{"id":45028,"date":"2025-02-28T06:00:00","date_gmt":"2025-02-28T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=45028"},"modified":"2025-02-28T10:37:20","modified_gmt":"2025-02-28T08:37:20","slug":"el-junco-de-dios-1944-de-caryll-houselander","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-junco-de-dios-1944-de-caryll-houselander\/","title":{"rendered":"El junco de Dios (1944) de Caryll Houselander. Una sensibilidad especial"},"content":{"rendered":"\n<p>Caryll Houselander (1901-1954) fue una escritora religiosa inglesa, muy popular en Inglaterra, pero del todo desconocida en Espa\u00f1a. Ha sido traducida por primera vez al castellano por Enrique Naval: se trata de su libro <em><a href=\"https:\/\/www.rialp.com\/libro\/el-junco-de-dios_139187\/\">El junco de Dios<\/a><\/em> [<em>The Reed of God<\/em>], escrito en 1944 (Rialp, 2023). El t\u00edtulo hace referencia a Mar\u00eda, quien es el junco de Dios porque <em>\u201cella era como una flauta de junco a trav\u00e9s de la cual el amor eterno hab\u00eda de sonar como la canci\u00f3n de un pastor\u201d<\/em> (p. 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Houselander fue bautizada a los seis a\u00f1os como cat\u00f3lica junto con su madre, pero en su juventud se separ\u00f3 de la Iglesia y explor\u00f3 otras tradiciones religiosas. <em>\u201cRegres\u00f3 a la Iglesia cat\u00f3lica a los 25 a\u00f1os con una intensidad apasionada y continu\u00f3 trabajando como artista, mientras escrib\u00eda libros y brindaba orientaci\u00f3n y asesoramiento espiritual\u201d<\/em> (p. 194).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su vida tuvo diversas experiencias m\u00edsticas que le llevaron a descubrir a Cristo en los dem\u00e1s: <em>\u201cHemos de dejar que Cristo crezca en nosotros como lo hizo en Mar\u00eda. Y hemos de ser conscientes de que todo aquello que crece en silencio en nosotros es Cristo que crece. Hemos de dejar que los pensamientos, las palabras y las canciones crezcan despacio y se desarrollen en nosotros en la oscuridad\u201d<\/em> (p. 67).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En presencia de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al asomarse a este libro el lector se da cuenta inmediatamente del tono muy especial de la voz de Houselander que trasluce su personal experiencia de Dios y del orden sobrenatural. <em>\u201cAhora mismo, mientras escribo estas palabras\u201d,<\/em> \u2014brota a borbotones de su pluma en plena Guerra Mundial\u2014 \u201c<em>todos los pa\u00edses del mundo gastan todo su tiempo y energ\u00edas en matar. Los j\u00f3venes est\u00e1n en el campo de batalla o en barcos de guerra o en bombarderos, o bien prepar\u00e1ndose en simulacros de guerra. Millones y millones de libras se destinan a construir armas para matar, no de cuando en cuando, sino a diario. El hambre se instala o crece en un pa\u00eds tras otro. Los ni\u00f1os est\u00e1n tirados por las calles. Sabiendo con una sabidur\u00eda terrible que el final ha llegado, se cubren con andrajos y se preparan para morir. Ante todo esto, estoy aqu\u00ed sentada en una ciudad bombardeada, y digo que una joven hace dos mil a\u00f1os se entreg\u00f3 a Dios, y [que] la naturaleza del hombre puede ser renovada constantemente, vivir una vida siempre joven, y que todos llevan al mundo, no la muerte, sino la milagrosa vida del Esp\u00edritu: todos como portadores de Cristo al mundo\u201d<\/em> (p. 85).<\/p>\n\n\n\n<p>Caryll Houselander no es una \u2018m\u00edstica\u2019 alejada del mundo, sino que su oraci\u00f3n y su escritura est\u00e1n enraizadas en su vida:<em> \u201cEn realidad es a trav\u00e9s de la vida ordinaria y a trav\u00e9s de las cosas de cada d\u00eda donde tiene lugar nuestra uni\u00f3n con Dios\u201d<\/em> (p. 26). En otro lugar matiza precisamente que <em>\u201clo que s\u00ed se nos pedir\u00e1 es entregar a Dios nuestra carne y nuestra sangre, nuestra vida diaria: nuestros pensamientos, nuestro servicio a los dem\u00e1s, nuestros afectos y amores, nuestras palabras, nuestra inteligencia, nuestro andar, trabajar