{"id":49107,"date":"2025-07-25T06:00:00","date_gmt":"2025-07-25T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=49107"},"modified":"2025-07-25T09:49:55","modified_gmt":"2025-07-25T07:49:55","slug":"la-catedral-doce-siglos-de-historia-arte-y-peregrinaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-catedral-doce-siglos-de-historia-arte-y-peregrinaciones\/","title":{"rendered":"La catedral de Santiago: doce siglos de historia, arte y peregrinaciones"},"content":{"rendered":"<p>La<em> Historia Compostelana<\/em>, escrita en la primera mitad del siglo XII por orden del arzobispo Gelm\u00edrez, describe el descubrimiento del sepulcro del ap\u00f3stol Santiago del siguiente modo: \u201c<em>Varones de gran autoridad\u2026 refirieron como hab\u00edan visto muchas veces de noche ardientes luminarias en el bosque\u2026 y tambi\u00e9n que un \u00e1ngel se hab\u00eda aparecido all\u00ed frecuentes veces\u2026 fue \u00e9l mismo al lugar y vio por sus propios ojos las luminarias\u2026 entr\u00f3se aceleradamente en el mencionado bosquecillo y \u2026 hall\u00f3 en medio de malezas y arbustos una casita que conten\u00eda en su interior una tumba marm\u00f3rea\u2026 pas\u00f3\u2026 a verse con el rey Alfonso el Casto\u2026 y le notific\u00f3 exactamente el suceso\u2026 el rey\u2026vino\u2026 y restaurando la iglesia en honor de tan gran Ap\u00f3stol, cambi\u00f3 el lugar de la residencia del obispo de Iria por este que llaman Compostela\u2026\u201d<\/em>. Este acontecimiento, que habr\u00eda tenido lugar entre los a\u00f1os 820 y 830, en tiempos del obispo Teodomiro de Iria Flavia, marca el comienzo de una historia que cumple los mil doscientos a\u00f1os y que ha estado marcada por personajes, sucesos, ceremonias, remodelaciones, etc. que han ido configurando el edificio destinado a albergar y dar culto a los restos del ap\u00f3stol Santiago el Mayor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las primeras bas\u00edlicas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n jacobea se ocupa de narrar el viaje milagroso de los restos de Santiago el Mayor, tras su martirio en Jerusal\u00e9n, hasta el noroeste de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, en la di\u00f3cesis de Iria Flavia, en donde, aprovechando un mausoleo romano prexistente, fueron enterrados por sus disc\u00edpulos Teodoro y Atanasio. El lugar de enterramiento, en el Monte Libred\u00f3n, qued\u00f3 en el olvido hasta que, en el siglo IX, fue descubierto, dando origen al fen\u00f3meno jacobeo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el rey Alfonso II tuvo noticia del descubrimiento de los restos de Santiago mand\u00f3 que se construyera en ese lugar un templo para acoger el sepulcro. Se tratar\u00eda de una construcci\u00f3n sencilla, de una sola nave, condicionada, en su cabecera, por las dimensiones y ubicaci\u00f3n del referido mausoleo romano que lo cobijaba. Pocos vestigios arqueol\u00f3gicos se han recuperado de este primer templo de Santiago en el entorno de la tumba apost\u00f3lica y, sin duda, entre ellos, el m\u00e1s destacado es la Lauda sepulcral del obispo Teodomiro, fallecido, como consta en su inscripci\u00f3n, en el a\u00f1o 847 y que fue hallada en unas excavaciones arqueol\u00f3gicas realizadas en el a\u00f1o 1955.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El templo de Alfonso II pronto se qued\u00f3 peque\u00f1o para acoger a los peregrinos que comenzaban a llegar. A ello se sumaba un claro inter\u00e9s, por parte de la monarqu\u00eda asturiana, por consolidar en este lugar un punto de referencia para el cristianismo, al que dotaron de privilegios y regalos; de forma que, por mandato de Alfonso III se inici\u00f3 la construcci\u00f3n de una nueva iglesia para acoger las reliquias de Santiago, la cual ser\u00eda consagrada en el a\u00f1o 899. De nuevo, aunque segu\u00eda los postulados del prerrom\u00e1nico asturiano, el mausoleo prexistente condicionar\u00eda las dimensiones de la nave central, de gran amplitud, frente a lo inusualmente estrechas de las dos laterales. Llamaba, as\u00ed mismo, la atenci\u00f3n, el amplio