{"id":55491,"date":"2025-11-25T12:11:14","date_gmt":"2025-11-25T10:11:14","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=55491"},"modified":"2025-11-25T12:12:26","modified_gmt":"2025-11-25T10:12:26","slug":"verdadera-devocion-santisima-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/verdadera-devocion-santisima-virgen\/","title":{"rendered":"La verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen. Preparaci\u00f3n al reinado de Jesucristo<\/em>, obra cumbre de la piedad mariana y de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, fue publicado por primera vez en 1843, ciento veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de su autor, el sacerdote franc\u00e9s san Luis Mar\u00eda Grignion de Monfort (1673-1716). La riqueza del texto fluye de la Sagrada Escritura, de los Santos Padres y de la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia, a trav\u00e9s de la profunda experiencia espiritual y m\u00edstica del santo, as\u00ed como de la madurez de su acci\u00f3n misionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan Pablo II -que inici\u00f3 el proceso para la declaraci\u00f3n de san Luis Mar\u00eda doctor de la Iglesia- testimoniaba, en su libro-entrevista con Andr\u00e9 Frossard, <em>No teng\u00e1is miedo<\/em> (1983): \u201cLa lectura de aquel libro ha marcado en mi vida un cambio radical definitivo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en su di\u00e1logo con Vittorio Messori, recogido en el volumen <em>Cruzando el umbral de la esperanza<\/em> (1994), hablaba sobre su lema episcopal, inspirado en el <em>Tratado<\/em> (\u201cSoy todo tuyo, y cuanto tengo es tuyo, \u00a1oh mi amable Jes\u00fas!, por Mar\u00eda tu sant\u00edsima Madre\u201d): \u201c<em>Totus tuus<\/em>. Esta f\u00f3rmula no tiene s\u00f3lo una caracter\u00edstica de piedad, no es una simple expresi\u00f3n de devoci\u00f3n: es algo m\u00e1s. Gracias a san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort comprend\u00ed que la verdadera devoci\u00f3n a la Madre de Dios es esencialmente cristoc\u00e9ntrica, y, adem\u00e1s, profundamente arraigada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recogemos ahora un breve elenco de algunas sentencias de la espl\u00e9ndida doctrina mariol\u00f3gica contenida en el Tratado de San Luis Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mediadora y dispensadora de gracia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inspir\u00e1ndose en la etimolog\u00eda del nombre de la Madre de Jes\u00fas, afirma po\u00e9ticamente el autor: \u201cDios Padre cre\u00f3 un dep\u00f3sito de todas las aguas, y lo llam\u00f3 mar. Cre\u00f3 un dep\u00f3sito de todas las gracias, y lo llam\u00f3 Mar\u00eda\u201d (n. 23). De forma m\u00e1s teol\u00f3gica, constata la elecci\u00f3n divina de Mar\u00eda como administradora de los m\u00e9ritos de la redenci\u00f3n de su Hijo: \u201cDios Esp\u00edritu Santo comunic\u00f3 sus dones a Mar\u00eda, su fiel Esposa, y la escogi\u00f3 por dispensadora de cuanto posee. Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere todos sus dones y gracias\u201d (n. 25). Ella ha sido constituida, por tanto, la \u201ctesorera de sus riquezas, dispensadora de sus gracias, realizadora de sus portentos, reparadora del g\u00e9nero humano\u201d (n. 28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es realmente Madre de Dios y de la Iglesia, pues \u201cen el orden de la gracia, la Cabeza y los miembros nacen de la misma madre\u201d (n. 32). Su intervenci\u00f3n resulta imprescindible para el seguimiento de Cristo, de modo que \u201cnadie puede llegar a una \u00edntima uni\u00f3n con Nuestro Se\u00f1or y a una fidelidad perfecta al Esp\u00edritu Santo sin una uni\u00f3n muy estrecha con la Sant\u00edsima Virgen\u201d (n. 43).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mar\u00eda se cumple por fin el sue\u00f1o del Se\u00f1or, pues la Sant\u00edsima Trinidad descansa como en un para\u00edso en su coraz\u00f3n fiel, confiado por completo en las promesas divinas, y totalmente d\u00f3cil a la acci\u00f3n del Par\u00e1clito. Por ello, la ha querido constituir canal del agua viva y sobrenatural del Esp\u00edritu Santo: \u201cS\u00f3lo por Ella han hallado gracia ante Dios cuantos despu\u00e9s de Ella la han hallado, y s\u00f3lo por Ella la encontrar\u00e1n cuantos la hallar\u00e1n en el futuro\u201d (n. 44).