{"id":5627,"date":"2020-12-02T15:49:41","date_gmt":"2020-12-02T15:49:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=5627"},"modified":"2022-02-01T16:38:52","modified_gmt":"2022-02-01T15:38:52","slug":"missasolemnis-beethoven-250-aniversario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/missasolemnis-beethoven-250-aniversario\/","title":{"rendered":"Solemnis. Beethoven en su 250 cumplea\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><em>NOTA: A lo largo del art\u00edculo podr\u00e1 acceder a diferentes contenidos que enlazan con la explicaci\u00f3n del autor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El bautismo de Beethoven est\u00e1 documentado. La partida es del 17 de diciembre de 1770. Como la costumbre era bautizar a la criatura al d\u00eda siguiente de su nacimiento, el d\u00eda 16 se celebra su 250 cumplea\u00f1os. Lo que no parece constar es su adscripci\u00f3n a alg\u00fan tipo de masoner\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n sacra de Beethoven cuenta con tres grandes obras: el oratorio <em>Jes\u00fas en el Monte de los Olivos<\/em>, Op. 85; la Misa en do mayor, Op. 86 y la <em>Missa solemnis<\/em> en re mayor, Op. 123. Para los ne\u00f3fitos: seg\u00fan el propio Beethoven, su obra principal, la m\u00e1s grande, la m\u00e1s lograda, no es ninguna de sus sinfon\u00edas (la Quinta, la Novena\u2026), o ninguno de sus conciertos, o su \u00fanica \u00f3pera (<em>Fidelio<\/em>), sino la <em>Missa solemnis<\/em>. Por eso, mi intento en estas p\u00e1ginas consiste en enfocarla.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-contexto\"><strong>En contexto<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica sacra, y m\u00e1s espec\u00edficamente la verdadera m\u00fasica lit\u00fargica, debe ser ex\u00e9gesis del Misterio. Puesto que puede llegar m\u00e1s lejos que las palabras, la m\u00fasica es capaz de adentrarnos m\u00e1s en la plenitud e intimidad del Cristo presente en la liturgia. La pregunta que cabe plantearse entonces es: <em>\u00bfqu\u00e9 es lo que dice<\/em> la producci\u00f3n sacra de Beethoven?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro protagonista no pas\u00f3 de la escuela elemental. Sin embargo, se le conoce por haberse convertido en un asiduo lector de los cl\u00e1sicos y de los escritores de su \u00e9poca, Kant entre otros. \u00bfQu\u00e9 s\u00edntesis alcanzar\u00eda en su cabeza con una ni\u00f1ez cat\u00f3lica, pero sin la capacidad cr\u00edtica que aportan unos estudios m\u00e1s profundos, con tales lecturas&#8230; y con la revoluci\u00f3n ocupando Viena?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>J.S. Bach y el barroco han quedado atr\u00e1s solo en 1750; Mozart es solo 14 a\u00f1os mayor que Beethoven; Schubert, aunque m\u00e1s joven que \u00e9l, muere casi a la vez; y el lenguaje musical ha cambiado en sus fundamentos. M\u00e1s a\u00fan, Bach conoc\u00eda su liturgia (luterana), pero \u00bfse puede decir que conoc\u00eda la suya el Beethoven reticente al clero y a lo que le sonara a Iglesia institucional? Hay que saber que Schubert, cuando escribe el <em>Credo <\/em>en sus Misas, se salta algunas frases. Beethoven no llega a este extremo, pero es importante saber d\u00f3nde quiere ir. Esta es la pregunta. No olvidemos que Beethoven es maestro por su <em>modo de decir<\/em>, sabe decir lo que quiere.