p\u00f3rtico occidental con el que contaba la iglesia, del que, en las excavaciones arqueol\u00f3gicas realizadas en los a\u00f1os centrales del siglo XX, se descubri\u00f3 su acceso, junto a otros elementos arquitect\u00f3nicos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 997, la iglesia de Santiago fue destruida por el ej\u00e9rcito musulm\u00e1n a las \u00f3rdenes de Almanzor, quien, sin embargo, seg\u00fan las cr\u00f3nicas, respet\u00f3 el sepulcro. De inmediato, el templo fue reconstruido por impulso de Bermudo II y del obispo San Pedro de Mezonzo, incorporando nuevas influencias estil\u00edsticas, de forma que, en los primeros a\u00f1os del siglo X, el templo estaba nuevamente operativo y, as\u00ed se mantendr\u00eda hasta que, el avance en la construcci\u00f3n de la nueva catedral rom\u00e1nica, acabar\u00eda por sepultarlo bajo sus cimientos en el a\u00f1o 1112.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El comienzo de la catedral rom\u00e1nica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El auge que alcanzaron las peregrinaciones a Compostela a lo largo de los siglos X y XI, unido al fuerte apoyo recibido por parte de la Iglesia y la Monarqu\u00eda, llevaron a la construcci\u00f3n de una catedral, cuyas obras se iniciaron, hacia el a\u00f1o 1075, una vez resueltos los problemas de espacio con la vecina comunidad de Antealtares, que se ocupaba entonces del cuidado y atenci\u00f3n del culto y del sepulcro, por su extremo oriental. El llamado <em>C\u00f3dice Calixtino<\/em>, escrito en \u00e9poca del arzobispo Gelm\u00edrez por el <em>Scriptorium<\/em> compostelano, recoge el dato de que \u201c<em>los maestros canteros que empezaron a edificar la catedral de Santiago se llamaban don Bernardo el Viejo, maestro admirable, y Roberto, con otros cincuenta canteros poco m\u00e1s o menos que all\u00ed trabajaban asiduamente\u201d<\/em>, algo que recientes investigaciones parecen confirmar, aunque con diversos matices.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una inscripci\u00f3n en la capilla del Salvador y sendos capiteles ubicados en su entrada dan fe de que la construcci\u00f3n de la catedral se inici\u00f3 por este lugar en tiempos del rey Alfonso VI y del obispo Diego Pel\u00e1ez. Esta primera etapa constructiva se prolong\u00f3 hasta el a\u00f1o 1088 y en ella se llevaron a cabo los tramos centrales de la girola y sus respectivas capillas, desarroll\u00e1ndose, principalmente en sus capiteles, de influencia francesa, un completo programa iconogr\u00e1fico concebido por el propio prelado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir del a\u00f1o 1088 se produjo, cuando menos, una cierta ralentizaci\u00f3n en los trabajos causado por el enfrentamiento entre el rey y el obispo que llev\u00f3 a su encarcelamiento y posterior exilio. El taller que comenz\u00f3 la construcci\u00f3n de la catedral acabar\u00eda disolvi\u00e9ndose y, hacia 1094, de la mano de un nuevo maestro, Esteban, se recuper\u00f3 el ritmo constructivo desde una nueva perspectiva art\u00edstica, vari\u00e1ndose las proporciones del proyecto inicial y continuando con las obras por el resto de capillas de la girola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta segunda fase se prolongar\u00eda hasta el a\u00f1o 1101, en que con el nombramiento de Diego Gelm\u00edrez como nuevo obispo de Compostela se iba a iniciar una fase decisiva para la catedral. Al tiempo que Gelm\u00edrez daba comienzo a su proyecto, el Maestro Esteban se trasladaba a Pamplona para dirigir los trabajos de construcci\u00f3n de su catedral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La catedral del arzobispo Gelm\u00edrez<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tras haberse formado en la propia catedral y haber tenido responsabilidades en la administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis, en el a\u00f1o 1101, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Diego_Gelm%C3%ADrez\">Diego Gelm\u00edrez<\/a> fue consagrado obispo de Compostela, inici\u00e1ndose con ello una \u00e9poca crucial en la historia de la catedral y de la ciudad, todo ello, siguiendo el iter marcado por este prelado, que contaba con una s\u00f3lida formaci\u00f3n e importantes relaciones personales, entre las que se contaban los miembros de la dinast\u00eda de Borgo\u00f1a y la poderosa Orden de Cluny. Gracias a todo ello, Gelm\u00edrez concibi\u00f3 un ambicioso proyecto para convertir a la catedral en una segunda Roma, situada en el noroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y bajo la protecci\u00f3n del ap\u00f3stol Santiago el Mayor, cuyos restos se veneraban bajo el altar de esta nueva catedral.