{"id":52190,"date":"2025-09-17T06:30:00","date_gmt":"2025-09-17T04:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=52190"},"modified":"2025-09-12T11:06:48","modified_gmt":"2025-09-12T09:06:48","slug":"el-amor-a-la-montana-en-pier-giorgio-frassati","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-amor-a-la-montana-en-pier-giorgio-frassati\/","title":{"rendered":"El amor a la monta\u00f1a en Pier Giorgio Frassati"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 7 de septiembre el papa Le\u00f3n canoniz\u00f3 en Roma a dos j\u00f3venes: Carlo Acutis, de 15 a\u00f1os y Pier Giorgio Frassati de 24. En una plaza llena a rebosar, Le\u00f3n XIV recordaba las virtudes de estos dos muchachos que pueden ser ejemplo para tantos otros. Me centrar\u00e9 en recordar tan solo uno de los aspectos de uno de ellos: el amor a la monta\u00f1a en Fassati.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pier Giorgio naci\u00f3 en 1901 en una familia acomodada de Tur\u00edn. Realiz\u00f3 los estudios primarios en un colegio de jesuitas y&nbsp; posteriormente en la escuela de ingenier\u00eda. Era amante del deporte. Hac\u00eda excursiones en bicicleta Con frecuencia franqueaba los 87 kil\u00f3metros que separaban Tur\u00edn de Pollone. Tambi\u00e9n le atra\u00eda el mar. Saborea el gozo de luchar contra el agua nadando, remando o en barco de vela. Practicaba la equitaci\u00f3n montando a Parsifal, un caballo bastante dif\u00edcil. Pero su gran pasi\u00f3n fue la monta\u00f1a.&nbsp; Era una afici\u00f3n que \u2013como a todo buen monta\u00f1ero\u2013 le fue creciendo a medida que pasaba el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde muy joven comenz\u00f3 a sentir pasi\u00f3n por la monta\u00f1a. Esta afici\u00f3n naci\u00f3 a ra\u00edz de las estancias veraniegas pasadas en Pollone, cerca de Biella, provincia de Vercelli, en los Alpes, donde realizaba excursiones con su familia y amigos. En unas notas que su madre to-m\u00f3 en 1909, al regreso del Col del Teodulo, de 3.317 metros sobre Zermatt, que en las gu\u00edas figura como una marcha de diez horas, encontramos: \u201cSub\u00edamos hacia las Cimas Blancas. Todo el paisaje estaba, como casi siempre a aquella hora, sin sombras, sin relieve (&#8230;). Atravesar el Te\u00f3dulo con Pier Giorgio atado a m\u00ed por la cuerda iba muy tranquilo \u2013el ni\u00f1o ten\u00eda muchas veces hambre\u2013, y tambi\u00e9n en esto estaba de acuerdo con su madre. Hac\u00edamos un alto, com\u00edamos y continu\u00e1bamos. Nos detuvimos dos d\u00edas en el Schwarzsee. Todo el mundo se interesaba por el peque\u00f1o y guap\u00edsimo alpinista.\u201d Esa afici\u00f3n a la monta\u00f1a, que entonces le estaba naciendo, la mantendr\u00eda a lo largo de toda su vida. Fue una pasi\u00f3n que justificar\u00eda despu\u00e9s por dos razones. En primer lugar porque el monta\u00f1ismo le ofrec\u00eda una magn\u00edfica oportunidad de ejercitar virtudes humanas como la fortaleza, el compa\u00f1erismo,&#8230;; y en segundo, porque las cimas le revelaban la magnificencia del Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pier Giorgio era amante del deporte. Ya muy joven hac\u00eda excursiones en bicicleta. Con frecuencia franqueaba los 87 kil\u00f3metros que separaban Tur\u00edn de Pollone.&nbsp; Tambi\u00e9n le atra\u00eda el mar, sobre to-do en su primera juventud. Saborea el gozo de luchar contra el agua nadando, remando o en barco de vela.&nbsp; Practicaba la equitaci\u00f3n montando a Parsifal, un caballo bastante dif\u00edcil con el que tantas veces fue y regres\u00f3 de Tur\u00edn a Pollone. Pero su gran pasi\u00f3n fue la monta\u00f1a.