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"obra-sacra\"><strong>Obra sacra<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Procedente de su Bonn natal, Beethoven llega a Viena en 1792, donde se estableci\u00f3 hasta su muerte (1827). Llega para estudiar con F.J. Haydn. En 1796, los primeros s\u00edntomas de su afecci\u00f3n auditiva, la tragedia de un m\u00fasico sordo (!). En 1802-1803 comprende que un d\u00eda perder\u00e1 del todo la audici\u00f3n. Es la \u00e9poca del desgarrador testamento de Heiligenstadt, en que declara su intenci\u00f3n de quitarse la vida, y de la composici\u00f3n de su oratorio, <em>Jes\u00fas en el Monte de los Olivos<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9l, Beethoven sigue pac\u00edficamente el gusto vien\u00e9s de la \u00e9poca. Para algunos es <em>convencional. <\/em>Hay quien lo considera un autorretrato. Personalmente, prefiero ver la obra de alguien que conoce el dolor y se mira en el Jes\u00fas de Getseman\u00ed (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RodRAljwUWY\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">pinche aqu\u00ed para escuchar la pieza<\/a>). En vida del autor, tuvo no pocas r\u00e9plicas, con relativo \u00e9xito entre el p\u00fablico, pero no tanto entre la cr\u00edtica. A su favor se pronuncia el director ingl\u00e9s Sir Simon Rattle, que la considera un desaf\u00edo fascinante. En la actualidad, los \u00faltimos pasajes de este oratorio han alcanzado una cierta popularidad, transformados en un <em>Aleluya<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El Beethoven que resurgi\u00f3 de este periodo dif\u00edcil declar\u00f3 que hab\u00eda emprendido ya <em>una nueva v\u00eda<\/em>, con un nuevo modo de escribir y, sobre todo, con otra concepci\u00f3n. El compositor se encuentra ahora en el centro de sus obras. Es el periodo de la Sinfon\u00eda n. 3, <em>Heroica<\/em>, de la Sonata para piano <em>Appassionata<\/em> y de la Misa en do mayor (1807). Esta fue un encargo del pr\u00edncipe Nikolaus Esterh\u00e1zy. El pr\u00edncipe, quiz\u00e1s acostumbrado al estilo de un Haydn conservador, del que hab\u00eda sido mecenas, se declar\u00f3 <em>\u201cenfadado y confuso\u201d<\/em> con esta obra. Beethoven, sin embargo, se mostr\u00f3 satisfecho del trabajo cuando escribi\u00f3 al editor: <em>\u201cNo quiero decir nada sobre mi Misa, pero pienso que he tratado el texto como raramente\u201d<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=-yfj6jVglok\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Escuche aqu\u00ed la Op. 86<\/a>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-missa-solemnis\"><strong>La<em> Missa solemnis<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Alrededor de 1815, Beethoven vuelve a vivir otro momento de crisis del que, de nuevo, resurge vigoroso para afrontar su \u00faltimo periodo compositivo, en el que escribe obras de espesor inigualable. A este periodo pertenecen algunos cuartetos, la Novena sinfon\u00eda y la <em>Missa solemnis<\/em>. Sus recursos compositivos est\u00e1n ya todos a punto y su sordera va a llegar al m\u00e1ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un conocido pensador de temas sociales y music\u00f3logo ha dedicado parte de su trabajo a la cr\u00edtica musical de Beethoven. Es p\u00fablico que, durante a\u00f1os, ha trabajado en una clasificaci\u00f3n de las obras de nuestro protagonista. Pero sus intentos han encallado repetidamente ante uno y el mismo obst\u00e1culo, la <em>Missa solemnis<\/em>. Esta se le quedaba siempre fuera del molde de sus criterios, por ricos y elaborados que fuesen. Tras muchas vueltas, ocurri\u00f3 lo que cab\u00eda esperar: le acab\u00f3 escandalizando la misma existencia de esta obra.