y dormir, nuestras alegr\u00edas y tristezas de cada d\u00eda\u201d<\/em> (p. 36). Y unas p\u00e1ginas antes: <em>\u201cLo que ella<\/em> [la Virgen] <em>hizo y hace es lo \u00fanico que todos nosotros hemos de hacer, esto es, dar a luz a Cristo en el mundo. Cristo ha de nacer en cada alma, formarse en cada vida<\/em> (p. 16)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Fuerza po\u00e9tica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Impresiona vivamente la fuerza po\u00e9tica de la escritura de Houselander, con p\u00e1rrafos breves, algunos brev\u00edsimos, pero con una garra y pujanza que despiertan el alma. Sin duda, trae a la memoria aquella definici\u00f3n de la poes\u00eda como <em>\u201cunas pocas palabras verdaderas\u201d<\/em>, que Machado expres\u00f3 con enorme sencillez (<em>Galer\u00edas<\/em>, XXXXVIII). El lector percibe que lo que escribe esta autora es verdad en su sentido m\u00e1s radical, m\u00e1s vital. Houselander no est\u00e1 describiendo una teor\u00eda, sino su experiencia de Dios: <em>\u201cResulta incre\u00edble pensar que Dios est\u00e1 realmente presente en m\u00ed<\/em> (\u2026). <em>Este acto de fe da paz. Silencia el ruido de la distracci\u00f3n, el ruido del miedo. Es la quietud de las aguas\u201d (p. 153). \u201cAl estar \u00e9l en nuestra peque\u00f1a casa aprenderemos a controlar nuestras mentes, a silenciar nuestros pensamientos coron\u00e1ndolos con la paz\u201d<\/em> (p. 154).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese trato \u00edntimo con Dios no elimina las preocupaciones mundanas o las limitaciones personales. A veces el cansancio o el sufrimiento son tan intensos que impiden que hagamos m\u00e1s, pero el sentir que Dios est\u00e1 en nosotros ser\u00e1 siempre una fuente de enorme consuelo: <em>\u201cEs in\u00fatil flagelar una mente cansada, in\u00fatil reprochar algo a un coraz\u00f3n cansado. El \u00fanico camino hacia Dios cuando estamos agotados es un simple acto de fe sin palabras (\u2026) La conciencia de la presencia de Dios en nosotros nos hace evitar toda distracci\u00f3n y preocupaci\u00f3n destructiva como la autocompasi\u00f3n, la ansiedad y la irritabilidad hacia los dem\u00e1s\u201d<\/em> (p. 154). De hecho, para Caryll Houselander solo existe una cura: la confianza en Dios, una confianza absoluta que no nos librar\u00e1 de sufrir, pero s\u00ed de la ansiedad, de la duda y sobre todo del miedo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El buen humor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Houselander era una firme defensora del amor informado por la humildad, el sufrimiento, la paciencia \u2014que trae al mundo la paciencia de Cristo\u2014 y el buen humor. Como se afirma en el breve perfil biogr\u00e1fico que cierra <em>El junco de Dios,<\/em> estaba especialmente dotada para trabajar con personas que sufr\u00edan heridas emocionales y fue capaz de curar a personas profundamente atribuladas. <em>\u201cElla los amaba hasta que recuperaban la salud\u201d<\/em>, dijo el psiquiatra ingl\u00e9s Eric Strauss. Servir a Dios y a los dem\u00e1s con buen humor se convirti\u00f3 en el sello distintivo de Caryll Houselander (p. 194). <\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caryll Houselander (1901-1954) fue una escritora religiosa inglesa, muy popular en Inglaterra, pero del todo desconocida en Espa\u00f1a. Ha sido traducida por primera vez al castellano por Enrique Naval: se trata de su libro El junco de Dios [The Reed of God], escrito en 1944 (Rialp, 2023). El t\u00edtulo hace referencia a Mar\u00eda, quien es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":45029,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,39],"tags":[606,14],"class_list":["post-45028","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-cultura","tag-cultura","tag-literatura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45028","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45028"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45028\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}