&nbsp; Era una afici\u00f3n que \u2013como a todo buen monta\u00f1ero\u2013 le fue creciendo a medida que pasaba el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCada d\u00eda me entusiasmo m\u00e1s con la monta\u00f1a\u201d, escrib\u00eda a un amigo. \u201cEs algo que me fascina. Cada vez me gusta m\u00e1s subir a las cumbres, alcanzar los picos m\u00e1s atrevidos, experimentar ese gozo pur\u00edsimo que s\u00f3lo puede dar la monta\u00f1a. Quisiera renunciar al alpinismo, pero \u00bfc\u00f3mo renunciar al llamamiento fascinador de la nieve?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s escrib\u00eda a otro: \u201cMe he dejado el coraz\u00f3n en las cumbres y espero encontrarlo al escalar el Mont Blanc\u201d.&nbsp; Y m\u00e1s todav\u00eda: \u201cSi mis estudios me lo permitieran, quisiera pasar d\u00edas enteros en la monta\u00f1a y admirar, en esa atm\u00f3sfera tan pura, la magnificencia del Creador\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende as\u00ed que aprovechase cualquier oportunidad para subir a esos Alpes que ten\u00eda tan cerca. Durante sus a\u00f1os de universidad fue costumbre que emplease el periodo de vacaciones de los car-navales para pasar unos d\u00edas en el Peque\u00f1o San Bernardo. Acud\u00eda a esquiar con un grupo de amigas y amigos. Se alojaban en la hospeder\u00eda, utilizando unas habitaciones en las que por la noche hac\u00eda tanto fr\u00edo que se les helaba el agua de los barre\u00f1os; era uno de esos lugares en los que es necesario abrigarse m\u00e1s a la hora de irse a la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana comenz\u00f3 con un amigo a descender con esqu\u00eds en direcci\u00f3n a Suiza. La bajada era preciosa, el tiempo inmejorable: nieve en buenas condiciones, viento favorable, palos indicadores&#8230; Y bajaron, bajaron. \u00bfCu\u00e1nto? No pueden precisarlo, pero el descenso fue muy largo. Cuando reiniciaron la subida, el viento que en la baja-da les hab\u00eda favorecido, constitu\u00eda ahora un serio obst\u00e1culo: r\u00e1fagas de aguanieve y torbellinos les azotaban la cara; la pista se hab\u00eda borrado, los palos indicadores se hab\u00edan hecho invisibles. El amigo co-menz\u00f3 a jadear y rog\u00f3 a Pier Giorgio que aminorase la marcha. Despu\u00e9s de un buen rato y con considerable esfuerzo, llegaron al refugio.&nbsp; Pier Giorgio casi no se hab\u00eda cansado; su compa\u00f1ero sin embargo, tard\u00f3 mucho en recuperarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la cena viv\u00edan ratos de tertulia muy agradables: cantaban, recordaban las incidencias del d\u00eda o hac\u00edan alg\u00fan juego.&nbsp; Ya muy entrada la noche se retiraban a sus habitaciones que eran grandes y daban cabida a varios. Pier Giorgio invitaba a sus compa\u00f1eros a rezar el rosario cosa que, por lo general, todos aceptaban aun-que muchos le segu\u00edan desde la cama. \u00c9l lo rezaba de rodillas en el duro suelo. A la ma\u00f1ana era el primero en levantarse. Llamaba a los dem\u00e1s y les recordaba que la noche anterior se hab\u00edan comprometido en que le acompa\u00f1ar\u00edan a la misa. Generalmente ayudaba al sacerdote y siempre comulgaba.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otra ocasi\u00f3n fue con un amigo al refugio Adolfo Kind y se detuvieron m\u00e1s rato del necesario sin darse cuenta de que el tiempo estaba cambiando. El lugar al que deb\u00edan regresar estaba lejos. Ten\u00edan que subir un monte para descenderlo despu\u00e9s con esqu\u00eds. La su-bida iba resultando cada vez m\u00e1s penosa, sobre todo apremiados por el tiempo. De repente Pier Giorgio se dio cuenta de que hab\u00eda perdido el reloj. Su compa\u00f1ero quer\u00eda detenerse a buscarlo, a lo que Pier Giorgio hubo de oponerse en\u00e9rgicamente al darse cuenta de que un retraso en esas circunstancias podr\u00eda ser peligroso. Sobre las siete lle-garon a la cumbre del