<\/p>\n\n\n\n<p>La ocasi\u00f3n de la <em>Missa<\/em> fue la noticia de que el archiduque Rodolfo de Habsburgo, alumno y protector de Beethoven, iba a ser consagrado obispo de Olm\u00fctz. El compositor comenz\u00f3 a trabajar en ella en 1818, con la intenci\u00f3n de poder estrenarla para la ocasi\u00f3n, en marzo de 1820. <em>\u201cEl d\u00eda que mi Misa solemne sea interpretada para la fiesta de su Alteza Real, ser\u00e1 el m\u00e1s feliz de mi vida y Dios me iluminar\u00e1 para que mis d\u00e9biles capacidades contribuyan a la glorificaci\u00f3n de este d\u00eda solemne\u201d<\/em>. La envergadura de la composici\u00f3n se desbordaba y el mismo archiduque tranquiliz\u00f3 a Beethoven, anim\u00e1ndolo a completar su trabajo sin prisa. La partitura fue completada en 1822 (!). Viena pudo escucharla parcialmente el 7 de mayo de 1824, en un memorable concierto en el que tambi\u00e9n se estrenaba la Novena sinfon\u00eda. Con el nombre de <em>himnos<\/em>, fueron interpretados el <em>Kyrie<\/em>, el <em>Credo<\/em> y el <em>Agnus Dei<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que la <em>Missa solemnis<\/em> no es lit\u00fargica. Un par\u00e1metro evidente es su excesiva duraci\u00f3n. El buen sentido de las normas lit\u00fargicas reclama un tiempo proporcionado de la m\u00fasica respecto a la celebraci\u00f3n. M\u00e1s que entrar en esta discusi\u00f3n, mi prop\u00f3sito es ofrecer unas claves para ayudar a escuchar en ella algo distinto a una monumental monta\u00f1a de notas y, sobre todo, para ver qu\u00e9 pretende <em>decir<\/em> esta m\u00fasica. Me voy a apoyar en un cl\u00e1sico estudio del profesor y amigo Warren Kirkendale.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cFrau von Weissenthurn querr\u00eda saber algo sobre las ideas en las que est\u00e1 basando la composici\u00f3n de su Misa\u201d<\/em>. Es una frase que se lee en los <em>Cuadernos de conversaci\u00f3n<\/em> \u2014que Beethoven usaba para comunicarse con el agudizarse de su sordera\u2014 en diciembre de 1819, cuando ya se hablaba con revuelo de la <em>Missa<\/em> sin estar a\u00fan terminada. La respuesta no es conocida, pero provoca un acercamiento a la <em>Missa<\/em> con las herramientas de la ret\u00f3rica musical. Propongo algunas consideraciones sobre el <em>Gloria<\/em> y el <em>Credo <\/em>en esta l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>En el <em>Gloria<\/em>, algunos gestos prescritos por las r\u00fabricas tienen su refrendo en la ret\u00f3rica musical, como por ejemplo, el mismo comienzo <em>Gloria in excelsis Deo<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=aH7cehROJNA&amp;t=505s\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">aqu\u00ed el momento exacto<\/a>). Pierre Le Brun (<em>Explication des prieres et des ceremonies de la Messe<\/em>, 1716) explica que, al pronunciar estas palabras, el sacerdote eleva las manos con el sentido de <em>Lamentaciones<\/em> 3, 41: <em>\u201cLevemus corda nostra cum manibus ad Dominum in caelos\u201d<\/em>. El gesto invita a levantar el coraz\u00f3n a Dios, mientras la m\u00fasica lo subraya con una <em>an\u00e1basis<\/em>, es decir, toda la melod\u00eda asciende en tono festivo y permanece en el registro agudo <em>\u2014\u201cC\u2019est un geste que l\u2019amour des choses celestes a to\u00fbjours fait faire, pour montrer qu\u2019on voudroit les embrasser et les posseder\u201d<\/em>, aclara Le Brun\u2014, para descender al grave al rezar <em>et in terra pax hominibus<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s, al <em>Adoramus te<\/em>, donde las r\u00fabricas prescriben un gesto de adoraci\u00f3n \u2014inclinaci\u00f3n de cabeza o genuflexi\u00f3n, dependiendo del lugar\u2014, Beethoven cambia la din\u00e1mica \u2014desde el <em>fortissimo<\/em> al <em>pianissimo<\/em>\u2014 y la altura de la melod\u00eda hasta el grave, como hab\u00eda hecho al <em>et in terra<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces cuando Beethoven se detiene a dar delicioso realce \u2014como en nuestros d\u00edas hace J. Ratzinger, siendo a\u00fan cardenal\u2014 al <em>gratias agimus tibi<\/em>: la m\u00fasica se deleita en el agradecer a Dios su mismo ser, su misma gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, Beethoven subraya el poder