{"id":51746,"date":"2025-09-08T06:52:00","date_gmt":"2025-09-08T04:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51746"},"modified":"2025-09-01T16:43:34","modified_gmt":"2025-09-01T14:43:34","slug":"en-busca-de-la-belleza-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/en-busca-de-la-belleza-perdida\/","title":{"rendered":"En busca de la belleza perdida\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos atrae tanto la belleza? Cuando uno ve una obra de arte o una pel\u00edcula de gran belleza tiene la sensaci\u00f3n, aunque no sepa explicarlo, de estar asistiendo a un mundo transfigurado, a un mundo redimido. Hay un no s\u00e9 qu\u00e9 que nos atrapa. Sin embargo, en la actualidad sospechamos de la belleza, pensamos que es algo superado. <\/p>\n\n\n\n<p>Hace a\u00f1os daba clase de cr\u00edtica de cine en una universidad madrile\u00f1a, y explicando los fundamentos est\u00e9ticos del an\u00e1lisis cinematogr\u00e1fico habl\u00e9 de la belleza y autom\u00e1ticamente varias alumnas y alumnos me replicaron diciendo que el arte no ten\u00eda nada que ver con la belleza. Me qued\u00e9 perplejo. En la formaci\u00f3n cl\u00e1sica que he adquirido, la belleza, la verdad y el bien van de la mano, son propiedades de lo real. \u00bfPor qu\u00e9 algunos de mis alumnos no pensaban as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La belleza es el rostro de la verdad y el bien<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 escogemos lo feo y vulgar como algo aut\u00e9ntico? \u00bfPor qu\u00e9 abunda el consumo de la pornograf\u00eda,\u00a0 que despoja al cuerpo humano de su belleza, significado y alma? El libro<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/s?k=la+aventura+de+la+belleza&amp;adgrpid=56506601979&amp;hvadid=275375076938&amp;hvdev=c&amp;hvexpln=0&amp;hvlocphy=9061032&amp;hvnetw=g&amp;hvocijid=18237324740909703657--&amp;hvqmt=e&amp;hvrand=18237324740909703657&amp;hvtargid=kwd-2427134410043&amp;hydadcr=1979_1823554&amp;mcid=b77967cccc74328998420ef13e45fee7&amp;tag=hydes-21&amp;ref=pd_sl_12ngr41xxc_e\"> <em>La aventura de la belleza<\/em><\/a> pretende dar respuesta a estos interrogantes. Dice Alzola que la belleza nos hace m\u00e1s humanos al elevarnos por encima de nosotros mismos. Y las obras de arte son la expresi\u00f3n de algo que nos trasciende. La belleza no es tanto plenitud como promesa y, en esta medida, es sin\u00f3nimo de esperanza. <\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello la belleza no es, ni mucho menos, sin\u00f3nimo de ingenuidad. Las grandes obras de arte e incluso las buenas pel\u00edculas que muestran el dolor y el sufrimiento, pero que est\u00e1n abiertas al misterio, nos dejan tambi\u00e9n esa sensaci\u00f3n de estar ante una promesa: porque en la vida cotidiana tenemos la impresi\u00f3n de que el sufrimiento y la muerte tienen la \u00faltima palabra, pero la aut\u00e9ntica belleza nos habla de una realidad que ser\u00e1 transfigurada, salvada. Por eso se ha dicho que la belleza salvar\u00e1 al mundo, esa belleza que est\u00e1 escondida en el m\u00e1s bello de los hombres, Jesucristo, en su pasi\u00f3n llena de sufrimiento y ante el cual se aparta la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo Alzola, profesor de Est\u00e9tica y Teor\u00eda de las Artes en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, nos anima en este ensayo a recorrer la historia del pensamiento desde la antig\u00fcedad cl\u00e1sica hasta la era posmoderna, y poder comprender c\u00f3mo la belleza ha pasado de ser una promesa de plenitud a convertirse en una estrategia sospechosa de encubrir oscuras manipulaciones o intereses espurios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cine, filosof\u00eda y est\u00e9tica&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Alzola nos invita a iniciar esta aventura fij\u00e1ndonos en el aspecto inabarcable, misterioso, que refleja la belleza: como aquella secuencia, inolvidable, de arranque de <em>Centauros del desierto<\/em>, cuando la puerta de una casa de Texas se abre y los personajes salen afuera al porche para mirar hacia el inmenso desierto, por donde aparece un enigm\u00e1tico John Wayne cabalgando. Todo este <em>western<\/em> cl\u00e1sico nos habla de b\u00fasqueda (<em>The Searchers<\/em> es su t\u00edtulo original) y de rescate. As\u00ed tambi\u00e9n, nuestra mirada subjetiva tiene que abrirse al todo de la realidad, esa realidad inabarcable que la belleza refleja.