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, Gelm\u00edrez consigui\u00f3 del Rey el privilegio de acu\u00f1aci\u00f3n de moneda, lo que le iba a permitir contar con los recursos econ\u00f3micos para afrontar su proyecto, que, a continuaci\u00f3n, se centr\u00f3 en el transepto, sus fachadas historiadas y un nuevo altar de Santiago, actuaciones para las que cont\u00f3 con una serie de maestros de procedencia for\u00e1nea que no solo trajeron aqu\u00ed nuevos modelos e influencias, sino que los desarrollaron y adaptaron de tal manera que Compostela se convirti\u00f3 en vanguardista centro art\u00edstico de referencia en su \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tal fue la implicaci\u00f3n de Gelm\u00edrez en el proyecto que la <em>Historia Compostelana<\/em>, cr\u00f3nica de su episcopado que \u00e9l mismo mand\u00f3 escribir, llega a nombrarle<em> sapiens architectus<\/em>, es decir, autor intelectual de las obras; las cuales avanzaron a buen ritmo, de forma que, en 1105, se consagr\u00f3 el nuevo altar sobre el sepulcro apost\u00f3lico, para el cual se modific\u00f3 el antiguo mausoleo que, hasta ese momento, se hab\u00eda respetado; y en 1112, acab\u00f3 por suprimir por completo la antigua bas\u00edlica de Alfonso III, que hasta entonces hab\u00eda coexistido con las obras de construcci\u00f3n de la catedral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e1bil pol\u00edtico y gestor, su episcopado supuso toda una transformaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n de la iglesia compostelana, creando un nuevo cabildo de can\u00f3nigos regulares que se iban a ocupar de la atenci\u00f3n del culto de Santiago; entre ellos, a la manera de Roma, con un colegio de siete cardenales, de los cuales, uno de ellos se ocupaba en exclusiva de la atenci\u00f3n lit\u00fargica a los peregrinos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De la mano del Papa Calixto II, el cluniaciense Guido de Borgo\u00f1a, hermano de quien hab\u00eda sido Conde de Galicia, Raimundo de Borgo\u00f1a, Gelm\u00edrez alcanz\u00f3 el rango de Arzobispo y, Compostela, el de sede metropolitana en el a\u00f1o 1120, consolidando, de este modo, la importancia de la catedral y propiciando un per\u00edodo de esplendor en las peregrinaciones a Santiago.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para conocer c\u00f3mo era esa catedral gelmiriana contamos con la minuciosa descripci\u00f3n que se hace de ella en el Libro V del <em>Liber Sancti Iacobi<\/em>, el <em>C\u00f3dice Calixtino<\/em>, que, a modo de resumen, se\u00f1ala que \u201c<em>en esta iglesia, en fin, no se encuentra ninguna grieta ni defecto; est\u00e1 admirablemente construida, es grande, espaciosa, clara, de conveniente tama\u00f1o, proporcionada en anchura, longitud y altura, de admirable e inefable f\u00e1brica, y est\u00e1 edificada doblemente, como un palacio real. Quien por arriba va a trav\u00e9s de las naves de triforio, aunque suba triste se anima y alegra al ver la espl\u00e9ndida belleza de este templo<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras completar el transepto y sus fachadas monumentales, en las que se desarrollaba, en sus relieves marm\u00f3reos y gran\u00edticos, -realizados por una serie de grandes maestros hoy renombrados con sus obras principales-, un completo programa iconogr\u00e1fico unitario centrado en la historia de la Humanidad; y de hacer frente, entre otras cosas, a dos revueltas del pueblo de Santiago contra su prelado, que causaron importantes da\u00f1os en una catedral, todav\u00eda, en construcci\u00f3n, las obras prosiguieron durante el episcopado de Gelm\u00edrez hasta su fallecimiento en el a\u00f1o 1140.