{"id":4554,"date":"2019-11-07T16:25:34","date_gmt":"2019-11-07T15:25:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4554"},"modified":"2021-02-16T11:04:18","modified_gmt":"2021-02-16T11:04:18","slug":"centenario-de-elisabeth-anscombe-1919-2001-una-verdadera-filosofa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/centenario-de-elisabeth-anscombe-1919-2001-una-verdadera-filosofa\/","title":{"rendered":"Elisabeth Anscombe (1919-2001): una verdadera fil\u00f3sofa"},"content":{"rendered":"<p>El 19 de marzo de 2019 se cumpli\u00f3 el centenario del nacimiento de quiz\u00e1 la m\u00e1s grande de las fil\u00f3sofas angloamericanas del siglo XX: Gertrude Elizabeth Margareth Anscombe, disc\u00edpula de Ludwig Wittgenstein, cuya c\u00e1tedra de filosof\u00eda en la Universidad de Cambridge ocup\u00f3 desde 1970 hasta su jubilaci\u00f3n en 1986. La profesora Anscombe, conversa al catolicismo a los 21 a\u00f1os, no solo fue una fil\u00f3sofa brillante y original, sino que a lo largo de toda su vida constituy\u00f3 un excepcional ejemplo \u2014en palabras de Alejandro Llano\u2014 de <em>\u201cmujer fuerte, que siempre est\u00e1 en la brecha en defensa de la humanidad\u201d<\/em>. Estuvo casada con el tambi\u00e9n fil\u00f3sofo Peter Geach, fallecido en el 2013, y tuvieron siete hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Elizabeth Anscombe estudi\u00f3 en Sydenham School y se gradu\u00f3 en St. Hugh&#8217;s College en Oxford. En 1942 conoci\u00f3 a Wittgenstein en Cambridge y pronto se convirti\u00f3 en uno de sus m\u00e1s fieles disc\u00edpulos. Cuando en 1946-47 Anscombe fue nombrada <em>research fellow<\/em> en Sommerville College en Oxford viajaba todas las semanas a Cambridge para asistir a las clases de Wittgenstein. De hecho, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, Wittgenstein, enfermo ya de c\u00e1ncer, se trasladar\u00eda a vivir durante varios meses a&nbsp; la casa de Anscombe y Geach; es a ella a quien iban dirigidas aquellas famosas palabras suyas poco antes de morir: <em>\u201c\u00a1Eliza, yo siempre he amado la verdad!\u201d<\/em>. Elizabeth Anscombe, fiel tanto a Wittgenstein como a sus convicciones, realiz\u00f3 desde su juventud el ideal filos\u00f3fico de orientar toda la vida hacia la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Wittgenstein en 1951, Anscombe dedic\u00f3 durante a\u00f1os muchas energ\u00edas para que el legado filos\u00f3fico de su maestro, escrito en su mayor parte en alem\u00e1n, viera la luz. En particular, debe mencionarse su prodigiosa traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de las <em>Investigaciones filos\u00f3ficas<\/em>. Adem\u00e1s de su trabajo como albacea literario de Wittgenstein, Elizabeth Anscombe ser\u00e1 recordada entre los fil\u00f3sofos por su libro de 1957 <em>Intention<\/em>, que es considerado como el documento fundacional de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea de la acci\u00f3n, su monograf\u00eda de 1959<em> An Introduction to Wittgenstein&#8217;s Tractatus<\/em>, en la que estudia magistralmente el primer libro de Wittgenstein, y por muchos de los art\u00edculos compilados en sus tres vol\u00famenes de<em> Collected Philosophical Papers<\/em> de 1981, que tuvieron un singular impacto en la comunidad filos\u00f3fica.<\/p>\n\n\n\n<p>De entre todos esos trabajos, a m\u00ed me gusta recordar en particular su art\u00edculo <em>Sobre la transubstanciaci\u00f3n<\/em> (1974) que, con enorme cari\u00f1o y mucho trabajo, tradujimos mi buen amigo Jorge Vicente y yo para su publicaci\u00f3n en la revista <em>Scripta Theologica<\/em> (1992). Posteriormente aquel trabajo ser\u00eda compilado en el volumen <em>La filosof\u00eda anal\u00edtica y la espiritualidad del hombre<\/em>, que editar\u00edamos Jos\u00e9 Mar\u00eda Torralba y yo en el a\u00f1o 2005.