{"id":47865,"date":"2025-05-17T06:00:00","date_gmt":"2025-05-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=47865"},"modified":"2025-05-07T12:57:49","modified_gmt":"2025-05-07T10:57:49","slug":"cantar-a-dios-con-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/cantar-a-dios-con-maria\/","title":{"rendered":"Cantar a Dios con Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Una de las pocas obras que Bach compuso en lat\u00edn es, parad\u00f3jicamente, una de sus m\u00e1s c\u00e9lebres y valiosas: Magnificat BWV 243, compuesta en sus primeros meses como Cantor de Santo Tom\u00e1s de Leipzig (1723) y retocada m\u00e1s adelante (1733) hasta llegar a la forma en la que hoy se escucha habitualmente. Una obra en la que el ferviente luterano <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/cultura\/musica-bach-rey-que-viene\/\">Johann Sebastian Bach<\/a> pone su inspirada m\u00fasica a las palabras divinamente inspiradas con las que la Virgen Mar\u00eda canta a Dios: el Magnificat que la Iglesia cat\u00f3lica canta diariamente en la celebraci\u00f3n de V\u00edsperas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Para una ocasi\u00f3n importante<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En Leipzig la tradici\u00f3n mandaba que se cantara el Magnificat en los oficios vespertinos, en alem\u00e1n los domingos ordinarios y en lat\u00edn en las fiestas m\u00e1s se\u00f1aladas. De ah\u00ed que Bach escogiera para poner en m\u00fasica el texto latino de <a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/lucas\/\">Lucas <\/a>1, 46-55, seg\u00fan la Vulgata de san Jer\u00f3nimo. El peso de la tradici\u00f3n lit\u00fargica explica que un empedernido lector de la biblia alemana de Lutero musicalizara un texto b\u00edblico en lat\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>En su primera Navidad como Cantor en Leipzig, Bach present\u00f3 un Magnificat en mi bemol mayor, su primera gran obra lit\u00fargica en su nuevo puesto, que se interpret\u00f3 en la tarde del d\u00eda de Navidad de 1723 junto con su cantata BWV 60. Este primer Magnificat, pensado para el tiempo de Navidad, estaba compuesto incorporando cuatro breves himnos navide\u00f1os en alem\u00e1n, que se intercalaban entre las estrofas del texto latino.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, Bach retocar\u00eda ligeramente este primer Magnificat, dando origen a la obra que nos ocupa en este art\u00edculo. Para ello lo transporta a re mayor, eliminando los himnos navide\u00f1os y modernizando la orquestaci\u00f3n. En efecto, sustituye las flautas de pico con las entonces recientes flautas traveseras, y enriquece el viento madera a\u00f1adiendo a los dos oboes de 1723 otros dos oboes d\u2019amore, instrumento que se empezaba a incorporar a la orquesta por aquel entonces y que Bach prefer\u00eda para algunas de sus melod\u00edas m\u00e1s emotivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta orquestaci\u00f3n del Magnificat, en cualquier caso, es, valga la redundancia, realmente magn\u00edfica, e incluye la plantilla orquestal de mayores dimensiones que se podr\u00eda encontrar en Sajonia en 1733, tan completa que s\u00f3lo le faltan dos trompas para alcanzar el m\u00e1ximo orquestal de comienzos del siglo XVIII. Esta magnificencia hace suponer que fue estrenada en una gran fiesta, seguramente en la iglesia de Santo Tom\u00e1s de Leipzig para el servicio de V\u00edsperas del d\u00eda de la Visitaci\u00f3n de 1733, que la liturgia luterana celebraba el 2 de julio. Para esa misma ocasi\u00f3n festiva Bach compuso tambi\u00e9n en otros a\u00f1os dos se\u00f1aladas cantatas: la famos\u00edsima BWV 147 (que suele escucharse en casi todas las bodas) y la BWV 10 (m\u00e1s sencilla, con su texto basado en el Magnificat alem\u00e1n de Lutero).<\/p>\n\n\n\n<p>El texto b\u00edblico se va presentando en once n\u00fameros musicales, seguidos, como es propio de la liturgia de V\u00edsperas, por una doxolog\u00eda final. La secuencia de n\u00fameros muestra la predilecci\u00f3n del compositor por la simetr\u00eda y la variedad r\u00edtmica y t\u00edmbrica. As\u00ed lo podemos ir viendo a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una pintura luterana de la Virgen<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En sus primeros vers\u00edculos (Lucas 1, 46-50), el texto b\u00edblico expresa en sus palabras como un retrato del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, que Bach pintar\u00e1 con el color y la expresi\u00f3n de su m\u00fasica. Si no hay muchas im\u00e1genes de la Virgen en la austera iconograf\u00eda luterana, esta es quiz\u00e1s la m\u00e1s expresiva de todas.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer n\u00famero, como el \u00faltimo y el central, est\u00e1 compuesto por un nutrido coro a cinco voces (dos sopranos, contraltos, tenores y bajos), acompa\u00f1ado por el esplendor de toda la orquesta. Comienza y termina este primer n\u00famero como un concierto, con una amplia y jubilosa intervenci\u00f3n de la orquesta, que prepara y cierra la intervenci\u00f3n del coro. Este canta la primera palabra Magnificat, con una alegr\u00eda exultante y r\u00edtmica, imagen del intenso gozo de Mar\u00eda cuando descubre el cumplimiento de la promesa divina en el embarazo de Isabel.