{"id":49059,"date":"2025-08-03T06:00:00","date_gmt":"2025-08-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=49059"},"modified":"2025-06-05T12:22:20","modified_gmt":"2025-06-05T10:22:20","slug":"lecturas-del-la-transfiguracion-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-la-transfiguracion-c\/","title":{"rendered":"Entrar en la vida divina. La Transfiguraci\u00f3n (C)"},"content":{"rendered":"<p>La Transfiguraci\u00f3n es una \u201cteofan\u00eda\u201d, una revelaci\u00f3n o manifestaci\u00f3n del misterio de Dios. Si la Epifan\u00eda fue la manifestaci\u00f3n de Cristo al mundo gentil, aunque todav\u00eda velada en su humanidad -se les revel\u00f3 como un beb\u00e9-, las dos teofan\u00edas expl\u00edcitas del Nuevo Testamento, el Bautismo y la Transfiguraci\u00f3n, son atisbos m\u00e1s claros de su divinidad. Por supuesto, incluso \u00e9stas estaban algo veladas. S\u00f3lo veremos a Cristo en toda su gloria a trav\u00e9s de la elevaci\u00f3n de nuestra naturaleza en la Visi\u00f3n Beat\u00edfica, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los muertos, porque como Dios dijo a Mois\u00e9s, en nuestro estado ca\u00eddo, <em>\u201cMi rostro no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida\u201d<\/em> (\u00c9xodo 33, 20). Sin embargo, en ambos episodios, Cristo revel\u00f3 algo de su realidad divina. Fue como descorrer brevemente la cortina del cielo. Como dice Mateo: <em>\u201cse abrieron los cielos\u201d<\/em> (Mateo 3,16).<\/p>\n\n\n\n<p>En la transfiguraci\u00f3n, Pedro, Santiago y Juan fueron introducidos en la vida misma de Dios. Dentro de esa vida trinitaria encontraron a dos grandes figuras del Antiguo Testamento dialogando con Cristo: <em>\u201cDe repente, dos hombres conversaban con \u00e9l: eran Mois\u00e9s y El\u00edas, que, apareciendo con gloria, hablaban de su \u00e9xodo, que \u00e9l iba a consumar en Jerusal\u00e9n\u201d<\/em>. Los justos del cielo participan de la preocupaci\u00f3n de Dios por la redenci\u00f3n de la humanidad y son informados de sus aspectos clave. En el Cielo no somos espectadores pasivos, como muestra el libro del Apocalipsis (por ejemplo, Apocalipsis 5, 8; 6, 10-11; 8, 3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>Los ap\u00f3stoles entran en la gloria trinitaria, expresada por la presencia de Cristo Hijo, la voz del Padre y la nube que expresa y oculta simult\u00e1neamente al Esp\u00edritu Santo. Esto les provoca temor y a la vez les inspira alegr\u00eda, con el deseo de prolongar la experiencia. <em>\u201cPedro dijo a Jes\u00fas:<\/em> \u2018Maestro, \u00a1qu\u00e9 bueno es que estemos aqu\u00ed! Haremos tres tiendas&#8230;\u2019, <em>no sab\u00eda lo que dec\u00eda\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El cielo es demasiado, demasiado bueno, para los pobres humanos ca\u00eddos. Nos da v\u00e9rtigo, \u00a1casi nos emborracha! Toda forma de oraci\u00f3n es, a su peque\u00f1a manera, entrar en la vida trinitaria. All\u00ed nos encontramos con el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo; se nos unen los justos del Cielo (cfr. Hebreos 12, 1); y se nos pide que escuchemos y obedezcamos a Cristo: <em>\u201cEste es mi Hijo, el Elegido; \u00a1escuchadlo!\u201d.<\/em> Luego, desgraciadamente, como caminantes en la tierra, tenemos que volver del monte de la oraci\u00f3n a todo el jaleo de la base del monte, es decir, a la vida ordinaria (cfr. Lucas 9, 37 y ss), y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a compartir con Cristo su Pasi\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Transfiguraci\u00f3n es una \u201cteofan\u00eda\u201d, una revelaci\u00f3n o manifestaci\u00f3n del misterio de Dios. Si la Epifan\u00eda fue la manifestaci\u00f3n de Cristo al mundo gentil, aunque todav\u00eda velada en su humanidad -se les revel\u00f3 como un beb\u00e9-, las dos teofan\u00edas expl\u00edcitas del Nuevo Testamento, el Bautismo y la Transfiguraci\u00f3n, son atisbos m\u00e1s claros de su divinidad. 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