{"id":4793,"date":"2020-03-30T12:19:19","date_gmt":"2020-03-30T11:19:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4793"},"modified":"2021-09-03T11:23:03","modified_gmt":"2021-09-03T10:23:03","slug":"los-jovenes-y-la-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/los-jovenes-y-la-liturgia\/","title":{"rendered":"Los j\u00f3venes y la liturgia"},"content":{"rendered":"\n<p>El c\u00e9lebre film <em>Amadeus<\/em> de Milo\u0161 Forman, recoge una escena singular. Mozart, ha conseguido, no sin esfuerzo, que el emperador le permita componer una \u00f3pera que finalmente logra presentar ante la corte. Se trata de <em>Las bodas de F\u00edgaro<\/em>. La escena es narrada por Salieri, tambi\u00e9n compositor y m\u00fasico, que asiste al estreno. A pesar de su animadversi\u00f3n hacia Mozart, la belleza de la m\u00fasica le impacta de modo notable, suscitando en \u00e9l una mezcla de envidia y admiraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n dram\u00e1tica se dirige, sin embargo, hacia el emperador, que en franco contraste con los sentimientos de Salieri, expresa su aburrimiento a trav\u00e9s de un bostezo que es notado por todos. La pel\u00edcula sit\u00faa en este punto el declive de la carrera de Mozart que, a partir de ah\u00ed, perder\u00e1 paulatinamente el aprecio de la corte. Poco despu\u00e9s se ve a Mozart, tenso y preocupado por la poca acogida que su composici\u00f3n tuvo ante el emperador. Salieri, intenta explicarle lo sucedido. No se trata, dice, en modo alguno, de una deficiencia en la composici\u00f3n o de una melod\u00eda mal interpretada. La causa ha de buscarse en el mismo emperador, que al ser incapaz de mantener su atenci\u00f3n durante tiempos prolongados, cae f\u00e1cilmente en el aburrimiento, aunque se encuentre frente a una bell\u00edsima creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El nuevo marco cultural<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Esta escena resume de alguna manera el desaf\u00edo que implica la liturgia para el hombre de todas las \u00e9pocas, porque la grandeza del encuentro con Dios a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, muchas veces est\u00e1 en franco contraste con la escasa acogida que se le dispensa.<\/p>\n\n\n\n<p>La liturgia tiene una grandeza sublime: en ella, <em>\u201cCristo significa y realiza principalmente su misterio pascual\u201d<\/em> un acontecimiento verdaderamente \u00fanico, porque <em>\u201ctodos los dem\u00e1s acontecimientos suceden una vez, y luego pasan y son absorbidos por el pasado. El misterio pascual de Cristo, por el contrario, no puede permanecer solamente en el pasado, pues por su muerte destruy\u00f3 a la muerte [\u2026] participa de la eternidad divina y domina as\u00ed todos los tiempos y en ellos se mantiene permanentemente presente<\/em>\u201d (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1085). \u201c<em>La liturgia constituye una experiencia viva del don de Dios y una gran escuela de la respuesta a su llamada. [\u2026]&nbsp; Nos descubre el verdadero rostro de Dios; nos pone en comunicaci<\/em>\u00f3n con el misterio de la Pascua\u201d (<em>Pastores dabo vobis,<\/em> n. 38). En la liturgia, y a trav\u00e9s de su lenguaje sacramental, el hombre toca, por decirlo de alguna manera, la belleza del misterio de Dios. Pero estos tesoros no se abren si no es a trav\u00e9s de un largo y paciente camino de oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso desarrollar la capacidad de adentrarse en el misterio de la liturgia. Se trata de una tarea para todas las \u00e9pocas, porque la oraci\u00f3n y la apertura hacia Dios requieren el pleno ejercicio de la libertad humana que siempre debe dar un \u201cs\u00ed\u201d decidido a los suaves impulsos de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cometido asume unos rasgos particulares en el marco de una \u00e9poca en la que la tecnolog\u00eda marca una fuerte impronta en el modo de acercarse a la realidad. Las nuevas generaciones crecen en medio de interfaces r\u00e1pidas e intuitivas; asisten a espect\u00e1culos en tiempo