{"id":44917,"date":"2025-02-04T06:00:00","date_gmt":"2025-02-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=44917"},"modified":"2025-02-07T13:08:21","modified_gmt":"2025-02-07T11:08:21","slug":"pedagogia-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/pedagogia-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"Pedagog\u00eda de la esperanza"},"content":{"rendered":"<p>En pleno tiempo de Navidad, el 4 de enero, el Papa Francisco dedic\u00f3 un discurso a un grupo importante de educadores cat\u00f3licos italianos, a partir de lo que llam\u00f3 <em>Pedagog\u00eda de Dios.<\/em> Con r\u00e1pidos trazos esboz\u00f3 un programa para la educaci\u00f3n de inspiraci\u00f3n cristiana. Un programa que podr\u00edamos llamar nosotros <em>pedagog\u00eda de la esperanza<\/em>, y que ilumina nuestro camino en el a\u00f1o jubilar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bf<em>Cu\u00e1l es<\/em> \u2013se preguntaba Francisco\u2013 <em>el m\u00e9todo educativo de Dios?<\/em>\u201d Y se respond\u00eda: \u201c<em>Es el de la proximidad y cercan\u00eda<\/em>\u201d. Resonaba de fondo el trinomio que suele repetir: <em>cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura.<\/em> Y esto nos puede llevar a preguntarnos: \u00bfc\u00f3mo deber\u00edamos los cristianos afrontar una <em>pedagog\u00eda de la esperanza<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Se abre el tel\u00f3n de la pedagog\u00eda divina: \u201c<em>Como un maestro que entra en el mundo de sus alumnos, Dios elige vivir entre los hombres para ense\u00f1ar a trav\u00e9s del lenguaje de la vida y del amor. Jes\u00fas naci\u00f3 en una condici\u00f3n de pobreza y sencillez: esto nos llama a una pedagog\u00eda que valora lo esencial y pone en el centro la humildad, la gratuidad y la acogida<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por contraste \u2013explica el Papa\u2013, la pedagog\u00eda distante y lejana de los alumnos, no sirve ni ayuda. De hecho, la Navidad nos ense\u00f1a que la grandeza no se manifiesta en el \u00e9xito o en la riqueza, sino en el amor y en el servicio a los dem\u00e1s. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La pedagog\u00eda de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La de Dios<\/em> \u2013desgran\u00f3\u2013 <em>es una pedagog\u00eda del don, una llamada a vivir en comuni\u00f3n con \u00c9l y con los dem\u00e1s, como parte de un proyecto de fraternidad universal, un proyecto en el que la familia ocupa un lugar central e insustituible<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Notemos c\u00f3mo esta orientaci\u00f3n resuena con los acordes principales de las ense\u00f1anzas de Francisco, cuyo centro es la comuni\u00f3n con Dios y con las personas. Y que lleva a alabarle y darle gracias (<em>Laudato si\u2019<\/em>, seas alabado), sobre todo por el don que nos ha sido hecho en el Coraz\u00f3n de Cristo (<em>Dilexit nos<\/em>, que nos am\u00f3). Tal es el horizonte del anuncio cristiano (<em>Evangelii gaudium<\/em>, del gozo del Evangelio). Un anuncio que implica, en efecto, el proyecto de una fraternidad universal (<em>Fratelli tutti,<\/em> todos hermanos), en el que la familia tiene un papel nuclear (<em>Amoris laetitia<\/em>, la alegr\u00eda del amor).<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, prosigue, la pedagog\u00eda de Dios es \u201c<em>una invitaci\u00f3n a reconocer la dignidad de cada persona, empezando por los descartados y marginados, como se trataba a los pastores hace dos mil a\u00f1os, y a apreciar el valor de cada etapa de la vida, incluida la infancia. La familia es el centro, \u00a1no lo olvidemos!<\/em>\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe evocar aqu\u00ed la Declaraci\u00f3n del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, <em><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/analisis-dignitas-infinita\/\">Dignitas infinita<\/a><\/em> (8-IV-2024) que subraya ese valor de la dignidad humana, f\u00e1cilmente reconocible para el creyente, puesto que Dios ama a cada ser humano con un amor infinito y \u201c<em>con ello le confiere una dignidad infinita<\/em>\u201d (<em>Fratelli tutti<\/em>, 85. La expresi\u00f3n es de Juan Pablo II,&nbsp;<em>Mensaje a los discapacitados<\/em>, 16-XI-1980).<\/p>\n\n\n\n<p>A prop\u00f3sito de la familia, y para invitar a la comunicaci\u00f3n en la familia, se detiene el Papa a contar un sucedido. Una persona com\u00eda el domingo en un restaurante. En la mesa de al lado estaba una familia, el pap\u00e1 y la m\u00e1m\u00e1, el hijo y la hija, cada uno atento a su m\u00f3vil, sin hablar entre ellos. Este se\u00f1or se levant\u00f3 y les dijo que, puesto que eran una familia, por qu\u00e9 no hablaban entre ellos. El resultado es que lo enviaron a paseo y siguieron con lo que hac\u00edan\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nuestra esperanza, motor de la educaci\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En la segunda parte del discurso, Francisco se situ\u00f3 en <em>el camino del jubileo<\/em> que estamos comenzando. Con la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, <em>la