<\/p>\n\n\n\n<p>Elizabeth Anscombe fue siempre una pensadora original, viva y muy a menudo a contracorriente de las mayor\u00edas o de las conveniencias pol\u00edticas. Por ejemplo, cuando la Universidad de Oxford se propuso conferir el doctorado <em>honoris causa<\/em> al presidente americano Harry S. Truman, se opuso en\u00e9rgicamente a ello junto con otros dos colegas por la responsabilidad de Truman en el lanzamiento de las bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki. <em>\u201cPara los hombres elegir matar al inocente como medio de alcanzar sus fines es siempre asesinato\u201d<\/em>, sostuvo con firmeza Anscombe a este respecto. De manera an\u00e1loga, en m\u00faltiples ocasiones escribi\u00f3 valiente y brillantemente sobre la sexualidad, la natalidad, la protecci\u00f3n del no nacido y muchos otros temas de actualidad, escandalizando a muchos colegas m\u00e1s acomodaticios con las modas.<\/p>\n\n\n\n<p>La profesora Anscombe viaj\u00f3 mucho, dando clases y conferencias en numerosos pa\u00edses europeos y americanos. En Espa\u00f1a visit\u00f3 muy frecuentemente durante los a\u00f1os setenta y ochenta del siglo pasado la Universidad de Navarra, que le confiri\u00f3 el grado de Doctor <em>honoris causa<\/em> en enero de 1989. El profesor Alejandro Llano en su <em>laudatio<\/em> afirmaba de ella: <em>\u201cEs el suyo un estilo bello e implacable, que se caracteriza por la capacidad de hacer preguntas ins\u00f3litas y de responderlas con tanta finura como rigor. La iron\u00eda socr\u00e1tica vuelve a estar presente en el origen de un filosofar cuyo campo de acci\u00f3n ya no es un desv\u00e1n lleno de prejuicios y acostumbramientos, sino el aire libre de incitantes enigmas. Cuando Elizabeth Anscombe discute con Descartes o Hume, cuando interpreta a Arist\u00f3teles o a santo Tom\u00e1s, lo que hace es mirar con ellos hacia una realidad siempre nueva y sorprendente. Y sus lectores guardamos la \u00edntima convicci\u00f3n de que ella ha logrado ver m\u00e1s\u201d<\/em>. En aquella solemne ocasi\u00f3n Anscombe explicaba:<em>\u201cLa Universidad de Navarra se dedica en su b\u00fasqueda de la verdad al servicio de Dios. Que Dios es verdad es algo que no se reconoce hoy en todas partes, ni siquiera en muchas, pero este reconocimiento est\u00e1 constantemente impl\u00edcito aqu\u00ed en la Facultad de Filosof\u00eda. Por eso estoy muy agradecida al ser contada como un colega en esta Facultad\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de la profesora Anscombe, llena de resultados acad\u00e9micos, est\u00e1 tambi\u00e9n cuajada de an\u00e9cdotas simp\u00e1ticas. En su obituario en <em>The Guardian<\/em>, Jane O&#8217;Grady recordaba c\u00f3mo en una ocasi\u00f3n en Chicago, al ser asaltada en la calle por un ladr\u00f3n, ella le increp\u00f3 diciendo que esa no era manera de tratar a un visitante. Enseguida comenzaron a hablar y el asaltante la acompa\u00f1\u00f3 hasta su hotel, reconvini\u00e9ndola por circular por una zona tan peligrosa de la ciudad. La an\u00e9cdota es bien significativa, y muestra no solo el fino coraz\u00f3n de una fil\u00f3sofa, sino tambi\u00e9n su convicci\u00f3n \u2014de filiaci\u00f3n wittgensteiniana\u2014 en la capacidad de la palabra para lograr una verdadera comunicaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 19 de marzo de 2019 se cumpli\u00f3 el centenario del nacimiento de quiz\u00e1 la m\u00e1s grande de las fil\u00f3sofas angloamericanas del siglo XX: Gertrude Elizabeth Margareth Anscombe, disc\u00edpula de Ludwig Wittgenstein, cuya c\u00e1tedra de filosof\u00eda en la Universidad de Cambridge ocup\u00f3 desde 1970 hasta su jubilaci\u00f3n en 1986. La profesora Anscombe, conversa al catolicismo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":25,"featured_media":7854,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-4554","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4554","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/25"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4554"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4554\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7854"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}