{"id":46986,"date":"2025-04-13T06:00:00","date_gmt":"2025-04-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=46986"},"modified":"2025-04-07T15:58:54","modified_gmt":"2025-04-07T13:58:54","slug":"nostalgia-que-inspira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/nostalgia-que-inspira\/","title":{"rendered":"Nostalgia (que inspira)"},"content":{"rendered":"<p>La abuela, que era una mujer muy ordenada, hab\u00eda guardado todos los juguetes en una habitaci\u00f3n anexa del garaje que ten\u00eda una cortina roja. Un d\u00eda, de los tantos que iba a visitarla con los ni\u00f1os, me abri\u00f3, como quien me descubre un secreto muy bien guardado, unas cajas llenas de juguetes polvorientos. A pesar de haber pasado m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, esos juguetes estaban dentro de la caja de cart\u00f3n, inermes, esperando a que un ni\u00f1o pudiera de nuevo inventar historias con ellos. S\u00f3lo hab\u00eda que soplar fuerte para que el polvo se desprendiera de ellos y la magia comenzara.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de estos juguetes estaban ya viejos, obsoletos y pasados de moda pero eran una demostraci\u00f3n del valor del juego que ella hab\u00eda inculcado a los hijos. Los ni\u00f1os, como sabemos, no aman a quien les regala juguetes sino a quien juega con ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n, si encuentra un peluche olvidado en un banco de un parque o por la acera de una calle, no siente l\u00e1stima por ese ni\u00f1o que est\u00e1 sintiendo su p\u00e9rdida en ese preciso momento? Y, \u00bfqui\u00e9n, si puede, no pone un cartel en un farol con el dibujo del peluche con tal de que el due\u00f1o recobre ese ser tan querido?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Recuerdos de infancia<\/h2>\n\n\n\n<p>Los peluches en la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/dia-mundial-de-la-infancia\/\">infancia <\/a>son una forma tangible de amor y cari\u00f1o, medicina para el alma. Son un recordatorio constante de personas especiales en nuestra vida. Sentir cari\u00f1o nos hace sentir bien y \u00e9ste se manifiesta con gestos, abrazos o palabras. Cuando sientes cari\u00f1o no te sientes juzgado, ni tienes que disimular ni fingir. El peluche entiende al ni\u00f1o, no le juzga (eso es lo que el ni\u00f1o percibe), al contrario su mirada es dulce. Al fin y al cabo eso es lo que queremos desde ni\u00f1os, cari\u00f1o. Dios nos da cari\u00f1o (\u201cEl Se\u00f1or es cari\u00f1oso con todas sus criaturas\u201d, dice el salmo).<\/p>\n\n\n\n<p>De mi infancia conservo un recuerdo, una habitaci\u00f3n muy peque\u00f1a donde hab\u00eda poca luz y un peluche con forma de jirafa que era m\u00e1s alto que yo. Un hermano de mi abuela ten\u00eda una tienda de juguetes y, una vez estando all\u00ed, me lo regal\u00f3. Ese regalo espont\u00e1neo y sincero es una hebra que conforma la urdimbre de mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No me han regalado muchos m\u00e1s peluches -que yo recuerde con esa intensidad- a excepci\u00f3n de un elefante de tela que me hizo mi madre, el cual ten\u00eda por ojo un bot\u00f3n negro. Sigue ese elefante de rayas blancas y azules en una silla en mi cuarto, en la casa de mis padres en el pueblo. Yo volv\u00ed otra vez a mi infancia, siendo adulta, al comprar peluches de nuevo o recibirlos como regalo para mis hijos. Tener hijos supuso para m\u00ed una carga energ\u00e9tica vital. He dado a luz tres veces, todas fuera de mi pa\u00eds y bastante sola, pero eso ser\u00eda el tema de otro art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que sal\u00ed a tomar algo con mi marido despu\u00e9s de haber dado a luz en Singapur, volv\u00ed a casa con un conejo de peluche marr\u00f3n con un lazo verde. La idea era salir y cambiar de aires (lo que ahora es el tardeo) pero en mi cabeza y coraz\u00f3n estaba el beb\u00e9 y acab\u00e9 en una tienda de juguetes donde lo compr\u00e9. Todav\u00eda lo conservamos, han pasado casi dieciocho a\u00f1os. No puedo dar ese conejo a nadie.