de Dios <em>Pater omnipotens<\/em> de un modo m\u00e1s vehemente de lo tradicional. Por un lado \u2014siempre sobre la palabra <em>omnipotens<\/em>\u2014, se hac\u00eda o\u00edr un salto descendente de la melod\u00eda (una octava), que Beethoven ampl\u00eda a\u00fan m\u00e1s (\u00a1una duod\u00e9cima!). Era un gesto poderoso, propio de la \u00f3pera heroica. Por otro lado, el autor ha reservado la entrada de los trombones, por vez primera, en <em>fortissimo, <\/em>hasta este preciso momento. Es sabido que Beethoven a\u00f1adi\u00f3 estos trombones despu\u00e9s de haber terminado la composici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos el <em>Gloria<\/em> para adentrarnos en el <em>Credo<\/em>, al que nos dedicaremos m\u00e1s en detalle. Los mismos trombones del <em>omnipotens <\/em>del <em>Gloria<\/em> van a resonar tambi\u00e9n en el <em>judicare <\/em>del <em>Credo<\/em>, para subrayar de nuevo el poder de Dios. Pero recorr\u00e1moslo desde el principio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la brevedad del texto sobre los art\u00edculos referentes al Padre, llama enseguida la atenci\u00f3n que la misma m\u00fasica del <em>Credo in unum Deum<\/em> se repite en el <em>Credo in unum Dominum Iesum Christum<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=aH7cehROJNA&amp;t=1455s\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">esc\u00fachelo aqu\u00ed<\/a>). Y m\u00e1s tarde tambi\u00e9n, en el art\u00edculo sobre el Esp\u00edritu Santo. La fe en cada Persona es presentada primero por la orquesta \u2014prerrogativa oper\u00edstica para dioses y reyes\u2014 y repropuesta por las voces. En este juego, la palabra <em>Credo<\/em>, que en la f\u00f3rmula precisa queda impl\u00edcita para el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, es explicitada en ambos casos. Casi al final, se descubrir\u00e1 que este motivo lo utiliza Beethoven siempre que hay que expresar la fe, tambi\u00e9n en los \u00faltimos art\u00edculos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Del Padre y del Hijo se puede destacar c\u00f3mo la masa ac\u00fastica disminuye al <em>invisibilium<\/em> y al <em>ante omnia saecula<\/em>, mostrando el temor reverencial ante la eternidad y el Misterio de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este diciembre del 250 cumplea\u00f1os, con la Navidad cercana, invita a detenernos en uno de los momentos m\u00e1s significativos: <em>Et incarnatus est. <\/em>Lo propongo de la mano de un Gardiner maduro \u2014ahora en una sala de conciertos, el Royal Albert Hall de Londres\u2014 en un fragmento de tres minutos, que abarca desde <em>Qui propter nostram salutem<\/em> hasta <em>Et homo factus est<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nNnUam9Dzxg?start=1750&amp;end=1950\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">escuche aqu\u00ed la pieza<\/a>).<em> &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El tono piadoso de <em>Qui propter <\/em>contrasta con el <em>descendit de coelis<\/em>. La melod\u00eda del <em>descendit<\/em> es una <em>cat\u00e1basis<\/em>, evoluciona del agudo al grave, para recuperar la tesitura aguda en <em>de coelis.<\/em> Un interludio orquestal descendente prepara el <em>Et incarnatus est, <\/em>la<em> k\u00e9nosis <\/em>efectiva. Es entonces cuando un acorde provoca la novedad. Un sutil cambio abre un universo ac\u00fastico nuevo, cristalino, sereno, espacioso, pac\u00edfico\u2026 (Un par\u00e9ntesis para el entendido: estamos en modo d\u00f3rico, es decir, como un re menor con el sexto grado elevado y sin sensible). Beethoven busca el lenguaje de uno de los antiguos modos eclesi\u00e1sticos, que la historia de la m\u00fasica hab\u00eda desterrado dos siglos antes. El efecto es un nuevo cariz y un nuevo car\u00e1cter. Beethoven