{"id":4972,"date":"2020-08-06T10:04:29","date_gmt":"2020-08-06T09:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4972"},"modified":"2022-09-14T13:00:14","modified_gmt":"2022-09-14T12:00:14","slug":"el-testimonio-de-la-gracia-del-cardenal-dulles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-testimonio-de-la-gracia-del-cardenal-dulles\/","title":{"rendered":"El testimonio de la gracia, del Cardenal Dulles"},"content":{"rendered":"\n<p>Avery Dulles se convirti\u00f3 al catolicismo en 1940. Y en parte para que lo entendieran mejor (y se animaran) su familia y sus amigos, lo cont\u00f3 en un peque\u00f1o libro: <em>Un testimonio de la gracia<\/em> (<em>A testimonial to Grace<\/em>, 1946). Pero aspiraba a m\u00e1s: <em>\u201cConf\u00edo en que ser\u00e1 de inter\u00e9s para otros [\u2026] en su tarea, como ha sido la m\u00eda, de definir su postura ante sistemas de pensamiento \u2013como el escepticismo, el materialismo y el liberalismo- que [\u2026] dominan completamente nuestras universidades laicas y, en consecuencia, el tono de nuestra vida intelectual\u201d<\/em> (Pr\u00f3logo de 1946).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un testimonio extraordinario<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n conmemorativa a los 50 a\u00f1os (1996), recuerda: <em>\u201cCompuse <\/em>Un testimonio de la gracia<em> a bordo del crucero <\/em>Philadelphia<em>, al comienzo del oto\u00f1o de 1944. Acababa de terminar una misi\u00f3n como oficial de enlace con la armada francesa. [\u2026] Para escapar del aburrimiento de un ocio involuntario, tom\u00e9 la m\u00e1quina de escribir. Hac\u00eda tiempo que quer\u00eda fijar, aunque solo fuera para m\u00ed, los procesos mentales que me llevaron a unirme a la Iglesia cat\u00f3lica, en el oto\u00f1o de 1940, cuando era estudiante de primer a\u00f1o de Derecho en Harvard\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este breve libro (traducido al castellano en 1963, y a otras lenguas) no tiene desperdicio. Recuerda otros itinerarios como el de C. S. Lewis (<em>Cautivado por la alegr\u00eda<\/em>) o el de Manuel Garc\u00eda Morente (<em>El hecho extraordinario<\/em>). Y tiene dos partes. En la primera, describe el proceso de pensamiento que le condujo a aceptar la existencia de Dios (que no pod\u00eda ser otro que el cristiano). Y en el segundo, a abrirse a la gracia de Dios y a la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Al leerlo, hay que recordar constantemente que el autor es un universitario y marino de 28 a\u00f1os. Porque manifiesta una sorprendente madurez de pensamiento filos\u00f3fico y cristiano. De hecho, resulta muy \u00fatil como material de reflexi\u00f3n para la Apolog\u00e9tica o Teolog\u00eda Fundamental, que ser\u00eda despu\u00e9s la l\u00ednea principal de su ense\u00f1anza teol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Al reeditarlo, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, la editorial le pidi\u00f3 que a\u00f1adiera una tercera parte para contar la evoluci\u00f3n posterior de sus ideas: <em>Reflections on a Theological Journey<\/em> (<em>Reflexiones sobre un itinerario teol\u00f3gico<\/em>). Y \u00e9sta resulta una breve y l\u00facida visi\u00f3n de lo que ha ocurrido en la Iglesia y la teolog\u00eda en los \u00faltimos 60 a\u00f1os, con el Concilio Vaticano II en el centro. Realmente luminoso porque se trata de un testigo cualificado y perspicaz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Or\u00edgenes y evoluci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Avery Dulles pertenec\u00eda a una familia de larga tradici\u00f3n republicana por los dos lados. Su padre, John Foster Dulles, llegar\u00eda a ser Secretario de Estado (le est\u00e1 dedicado el aeropuerto de Washington). Y su t\u00edo, Allen, director de la CIA. Ambos con el general Eisenhower. Por tradici\u00f3n eran presbiterianos, muy identificados con la \u00e9lite cultural y social norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 Humanidades en Harvard College (antes de estudiar Derecho). Y recuerda