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los hijos crecen y nosotros tambi\u00e9n<\/h2>\n\n\n\n<p>Me resisto a dar o abandonar los peluches de mis hijos porque, en torno a los cuarenta y cinco a\u00f1os, me v\u00ed inmersa de lleno en tres infancias, las de mis hijos. Y responsable como soy, estaba pendiente de que la tuvieran muy feliz. Para ejercer una influencia ben\u00e9fica en los ni\u00f1os hay que participar de sus alegr\u00edas. Ahora, saliendo de esa etapa, me doy cuenta de que, quien quer\u00eda recuperar la infancia era yo. Esos peluches son m\u00edos, y tal vez, de viejecita, sin mucha memoria, los pueda mirar como un objeto nuevo, que me aportar\u00e1 alegr\u00eda. Y podr\u00eda volver a jugar.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi casa, cada peluche tiene su nombre y son compa\u00f1eros reconfortantes, y han sido facilitadores del desarrollo emocional as\u00ed como han estimulado su creatividad y con ellos hemos creado un v\u00ednculo muy especial.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hijos se est\u00e1n haciendo mayores, pero los peluches siguen estando ah\u00ed y el v\u00ednculo tambi\u00e9n. Yo creo, por ejemplo, que Michele cuando se independice se llevar\u00e1 a Kiko consigo. C\u00f3mo podr\u00eda olvidar o dar a alguien el peluche pato, al cual se le cay\u00f3 una pierna, y una amiga m\u00eda me hizo un apa\u00f1o con aguja e hilo, me cosi\u00f3 el agujero, pero no me a\u00f1adi\u00f3 un nuevo miembro, as\u00ed que ese pato carece simp\u00e1ticamente de una pata. O ese otro conejo marr\u00f3n clarito al que mi madre cosi\u00f3 la pata que se hab\u00eda roto pero, sin darse cuenta, la cosi\u00f3 del rev\u00e9s. Es el conejo de la pata al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo dejar de mencionar la foca blanca y el perro blanco y canela que me regal\u00f3 una amiga para mis hijos, o un precioso ciervo, que te mira con ojos brillantes. En total, no ser\u00e1n m\u00e1s de ocho los peluches que viven en nuestra casa, y puedo contar la historia de cada uno de ellos (qui\u00e9n lo regal\u00f3, y en qu\u00e9 momento y por qu\u00e9) y, como estoy segura de que tienen vida propia por la noche, nos conocen, pues nos observan atentamente y no desean otra cosa que ser acariciados y tocados.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los ni\u00f1os que fuimos<\/h2>\n\n\n\n<p>Nos encari\u00f1amos con estos seres de tela porque son nuestra infancia, somos nosotros volviendo a ser ni\u00f1os. Desprendernos de ellos ser\u00eda como desprendernos de algo que somos nosotros mismos y eso cuesta. El ni\u00f1o que fuimos viaja con nosotros, y si bien es bueno que el mundo nos expulse de la infancia, eso no es \u00f3bice para conservar valores que poseemos en la infancia: pureza, capacidad de asombrarnos, curiosidad, imaginaci\u00f3n o la forma pura de mirar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conforme mis hijos se van haciendo mayores, mi opci\u00f3n no es la de almacenarlos sino darlos a otros ni\u00f1os. Sin ir m\u00e1s lejos ayer d\u00ed dos bicicletas en buen estado, una caja de zapatos llena de cochecitos y un coche que conduc\u00eda una mu\u00f1eca. Sin embargo, con los ositos de peluche una mano invisible me para, forman parte de m\u00ed, y tienen algo de m\u00ed que me resisto a dar, tienen un simbolismo especial, ya que representan la ternura y el cari\u00f1o que la persona que lo regala siente por la otra. Suaves y agradables al tacto, transmite un sentimiento de comodidad y seguridad. Los lavo frecuentemente, pues quiero que huelan bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os se encari\u00f1an con las mantas y los peluches porque les brindan una sensaci\u00f3n de seguridad, bienestar y comodidad interior. Desde el punto de vista psicol\u00f3gico para los ni\u00f1os los peluches son objetos transaccionales, los utilizamos para expresar cosas que no dir\u00edamos de otro modo, ensayamos con ello para la vida. Los usan pues para aprender a relacionarse con el mundo. Con el peluche se crea un v\u00ednculo muy especial, se llama cari\u00f1o. Con el tiempo ese sentimiento se convierte en nostalgia de una \u00e9poca feliz que pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Crecer y curarse<\/h2>\n\n\n\n<p>Las enfermeras suelen utilizar animales de peluche como estrategia de atenci\u00f3n de la salud para los ni\u00f1os hospitalizados, especialmente para preparar a los que est\u00e1n a punto de someterse a una cirug\u00eda u otros procedimientos dolorosos o desagradables. Los osos de peluche motivan