real, aunque no est\u00e9n f\u00edsicamente presentes; tienen, a trav\u00e9s de las pantallas unas posibilidades de entretenimiento y diversi\u00f3n pr\u00e1cticamente innumerables y pueden conocer hechos de modo inmediato, aunque hayan ocurrido a miles de kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La dificultad de la liturgia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Frente a este modo de relacionarse con el mundo que les rodea, la comprensi\u00f3n del lenguaje lit\u00fargico presenta unas dificultades particulares. Captar la belleza de la liturgia requiere atenci\u00f3n y paciencia, cultivar el recogimiento interno y externo, imbuirse de los s\u00edmbolos y las realidades que significan, aprender a esperar y desarrollar el asombro ante una realidad que no nos pertenece y que al mismo tiempo nos comunica algo de lo divino. Desarrollar esta capacidad es un reto frente a una disposici\u00f3n en la que se buscan impulsos superficiales, inmediatos e impactantes. De todas formas, no todo el panorama es negativo. Ciertamente nuestra \u00e9poca tiene su problem\u00e1tica espec\u00edfica, pero las nuevas generaciones tienen tambi\u00e9n un potencial que la liturgia puede aprovechar. Por una parte, se puede mencionar, lo que, a falta de una expresi\u00f3n mejor, llamar\u00edamos \u201csentido de globalidad\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La gente joven percibe con notable claridad que sus decisiones individuales no son nunca eventos aislados. Son particularmente conscientes de la influencia rec\u00edproca que es propia de toda interacci\u00f3n humana pero que en la era de la tecnolog\u00eda ha multiplicado su incidencia en t\u00e9rminos de rapidez y difusi\u00f3n. Esta marca cultural que deja huella tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de lo personal facilita enormemente la capacidad de entender a la Iglesia como el Cuerpo M\u00edstico de Cristo, en el que cada parte vive del todo y tiene una funci\u00f3n \u00fanica en insustituible en todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n cabe destacar la sensibilidad a problemas que quiz\u00e1 no les ata\u00f1en directamente, pero en la que se sienten particularmente involucrados y dispuestos a colaborar. Se sienten implicados en \u00e1mbitos tan variados y diversos como el calentamiento global; la conservaci\u00f3n de la biodiversidad; la guerra en regiones lejanas; la situaci\u00f3n de los menos favorecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo de lograr que los j\u00f3venes se involucren en la liturgia presenta en nuestra \u00e9poca unos retos particulares que ocupa y a veces preocupa a sacerdotes, catequistas y agentes de pastoral.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Enfrentar los retos<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Cabe indicar, en primer lugar, un se\u00f1alamiento evidente: la liturgia no puede, ni debe, competir con la industria de la diversi\u00f3n. Indudablemente, dentro de las posibilidades de elecci\u00f3n hay que optar por aquellas que faciliten la participaci\u00f3n fructuosa y activa del pueblo, tal como se\u00f1ala el Concilio Vaticano II.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nunca se debe perder de vista que el fin de la liturgia es el encuentro con Dios para rendirle culto en Cristo y con Cristo, y, por tanto, en la Iglesia. Desnaturalizar este principio fundamental en aras de una practicidad mal entendida, ser\u00eda una traici\u00f3n a las personas que participan porque se les privar\u00eda de un encuentro con lo divino, sustra\u00eddo subrepticiamente por un momento de entretenimiento. Aunque propuestas como est\u00e1s puedan tener un \u00e9xito ef\u00edmero, fracasan a la larga porque las personas siempre pueden encontrar otros espacios de diversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En no pocas ocasiones es necesario trabajar con paciencia, sin prisas, formar y educar lentamente, desarrollar la sensibilidad para la belleza y lo sagrado. Es necesario contar con la gracia, y atraerla con oraci\u00f3n y un trabajo abnegado que tiene mucho de sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ayudar a los dem\u00e1s, es necesario, en primer lugar, a vivir personalmente la liturgia. <em>\u201cEl primer modo con el que se favorece la participaci\u00f3n del Pueblo de Dios en el Rito sagrado es la adecuada celebraci\u00f3n del Rito mismo\u201d<\/em> (<em>Sacramentum caritatis, <\/em>n. 38).