{"id":4850,"date":"2020-05-13T10:51:01","date_gmt":"2020-05-13T10:51:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4850"},"modified":"2021-03-10T09:12:36","modified_gmt":"2021-03-10T08:12:36","slug":"menos-futuro-y-mas-porvenir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/menos-futuro-y-mas-porvenir\/","title":{"rendered":"Menos futuro y m\u00e1s porvenir"},"content":{"rendered":"<p>Todos cre\u00edamos que era un cuento chino, o como mucho, una peste que se autoconfinar\u00eda dentro de las fronteras del pa\u00eds de la Gran Muralla, los guerreros de terracota y el Kung Fu. Pero no fue as\u00ed. Dotado con una clara vocaci\u00f3n imperialista (\u00a1ten\u00eda que ser chino!), el peque\u00f1o drag\u00f3n coronav\u00edrico en pocos meses conquist\u00f3 el mundo. Luego de unas fuertes escaramuzas provocadas -casi a modo de ensayo- en Ir\u00e1n, Corea, y Singapur, avanz\u00f3 con paso firme sobre los pa\u00edses miembros de la OTAN (y adyacencias), y los ocup\u00f3 casi sin encontrar resistencia. No pod\u00eda ser de otra manera, los occidentales, cegados por nuestro <em>\u201cdelirio de omnipotencia\u201d<\/em> (Raniero Cantalamessa <em>dixit<\/em>), subestimamos hasta la n\u00e1usea al oriental microsc\u00f3pico, y semejante arrogancia nos pas\u00f3 factura. El virus lleg\u00f3 repentinamente poniendo en evidencia nuestra vulnerabilidad y, aisl\u00e1ndonos en nuestras casas (s\u00ed, al igual que como se a\u00edslan los virus en los laboratorios), nos mand\u00f3 al rinc\u00f3n de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos mand\u00f3 al rinc\u00f3n de pensar y nos arrebat\u00f3 el <em>futuro<\/em>, porque tir\u00f3 por la borda todos nuestros proyectos, planes, agendas, y c\u00e1lculos de occidentales autosuficientes y con trastorno de hiperactividad. El futuro, en efecto, es una tensi\u00f3n hacia adelante, un movimiento desde lo que es hacia lo que ser\u00e1. El futuro se expresa en frases como \u201cel pr\u00f3ximo domingo ir\u00e9 a la manifestaci\u00f3n\u201d o \u201cnunca burlar\u00e9 el confinamiento\u201d, y tiene relaci\u00f3n con lo previsible, con lo programado, con la orientaci\u00f3n de nuestras acciones. El futuro tiene que ver, en definitiva, con lo que podemos controlar. La civilizaci\u00f3n occidental, en su empe\u00f1o por controlar la realidad, s\u00f3lo pensaba en t\u00e9rminos de futuro. Las pol\u00edticas antinatalistas y de g\u00e9nero, como as\u00ed tambi\u00e9n la eutanasia, son ejemplos de esta obsesi\u00f3n por el control. Una obsesi\u00f3n que alcanza niveles extremos con el proyecto transhumanista que aspira a convertirnos en posthumanos (seres m\u00e1s parecidos a una divinidad que al hombre).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La civilizaci\u00f3n occidental encerr\u00f3 la realidad en sus propios esquemas mentales partiendo del dogma de que todo es una construcci\u00f3n humana, un producto cultural\u2026 y se emborrach\u00f3 de futuro. Invent\u00f3 utop\u00edas\/ideolog\u00edas como el cientificismo, el liberalismo, el comunismo, el nacionalismo, la idea de \u201cprogreso\u201d, etc., todas ellas suced\u00e1neas de la religi\u00f3n, y destinadas a construir una especie de para\u00edso en la Tierra.&nbsp; Mat\u00f3 a Dios, neg\u00f3 la naturaleza, y se empe\u00f1\u00f3 en salvarse por, y desde s\u00ed misma. En otras palabras, se aferr\u00f3 al <em>futuro<\/em> sin m\u00e1s. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y en medio de ese infernal trasiego de agendas y programas que iban y ven\u00edan -en ocasiones ali\u00e1ndose, en otras confrontando-, irrumpi\u00f3 sorpresivamente el peque\u00f1o drag\u00f3n coronav\u00edrico para arrebatarnos el futuro y dejarnos desnudos ante el <em>porvenir<\/em>. Desnudos y ojipl\u00e1ticos como Ad\u00e1n despu\u00e9s de engullir su tarta de manzana. \u00bfY por qu\u00e9 nos dej\u00f3 con esa sensaci\u00f3n de desnudez? Porque en el desesperado intento por controlar nuestro destino hab\u00edamos condenado elporveniral ostracismo. Hab\u00edamos rechazado aquello que nos pone ante el horizonte de lo imprevisto y de lo no controlado. Porque eso es el por-venir, lo que viene hacia nosotros, lo que sale a nuestro encuentro. El porvenir es lo que irrumpe en nuestras vidas <em>\u201c\u2026como el rel\u00e1mpago en cualquier tormenta, fracturando la noche\u201d<\/em>, seg\u00fan el fil\u00f3sofo Fabrice Hadjadj.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como sali\u00f3 a nuestro encuentro la pandemia. Ingres\u00f3 abruptamente en este templo de adoraci\u00f3n a la humanidad en que se convirti\u00f3 Occidente (como hace la polic\u00eda en los templos cat\u00f3licos europeos para suspender las misas), y nos record\u00f3, de forma muy dolorosa, que el porvenir tambi\u00e9n existe. Que nuestra historia es resultado de un sofisticado juego dial\u00e9ctico entre el futuro y el porvenir. Entre nuestros c\u00f3mputos y previsiones, y lo que nos acontece desde un excedente de realidad que no dominamos. Precisamente por eso, a las personas de fe se nos insta a decir \u201cma\u00f1ana ir\u00e9 a tal lugar\u201d o \u201cel pr\u00f3ximo semestre har\u00e9 tal cosa\u201d, pero con un a\u00f1adido, \u201csi Dios quiere\u201d o \u201cDios mediante\u201d. Porque ciertamente, no se trata de elegir entre el futuro o el porvenir, sino de entender que se implican mutuamente, aunque con una salvedad, como observa Hadjadj: es el futuro el que se encuentra subordinado al porvenir, y no al rev\u00e9s. Quiz\u00e1s este tiempo en el rinc\u00f3n de pensar nos ayude a entender que una civilizaci\u00f3n aferrada al futuro, una civilizaci\u00f3n que niega lo que proviene de m\u00e1s all\u00e1 de sus propias estimaciones, como esa persona que se tapa los o\u00eddos y canta a los gritos para no escuchar lo que puede trastocar sus esquemas; dec\u00eda, quiz\u00e1s podamos entender que una civilizaci\u00f3n as\u00ed est\u00e1 condenada al fracaso. Y en el mejor de los casos, quiz\u00e1s podamos superar el amargo secularismo que nos corroe por dentro abriendo una ventana a Dios, que no est\u00e1 en el futuro, sino que es absoluto porvenir. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos cre\u00edamos que era un cuento chino, o como mucho, una peste que se autoconfinar\u00eda dentro de las fronteras del pa\u00eds de la Gran Muralla, los guerreros de terracota y el Kung Fu. Pero no fue as\u00ed. Dotado con una clara vocaci\u00f3n imperialista (\u00a1ten\u00eda que ser chino!), el peque\u00f1o drag\u00f3n coronav\u00edrico en pocos meses conquist\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[47,54],"tags":[21,580],"class_list":["post-4850","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-firmas","category-tribuna","tag-eutanasia","tag-pensamiento","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4850"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}