{"id":5320,"date":"2020-11-01T00:00:47","date_gmt":"2020-10-31T23:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=5320"},"modified":"2022-01-07T16:22:29","modified_gmt":"2022-01-07T15:22:29","slug":"luis-rosales-o-el-sabor-desbordante-de-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/luis-rosales-o-el-sabor-desbordante-de-la-alegria\/","title":{"rendered":"Luis Rosales o el  sabor desbordante de la alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>Hay muchos aspectos de la obra literaria de Luis Rosales que siempre me han llamado la atenci\u00f3n, entre otros su persistencia en el uso correcto del lenguaje, entendido como medio de comunicaci\u00f3n y como sistema de instalaci\u00f3n vital, o su inteligente capacidad para transformar la realidad en evocadora palabra po\u00e9tica, brillantemente perceptible, y en caudal copioso de inspiraci\u00f3n. Sin embargo, ninguno m\u00e1s atractivo para m\u00ed que su enorme desenvoltura para sacarle el mejor rostro a la realidad, el de la alegr\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aquel verso suyo: <em>\u201cla vida es un milagro gratuito\u201d, <\/em>uno sabe que su poes\u00eda es de fiar, que, desde la certidumbre de lo real, se pueden conseguir textos sorprendentes y memorables, como los que \u00e9l escribe. <\/p>\n\n\n\n<p>T\u00edtulos como<em> La casa encendida<\/em>, <em>El contenido del coraz\u00f3n<\/em> o <em>Diario de una resurrecci\u00f3n <\/em>ya trazan las l\u00edneas maestras de su enfoque creativo, que siempre brota desde la luminaria que le proporciona la vida misma. Cualquier acontecimiento, cualquier detalle min\u00fasculo, cualquier acercamiento a su propia existencia le es material poetizable, m\u00e1xime cuando, como \u00e9l mismo deja dicho, <em>\u201cs\u00f3lo ilumina lo mejor de nosotros\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si rastreamos su quehacer po\u00e9tico, de Rosales podemos afirmar que <strong>es un poeta abierto a la alegr\u00eda, entendida sobre todo como un don y como la consecuencia directa de haber sido creados por Dios.<\/strong> No podr\u00eda ser para \u00e9l de otro modo: el hombre, hecho a imagen y semejanza de su Hacedor, debe reflejar no s\u00f3lo su bondad, o su belleza, o su verdad, o su unicidad, sino su alegr\u00eda. Dios es de por s\u00ed la alegr\u00eda en grado pleno. Pero esa alegr\u00eda no es algo aislado, sino que, como dir\u00eda san Josemar\u00eda Escriv\u00e1, <em>\u201ctiene sus ra\u00edces en forma de cruz\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, en cualquier aproximaci\u00f3n a la trayectoria l\u00edrica del poeta granadino es primordial ahondar en la interacci\u00f3n dolor-alegr\u00eda, que supone la base s\u00f3lida de su pensamiento y de su metaf\u00edsica, sin insistir en un aspecto m\u00e1s que en el otro porque ambos reflejan la misma hoguera interior. Muchos de sus micropoemas \u2013eso son bastantes versos suyos: aforismos o chispazos con autonom\u00eda propia\u2013 lo manifiestan. De hecho, el mismo Rosales afirma que <em>\u201clas personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir\/ como un poco de arena que so\u00f1ara en ser playa \/ como un poco de mar\u201d porque \u201cel dolor es la ley de la gravedad del alma, \/ llega a nosotros ilumin\u00e1ndonos, deletre\u00e1ndonos los huesos\u201d<\/em>. Experiencia de la que fue protagonista a ra\u00edz del fallecimiento de tres hermanos suyos, despu\u00e9s de su madre \u2013punto de arranque de la escritura de <em>La casa encendida<\/em>\u2013 y, finalmente, de su padre, aparte de la que tambi\u00e9n vivi\u00f3 tras la muerte de algunos indiscutibles amigos \u00edntimos (Juan Panero, entre otros). <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/sumario6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5322\" width=\"200\" height=\"220\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cCada dolor\u201d <\/em>\u2013insiste \u00e9l\u2013 <em>\u201cnos hace conocer de nuevo el mundo, cada nuevo dolor es un deslumbramiento de la verdad\u201d.<\/em> Y es en ese enclave donde se deja ver la importancia de la alegr\u00eda, por eso afirma: <em>\u201cVigila tu alegr\u00eda y lo dem\u00e1s se te dar\u00e1 por a\u00f1adidura. Vigila tu alegr\u00eda, pero no vayas en su busca. No es necesario. Cuando el impulso vital va aminor\u00e1ndose con los a\u00f1os es preciso aprender a vivir\u201d<\/em>, requisito imprescindible para mantener el estado de paz y serenidad an\u00edmica que exige el paso de la edad. Si se pierde el sentido sobrenatural del sufrimiento \u2013lo expresa con frecuencia de una u otra manera\u2013, deja de dar su fruto la alegr\u00eda. Ambos, ya digo, van de la mano. De hecho, <em>\u201ccuando tocan fondo, siempre se confunden la pena y el gozo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que en ocasiones Rosales denomina \u201c<em>los c\u00edrculos del llanto\u201d<\/em> es lo que esclarece, sin lugar a dudas, el misterio de la existencia humana y, por ende, el de la alegr\u00eda. Pero, y