{"id":50061,"date":"2025-06-22T06:24:00","date_gmt":"2025-06-22T04:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=50061"},"modified":"2025-06-25T16:30:17","modified_gmt":"2025-06-25T14:30:17","slug":"el-corazon-de-la-persona-lugar-centro-sede-o-mucho-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-corazon-de-la-persona-lugar-centro-sede-o-mucho-mas\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n de la persona\u2026 \u00bflugar, centro, sede o mucho m\u00e1s?"},"content":{"rendered":"<p>Hay algo en el hombre que es decisivo en todos los sentidos. Ese algo es nuclear, y lo es, porque, de alguna manera nos define, mejor, nos describe. No creo en las definiciones. Todas me parecen injustas. M\u00e1s bien constato descripciones o las rechazo. Definir es vivir en los l\u00edmites. Ese algo decisivo en el hombre est\u00e1 fuera de toda definici\u00f3n, la sobrepasa porque no vive en los l\u00edmites. Se trata del coraz\u00f3n humano. Si hay algo de infinito en el hombre es su propio coraz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quien posee el coraz\u00f3n de un hombre posee a dicho hombre. Estamos hablando de lo m\u00e1s \u00edntimo del hombre. El coraz\u00f3n del hombre no <em>es<\/em> manifestativo. <em>Tiene<\/em> manifestaciones, como es l\u00f3gico, pero \u00e9l mismo no est\u00e1 en la esfera de la manifestaci\u00f3n, precisamente porque es lo primero. Coraz\u00f3n es sin\u00f3nimo de persona. Mi coraz\u00f3n es mi persona, mi acto de ser, mi ser personal, mi n\u00facleo personal. Es algo m\u00e1s que centro. Estamos en la esfera del ser, en la esfera del acto. No estamos en la esencia de la persona que s\u00ed es manifestativa toda ella. Esencia y acto de ser en el hombre no se identifican. Esa identificaci\u00f3n es propia de la divinidad. Ser hombre implica una dualidad, una dualidad que enriquece. La esencia es definible porque vive en los l\u00edmites. El ser no. Por eso no es f\u00e1cil escribir o hablar del ser personal, de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dietrich von Hildebrand dedica un libro entero a hablar del coraz\u00f3n. Es un libro brillante. Scheler, con su obra\u00a0<em>Ordo amoris<\/em>\u00a0penetra m\u00e1s en el significado. Con\u00a0<em>ordo amori<\/em>s Scheler se refiere al \u201cn\u00facleo del hombre como ser espiritual\u201d. Muy fino\u2026 pero difuso a la vez. Difuso porque est\u00e1 intentando decir que la virtud, <em>ordo<\/em> <em>amoris<\/em> en t\u00e9rminos agustinianos, es obrar y ser a la vez\u2026 Sin embargo, el obrar sigue al ser. Es decir, el obrar es lo manifestativo de lo que no es manifiesto, es decir, de la intimidad del hombre. La intimidad, el coraz\u00f3n, el n\u00facleo se puede manifestar, pero \u00e9l mismo no es manifestaci\u00f3n. Est\u00e1 empapado de ser, borracho de ser.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestro coraz\u00f3n es demasiado basto\u201d dice Pascal. As\u00ed es\u2026 es demasiado \u00edntimo, es insondable. No tiene l\u00edmites porque es capaz de amar. Es conveniente distinguir entre amar y amor. El primero es personal, el segundo es esencial. Y la esencia no es personal. El amar es la persona. La esencia obra el amor, pero no es acto. Por eso el amor es l\u00edmite, el amar no tiene l\u00edmites. El amor est\u00e1 en la esfera de las obras, de la \u00e9tica, de lo manifestativo. Pero no soy mi amor sino mi amar, porque soy mucho m\u00e1s que mis obras. Y ese mucho m\u00e1s es el esp\u00edritu. El esp\u00edritu no tiene l\u00edmites. El alma s\u00ed. Alma y esp\u00edritu no son sin\u00f3nimos. El hombre no es s\u00f3lo naturaleza, sino tambi\u00e9n persona. Persona y naturaleza, antropolog\u00eda y metaf\u00edsica no son sin\u00f3nimos. Y la persona no puede ser inferior al mundo. Persona es otro modo de ser. Pero es un modo de ser tan superior al modo de ser del mundo que no puede equipararse al mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>La persona es superior al mundo, y por tanto, tiene valor trascendental. Ese ser sobrante de la persona respecto al mundo lo hace infinitamente superior al mundo. Esta es la raz\u00f3n por la que es muy conveniente desarrollar una antropolog\u00eda trascendental. Leonardo Polo ha sido el pionero de esta antropolog\u00eda, y por los motivos que hemos expuesto, es mucho m\u00e1s certero que <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/elogio-del-humanismo-cristiano\/\">Hildebrand<\/a> y Scheler, pues esclarece la distinci\u00f3n de la esencia y el acto de ser personal como ninguno lo hab\u00eda hecho antes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si la persona tiene valor trascendental y el n\u00facleo personal es el coraz\u00f3n, su intimidad, entonces cabe decir, que el coraz\u00f3n es la persona misma, el acto de ser personal. El coraz\u00f3n es el cada qui\u00e9n. Y el cada quien con toda su riqueza, con toda su esencia. Porque la esencia enriquece, la hace m\u00e1s rica, pero la ricura ya estaba, es primera. Por eso la esencia no tiene la \u00faltima palabra, no es el cada qui\u00e9n\u2026 sino el ser personal, el coraz\u00f3n de cada qui\u00e9n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay algo en el hombre que es decisivo en todos los sentidos. Ese algo es nuclear, y lo es, porque, de alguna manera nos define, mejor, nos describe. No creo en las definiciones. Todas me parecen injustas. M\u00e1s bien constato descripciones o las rechazo. Definir es vivir en los l\u00edmites. 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