos de un terrateniente pero \u00c9l sigue manteniendo el t\u00edtulo de propiedad y hace llover sobre justos e injustos, cuando y como \u00c9l quiere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intentamos amoldar nuestros pensamientos y juicios a los que tiene que tener Dios. Y viendo c\u00f3mo se han desarrollado los acontecimientos a lo largo de la historia, esta forma de pensar es un error importante.&nbsp;<em>\u201cQu\u00e9 insondables sus decisiones y qu\u00e9 irrastreables sus caminos\u201d<\/em>&nbsp;(Romanos 11, 33),&nbsp;<em>\u201cel viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va. As\u00ed es todo el que ha nacido del Esp\u00edritu\u201d<\/em>&nbsp;(Jn, 3, 8). Nos podr\u00e1 parecer injusto pero si no somos conscientes de que Dios es Se\u00f1or y soberano del universo, siempre estaremos quej\u00e1ndonos de sus decisiones y de por qu\u00e9 no evit\u00f3 este o aquel acontecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a Nazaret, sus paisanos le exig\u00edan que hiciera all\u00ed los milagros que hab\u00eda hecho en Cafarna\u00fam. Y no quiso. Y casi le despe\u00f1an por un acantilado. Si nuestra disposici\u00f3n ante Dios es de exigencia, de intercambio de mercanc\u00eda o de inconformismo, estaremos supliendo la imagen de Dios dentro de nosotros por una imagen de nosotros mismos. Solo veremos y nos fiaremos de nuestros pensamientos. Nos elevaremos a la categor\u00eda de Dios, sin serlo,&nbsp;<em>\u201cser\u00e9is como Dios\u201d<\/em>&nbsp;(G\u00e9nesis 3, 5) y no dejaremos que Dios act\u00fae en nuestra vida y parecer\u00e1 injusto que un \u201cextra\u00f1o\u201d act\u00fae en la creaci\u00f3n, que es suya, sin considerar que en realidad somos unos invitados. Y esa queja esconde en el fondo una gran soberbia que nos coloca en una situaci\u00f3n de indefensi\u00f3n, ante el mismo Dios, que aprovechar\u00e1 la serpiente para esclavizarnos, hacernos perder nuestra libertad y eliminar nuestra capacidad de amar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Males f\u00edsicos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, analizaremos el tercer y cuarto tipo de males f\u00edsicos: la enfermedad en una persona inocente, o una cat\u00e1strofe natural que mata o deja incapacitadas a muchas personas. Volvemos a hacernos exactamente la misma pregunta \u00bfPor qu\u00e9 lo permite Dios? \u00bfC\u00f3mo es posible que un ni\u00f1o muera a temprana edad de un c\u00e1ncer? O, \u00bfc\u00f3mo es posible que un terremoto mate a miles de personas en un instante? \u00bfNo tiene Dios la potestad de evitar estas cosas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si definimos la casualidad como el nombre que utiliza Dios cuando act\u00faa de inc\u00f3gnito entonces la respuesta es sencilla: as\u00ed se manifiestan las obras de Dios en el mundo. Y no insistamos en la idea de que es injusto. Solo Dios sabe por qu\u00e9 ocurren las cosas. A veces Dios act\u00faa, cuando menos lo esperamos, y de forma sorpresiva, reconduciendo de otra forma los acontecimientos. Como con Jos\u00e9. A veces, nos concede cosas que son verdaderos milagros y, sobre todo, desconocemos la innumerable cantidad de veces que ha podido actuar en nuestras vidas y no nos hemos enterado. Cuando ocurren estas cosas que denominamos desgracias, Dios puede que nos d\u00e9 una explicaci\u00f3n con el tiempo y, como se dice frecuentemente, el tiempo lo cura todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, creo que la gran clave para quedarnos completamente satisfechos con este planteamiento no est\u00e1 en una asunci\u00f3n incondicional de la voluntad de Dios. Esto est\u00e1 muy bien, pero no es suficiente. Esa