Fraiteve. Hab\u00eda oscurecido y la tormenta arreciaba. Comenzaron el descenso juntos y con cuidado. En un momento Pier Giorgio dio un giro para detenerse y se le desprendi\u00f3 un esqu\u00ed que sali\u00f3 despedido por la nieve helada. Veamos el relato de su compa\u00f1ero:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cFrassati, en aquel momento, fue alpinista y hombre. En mi largo vagabundear por los Alpes, he aprendido a conocer la psicolog\u00eda del hombre en las alturas, a juzgarle a comprenderle. Conozco los momentos de turbaci\u00f3n que en las alturas afectan de improviso a\u00fan a los m\u00e1s valientes, cuando les sobrecoge un incidente que puede tener sus consecuencias. Pier Giorgio se dio cuenta del percance, aunque yo, m\u00e1s pr\u00e1ctico, hubiese procurado disminuir su gravedad, a fin de evitar el abatimiento que pod\u00eda producirse en su \u00e1nimo con malas consecuencias. \u00c9l lo comprendi\u00f3 y se mantuvo sereno en aquel momento; tuve la convicci\u00f3n perfecta de que me hallaba ante un tipo de raza monta\u00f1esa: valiente y fr\u00edo ante el peligro\u201d. Descendieron como pudieron entre una fuerte nevada con la hostilidad de la monta\u00f1a cuando se convierte en enemiga. Al fin descubrieron una luz que era su destino. Cuando d\u00edas despu\u00e9s se lo contaba a su madre, tratando de quitar importancia le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMira, he perdido un esqu\u00ed. Pero cuando se derrita la nieve iremos a buscarlo y es seguro que lo encontraremos. He perdido tambi\u00e9n el reloj.<strong> <\/strong>\u00bfNada m\u00e1s?\u201d pregunt\u00f3 con sonrisa ir\u00f3nica la madre. Inmediatamente responde Pier Giorgio: \u201cPero cuando la nieve se derrita&#8230; Nacer\u00e1 una planta\u201d,&nbsp; respondi\u00f3 su madre aumentando su sonrisa. El esqu\u00ed apareci\u00f3 y hoy se conserva como un recuerdo de aquel que hab\u00eda disfrutado tanto sobre la nieve.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la actividad monta\u00f1era de Pier Giorgio fue sobre todo la escalada. Realiz\u00f3 ascensiones en todas las \u00e9pocas del a\u00f1o. En los ve-ranos hab\u00eda subido muchas veces al Col Mucrone en el que hab\u00eda una gran cruz. Los vientos, la lluvia y la nieve hab\u00edan provocado su ca\u00edda el invierno de 1920. Al llegar el buen tiempo el p\u00e1rroco de Pollone, a propuesta de otros del pueblo, decidieron subir una nueva, instalarla convenientemente y reconsagrarla. A la iniciativa se uni\u00f3 Frassati.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la subida, que fue de noche, el sacerdote tuvo una aparatosa ca\u00edda que, aunque no tuvo graves consecuencias, hizo que tuviese que continuar ayudado por los dem\u00e1s. Pier Giorgio se prest\u00f3 a ayudarle y contribuy\u00f3 tambi\u00e9n en subir una parte de lo necesario para celebrar la misa en la cumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>En noviembre de 1924 dos compa\u00f1eros le propusieron una excursi\u00f3n a la Bessanesse, de 3.622 metros. Cuando se dirig\u00edan de Bal-me al refugio se vieron sorprendidos por la noche e incapaces de ha-llar de nuevo el camino. Se vieron obligados a detenerse en un peque\u00f1o espacio, con la perspectiva de pasar all\u00ed la noche. El mismo Pier Giorgio nos lo cuenta:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestra intenci\u00f3n al salir era escalar la cumbre del Bessanesse por la v\u00eda Zsigsmondi. Al ver el estado de la nieve nos pareci\u00f3 una imprudencia y decidimos cambiar de planes y nos dirigimos al Albar\u00f3n de Saboya&nbsp; (3.392 metros). Ya de regreso se nos ech\u00f3 la no-che encima y no tuvimos m\u00e1s remedio que improvisar un vivac a 2.500 metros de altura. Tuvimos suerte y encontramos una