que el primer a\u00f1o estuvo bastante centrado en la bebida, y a punto de ser expulsado de la universidad (como alguno de sus amigos). Se sent\u00eda agn\u00f3stico, influido por una mezcla de pensamiento materialista (evolucionista) en su visi\u00f3n del mundo, y liberal en lo social y cultural, con una fe en el progreso, y un relativismo moral (fuera de las estrictas cuestiones de justicia). Y, por tanto, sent\u00eda el cristianismo como algo sencillamente superado. Tambi\u00e9n ten\u00eda unas vagas y juveniles aspiraciones est\u00e9ticas sobre la vida, imposibles de cuadrar con esa base materialista y pragm\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente curso fue completamente distinto. Se apasion\u00f3 con el estudio de Plat\u00f3n y de Arist\u00f3teles. Y sus doctrinas modificaron completamente su marco mental, dieron fundamento sentido a sus aspiraciones y le llevaron a reconocer el orden del universo, metaf\u00edsico y moral. Y, al final, como sustento de ello, a Dios. Est\u00e1 muy bien narrado. El proceso durar\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o, hasta que un d\u00eda de 1940 se puso de rodillas y recit\u00f3 a trozos, el Padrenuestro, a medida que lo recordaba.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hacia la fe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El estudio de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles le acerc\u00f3 al catolicismo porque le llev\u00f3 a la obra de Gilson y, sobre todo, de Maritain, que le pareci\u00f3 un autor muy completo, al haber abordado muchos campos filos\u00f3ficos (metaf\u00edsica, l\u00f3gica, est\u00e9tica) y tener un pensamiento pol\u00edtico cristiano. Le admiraba la cohesi\u00f3n de la visi\u00f3n cristiana del universo y del ser humano, y la doctrina social. Confiesa que Maritain le ayud\u00f3 mucho en su conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n le ayud\u00f3 la vibrante predicaci\u00f3n del obispo Fulton Sheen. Comenta que su estilo entusiasta no pod\u00eda convencer a los fr\u00edos cr\u00edticos protestantes, pero a \u00e9l le conmov\u00eda su autenticidad cristiana, cosa que echaba en falta en las comunidades protestantes por las que hab\u00eda circulado buscando un referente para su fe. No encontraba en ellas ninguna doctrina que les pareciera importante o incluso sostenible y que tuviera impacto en la vida: no pasaban de consejos que hoy llamar\u00edamos de autoayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta segunda parte, aparecen las otras dos grandes cuestiones de la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica, despu\u00e9s de la existencia de Dios: la figura de Jesucristo, como Mes\u00edas, Salvador e Hijo de Dios.; y la autenticidad de la Iglesia. Entendi\u00f3 la necesidad de la Iglesia para poder poseer y vivir la fe, y se preocup\u00f3 por identificar la verdadera Iglesia entre las diversas comunidades cristianas presentes en los Estados Unidos, estudiando en serio (con 21 a\u00f1os) el tema de las notas de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Itinerario teol\u00f3gico<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os en la armada (1942-1946), ingres\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. La tercera parte del libro cuenta su itinerario de formaci\u00f3n y su experiencia como te\u00f3logo en medio de los cambios de la Iglesia y de la \u00e9poca. En gran parte, su formaci\u00f3n teol\u00f3gica se desarrollar\u00eda en Woodstock College (1951-1957), al que seguir\u00eda muy unido. Se doctor\u00f3 en la Universidad Gregoriana de Roma (1958-1960), volviendo a Woodstock como profesor (1960-1974).