<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie da lo que no tiene. Y, seg\u00fan un conocido principio lit\u00fargico, nadie puede hacer rezar, si \u00e9l mismo no reza primero. Se puede decir que la liturgia es una escuela de oraci\u00f3n, no solamente para los j\u00f3venes, sino para todos los que participan en ella, y de modo particular para el sacerdote, que act\u00faa <em>in persona Christi<\/em>. Quien se adentra en el riqu\u00edsimo mundo de la liturgia, pronto descubre que en este <em>\u201carte de la oraci\u00f3n\u201d<\/em> -la frase es de san Juan Pablo II- nunca se acaba de aprender. <em>\u201cEn la liturgia el Se\u00f1or nos ense\u00f1a a orar, en primer lugar, d\u00e1ndonos su Palabra, despu\u00e9s introduci\u00e9ndonos en la Plegaria eucar\u00edstica con el misterio de su vida de su cruz y de su resurrecci\u00f3n\u201d<\/em>, se\u00f1alaba Benedicto XVI en un encuentro con p\u00e1rrocos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las dimensiones de esta formaci\u00f3n abarcan lo intelectual, que llega a comprender cada vez mejor el sentido de los ritos, las oraciones y especialmente la Palabra de Dios; pero tambi\u00e9n abrazan las dimensiones afectivas, formando poco a poco al hombre para que ore con su sensibilidad; y llega tambi\u00e9n al \u00e1mbito de lo corporal, que tambi\u00e9n participa de la acci\u00f3n lit\u00fargica. Solamente quien est\u00e1 verdaderamente imbuido de la liturgia puede transmitirla como una experiencia viva. Y esto es de particular importancia con los j\u00f3venes, que siempre se caracterizan por una especial sensibilidad para lo aut\u00e9ntico y para responder a ello con energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Elementos a favor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica juega un papel esencial en esta din\u00e1mica. Dice Arist\u00f3teles: <em>\u201cNada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la m\u00fasica, para imitar, aproxim\u00e1ndose a la realidad tanto como es posible [\u2026]&nbsp; los sentimientos del alma\u201d<\/em>. A trav\u00e9s de la m\u00fasica se pueden potenciar los sentimientos y con ello una participaci\u00f3n que involucre tanto la inteligencia como los afectos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, es particularmente elegir piezas adecuadas a trav\u00e9s de unos criterios que dependen en gran medida de la celebraci\u00f3n y de los asistentes. En todo caso, es necesario tener siempre presente que la m\u00fasica est\u00e1 en funci\u00f3n de la liturgia, y no a la inversa. Adem\u00e1s, debe considerarse que en nuestra \u00e9poca hay una considerable y abundante producci\u00f3n de m\u00fasica religiosa, pero esto no quiere decir toda ella pueda o deba incorporarse a la celebraci\u00f3n. Para que la m\u00fasica religiosa pueda ser parte de la liturgia se requiere un discernimiento cuidadoso que permita integrarla en la celebraci\u00f3n con el consentimiento de la autoridad eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es importante cuidar la formaci\u00f3n en el lenguaje simb\u00f3lico. Dice el Catecismo que <em>\u201ctoda celebraci\u00f3n sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Esp\u00edritu Santo, y este encuentro se expresa como un di\u00e1logo [\u2026]&nbsp; las acciones simb\u00f3licas son ya un lenguaje\u201d<\/em>. Entender este aspecto de la din\u00e1mica de la liturgia es fundamental para que la participaci\u00f3n sea activa y consciente. Como explica Guardini, <em>\u201cen la Liturgia, no se trata en primer t\u00e9rmino de conceptos, sino de realidades para hacerlas asequibles es necesario ense\u00f1ar a descubrir en la forma corp\u00f3rea el fondo, en el cuerpo el alma, en