roca, sobre la que pend\u00eda una capa espes\u00edsima de nieve en declive, a manera de tejado; excavamos debajo de ella un refugio de 2,50 metros de longitud, por 0,50 de ancho y no m\u00e1s de 0,40 de alto que result\u00f3 muy bien ventilado. Una vez preparado el espacio, comimos algo y tuvimos que estar toda la noche ideando entretenimientos porque dormir en aquellas circunstancias hubiese resultado peligroso\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los compa\u00f1eros recuerda que rezaron el rosario y que, apenas asom\u00f3 el alba, rezaron el Angelus&nbsp; a la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima subida a la monta\u00f1a la realiz\u00f3 el 7 de junio de 1925. La hizo a los picos Lunelle. Lleg\u00f3 a la estaci\u00f3n en el \u00faltimo momento, lo que le vali\u00f3 una protesta de sus compa\u00f1eros. \u00c9l les respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 quer\u00edais? \u00bfQu\u00e9 me quedara sin misa? Me he despertado tarde y no he podido asistir con vosotros a la que hab\u00edamos quedado\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Uno de ellos recuerda aquella subida que fue por la cara m\u00e1s dif\u00edcil, por la Placa Santi, en la que se hab\u00eda despe\u00f1ado un monta\u00f1ero. \u201cPier Giorgio era el segundo de nuestra cordada y me aseguraba en los puntos m\u00e1s dif\u00edciles. Escalar le produc\u00eda verdadera alegr\u00eda y le agradaban especialmente algunas bajadas utilizando la doble cuerda. (&#8230;) Apenas alcanzada la cima nos pidi\u00f3 que rez\u00e1ramos una oraci\u00f3n por Cesarino Rovere, el que se hab\u00eda matado en aquella pared tan s\u00f3-lo un a\u00f1o antes\u201d. A su regreso, Pier Giorgio escrib\u00eda a su hermana cont\u00e1ndole una escalada y dici\u00e9ndole que esperaba volver con m\u00e1s material para abrir una nueva v\u00eda. Esa ya no fue posible. Antes de un mes, el 4 de julio, Pier Giorgio entregaba su alma a Dios tras una r\u00e1-pida enfermedad que nadie hab\u00eda podido prever.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Juan Pablo II, Frassati era un modelo. Siendo Cardenal de Cracovia, recordaba la figura de este joven que por unos d\u00edas no pudo finalizar sus estudios de ingenier\u00eda. \u201cEra modelo de cuantos sub\u00edan a las monta\u00f1as para escalar o esquiar: pensaba que tambi\u00e9n \u00e9l hac\u00eda lo mismo, que \u00e9ste era para \u00e9l el camino de santificaci\u00f3n, porque en todo descubr\u00eda a Dios. Era tambi\u00e9n consciente de su responsabidad en la sociedad. Responsabilidad por la vida de la naci\u00f3n a la que pertenec\u00eda; responsabilidad por su aut\u00e9ntica tradici\u00f3n, espiritual y cristiana. Afrontaba esta responsabilidad sin ahorrar esfuerzos. Al mismo tiempo sorprend\u00eda su sensibilidad hacia los pobres, los necesitados y los enfermos. Sin duda es \u00e9sta una llamada de particular significaci\u00f3n y un reto lanzado a nuestra generaci\u00f3n y a nuestro tiempo, que corre el riesgo de caer en la insensibilidad. Todos nosotros debe-mos romper una lanza \u2013todos nosotros, y me incluyo tambi\u00e9n a m\u00ed mismo\u2013 para descubrir el rostro del hombre y darnos cuenta de su si-tuaci\u00f3n, de sus sufrimientos, de sus dificultades. Todo esto lo hallamos en Pier Giorgio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo ya Romano Pont\u00edfice, en uno de los veranos que el Papa estuvo unos d\u00edas en los Alpes, celebr\u00f3 una misa en Cogne, en un inmenso prado verde llamado San Urso o valle de la Gran d\u2019Eyvia (Gran Agua), situado a 30 kil\u00f3metros de Aosta. Lleg\u00f3 en helic\u00f3ptero y tras recibir la bienvenida del obispo del lugar, se traslad\u00f3 al altar construido en madera por artesanos de la regi\u00f3n, y celebr\u00f3 