<\/p>\n\n\n\n<p>Alzola da una importancia esencial al cine en este ensayo, y es l\u00f3gico que sea as\u00ed: el cine es el s\u00e9ptimo arte, aunque por parte de los intelectuales tard\u00f3 tiempo en d\u00e1rsele este reconocimiento. El cine no es tan solo una an\u00e9cdota \u00fatil para complementar una idea o simplemente un ejemplo que adorne nuestros pensamientos, sino que es filosof\u00eda en s\u00ed mismo y por tanto belleza en s\u00ed mismo. El arte f\u00edlmico refleja ese misterio de la realidad que tanto nos asombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso desfilan por <em>La aventura de la belleza<\/em> autores como Plat\u00f3n, Homero, Agust\u00edn de Hipona, Tom\u00e1s de Aquino, Shakespeare, Hume, Kant, Nietzsche, Dostoievski, Rilke, Waugh, Tolkien o Heidegger. Pel\u00edculas como <em>Camino a casa<\/em>, <em>Apocalypse now<\/em>, <em>Canci\u00f3n de cuna<\/em>, <em>Amadeus<\/em>, <em>El \u00e1rbol de la vida<\/em>, <em>El fest\u00edn de Babette<\/em>, <em>V\u00e9rtigo<\/em>, <em>El sol del membrillo<\/em>, <em>Mejor imposible<\/em> o <em>2001: Una odisea del espacio<\/em>. Con todos ellos se dialoga y se discute, creando un peculiar simposio de filosof\u00eda, cine y literatura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cap\u00edtulos de una aventura<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En esta andanza para rescatar la belleza, el autor ha estructurado de modo cronol\u00f3gico los cap\u00edtulos de su ensayo, abarcando la historia de la filosof\u00eda occidental desde la Grecia cl\u00e1sica a nuestros d\u00edas, todo englobado con palabras clave que sintetizan lo esencial de cada per\u00edodo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cUnidad\u201d para la filosof\u00eda griega: unidad de la belleza con el bien y con el origen divino de todo, lo cual requiere purificar la mirada y trascender las apariencias sensibles para poder contemplar la belleza plena, fuente de felicidad. Esa purificaci\u00f3n o catarsis nos recuerda que la felicidad es posible, a pesar de los azares de la vida, si el sujeto dispone de las virtudes que perfeccionan el conocimiento y la voluntad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cRelaci\u00f3n\u201d para la filosof\u00eda medieval, pues la filosofia cristiana sostiene que&nbsp; podemos ver la belleza como relaci\u00f3n entre las criaturas y su Creador,&nbsp; el cual es un ser personal. Y el acto de ser recibido en la creaci\u00f3n divina a partir de la nada, junto con la forma de cada cosa, hace que la belleza sea algo concreto y no vaporoso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cExperiencia\u201d para la filosof\u00eda moderna. La Modernidad no admite una relaci\u00f3n confiada con el mundo. La belleza deja de ser una cualidad de lo real, porque la&nbsp; belleza no est\u00e1 en las cosas sino en el sentimiento que estas generan en nosotros.&nbsp; Se pierden los criterios objetivos para valorar la belleza, cre\u00e1ndose un c\u00edrculo vicioso en el que la belleza est\u00e1 donde lo dice un cr\u00edtico fiable, y el cr\u00edtico fiable es el que dice d\u00f3nde est\u00e1 la belleza. Y tambi\u00e9n se comienza a dislocar la unidad de la est\u00e9tica y la \u00e9tica, y algunos, como Nietzsche por ejemplo, piensan que la belleza es una m\u00e1scara que encubre la verdad terror\u00edfica del existir, su fondo de sufrimiento y desesperaci\u00f3n. La obra de arte se convierte en un interrogante, concluye Alzola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cObra\u201d para la filosof\u00eda contempor\u00e1nea. Algunos, como Heidegger, admiten que el arte nos abre a la verdad de las cosas y del mundo. El cine refleja esto muy bien. Belleza ser\u00eda otra forma de llamar a la verdad que acontece como desocultamiento. A su vez esa obra de arte ha perdido misterio y autenticidad: en la era del selfi<em> <\/em>y de las obras de arte a las que se accede exclusivamente con el m\u00f3vil, la creaci\u00f3n art\u00edstica pierde su car\u00e1cter \u00fanico, acaso sagrado. El arte antiguo despierta actitudes de contemplaci\u00f3n y recogimiento, dice Walter Benjamin. El arte nuevo persigue distraernos, provocarnos, escandalizarnos, es el arte como un <em>shock<\/em> o proyectil. Puede observarse este fen\u00f3meno en la proliferaci\u00f3n de la violencia y el fe\u00edsmo en cierto tipo de cine a partir de finales de los a\u00f1os 60.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Belleza y trascendencia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La posmodernidad ha desfigurado el rostro de la verdad y el bien difamando a la belleza y creando un mundo desencantado, lleno de desamparo y precariedad. \u00a0 Pero la belleza resiste todas las conspiraciones, pues nos hace m\u00e1s humanos al elevarnos por encima de nosotros mismos. Y de este modo prepara el advenimiento de algo, de Alguien, concluye Alzola.\u00a0<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos atrae tanto la belleza? Cuando uno ve una obra de arte o una pel\u00edcula de gran belleza tiene la sensaci\u00f3n, aunque no sepa explicarlo, de estar asistiendo a un mundo transfigurado, a un mundo redimido. Hay un no s\u00e9 qu\u00e9 que nos atrapa. 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