a los ni\u00f1os a mejorar. Un ni\u00f1o en el hospital que es capaz de jugar, anuncia el \u00e9xito del tratamiento o el retorno a la salud. Cuando los ni\u00f1os juegan, pueden superar sus sentimientos de estar en el hospital, lo que ayuda a reducir la intensidad de los sentimientos negativos sobre sus experiencias. Esto permite a los trabajadores de la salud cultivar el estado mental positivo que los pacientes j\u00f3venes necesitan para curarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Para crecer los ni\u00f1os tienen que nutrirse, pero es cari\u00f1o lo que m\u00e1s necesitan. Cuando un peluche que te ha ayudado a superar una dura enfermedad, dif\u00edcilmente podr\u00e1s deshacerte de \u00e9l. Y me gusta pensar que tampoco el peluche de ti.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn ning\u00fan momento es bueno que te expulsen de la infancia y la muerte de mi madre fue mi expulsi\u00f3n, la primera p\u00e9rdida de un gran amor. \u00bfCu\u00e1ntos tienes en la vida? \u00bfDos? \u00bfTres? Pues yo ya perd\u00ed uno\u00bb. Descripci\u00f3n cruda de Milena Tusquets sobre la p\u00e9rdida, sobre las bofetadas que puede darte la vida. La infancia, si ha sido bonita, queda como ese lugar seguro donde nos gustar\u00eda instalarnos tambi\u00e9n de mayores. Ese ser muy feliz sin darte cuenta realmente de que lo eres, sin darle importancia. Es la \u00e9poca en la que tener un peluche te da \u00e1nimos y te ayuda a crecer. Llega un d\u00eda en el que miras a ese peluche y ya no te habla, no porque \u00e9l haya perdido la voz sino porque has cambiado t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Rechazo a crecer<\/h2>\n\n\n\n<p>A veces vemos a un peluche sucio, viejo y desordenado en manos de un ni\u00f1o. En esos casos hay una relaci\u00f3n tal vez demasiado estrecha. El ni\u00f1o no puede separarse del peluche porque ve en \u00e9l todo lo que no ha recibido. Aloysius era el peluche\u00a0 de Sebastian Flyte, personaje de la novela \u201c<a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-retorno-a-brideshead-6-ed\/9788472237438\/140676?srsltid=AfmBOop4c74CE76d2x7wt-8hjeovewc7Yxm0UnV1Bawm0yMP_ZbraCQf\">Retorno a Brideshead<\/a>\u201d de Evelyn Waugh en 1945. Una novela inglesa que, cuando la le\u00ed, tendr\u00eda unos veinte a\u00f1os y me impact\u00f3 sobremanera. De todos los personajes que aparecen en la novela, es Sebastian Flyte el que m\u00e1s me cautiv\u00f3. Un gran oso marr\u00f3n que no puede soltar, ese apego tan extra\u00f1o representa el rechazo a crecer. Un hacerse mayor en donde Sebastian vislumbra todas sus carencias para afrontar la vida y a la que no es capaz de enfrentarse. Era un joven que se abr\u00eda a la vida y sent\u00eda mucho control e hipocres\u00eda a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Sebastian se mueve en una ambiente aristocr\u00e1tico, lleno de riqueza material pero donde falta empat\u00eda y amor. El oso representa su infancia, ese para\u00edso donde ha sido inconsciente del mal que le circundaba. Y descubre un amigo, siente algo aut\u00e9ntico con Charles. Invita a su amigo a cenar porque su osito de peluche se niega a hablar con \u00e9l hasta que haya sido perdonado. Su amigo con esas frases lee en su alma lo que el peluche representa para \u00e9l.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Lo bonito es ir creciendo, tomando responsabilidades y conservar la infancia en el coraz\u00f3n, sabiendo que esa etapa pas\u00f3. Desde ese lugar, se mira el oso de peluche con cari\u00f1o y nostalgia, que es un sentimiento positivo que ayuda a fortalecer el sentido de identidad, y m\u00e1s inspirados. Un amigo de cierta edad me mand\u00f3 el otro d\u00eda la foto de un mu\u00f1eco de goma que su madre usaba. Me qued\u00e9 pensativa&#8230; este tipo no es tonto, si le ayuda conservar ese objeto ser\u00e1 porque la nostalgia, ayuda a vivir.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La abuela, que era una mujer muy ordenada, hab\u00eda guardado todos los juguetes en una habitaci\u00f3n anexa del garaje que ten\u00eda una cortina roja. Un d\u00eda, de los tantos que iba a visitarla con los ni\u00f1os, me abri\u00f3, como quien me descubre un secreto muy bien guardado, unas cajas llenas de juguetes polvorientos. 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