la eucarist\u00eda ante m\u00e1s de 20.000 fieles locales. En la homil\u00eda hizo referencia a la majestuosidad de aquellas monta\u00f1as y dijo: \u201cEste lugar encantador conserva, asimismo, el recuerdo de un joven creyente de nuestro si-glo, Pier Giorgio Frassati, a quien tuve la alegr\u00eda de proclamar beato el 20 de mayo de 1990. Sol\u00eda frecuentar la ciudad de Cogne. Exploraba con ardor las cimas que la coronan; hab\u00eda hecho de cada escalada a las monta\u00f1as un itinerario que acompa\u00f1aba al asc\u00e9tico y espiritual, una escuela de oraci\u00f3n y de adoraci\u00f3n, un esfuerzo de disciplina y de elevaci\u00f3n. Dec\u00eda a sus amigos: \u2018Cada d\u00eda que pasa me enamoro&nbsp; m\u00e1s locamente de la monta\u00f1a\u2019. Y prosegu\u00eda: \u2018Deseo cada vez m\u00e1s escalar monta\u00f1as, conquistar las cimas m\u00e1s abruptas, sentir la alegr\u00eda pura que s\u00f3lo se experimenta en la monta\u00f1a\u201d. (\u2026) \u201cAmad\u00edsimos her-manos \u2013conclu\u00eda el Papa\u2013 como San Besso y San Urso, el beato Pier Giorgio supo conjugar la admiraci\u00f3n ante la armon\u00eda de la creaci\u00f3n con el servicio generoso al Se\u00f1or y a sus hermanos. Es sumamente necesaria esa admiraci\u00f3n ante la creaci\u00f3n, admiraci\u00f3n de la obra de Dios. Mediante esa admiraci\u00f3n de la creaci\u00f3n, admiramos a Dios mismo; mediante la admiraci\u00f3n de lo visible, admiramos lo invisible. Que Pier Giorgio, casi coet\u00e1neo nuestro, sea ejemplo especialmente para los j\u00f3venes, para cuantos vienen aqu\u00ed y para quienes van a la monta\u00f1a, a fin de pasar un periodo de merecido descanso. Ante un espect\u00e1culo tan extraordinario de la naturaleza, elevamos espont\u00e1neamente nuestro coraz\u00f3n al cielo, como el joven Frassati acostumbraba a hacer con frecuencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven Frassati no es olvidado con el paso de los a\u00f1os. Desde 1996 el Club Alpino Italiano va&nbsp; poniendo con su nombre una red de senderos de monta\u00f1a por todo el pa\u00eds. En 2001, a\u00f1o del centenario de su nacimiento, se inauguraron los de Le Marche, Veneto y Lazio. Con este motivo ha nacido tambi\u00e9n una asociaci\u00f3n, \u201cL\u2019Assotiazione Internazionale Sentieri Pier Giorgio Frassati\u201d. De este modo, la figura de este joven italiano se mantiene viva entre los monta\u00f1eros de este siglo en el que son tantas las personas que viven sus experiencias de monta\u00f1as&nbsp; por medio del senderismo tanto por antiguos caminos rehabilitados como por otros de reciente creaci\u00f3n. Y ahora, ya como santo, ser\u00e1 modelo de los muchos que amamos la monta\u00f1a y acudimos a sus laderas siempre que nos es posible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cap\u00edtulo de la obra \u201cFascinados por las cumbres\u201d publicado con el permiso del autor.<br><\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 7 de septiembre el papa Le\u00f3n canoniz\u00f3 en Roma a dos j\u00f3venes: Carlo Acutis, de 15 a\u00f1os y Pier Giorgio Frassati de 24. En una plaza llena a rebosar, Le\u00f3n XIV recordaba las virtudes de estos dos muchachos que pueden ser ejemplo para tantos otros. Me centrar\u00e9 en recordar tan solo uno de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":52191,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[549,548],"tags":[2258],"class_list":["post-52190","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelizacion","category-foco","tag-beato-pier-giorgio-frassati","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52190"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52190\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52191"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}