{"id":51439,"date":"2025-08-21T06:00:00","date_gmt":"2025-08-21T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51439"},"modified":"2025-08-07T10:15:32","modified_gmt":"2025-08-07T08:15:32","slug":"lecturas-del-domingo-xxi-del-tiempo-ordinario-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-domingo-xxi-del-tiempo-ordinario-c\/","title":{"rendered":"Conocer a Cristo. Domingo XXI del tiempo ordinario (C)"},"content":{"rendered":"<p>Esas terribles palabras de Nuestro Se\u00f1or<em> \u201cNo s\u00e9 qui\u00e9nes sois\u201d<\/em> aparecen en el Evangelio de hoy (Lc 13, 22-30) y en la par\u00e1bola de Cristo de las v\u00edrgenes prudentes y necias en Mateo 25. En esta \u00faltima, las palabras son simplemente <em>\u201cNo os conozco\u201d<\/em>. En el Evangelio de hoy son literalmente<em> \u201cno s\u00e9 de d\u00f3nde sois\u201d<\/em>, pero la idea es la misma. Aqu\u00ed tenemos dos grupos de personas que deber\u00edan haber \u201cconocido\u201d a Jes\u00fas, tuvieron la oportunidad de hacerlo, y son condenados por no haber aprovechado esta oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la par\u00e1bola de las v\u00edrgenes, las insensatas oyen esas palabras cuando son excluidas de la fiesta, al llegar y encontrar la puerta cerrada despu\u00e9s de haber ido a buscar aceite a \u00faltima hora. El aceite simboliza en muchos sentidos su uni\u00f3n con Cristo, o la falta de ella. No ten\u00edan aceite, por lo que su llama no ard\u00eda en sus corazones. Quer\u00edan la diversi\u00f3n de la fiesta, lo externo, pero sin estar encendidos por el amor del Esposo que realmente hace la fiesta. De alguna manera, pertenec\u00edan al s\u00e9quito del novio -estaban entre las diez damas de honor-, pero se conformaban con una relaci\u00f3n superficial con \u00e9l, por las \u201cprebendas\u201d, y nunca intentaron conocerle de verdad, ni que \u00e9l les conociera a ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio de hoy el contexto es diferente, pero la realidad es la misma. Lo que est\u00e1 en juego es lo m\u00e1s grande que se puede plantear: la salvaci\u00f3n. Alguien pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: <em>\u201cSe\u00f1or, \u00bfson pocos los que se salvan?\u201d<\/em>. Aquellas v\u00edrgenes necias no se salvaron: la puerta de la salvaci\u00f3n estaba cerrada para ellas. Aqu\u00ed Jes\u00fas utiliza otra imagen: la de un hombre que cierra la puerta de su casa. Pero \u00e9ste parece el cierre definitivo: \u00bfqui\u00e9nes se encontrar\u00e1n dentro y qui\u00e9nes quedar\u00e1n excluidos?<em> \u201cMuchos intentar\u00e1n entrar y no podr\u00e1n\u201d<\/em>, dice Jes\u00fas. Y una vez excluidos, suplicar\u00e1n la entrada, dando diversos argumentos:<em> \u201chemos comido y bebido contigo, y t\u00fa has ense\u00f1ado en nuestras plazas\u201d<\/em>. Una vez m\u00e1s, piensan que basta un conocimiento superficial de Cristo, el simple hecho de estar en su vecindad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez Jes\u00fas no se limita a decir <em>\u201cno os conozco\u201d<\/em>. Da una respuesta m\u00e1s contundente: <em>\u201cNo s\u00e9 de d\u00f3nde sois\u201d<\/em>. Como si dijera: ni siquiera estabais en mi mundo moral y espiritual, no sab\u00eda nada de vosotros ni de vuestro origen. Y de hecho, Jes\u00fas conoce el mundo real en el que habitaban: un mundo malvado. <em>\u201cAlejaos de m\u00ed todos los que obr\u00e1is la iniquidad\u201d<\/em>. No podemos contentarnos con un contacto superficial con Cristo -por ejemplo, ir (normalmente) a Misa los domingos- mientras vivimos de forma inmoral. \u201cConocer\u201d a Cristo no es simplemente moverse en su vecindad. Es \u00c9l viviendo en nuestros corazones e inspirando c\u00f3mo vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esas terribles palabras de Nuestro Se\u00f1or \u201cNo s\u00e9 qui\u00e9nes sois\u201d aparecen en el Evangelio de hoy (Lc 13, 22-30) y en la par\u00e1bola de Cristo de las v\u00edrgenes prudentes y necias en Mateo 25. En esta \u00faltima, las palabras son simplemente \u201cNo os conozco\u201d. 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