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese momento, hay una cierta laguna acerca del estado en que se encontraban las obras de la catedral de Santiago hacia su extremo occidental, en donde, adem\u00e1s, se encontraron con la problem\u00e1tica que planteaba el acusado desnivel del terreno. Por ello y por la falta de restos arqueol\u00f3gicos que evidencien su existencia, hay dudas razonables acerca de que, durante el episcopado de Gelm\u00edrez se llegasen a haber completado las obras de construcci\u00f3n de la catedral; y as\u00ed lo plantea el propio <em>C\u00f3dice Calixtino<\/em> cuando se\u00f1ala que \u201c<em>parte est\u00e1 completamente terminada y parte por terminar\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El proyecto del Maestro Mateo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como se ha se\u00f1alado, es m\u00e1s que probable que, aunque en un estado muy avanzado, las obras no habr\u00edan terminado a la muerte de Diego Gelm\u00edrez y, tras \u00e9l, se abri\u00f3 un per\u00edodo en que se sucedieron diversos prelados y el rey Alfonso VII se hallaba inmerso en otras cuestiones, de forma que faltaba quien liderase la continuaci\u00f3n del proyecto. Esta situaci\u00f3n se vio resuelta unas d\u00e9cadas despu\u00e9s, ya bajo el reinado de Fernando II, quien iba a dar el impulso necesario a la conclusi\u00f3n de la construcci\u00f3n de la catedral rom\u00e1nica, convertida adem\u00e1s en templo de referencia del reino y lugar de enterramiento de reyes y familiares. Todo ello ser\u00eda posible gracias a una figura esencial en la historia de la catedral y del arte de Galicia: el Maestro Mateo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se tienen datos ciertos acerca del origen y procedencia de este Maestro Mateo, como aparece citado en el documento de 1168 por el cual Fernando II le concede una generosa pensi\u00f3n vitalicia por la direcci\u00f3n de las obras de la Iglesia de Santiago. Desde entonces y hasta 1211, en que tuvo lugar la solemne ceremonia de consagraci\u00f3n del templo, con la asistencia del rey Alfonso IX, Mateo lider\u00f3 un completo proyecto que, adem\u00e1s de suponer la finalizaci\u00f3n de las obras iniciadas hacia 1075, conllev\u00f3 una reforma conceptual del edificio catedralicio de cara a su consagraci\u00f3n y a los usos ceremoniales que iba a tener a partir de entonces; un proyecto que, adem\u00e1s, iba a marcar la transici\u00f3n del estilo rom\u00e1nico al g\u00f3tico, incorporando una nueva sensibilidad art\u00edstica e interesantes innovaciones fruto de su conocimiento del arte m\u00e1s vanguardista de su \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La conclusi\u00f3n de las obras<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Primeramente, el Maestro Mateo acometi\u00f3 la conclusi\u00f3n de los \u00faltimos tramos de la nave principal de la catedral, respetando su organizaci\u00f3n arquitect\u00f3nica pero incorporando nuevos elementos decorativos; a continuaci\u00f3n llev\u00f3 a cabo el cerramiento occidental del templo, que probablemente no se hab\u00eda llegado a hacer dentro del proyecto gelmiriano, con una innovadora soluci\u00f3n que permiti\u00f3 salvar el desnivel del terreno con una novedosa cripta que sustenta un n\u00e1rtex abierto al exterior por una fachada que desembocaba en una terraza y, coronando el conjunto, una tribuna. Este singular espacio sacro, de tres niveles en altura, conten\u00eda un programa iconogr\u00e1fico unitario, de contenido apocal\u00edptico y salv\u00edfico, que tiene su punto culminante en la triple arcada interior del n\u00e1rtex, hoy conocida como P\u00f3rtico de la Gloria, una de las obras cumbres del arte universal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del P\u00f3rtico de la Gloria, que ha llegado a nuestros d\u00edas mutilado y alterado por diversas intervenciones realizadas a lo largo de la historia, el Maestro Mateo tambi\u00e9n