ha estudiado a prop\u00f3sito el canto <em>\u201cde los monjes\u201d<\/em>, <em>\u201ccon el fin de escribir verdadera m\u00fasica de iglesia\u201d<\/em> (del diario de Beethoven, 1818, citado por Kirkendale). El nuevo lenguaje <em>sabe distinto<\/em>. \u00bfY por qu\u00e9 el modo d\u00f3rico, y no otro de los modos antiguos? Porque cada modo comporta un car\u00e1cter y el d\u00f3rico es el modo de la castidad. La concepci\u00f3n virginal se escucha en el mismo lenguaje utilizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Si dec\u00eda que este <em>Et incarnatus est<\/em> es significativo es porque las afirmaciones anteriores \u2014y otras est\u00e1n en las que no me he detenido\u2014 est\u00e1n documentadas y ponen de manifiesto la intencionalidad de Beethoven, que es lo que nos interesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un detalle a\u00f1ade encanto a la escena. Al <em>de Spiritu Sancto,<\/em> un agudo trino de flauta. Lo hace en las sucesivas repeticiones, no la primera vez, cuando a\u00fan cantan solas las voces de hombre. Este trino \u2014a\u00f1adido por Beethoven <em>a posteriori<\/em>, como los trombones al <em>omnipotens<\/em>\u2014 representa al Esp\u00edritu Santo en forma de paloma que se cierne sobre la Virgen. Haci\u00e9ndose sonido, da fruto, como escribe el profeta Isa\u00edas: <em>\u201cComo bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven all\u00e1, sino despu\u00e9s de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que d\u00e9 semilla al sembrador y pan al que come, as\u00ed ser\u00e1 la palabra que sale de mi boca: no volver\u00e1 a m\u00ed vac\u00eda, sino que cumplir\u00e1 mi deseo y llevar\u00e1 a cabo mi encargo\u201d<\/em> (Is 55, 10-11).<\/p>\n\n\n\n<p>El modo d\u00f3rico se vuelve a transformar en re mayor \u2014la tonalidad principal de la <em>Missa<\/em>\u2014 desde la primera nota del <em>Et homo factus est<\/em>. Suena brillante y es capaz de vehicular no solo la celebraci\u00f3n inicial de la encarnaci\u00f3n del Verbo, sino tambi\u00e9n un momento contemplativo. Beethoven parece querer decir: \u201c\u00bfNo te das cuenta? Se ha hecho <em>hombre.<\/em> \u00a1Se ha hecho uno de nosotros!\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al <em>Crucifixus<\/em> vuelve a cambiar el car\u00e1cter, haci\u00e9ndose oscuro, para estallar de gozo en <em>Et resurrexit <\/em>y volver a concretar en una nueva <em>an\u00e1basis<\/em> al <em>Et ascendit in coelum.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dos elementos m\u00e1s de este <em>Credo<\/em>. Los \u00faltimos art\u00edculos de fe, desde <em>Et in Spiritum Sanctum<\/em> en adelante, son frecuentemente discutidos. La agilidad con la que se presentan suele tomarse como prueba de la indiferencia de Beethoven ante ellos, del Beethoven reticente. En varios casos, aparecen en un casi-recitativo veloz, cantado por una parte del coro, mientras otras dos voces repiten un reconocible <em>Credo, credo <\/em>y la orquesta toca con gran volumen. No es f\u00e1cil escuchar el mensaje principal. Por el contrario, Kirkendale prefiere pensar que Beethoven considera estos art\u00edculos fuera de toda discusi\u00f3n y con su formulaci\u00f3n pretende rechazar cualquier tipo de duda ante ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso cambia en la \u00faltima frase: la esperanza en la resurrecci\u00f3n y la vida eterna. Vista la duraci\u00f3n el <em>Credo<\/em> hasta este momento, podr\u00eda pensarse: Beethoven deber\u00eda haberse conformado con el brillo que le confiere al <em>Et exspecto<\/em> y haber terminado con el <em>Amen<\/em> correspondiente. Lejos de su intenci\u00f3n. Con el <em>Amen<\/em> da comienzo a un comentad\u00edsimo fugado de unos siete minutos de duraci\u00f3n \u2014<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nNnUam9Dzxg?start=2312&amp;end=2741\" target=\"_blank\">este es el segundo elemento<\/a>\u2014. El Beethoven que hizo contemplar que Cristo se hab\u00eda hecho hombre, quiere ahora desvelar el sentido de la resurrecci\u00f3n y la vida eterna.Al final del <em>Gloria<\/em> hab\u00eda ocurrido algo an\u00e1logo, proponiendo otra monumental fuga para manifestar el gusto de la gloria de Dios (<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nNnUam9Dzxg?start=1288&amp;end=1585\" target=\"_blank\">esc\u00fachelo aqu\u00ed<\/a>)<em>. <\/em>Por cierto, el sujeto principal de esta fuga es una cita del <em>Mes\u00edas<\/em> de Haendel, autor admirad\u00edsimo por Beethoven.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-conclusion\"><strong>En conclusi\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Esta m\u00fasica hay que experimentarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Beethoven dec\u00eda haber tratado el texto como nadie en su Misa en do mayor, cu\u00e1nto m\u00e1s lo ha hecho en esta. La ret\u00f3rica musical ha sido el instrumento para <em>expandir<\/em> cada concepto. <em>Gloria <\/em>y <em>Credo<\/em> pueden pensarse como dos monumentales mosaicos que tejen su unidad a trav\u00e9s de interludios, episodios contrastantes y motivos recurrentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro estudioso de temas sociales, que hab\u00eda tratado de hacer entrar la <em>Missa solemnis<\/em> en sus esquemas formales \u2014forma-sonata, variaciones, fuga\u2014, encuentra que no cabe. La <em>Missa<\/em> desborda cualquier forma, porque mira al texto y lo interpreta. Ahora bien, con vistas a la liturgia, la pregunta fundamental queda sobre la mesa: \u00bfes suficiente el m\u00e9todo de Beethoven para poder afirmar que una m\u00fasica del ordinario de la Misa es <em>ex\u00e9gesis del Misterio<\/em>? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre la v\u00eda de Beethoven y, por ejemplo, la de Verdi en su <em>Misa de Requiem<\/em>, que tampoco es lit\u00fargica? Beethoven estuvo preparando la <em>Missa<\/em> durante cuatro a\u00f1os y medio de intenso trabajo. Utiliz\u00f3 la biblioteca del archiduque para prepararse en todos los frentes: lenguaje musical antiguo, te\u00f3ricos de la m\u00fasica, polifon\u00eda de Palestrina, teolog\u00eda y liturgia&#8230; Anton Schindler testimonia haber visto a su amigo <em>transformado<\/em> durante el periodo en que trabaj\u00f3 en la <em>Missa<\/em>. Pero \u00bffue suficiente todo esto?<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, para el <em>consumidor, <\/em>los productos de calidad no son inmediatos. Su sabor <em>se conquista,<\/em> como el sabor de la cerveza. Las valoraciones apresuradas sobre la m\u00fasica pueden llevar al error. Es necesaria la formaci\u00f3n musical para no dejarse arrastrar por el atractivo del <em>\u00e9xito pastoral<\/em> sin fundamento. As\u00ed lo proponen las normas lit\u00fargicas&#8230; con gran sentido. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NOTA: A lo largo del art\u00edculo podr\u00e1 acceder a diferentes contenidos que enlazan con la explicaci\u00f3n del autor. El bautismo de Beethoven est\u00e1 documentado. La partida es del 17 de diciembre de 1770. Como la costumbre era bautizar a la criatura al d\u00eda siguiente de su nacimiento, el d\u00eda 16 se celebra su 250 cumplea\u00f1os. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6117,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-5627","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5627","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5627"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5627\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6117"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}