<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, ense\u00f1\u00f3 Apolog\u00e9tica, revelaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n b\u00edblica. Desde el principio advirti\u00f3 que es insuficiente un m\u00e9todo hist\u00f3rico para tratar la Biblia, porque antes que nada es un testimonio de fe, dirigido a personas con fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Conect\u00f3 decididamente con los grandes te\u00f3logos del siglo XX, especialmente con De Lubac y Congar. Y se interes\u00f3 por el ecumenismo, en particular por la relaci\u00f3n con los protestantes. Dos profesores jesuitas de Woodstock, John Courtney Murray y Gustave Weigel, a los que estaba muy unido, fueron peritos durante el periodo conciliar. Y comparti\u00f3 con ellos su experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 los avatares del Centro teol\u00f3gico de Woodstock, trasladado a Nueva York y despu\u00e9s a Washington. All\u00ed fue profesor de Teolog\u00eda sistem\u00e1tica en la <em>Catholic University of America<\/em> (1974-1988). Y, finalmente, ya em\u00e9rito, ocup\u00f3 en Fordham la c\u00e1tedra McGinley de Religi\u00f3n y sociedad, con ciclos de conferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Public\u00f3 23 libros, algunos muy conocidos y traducidos a otras lenguas. Basados muchas veces en ciclos de conferencias y centrados principalmente en temas de Teolog\u00eda Fundamental, Eclesiolog\u00eda y ecumenismo. <em>\u201cLos campos de la revelaci\u00f3n, la fe, la eclesiolog\u00eda y el ecumenismo nunca han cesado de fascinarme\u201d<\/em>, confesaba al final de su itinerario teol\u00f3gico. Public\u00f3 tambi\u00e9n varios cientos de art\u00edculos sobre estos temas en revistas especializadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda una formaci\u00f3n escol\u00e1stica muy s\u00f3lida, porque le hab\u00edan interesado mucho los autores medievales y hab\u00eda le\u00eddo mucho. Por eso, su <em>Historia de la apolog\u00e9tica <\/em>(1971, con traducci\u00f3n castellana) tiene una consistente parte medieval.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El talante del te\u00f3logo Dulles<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Por naturaleza era una persona moderada, y por estilo intelectual le gustaba sumar m\u00e1s que enfrentar, buscando la raz\u00f3n que ten\u00eda cada parte. Esto se corresponde muy bien con su sentido de lo que es apolog\u00e9tica y se refleja en todo su trabajo, y en sus principales obras, como <em>Modelos de Iglesia<\/em> (1974) y <em>Modelos de revelaci\u00f3n <\/em>(1983), y en <em>La catolicidad de la Iglesia<\/em> (1983), que considera su obra m\u00e1s representativa en eclesiolog\u00eda. Presenta las distintas formas de entender los temas con la intenci\u00f3n de dar a cada una su valor e intentar aproximaciones. Al final, el misterio de la Iglesia, y tambi\u00e9n la revelaci\u00f3n, precisamente por ser misterios, quedan por encima de los esquemas conceptuales, y ninguna conceptualizaci\u00f3n agota el misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>En parte por car\u00e1cter, en parte por sus investigaciones, era muy sensible a que los argumentos de la teolog\u00eda tuvieran la consistencia que les corresponde, sin darles ni m\u00e1s ni menos valor, y era capaz de ponerse en la mente de los dem\u00e1s y acoger lo valioso de cada posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Poseyendo lo mejor de la teolog\u00eda moderna, no sent\u00eda ninguna incompatibilidad con la antigua. Eso le convertir\u00eda en un personaje dif\u00edcil de clasificar en las controversias de la \u00e9poca y le permiti\u00f3 jugar un papel de moderador en la teolog\u00eda americana, con un prestigio creciente. Durante a\u00f1os, fue elegido para el comit\u00e9 directivo de la Sociedad de Teol\u00f3gica Cat\u00f3lica Americana (que es la m\u00e1s grande del mundo) (1970-1976), llegando a ser presidente, y lo mismo en la Sociedad Teol\u00f3gica Americana (1971-1979). Particip\u00f3 en una infinidad de comit\u00e9s y consejos episcopales y editoriales. Y fue escogido para la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional (1992-1997).