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdote franc\u00e9s constata que la invocaci\u00f3n e imitaci\u00f3n de la primera y mejor disc\u00edpula de Cristo es la senda que han seguido los cristianos que han encarnado plenamente el evangelio en la historia de la Iglesia: \u201clos mayores santos, las personas m\u00e1s ricas en gracia y virtud, son los m\u00e1s asiduos en implorar a la Sant\u00edsima Virgen y contemplarla siempre como el modelo perfecto que imitar y la ayuda eficaz que les debe socorrer\u201d (n. 46).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afirma tambi\u00e9n la universalidad de la singular y especial\u00edsima cooperaci\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen en la obra de la redenci\u00f3n: \u201cLa salvaci\u00f3n del mundo comenz\u00f3 por medio de Mar\u00eda, y por medio de Ella debe alcanzar su plenitud\u201d (n. 49); \u201cMar\u00eda, al permanecer perfectamente fiel a Dios, se convirti\u00f3 en causa de salvaci\u00f3n para s\u00ed y para todos sus hijos y servidores, consagr\u00e1ndolos al Se\u00f1or\u201d (n. 53).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n de Mar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La funci\u00f3n de Mar\u00eda en la Iglesia consiste en facilitar la uni\u00f3n de los redimidos con el Redentor, su divino Hijo. Ella nos lleva directamente a Jes\u00fas: \u201cMar\u00eda es el medio m\u00e1s seguro, f\u00e1cil, corto y perfecto para llegar a Jesucristo\u201d (n. 55). A su vez, la voluntad de su Hijo divino es contar con su madre bendita para llevar a todos los frutos de su sacrificio pascual: \u201cLa tendencia m\u00e1s fuerte de Mar\u00eda es la de unirnos a Jesucristo, su Hijo, y la m\u00e1s viva tendencia del Hijo es que vayamos a \u00c9l por medio de su sant\u00edsima Madre. Por esto, la Sant\u00edsima Virgen es el camino para llegar a Nuestro Se\u00f1or\u201d (n. 75).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afirma el santo que, conforme a los planes del Se\u00f1or, \u201cnecesitamos un mediador ante el Mediador mismo y que la excelsa Mar\u00eda es la m\u00e1s capaz de cumplir este oficio caritativo. Por Ella vino Jesucristo a nosotros, y por Ella debemos nosotros ir a \u00c9l. Ella es tan poderosa que sus peticiones jam\u00e1s han sido deso\u00eddas\u201d (n. 85). Y concluye: \u201cPara llegar a Jesucristo hay que ir a Mar\u00eda, nuestra Mediadora de intercesi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para llegar al Padre hay que ir al Hijo, nuestro Mediador de redenci\u00f3n\u201d (n. 86). Asimismo, asevera que, en nuestra condici\u00f3n de naturaleza ca\u00edda y debilitada por el pecado, \u201ces dif\u00edcil perseverar en gracia, a causa de la incre\u00edble corrupci\u00f3n del mundo. S\u00f3lo la Virgen fiel, contra quien nada pudo la serpiente, hace este milagro en favor de aquellos que la sirven lo mejor que pueden\u201d (n. 89).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, como afirm\u00f3 Juan Pablo II, \u201cal poner a la Madre de Cristo en relaci\u00f3n con el misterio trinitario, Montfort me ayud\u00f3 a comprender que la Virgen pertenece al plan de la salvaci\u00f3n por voluntad del Padre, como Madre del Verbo encarnado, que concibi\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo. Toda intervenci\u00f3n de Mar\u00eda en la obra de regeneraci\u00f3n de los fieles no est\u00e1 en competici\u00f3n con Cristo, sino que deriva de \u00e9l y est\u00e1 a su servicio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La acci\u00f3n que Mar\u00eda realiza en el plan de la salvaci\u00f3n hace directamente referencia a una mediaci\u00f3n que se lleva a cabo en Cristo\u201d (<em>Discurso<\/em>, 13-10-2000). La Iglesia reconoce la \u201cmediaci\u00f3n materna\u201d de Mar\u00eda, y la venera como \u201cmadre espiritual de la humanidad y abogada de gracia\u201d (cf. Carta enc\u00edclica <em>Redemptoris mater<\/em>, 25-3-1987, nn. 38-49). Por ello, el itinerario espiritual del fiel consiste en \u201cconfigurarse a Cristo con Mar\u00eda\u201d (cf. Carta enc\u00edclica <em>Rosarium Mariae Virginis,<\/em> 16-10-2002, n. 15).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen. 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