{"id":57000,"date":"2026-01-29T06:00:00","date_gmt":"2026-01-29T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=57000"},"modified":"2026-01-30T09:51:47","modified_gmt":"2026-01-30T08:51:47","slug":"lecturas-del-iv-domingo-del-tiempo-ordinario-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-iv-domingo-del-tiempo-ordinario-a\/","title":{"rendered":"Humildad y bienaventuranzas. Domingo IV del Tiempo Ordinario (A)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Evangelio de hoy presenta lo que puede considerarse una especie de compendio del Evangelio, o lo que el Papa Francisco llamaba el \u201ccarnet de identidad\u201d del cristiano. Encontramos en las Bienaventuranzas el primer gran discurso que el Se\u00f1or dirige a la gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase inicial del Evangelio es llamativa: \u201c<em>Al ver Jes\u00fas el gent\u00edo, subi\u00f3 al monte, se sent\u00f3 y se acercaron sus disc\u00edpulos; y, abriendo su boca, les ense\u00f1aba diciendo<\/em>\u201d. Jes\u00fas ve a la gente -probablemente muy numerosa- y sube a la monta\u00f1a, tanto para verla mejor como para adoptar una postura deliberada y con autoridad. Como escribe el Papa Benedicto XVI, \u00c9l \u201c<em>se sienta en la &#8216;c\u00e1tedra&#8217; del monte<\/em>\u201d. La gente se re\u00fane a su alrededor, \u00c9l abre la boca y comienza a ense\u00f1ar. Estos gestos evocan profundamente a Mois\u00e9s. Jesucristo es el nuevo Mois\u00e9s que da la ley; pero, a diferencia de Mois\u00e9s, \u00c9l no recibe la ley: habla desde su propia autoridad divina. Desde ese lugar, Cristo da la nueva Ley: la ley de la felicidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, la Iglesia nos invita a centrarnos particularmente en el tema de la humildad. Las lecturas convergen todas en esta virtud. El breve t\u00edtulo en rojo que encabeza las lecturas de hoy recoge la disposici\u00f3n con la que la Iglesia nos las propone. La primera lectura, del profeta Sofon\u00edas, habla de c\u00f3mo Dios va a dejar, \u201c<em>un pueblo humilde y pobre<\/em>\u201d. San Pablo, escribiendo a los corintios, nos recuerda que Dios ha escogido \u201c<em>lo d\u00e9bil del mundo<\/em>\u201d. Y en el Evangelio, la primera Bienaventuranza es la clave que abre todo el serm\u00f3n: \u201c<em>Bienaventurados los pobres en el esp\u00edritu<\/em>\u201d. Incluso el salmo responsorial hace eco de la primera Bienaventuranza. En la solemnidad de Todos los Santos se proclama este mismo Evangelio, pero el t\u00edtulo que se le da es diferente a lo de hoy. Es la frase final: <em>\u201cAlegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en el Cielo\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Bienaventurados los pobres en el esp\u00edritu<\/em>\u201d no es simplemente la primera Bienaventuranza. Es la condici\u00f3n esencial para la verdadera felicidad. Solo cuando reconocemos nuestra total dependencia de Dios podemos ser verdaderamente felices. El humilde vive en expectaci\u00f3n confiada de los dones de Dios; el soberbio, lleno de s\u00ed mismo y de preocupaciones mundanas, se cierra a la gracia. La soberbia conduce finalmente a la infelicidad, porque a\u00edsla y enga\u00f1a. La humildad -la pobreza de esp\u00edritu- significa reconocer que no somos autosuficientes, que nuestra seguridad se apoya \u00fanicamente en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sentido pleno de las Bienaventuranzas solo se descubre cuando consideramos ambas partes: la declaraci\u00f3n y la raz\u00f3n\/promesa. Si escuchamos solo la primera parte &#8211; \u201c<em>Bienaventurados los pobres en el esp\u00edritu\u201d, \u201cBienaventurados los que lloran\u201d-<\/em> las palabras pueden parecer incompletas o incluso absurdas. Jes\u00fas a\u00f1ade la raz\u00f3n de la bienaventuranza: \u201c\u2026<em>porque de ellos es el Reino de los Cielos<\/em>\u201d. No debemos olvidar nunca la raz\u00f3n\/promesa. El reino pertenece a los humildes. Dios se inclina hacia los sencillos. Act\u00faa a trav\u00e9s de ellos, los sostiene y les concede un legado perdurable en la tierra y un gozo eterno en el cielo. Las lecturas de hoy revelan la belleza y la fuerza de la humildad. Ella atrae la mirada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como dice san Pablo: \u201c<em>lo necio del mundo lo ha escogido Dios [\u2026], y lo d\u00e9bil del mundo lo ha escogido Dios [\u2026]. A\u00fan m\u00e1s, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Josemar\u00eda escribe: \u201c<em>\u00a1Qu\u00e9 grande es el valor de la humildad! -&#8216;Quia respexit humilitatem\u2026&#8217;. Por encima de la fe, de la caridad, de la pureza inmaculada, reza el himno gozoso de nuestra Madre en la casa de Zacar\u00edas: &#8216;Porque vio mi humildad, he aqu\u00ed que, por esto, me llamar\u00e1n bienaventurada todas las generaciones<\/em>&#8216;\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Evangelio de hoy presenta lo que puede considerarse una especie de compendio del Evangelio, o lo que el Papa Francisco llamaba el \u201ccarnet de identidad\u201d del cristiano. 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