concibi\u00f3 un monumental coro de piedra policromada que ocupaba los primeros tramos de la nave central y que serv\u00eda para ordenar la vida y liturgia capitular del renovado cabildo compostelano; reform\u00f3 parte de las fachadas del transepto para dotar de mayor iluminaci\u00f3n el interior de la catedral, pues la luz jugaba un destacado papel simb\u00f3lico y, a la vez, funcional; y se encarg\u00f3 de crear un elemento de referencia para el peregrino en el interior de la catedral, paliando la ausencia de contacto visual directo con el sepulcro apost\u00f3lico y las reliquias de Santiago, con la colocaci\u00f3n de una imagen sedente del Ap\u00f3stol que, aunque muy reformada, ha llegado a nuestros d\u00edas como el Santiago <em>del Abrazo<\/em>. Adem\u00e1s, el taller a las \u00f3rdenes del Maestro Mateo tambi\u00e9n configur\u00f3, en la actual capilla de Santa Catalina, situada en el extremo norte del crucero, el Pante\u00f3n Real, en el que se enterraron los reyes Fernando II y Alfonso IX, as\u00ed como otros personajes de su familia, caso de la Reina Berenguela o de Raimundo de Borgo\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 21 de abril de 1211 tuvo lugar la solemne consagraci\u00f3n del templo, de la que queda testimonio por las cruces de granito policromado y dorado que recorren las naves de la catedral, recordando la figura del arzobispo Pedro Mu\u00f1iz. No obstante, la finalizaci\u00f3n del proyecto del Maestro Mateo no supuso la conclusi\u00f3n de la realizaci\u00f3n de obras en la catedral, una constante a lo largo de los siglos. En ello tuvieron importancia, hasta el final de la Edad Media, los talleres de influencia mateana que siguieron trabajando en nuevos proyectos, caso de la remodelaci\u00f3n del Palacio de Gelm\u00edrez impulsada por el arzobispo Juan Arias o la inconclusa nueva cabecera g\u00f3tica que qued\u00f3 sepultada bajo la escalera de la actual plaza de la Quintana; y, sobre todo, debe destacarse el nuevo claustro, iniciado en tiempos del citado arzobispo, situado en el extremo sur de la catedral y que iba a tener asociadas una serie de capillas que iban a protagonizar parte de la actividad art\u00edstica de la catedral en los siglos siguientes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un nuevo vestido para la casa de Santiago<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Precisamente, los problemas estructurales que, por las caracter\u00edsticas del terreno, siempre dio el flanco sur de la catedral, hicieron necesaria la construcci\u00f3n de un nuevo claustro sobre el medieval, dando entrada de este modo, al estilo renacentista, promovido por los arzobispos de la familia Fonseca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la Edad Moderna viene marcada en el caso de la catedral por el barroco, estilo que iba a aportar al conjunto unas nuevas vestiduras. El siglo XVII se inici\u00f3 con el derribo del coro p\u00e9treo y la construcci\u00f3n de una monumental escalinata en la fachada occidental, que un siglo antes ya hab\u00eda sido remodelada parcialmente. Recordemos que el Maestro Mateo hab\u00eda concebido el monumental coro de piedra policromada que ocupaba los primeros tramos de la nave central.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ser\u00e1 en la segunda mitad de esa centuria, de la mano del can\u00f3nigo Jos\u00e9 Vega y Verdugo, cuando se iba a empezar a acometer la gran modernizaci\u00f3n de la catedral; al exterior, con la nueva fachada de la Quintana o la remodelaci\u00f3n de la Torre del Reloj; y al interior, con una nueva capilla mayor, dise\u00f1ada a mayor gloria del Ap\u00f3stol Santiago, como una verdadera apoteosis jacobea. De nuevo, ser\u00e1 decisiva, como siempre ha sucedido en las grandes transformaciones de la catedral, la uni\u00f3n de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y de la monarqu\u00eda hispana; y el gran artista de la \u00e9poca, el compostelano Domingo de Andrade.