{"id":49468,"date":"2025-06-09T07:02:00","date_gmt":"2025-06-09T05:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=49468"},"modified":"2025-06-11T16:28:53","modified_gmt":"2025-06-11T14:28:53","slug":"redescubrir-a-dios-en-tiempos-de-distraccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/redescubrir-a-dios-en-tiempos-de-distraccion\/","title":{"rendered":"Redescubrir a Dios en tiempos de distracci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>A la vista del estado interior de sus contempor\u00e1neos, muchos declinan concluir que&nbsp; es posible producir un ser humano que deje de estar intr\u00ednsecamente abierto a Dios y, por el contrario, pierda por completo la necesidad de contacto con el Creador. \u00bfSon las personas de la llamada nueva era ateos fr\u00edos? En absoluto. La realidad debe ser discernida proporcionalmente, no opinada superficialmente. El ate\u00edsmo no fue, no es y nunca ser\u00e1 el estado natural del alma humana. Es un dep\u00f3sito artificial de ingenier\u00eda moral en cuya espesa suspensi\u00f3n intentan ahogar a las sucesivas generaciones. S\u00f3lo el estado de fe -la certeza primordial del esp\u00edritu humano en cuanto a la cercan\u00eda de Dios y Su existencia- es natural para los humanos. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 parece prevalecer hoy la duda?<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, hay que distinguir cuidadosamente entre la torpeza de coraz\u00f3n y la p\u00e9rdida de fe. No hace tanto tiempo, yo hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, en alg\u00fan lugar hasta el umbral de la posmodernidad, cada persona de la cultura occidental naci\u00f3 en una civilizaci\u00f3n llena de signos del Creador. Por todas partes se o\u00eda el ta\u00f1ido de las campanas de las iglesias, por las calles paseaban monjas y cl\u00e9rigos, de vez en cuando se ve\u00edan procesiones, colas en los confesionarios e incluso un ni\u00f1o sab\u00eda desde peque\u00f1o que en la Iglesia hab\u00eda comenzado el Adviento o la Cuaresma. La propia cultura, llena de signos espirituales, pon\u00eda naturalmente los sentidos internos de las personas en la presencia de Dios. Puede que alguien estuviera a\u00fan al principio de su formaci\u00f3n cristiana, pero a trav\u00e9s de la civilizaci\u00f3n ya estaba en comuni\u00f3n con el Creador. Mientras tanto, en el laboratorio de la modernidad se pod\u00eda cambiar sin piedad. No hay que hacerse ilusiones: al fin y al cabo, muchos experimentos sociales, psicol\u00f3gicos o \u00e9ticos se ocupan directamente de borrar eficazmente las huellas de Dios. En consecuencia, el hombre de hoy no ha perdido tanto la fe -precisamente a esta virtud renunciar\u00e1 como a la \u00faltima, porque es lo \u00fanico que sostiene en \u00e9l el sentido de la existencia- como la capacidad sobrenatural de tener contacto con Dios. La persona humana, que vive en una cultura de la distracci\u00f3n, se deshace muy r\u00e1pidamente de la capacidad de orar. El espacio espiritual -liturgia, adoraci\u00f3n o recogimiento- nunca es aburrido, pero un alma privada de la agudeza de los sentidos interiores lleva en s\u00ed una est\u00e9ril esterilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El gran Juan de la Cruz no era s\u00f3lo un m\u00edstico, sino tambi\u00e9n un buen antrop\u00f3logo, educado en la noble escuela de Salamanca. Conoc\u00eda, pues, la construcci\u00f3n humana y en ella bas\u00f3 todo el camino del alma hacia la uni\u00f3n con Cristo. Dios cre\u00f3 sabiamente al ser humano y quiso que el hombre se comunicara razonablemente con la realidad. Por ello lo dot\u00f3 de sentidos, como si fueran lectores que recogen informaci\u00f3n sobre el mundo. El hombre explora as\u00ed la realidad mediante la vista, el o\u00eddo, la imaginaci\u00f3n o el tacto. Pero la realidad material, insin\u00faa Juan de la Cruz, no es el \u00fanico de los mundos que existe realmente. Dios es Esp\u00edritu y, para