a estas alturas, \u00bfqu\u00e9 es el dolor? Bien claro lo dice: <em>\u201ces&nbsp; la llama de Tu Visitaci\u00f3n\u201d<\/em>, as\u00ed, sin m\u00e1s, o sea, una manifestaci\u00f3n de Dios, de su cercan\u00eda, de su presencia; un caer en la cuenta de que estamos en sus manos y de que somos un fiel reflejo de su voluntad, o dicho de otro modo: <em>\u201cun largo viaje, \/ es un largo viaje que nos acerca siempre, \/ que nos conduce al pa\u00eds donde todos los hombres son iguales; \/ lo mismo que la palabra Dios, su acontecer no tiene nacimiento, \/ sino revelaci\u00f3n, \/ lo mismo que la palabra Dios, nos hace de madera para quemarnos\u201d<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>De seguro, al llegar a este punto, uno tiene la sensaci\u00f3n de que <strong>ese catolicismo firme y coherente que siempre mostr\u00f3 Rosales, aflora ahora de un modo m\u00e1s elocuente que nunca<\/strong>: por una parte, da sentido al igualamiento o fraternidad de los seres humanos, que tanta importancia tendr\u00e1 en su poes\u00eda \u00faltima, de car\u00e1cter cosmopolita, con un padre com\u00fan, Dios; por otra, refleja lo que tradicionalmente hemos entendido como \u201cconversi\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d (esta \u00faltima, por cierto, palabra muy de Rosales): el hombre necesita dejarse cauterizar por la palabra divina. Si algo exige el poeta de s\u00ed mismo es su propia transformaci\u00f3n interior, al amparo de la misericordia divina, de la que todos los individuos estamos necesitados. En un largo poema <em>\u201cconfesional y oracional a un tiempo, un poema de recapitulaci\u00f3n existencial\u201d<\/em>, como lo calific\u00f3 Luis Felipe Vivanco, titulado precisamente \u201c<em>Misericordia<\/em>\u201d, desarrolla ese camino ascensional hasta el amor de Dios-Padre, y lo emprende desde el llanto, desde la piel del asombro que refleja el sufrimiento, con la confianza plena de que su fruto es el j\u00fabilo, el gozo<em>: \u201choy que comienza \/ esta ascensi\u00f3n callada por la fiebre del pasmo; \/ dime, dime, Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 es este gozo m\u00edo?, \/ \u00bfpor qu\u00e9 sabe a madera mi voz cuando te nombro? \/ [\u2026] \/ \u00bfa qu\u00e9 suerte de visi\u00f3n encendida le llamamos amor?, \/ \u00bfno ha llegado la noche donde todo se junta?, \/ c\u00famplase en m\u00ed tu voluntad, Dios m\u00edo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la luz y todo el vocabulario posible dentro del campo sem\u00e1ntico de la luminiscencia (encendida, fuego, quemar\u2026) van a servir a nuestro poeta de hilo conductor para desgranar el curso de su discurso po\u00e9tico:<strong> que la alegr\u00eda es la consecuencia directa de la aceptaci\u00f3n del dolor:<\/strong> <em>\u201cs\u00f3lo debe importarte \/ distinguir claramente entre tener satisfacciones y tener alegr\u00edas \/ \u00e9sta es la clave del vivir\u201d<\/em>, aprendizaje que se adquiere con el transcurso de los a\u00f1os pero que tiene sus or\u00edgenes en<em> \u201cla memoria filial que a\u00fan tenemos de Dios\u201d,<\/em> es decir, en la proclamaci\u00f3n de sabernos sus hijos. Para asumirlo, nada m\u00e1s necesario que ejercitarse en la paciencia, como anuncia en una de sus composiciones: <em>\u201cla espera forma parte de la alegr\u00eda\u201d<\/em>, y acaba matizando: <em>\u201cde esa sobria alegr\u00eda que no turba ni ofende\u201d.&nbsp;<\/em>&nbsp;  Si en un celebrado soneto, Jos\u00e9 Hierro, poeta cercano en el tiempo a Rosales, deja dicho, sin lugar a matizaciones, que lleg\u00f3 por el dolor a la alegr\u00eda, nuestro autor no se queda corto en este sentido: para \u00e9l, el mundo que lo rodea lleva impl\u00edcita la impronta del dolor, pero \u00e9ste, en vez de constituir un obst\u00e1culo, es savia enriquecedora del ser humano, c\u00e1ntico gozoso que genera optimismo, constataci\u00f3n evidente de que, al igual que la casa de su largo poema termina iluminada, lo est\u00e1 su esp\u00edritu, en plena disposici\u00f3n para acoger cuanto le sobrevenga, dej\u00e1ndonos constancia de que su poes\u00eda, en su conjunto, es referente genuino de la m\u00e1s fecunda y radiante poes\u00eda religiosa del siglo XX <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay muchos aspectos de la obra literaria de Luis Rosales que siempre me han llamado la atenci\u00f3n, entre otros su persistencia en el uso correcto del lenguaje, entendido como medio de comunicaci\u00f3n y como sistema de instalaci\u00f3n vital, o su inteligente capacidad para transformar la realidad en evocadora palabra po\u00e9tica, brillantemente perceptible, y en caudal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":55,"featured_media":6154,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-5320","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/55"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5320"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5320\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}