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta gran remodelaci\u00f3n barroca se completar\u00eda, en el siglo XVIII, con importantes intervenciones, entre ellas, la nueva fachada occidental, en la que Fernando de Casas iba a vestir de barroco la estructura medieval mateana y la de la Azabacher\u00eda, que a mediados de esta centuria iba a sustituir a la antigua fachada del Para\u00edso. Al interior, se renovar\u00e1n los llamados Palacios Capitulares y se concluir\u00e1 con la construcci\u00f3n de la capilla de la Comuni\u00f3n en el espacio que, hasta entonces, ocupaba la del arzobispo Lope de Mendoza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El resurgir del fen\u00f3meno jacobeo&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tras el esplendor de los siglos del barroco, el siglo XIX supuso un per\u00edodo de crisis en la catedral compostelana y en las peregrinaciones a la Iglesia de Santiago. En ello influyeron causas diversas, pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas que afectaron, tambi\u00e9n, a toda la ciudad. No obstante, en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo, se iba a empezar a ver la luz al final del t\u00fanel. En ello tuvo importancia, desde mediados de siglo, el descubrimiento de Santiago por parte de viajeros for\u00e1neos que inclu\u00edan en sus cr\u00f3nicas los tesoros art\u00edsticos que aqu\u00ed se conservaban, caso del P\u00f3rtico de la Gloria, casi olvidado desde la Edad Media; un hecho que, tambi\u00e9n, ayud\u00f3 a impulsar el inter\u00e9s de los eruditos locales. Pero, sobre todo, el resurgir del fen\u00f3meno jacobeo se inici\u00f3 en la noche del 29 de enero de 1879, cuando un grupo de can\u00f3nigos encabezado por L\u00f3pez Ferreiro, con el apoyo del cardenal Pay\u00e1, hall\u00f3 en el trasaltar la Tumba apost\u00f3lica, oculta en aquel lugar desde los tiempos del arzobispo Sanclemente, hac\u00eda casi trescientos a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el redescubrimiento de los restos de Santiago, certificados en 1884 por el Papa Le\u00f3n X con la <em>Bula Deus Omnipotens<\/em>, en la que, adem\u00e1s, se animaba a retomar las peregrinaciones a Compostela, el fen\u00f3meno jacobeo vivi\u00f3 un primer resurgir, sobre todo de la mano del cardenal Mart\u00edn de Herrera, que tuvo un largo episcopado en el que sucedieron varios a\u00f1os santos. Un renacimiento de las peregrinaciones que, en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX, tambi\u00e9n vinculado a la celebraci\u00f3n de los a\u00f1os santos, iba a iniciar una nueva etapa tras las dos visitas del <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/de-juan-pablo-ii-a-francisco-la-diplomacia-multilateral-de-la-santa-sede\/\">San Juan Pablo II<\/a> y del decidido apoyo del gobierno auton\u00f3mico de Galicia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, en un bienio santo in\u00e9dito por las circunstancias, la catedral de Santiago presenta un aspecto renovado tras una d\u00e9cada de trabajos de rehabilitaci\u00f3n y restauraci\u00f3n, a\u00f1os en los que se han recuperado elementos tan emblem\u00e1ticos como el P\u00f3rtico de la Gloria, la fachada del Obradoiro o la Capilla Mayor; todo ello, sin perder la esencia de un lugar que, a lo largo de mil doscientos a\u00f1os de historia, ha sido punto de referencia y acogida para millones de fieles y peregrinos n<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Historia Compostelana, escrita en la primera mitad del siglo XII por orden del arzobispo Gelm\u00edrez, describe el descubrimiento del sepulcro del ap\u00f3stol Santiago del siguiente modo: \u201cVarones de gran autoridad\u2026 refirieron como hab\u00edan visto muchas veces de noche ardientes luminarias en el bosque\u2026 y tambi\u00e9n que un \u00e1ngel se hab\u00eda aparecido all\u00ed frecuentes veces\u2026 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":40875,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,44],"tags":[19,1776],"class_list":["post-49107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-iniciativas","tag-camino-de-santiago","tag-catedral-santiago-de-compostela","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49107\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}