asunci\u00f3n puede ser incluso her\u00f3ica, pero el verdadero fundamento de por qu\u00e9 ocurren estas cosas descansa en el premio que habr\u00e1 despu\u00e9s de morir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida del hombre sobre la Tierra es en realidad un suspiro, comparado con la eternidad. Esta vida es, como dec\u00eda santa Teresa de Jes\u00fas&nbsp;<em>\u201cuna mala noche en una mala posada\u201d<\/em>. Sin embargo, esta expresi\u00f3n est\u00e1 dicha en el siglo XVI, cuando las posadas eran paup\u00e9rrimas y la calidad de vida era en general mala. Hoy en d\u00eda vivimos muy bien y cada vez cuesta m\u00e1s pensar en que tendremos que dejar esta tierra en alg\u00fan momento. Pero no es menos cierto que todo tendr\u00eda sentido si al morir hubiera realmente un gran premio: lo que denominamos Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La serpiente tiene especial apetencia en distorsionar en nuestro interior la idea de Cielo, haci\u00e9ndonos pensar que es un lugar aburrido, siempre adorando a Dios, como si estuvi\u00e9ramos siempre rezando. Visto as\u00ed el Cielo, la verdad es que resulta poco apetecible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Cielo como recompensa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Cielo, como dec\u00edan Isa\u00edas, san Pedro y san Juan en el Apocalipsis, consiste en la transformaci\u00f3n del mundo actual en unos&nbsp;<em>\u201cnuevos cielos y una nueva tierra\u201d<\/em>&nbsp;(Isa\u00edas 65, 17; 2 Pedro 3, 13; Apocalipsis 21, 1) donde existiremos con nuestro propio cuerpo resucitado y glorioso al que podemos identificar, que nos obedecer\u00e1 sin rechistar, que no habr\u00e1 ya sufrimiento, ni dolor, que seremos felices y cada d\u00eda que pase lo seremos m\u00e1s, sin sentirnos saciados, estando con Dios eternamente como en el Ed\u00e9n, pero a lo grande, disfrutando de la herencia prometida en la nueva tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta perspectiva en mente, \u00bfqu\u00e9 pensar\u00edamos entonces de la injusticia de esta vida? \u00bfSeguir\u00edamos pensando que Dios es injusto permitiendo el sufrimiento si despu\u00e9s hay un premio inmenso y eterno? Si pensamos as\u00ed, con la cabeza puesta en el Cielo pero con los pies en la tierra, \u00bfno estaremos empezando a pensar como Dios, con otra perspectiva? \u00bfNo se alegra nuestro coraz\u00f3n considerando estas cosas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos que aprender a vivir desprendidos de este mundo pensando que es temporal y pasajero y que no ser\u00e1 igual al que vendr\u00e1. Ser\u00e1 mejor que el Ed\u00e9n, que era el lugar inicial que ten\u00eda pensado Dios para el hombre. Saber esto nos dar\u00e1 una nueva perspectiva en la vida, y la esperanza de lo prometido por Dios nos dar\u00e1 felicidad aunque sigamos sufriendo por cosas que no comprendemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si consider\u00e1semos con m\u00e1s frecuencia esta verdad de la existencia del Cielo prometido por Dios, entenderemos entonces que el ni\u00f1o nacido ciego despu\u00e9s ver\u00e1 m\u00e1s que nadie, el pobre, el hambriento y el humillado poseer\u00e1n la tierra entera, el que lloraba no parar\u00e1 de re\u00edr y sobre todo los que ten\u00edan un coraz\u00f3n bueno, sencillo y limpio ver\u00e1n el rostro de Dios.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las tres principales dificultades que tiene el hombre para creer en Dios son: que sus leyes suponen una amenaza a nuestra libertad, la advertencia de la presencia del mal en el mundo y el sufrimiento del inocente. 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