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>En el tiempo posconciliar<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Pero lo mismo que De Lubac, Dani\u00e9lou o Ratzinger, habi\u00e9ndose sumado decididamente a las mejores conquistas teol\u00f3gicas, ve\u00eda con preocupaci\u00f3n las derivas. Cuenta que desde que muri\u00f3 Weigel en 1964, que hab\u00eda sido su mentor intelectual, el otro profesor que hab\u00eda sido perito en el Concilio, Murray, le pidi\u00f3 que se ocupara de interpretar correctamente la doctrina y el esp\u00edritu del Concilio para el mundo americano, &nbsp;<em>\u201ctarea que asum\u00ed con gusto durante m\u00e1s de una d\u00e9cada. Me parec\u00eda necesario mostrar por qu\u00e9 los cambios introducidos por el Concilio estaban justificados, y al mismo tiempo prevenir contra la tendencia de llevar el esp\u00edritu del Concilio mucho m\u00e1s all\u00e1 de la letra, y presentar la vida cat\u00f3lica y el dogma como si estuvieran sometidos a una perpetua reinvenci\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y explica: <em>\u201cAl final de los sesenta, intentando hacer fuerza en favor de las nuevas directrices del Vaticano II, puedo haber tendido a exagerar la novedad de la doctrina conciliar y la insuficiencia de los siglos anteriores. Pero desde 1970, cuando la izquierda cat\u00f3lica se hizo m\u00e1s estridente, y los j\u00f3venes cat\u00f3licos ya no conoc\u00edan o ignoraban la herencia de los siglos anteriores, me pareci\u00f3 necesario poner m\u00e1s \u00e9nfasis en la continuidad con el pasado. Como sucede a menudo, el error consist\u00eda en fijarse en elementos parciales o transitorios en lugar de ver el cuadro como un todo. Ning\u00fan segmento de la historia o perspectiva cultural puede ser tomado como si encarnara la totalidad de la verdad cat\u00f3lica o como si fuera la norma por la que deben ser juzgadas todas las dem\u00e1s edades y culturas\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00daltimos a\u00f1os<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En ese contexto vivi\u00f3 con gran alegr\u00eda y decidida adhesi\u00f3n el pontificado de Juan Pablo II, y despu\u00e9s, aunque ya estaba muy mayor, el de Benedicto XVI. Dulles fue un claro defensor de Juan Pablo II ante los ambientes cr\u00edticos americanos. Escribi\u00f3 mucho sobre \u00e9l y algunos art\u00edculos excelentes en la revista <em>First Things<\/em>, donde colaboraba en los \u00faltimos a\u00f1os, han sido reunidos en <em>The Splendor of Faith. The Theological Vision of Pope John Paul lI<\/em> (1999). En 2001, a propuesta del cardenal Ratzinger, fue creado cardenal, junto con Leo Scheffzyck.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo este tiempo, se prodig\u00f3 en obras para discernir la situaci\u00f3n: <em>The resilient Church<\/em> (1977); asentar principios: <em>A Church to Believe In. <\/em><em>Discipleship and The Dymamics of Freedom <\/em>(1982); presentar mejor la fe cristiana: <em>The Assurance of Things Hoped For. <\/em><em>A Theology of Christian Faith<\/em> (1994), que quiere ser una presentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la tradici\u00f3n cristiana renovada; y explicar el papel de la teolog\u00eda en la Iglesia: <em>The Craft oft Theology<\/em> (1992, en castellano<em> El oficio de la Teolog\u00eda<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>En abril de 2008, en su \u00faltima conferencia p\u00fablica en Fordham, ya en un carrito y sin poder leerla \u00e9l mismo, se retrataba as\u00ed: <em>\u201cMe veo como un moderado intentando hacer la paz entre las escuelas de pensamiento. Pero mientras lo hago, insisto en la consistencia l\u00f3gica. Y a diferencia de ciertos relativistas de nuestro tiempo, me repelen las mezclas de contradicciones\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede encontrar sobre \u00e9l bastante documentaci\u00f3n online, principalmente en averydulles.blogspot.com, o sus art\u00edculos en las p\u00e1ginas de la revista <em>First Things<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Avery Dulles se convirti\u00f3 al catolicismo en 1940. Y en parte para que lo entendieran mejor (y se animaran) su familia y sus amigos, lo cont\u00f3 en un peque\u00f1o libro: Un testimonio de la gracia (A testimonial to Grace, 1946). 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