entrar en comunicaci\u00f3n con su entorno, cada persona humana est\u00e1 dotada an\u00e1logamente de sentidos espirituales. Del mismo modo que posee el o\u00eddo o la vista f\u00edsicos y el tacto con los que admira la m\u00fasica o contempla las monta\u00f1as o el mar, posee el o\u00eddo o la vista espirituales con los que asciende a la cumbre de la vida de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed radica el quid del problema. Mientras la civilizaci\u00f3n respet\u00f3 los signos de la existencia del Creador, los sentidos espirituales de las personas se perfeccionaron y funcionaron. Cuando culturas enteras quedaron atrapadas en los espejismos del ate\u00edsmo, los sentidos espirituales de muchos se embotaron. El hombre sigue teniendo fe en Dios y pretende renunciar a ella como \u00faltima cosa en la vida. S\u00f3lo que le resulta dif\u00edcil orientarse hacia Dios, comunicarse con \u00c9l, encontrarlo, hablar con \u00c9l. \u00bfSe puede hacer algo al respecto? Los sentidos espirituales est\u00e1n situados en el coraz\u00f3n humano. S\u00ed, el coraz\u00f3n en el sentido b\u00edblico no es un artilugio de predicaci\u00f3n sentimental. No es un objeto de descripci\u00f3n psicol\u00f3gica, sino el centro de la personalidad. El coraz\u00f3n es, pues, el sabio administrador de los sentidos espirituales. Si es capaz de formarse, ordenarse y centrarse, los sentidos espirituales se recuperar\u00e1n y fortalecer\u00e1n r\u00e1pidamente: percibir\u00e1n la presencia de Dios, escuchar\u00e1n su ense\u00f1anza y sentir\u00e1n su toque amoroso. Pero tambi\u00e9n puede suceder lo contrario. Un coraz\u00f3n sumido en el caos -y esto es lo que ocurre hoy a lo largo y ancho de la civilizaci\u00f3n occidental- aturdir\u00e1 los sentidos y los separar\u00e1 una distancia desacostumbrada en el camino hacia Dios. Desde esta perspectiva, la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas ayudar\u00e1. El coraz\u00f3n humano debe ser moldeado a la forma del Coraz\u00f3n de Cristo &#8211; armoniosamente, en concentraci\u00f3n, en orden, tan lejos como sea posible del caos, de la confusi\u00f3n, de demasiados est\u00edmulos. Cuando esto ya no est\u00e9 garantizado por el estado de civilizaci\u00f3n, debe ser elegido conscientemente por la autonom\u00eda interior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La higiene del coraz\u00f3n humano -sede de los sentidos interiores- deber\u00eda as\u00ed volver a ocupar un lugar importante en la agenda pastoral. En los \u00faltimos tiempos, en la Iglesia se ha intentado a menudo deslumbrar a las personas con una atracci\u00f3n excesiva por impulsos, movimientos, luces y sonidos, trasladados directamente del mundo al altar. La pastoral deb\u00eda ser multicolor como un espect\u00e1culo, danzante, ruidoso, humanamente atractivo. As\u00ed, la formaci\u00f3n espiritual perdi\u00f3 a menudo el misterio y -para usar el lenguaje del Papa Le\u00f3n XIV- acab\u00f3 como un espect\u00e1culo. De este modo, el caos de los sentidos interiores de las personas se desordena a\u00fan m\u00e1s y la atenci\u00f3n pastoral pierde su eficacia. Las personas reciben a diario demasiados est\u00edmulos agresivos en medio del mundo, por lo que en el contacto con el Se\u00f1or -en el templo- necesitan m\u00e1s est\u00e9tica, orden, armon\u00eda o silencio. El culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas les ayudar\u00e1 a vivir y luego a rezar concentrados, es decir, a poner juntos los sentidos interiores en el coraz\u00f3n humano.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la vista del estado interior de sus contempor\u00e1neos, muchos declinan concluir que&nbsp; es posible producir un ser humano que deje de estar intr\u00ednsecamente abierto a Dios y, por el contrario, pierda por completo la necesidad de contacto con el Creador. \u00bfSon las personas de la llamada nueva era ateos fr\u00edos? En absoluto. 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