el suceso terreno la virtud sagrada oculta\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario aprender a desentra\u00f1ar, y cuando sea necesario, descubrir las riquezas de los textos y las ceremonias lit\u00fargicas. Nos lo recuerda la <em>Sacramentum caritatis<\/em>: <em>\u201cEn las comunidades eclesiales se da quiz\u00e1s por descontado que se conocen y aprecian, pero a menudo no es as\u00ed. En realidad, son textos que contienen riquezas que custodian y expresan la fe, as\u00ed como el camino del Pueblo de Dios a lo largo de dos milenios de historia\u201d<\/em>. Se trata de la catequesis mistag\u00f3gica, tan apreciada por los Padres de la Iglesia, en la que los tesoros de oraci\u00f3n y de piedad que nos lega la oraci\u00f3n de la Iglesia se vuelven accesibles a las nuevas generaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La riqueza simb\u00f3lica de la Liturgia es inagotable. Tanto en lo elementos f\u00edsicos, sagrario, templo, altar, crucifijo, cirios, l\u00e1mparas votivas, etc., como los gestos: de rodillas, de pie, la procesi\u00f3n, el rito de la paz, la inclinaci\u00f3n, etc., encontramos un tesoro invalorable de piedad y de oraci\u00f3n que siempre ofrece luces nuevas a quien medita con asiduidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento que conviene desarrollar con extensi\u00f3n es todo lo relativo al tiempo lit\u00fargico. De esta manera, los j\u00f3venes pueden entender que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es m\u00e1s que un par\u00e9ntesis sagrado en medio de los afanes cotidianos, sino que lo vivido y celebrado debe dejar su impronta tambi\u00e9n en la actividad ordinaria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Catequesis Mistag\u00f3gica<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En la catequesis mistag\u00f3gica se pueden aprovechar todos los recursos que ofrece la t\u00e9cnica moderna: presentaciones, videos, colecciones musicales, conferencias a distancia usando internet, etc. Puede ser tambi\u00e9n muy \u00fatil e instructiva una descripci\u00f3n, m\u00e1s o menos detallada del Misal y de su estructura. Para muchas personas puede ser tambi\u00e9n una muy buena alternativa un misal de fieles \u2013o su equivalente electr\u00f3nico\u2013 que les permitir\u00e1 seguir con atenci\u00f3n la Eucarist\u00eda incluso en condiciones de una cierta precariedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante tener la certeza de que por muy conocidos que puedan resultar algunos textos o ceremonias, siempre encierran riquezas insospechadas. Una idea ilustrativa nos la puede proporcionar un suceso de la vida de san John Henry Newman. Cuando pertenec\u00eda todav\u00eda a la confesi\u00f3n anglicana, recibi\u00f3, como recuerdo de un amigo que hab\u00eda fallecido hac\u00eda poco, un Breviario Romano. Comenz\u00f3 a rezar el oficio diariamente, comentando que la brevedad de las oraciones, la modulaci\u00f3n majestuosa y austera de la liturgia romana y el tono meditativo y tranquilizador de los salmos, junto con la naturaleza precisa y met\u00f3dica del Breviario, le gustaban extraordinariamente. Y todo esto, a pesar de la fuerte animadversi\u00f3n que en ese entonces todav\u00eda experimentaba en contra de la Iglesia cat\u00f3lica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, la homil\u00eda puede tener una funci\u00f3n importante. Es un desaf\u00edo integrarla arm\u00f3nicamente con el resto de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica; y que tenga un contenido profundo y asequible al mismo tiempo y todo esto, dentro de una duraci\u00f3n temporal adecuada, de preferencia breve. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, la homil\u00eda podr\u00e1 centrarse en alg\u00fan aspecto relevante de la liturgia. Esto posibilitar\u00e1 que los fieles puedan entender mejor el sentido de la celebraci\u00f3n y, en consecuencia, disponerse a participar de mejor manera. Puede ser oportuno abordar brevemente alg\u00fan aspecto lit\u00fargico en cada homil\u00eda siguiendo un plan sistem\u00e1tico. De esta manera, los j\u00f3venes que acudan a las celebraciones de modo regular acabar\u00e1n aprendiendo un buen pu\u00f1ado de nociones b\u00e1sicas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Encuentro con la belleza<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El encuentro aut\u00e9ntico con la liturgia es siempre un encuentro con la belleza. <em>\u201cLa verdadera belleza es el amor de Dios que se ha revelado definitivamente en el Misterio pascual. La belleza de la liturgia es parte de este misterio; es expresi\u00f3n eminente de la gloria de Dios y, en cierto sentido, un asomarse del Cielo sobre la tierra\u201d<\/em> (<em>Sacramentum Caritatis, <\/em>n. 35). Sin embargo, esto no quiere decir que sea inmediatamente perceptible para todos. Al igual de lo que sucede en el mundo de la literatura, del cine, de la m\u00fasica, etc., se requiere un cierto aprendizaje, que en una medida no peque\u00f1a depende de un contacto sereno y abierto con la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>C. S. Lewis, en su c\u00e9lebre libro <em>Cartas del diablo a su sobrino<\/em> ha tratado este argumento. El mundo refleja de alguna manera las perfecciones de Dios. Contemplarlo, vivir y participar en \u00e9l, permite al hombre aproximarse de alguna manera al Creador. El gran riesgo del mundo actual es imponer un gigantesco velo tecnol\u00f3gico a trav\u00e9s del cual no llegamos a la realidad en s\u00ed misma, sino solamente a su representaci\u00f3n en pantallas y dispositivos electr\u00f3nicos. Esto puede resultar entretenido y \u00fatil, pero puede sumergirnos en un mundo totalmente ficticio, como sucede en los videojuegos y de modo destructor, en la pornograf\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta burbuja no hay verdadera interacci\u00f3n con la realidad, sino m\u00e1s bien con la propia imaginaci\u00f3n que est\u00e1 bajo est\u00edmulos potentes y de prolongada duraci\u00f3n. Cuando finalizan, las construcciones imaginarias desaparecen y pueden provocar una dolorosa sensaci\u00f3n de vac\u00edo que parece reclamar un nuevo est\u00edmulo. Es pr\u00e1cticamente que una persona esclavizada de esta manera pueda sujetarse seriamente a la sana disciplina de la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, una parte importante de la educaci\u00f3n lit\u00fargica consiste en acercar a las personas a la realidad y aprender a disfrutar sanamente de ella. Las excursiones de monta\u00f1a, el deporte, el tiempo dedicado a dominar un instrumento, la ayuda y el servicio a los dem\u00e1s, son experiencias muy valiosas, independientemente de que sus resultados puedan considerarse peque\u00f1os o insignificantes en relaci\u00f3n a los problemas humanos. Independientemente de su efecto final en el exterior, cambian a las personas, motivan, abren horizontes y despliegan fuerzas dormidas, y crean h\u00e1bitos internos y externos que son necesarios para participar con fruto en las celebraciones lit\u00fargicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los apartados del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, como es bien conocido, se titula con estas palabras: <em>\u201cEl combate de la oraci\u00f3n\u201d<\/em>. En un sentido anal\u00f3gico, se pueden aplicar a la participaci\u00f3n en la liturgia, que por otra parte, es tambi\u00e9n oraci\u00f3n: la oraci\u00f3n de Cristo y de la Iglesia. Es una tarea fundamental de todas las \u00e9pocas ense\u00f1ar a los cristianos a participar en la liturgia como un modo de corresponder a la gracia que siempre requiere la colaboraci\u00f3n humana del esfuerzo y del inter\u00e9s sincero por acercarse a Dios. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El c\u00e9lebre film Amadeus de Milo\u0161 Forman, recoge una escena singular. Mozart, ha conseguido, no sin esfuerzo, que el emperador le permita componer una \u00f3pera que finalmente logra presentar ante la corte. Se trata de Las bodas de F\u00edgaro. La escena es narrada por Salieri, tambi\u00e9n compositor y m\u00fasico, que asiste al estreno. 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