<\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo n\u00famero, donde los m\u00fasicos se reducen s\u00fabitamente a la soprano y las cuerdas, se sigue cantando la alegr\u00eda de la Virgen, pero esta vez como desde el fondo de su humilde coraz\u00f3n, con un ambiente lleno de intimidad y cordialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer n\u00famero, el primero en modo menor, cuenta con el melanc\u00f3lico, sedoso y delicado timbre del oboe d\u2019amore, que se va entrelazando con la soprano para expresar la contemplaci\u00f3n de la humildad de Mar\u00eda. Con una l\u00ednea mel\u00f3dica delicada y descendente, la palabra \u201chumilitatem\u201d pinta el rasgo fundamental del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, de una forma que evoca maravillosamente la pureza y la sencillez de la Virgen. Cuando el texto indica que esa Virgen Humilde ser\u00e1 felicitada por todas las generaciones, irrumpe en tromba un tremendo coro a cuatro voces (omnes generationes) sobre una trepidante l\u00ednea de bajo, que describe la fervorosa multitud que a lo largo de los tiempos ha felicitado con devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo por contraste, el quinto n\u00famero es confiado a la m\u00ednima y m\u00e1s grave plantilla posible: bajo solista acompa\u00f1ado por el bajo continuo. En un sorprendente minimalismo musical, Mar\u00eda alaba la grandeza del Dios Poderoso y Santo, que se acerca a los m\u00e1s bajos para favorecerlos con su Misericordia. De hecho, el siguiente n\u00famero canta a la Divina Misericordia con un esp\u00edritu et\u00e9reo y lleno de nostalgia. Tan s\u00f3lo intervienen en d\u00fao alto y tenor, con un delicad\u00edsimo acompa\u00f1amiento de violines en sordina doblados por las flautas. Una serena contemplaci\u00f3n de las entra\u00f1as de Misericordia del Dios que ha mostrado su Poder, su Bondad y su Sabidur\u00eda en la Virgen Madre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La obra de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En los siguientes vers\u00edculos del texto b\u00edblico (Lucas 1, 51-55) Mar\u00eda describe la acci\u00f3n de Dios en favor del humilde pueblo de la descendencia de Abraham. El s\u00e9ptimo n\u00famero es el central de toda la obra, y reproduce sim\u00e9tricamente la misma plantilla musical que el primero, pero esta vez para causar un intenso terremoto con toda la orquesta. En esta cat\u00e1strofe, diversas figuras expresivas y coloraturas din\u00e1micas en las voces muestran c\u00f3mo los soberbios son dispersados a los cuatro vientos. Por si esto fuera poco, el final de este n\u00famero ralentiza el tempo para expresar c\u00f3mo los soberbios mente cordis sui son aplastados, como hacen evocar los contundentes golpes de la orquesta.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente n\u00famero, una vivaz aria para el tenor y dos violines hace caer a los poderosos entre los tirones descendentes de la melod\u00eda de los violines para, a continuaci\u00f3n, exaltar a los humildes hacia las alturas con las r\u00e1pidas coloraturas ascendentes del tenor. Calmando el ambiente, pero con un contenido similar, llega quiz\u00e1s el aria m\u00e1s famosa de esta composici\u00f3n, confiada al alto y dos flautas. Con estos humildes recursos, el noveno n\u00famero confirma que los hambrientos (esurientes) ser\u00e1n colmados de bienes, al tiempo que en r\u00e1pidos descensos musicales los ricos son despedidos vac\u00edos. La riqueza con la que Dios llena a los miserables est\u00e1 dibujada en el largu\u00edsimo melisma que el solista ha de hacer sobre la palara implevit, el m\u00e1s largo de toda la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos vers\u00edculos se centran con m\u00e1s detenimiento en la bondad con la que Dios ha tratado a su pueblo. Por ello en el n\u00famero 10, un tr\u00edo de dos sopranos y alto canta con una peculiar armon\u00eda c\u00f3mo Dios tiene memoria (recordatus) para con su siervo Israel, mientras que dos oboes al un\u00edsono entonan la melod\u00eda del Magnificat luterano, como evocando un preludio coral para \u00f3rgano.<\/p>\n\n\n\n<p>El cierre lo pone un coro a cuatro voces con el perfecto y fluido contrapunto bachiano sobre las promesas de Dios a Abraham, a cuyo nombre el contrapunto se detiene para subrayar al un\u00edsono el nombre del patriarca que es nuestro padre en la fe, y, por tanto, de quien desciende la Virgen Mar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La doxolog\u00eda final comienza con sendas invocaciones cantadas por el coro y toda la orquesta al un\u00edsono al Padre y al Hijo, en igualdad musical, a la que sigue una invocaci\u00f3n de mayor dinamismo, pero estilo similar, para el Esp\u00edritu Santo, recurso que muestra la precisa formulaci\u00f3n musical con la que Bach suele acercarse en sus obras a la fe en la Sant\u00edsima Trinidad. Todo culmina con la repetici\u00f3n del primer n\u00famero, cerrando as\u00ed la estructura sim\u00e9trica de esta monumental composici\u00f3n, pero esta vez cantando sicut erat in principio, et nunc, et in saecula saeculorum. Amen.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las pocas obras que Bach compuso en lat\u00edn es, parad\u00f3jicamente, una de sus m\u00e1s c\u00e9lebres y valiosas: Magnificat BWV 243, compuesta en sus primeros meses como Cantor de Santo Tom\u00e1s de Leipzig (1723) y retocada m\u00e1s adelante (1733) hasta llegar a la forma en la que hoy se escucha habitualmente. 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