esperanza<\/em> ha entrado en el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El Jubileo<\/em> \u2013se\u00f1al\u00f3<em>\u2013 tiene mucho que decir al mundo de la educaci\u00f3n y de la escuela. De hecho, \u2018peregrinos de la esperanza\u2019 son todas las personas que buscan un sentido para su vida y tambi\u00e9n quienes ayudan a los m\u00e1s j\u00f3venes a recorrer este camino<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es. Un par\u00e9ntesis. En el <em>Pacto educativo global<\/em> que Francisco viene proponiendo, y cuyo lanzamiento fue interrumpido por la pandemia, la cuesti\u00f3n del <em>sentido<\/em> ocupa un lugar central (cfr. <em>Instrumentum laboris<\/em>, 2020)&nbsp; Al exponer las l\u00edneas generales de la tarea educativa que hoy necesitamos, se cita a Benedicto XVI en su <em>Carta a la di\u00f3cesis y la ciudad de Roma sobre la urgente tarea educativa<\/em> (21-I-2008) cuando dice: <em>\u201cSe habla de una gran \u2018emergencia educativa\u2019, confirmada por los fracasos en los que muy a menudo terminan nuestros esfuerzos por formar personas s\u00f3lidas, capaces de colaborar con los dem\u00e1s y de dar un sentido a su vida\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, las cifras \u2013crecientes\u2013 de suicidios entre los j\u00f3venes no hacen sino confirmar esa urgencia. (En 2023 un estudio mostr\u00f3 que en Espa\u00f1a, el suicidio es la primera causa de muerte en j\u00f3venes y adolescentes entre 12 y 29 a\u00f1os).<\/p>\n\n\n\n<p>Sigamos con el discurso de Francisco. Sostiene la evidencia de que la educaci\u00f3n tiene que ver de modo central con la esperanza: la esperanza, apoyada en la experiencia de la historia de la humanidad, de que las personas pueden madurar y crecer. Y esta esperanza sostiene al educador en su tarea:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Un buen profesor es un hombre o una mujer de esperanza, porque se entrega con confianza y paciencia a un proyecto de crecimiento humano. Su esperanza no es ingenua, est\u00e1 arraigada en la realidad, sostenida por la convicci\u00f3n de que todo esfuerzo educativo tiene valor y de que toda persona tiene una dignidad y una vocaci\u00f3n que merecen ser cultivadas<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A este prop\u00f3sito, manifiesta el Papa su dolor cuando ve a ni\u00f1os que no tienen educaci\u00f3n y que van a trabajar, muchas veces explotados, o que van a buscar comida o cosas que vender donde hay basura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Peque\u00f1as y grandes esperanzas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pero, se pregunta, \u201c<em>\u00bfc\u00f3mo no perder la esperanza y alimentarla cada d\u00eda?<\/em>\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y aconseja: <em>\u201cMantened la mirada fija en Jes\u00fas, maestro y compa\u00f1ero de camino: esto os permite ser verdaderamente peregrinos de esperanza. Pensad en las personas que encontr\u00e1is en la escuela, ni\u00f1os y adultos\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya lo dec\u00eda en la bula para la convocaci\u00f3n del jubileo: \u201c<em>Todos esperan. En el coraz\u00f3n de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traer\u00e1 consigo el ma\u00f1ana<\/em>\u201d (<em>Spes non confundit,<\/em> 1).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un argumento que ya aparec\u00eda en la enc\u00edclica <em>Spe salvi <\/em>(cfr. nn. 30 y ss.), de Benedicto XVI: est\u00e1n las peque\u00f1as o m\u00e1s grandes esperanzas humanas (que todo el mundo tiene, en relaci\u00f3n con el amor, el trabajo, etc.), dependiendo tambi\u00e9n de las \u00e9pocas de la vida. Y luego, la esperanza que anuncia la fe cristiana: <em>\u201cla esperanza m\u00e1s grande que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo peque\u00f1o ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia hist\u00f3rica\u201d<\/em> (n. 35).<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, dice Francisco: \u201c<em>Estas esperanzas humanas, a trav\u00e9s de cada uno de vosotros \u2013<\/em>los educadores\u2013,<em> pueden encontrar la esperanza cristiana, la esperanza que nace de la fe y vive de la caridad<\/em>\u201d. Y a\u00f1ade: \u201c<em>no lo olvidemos: la esperanza no defrauda. El optimismo defrauda, pero la esperanza no defrauda. Una esperanza que supera todo deseo humano, porque abre las mentes y los corazones a la vida y a la belleza eterna<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer, entonces, para que esto pueda acontecer en las escuelas o en los colegios de inspiraci\u00f3n cristiana?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una propuesta incisiva y articulada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed la <em>propuesta<\/em> de Francisco: \u201c<em>Est\u00e1is llamados a elaborar y transmitir una nueva cultura, basada en el encuentro entre generaciones, en la inclusi\u00f3n, en el discernimiento de lo verdadero, lo bueno y lo bello; una cultura de la responsabilidad, personal y colectiva, para hacer frente a desaf\u00edos globales como las crisis medioambientales, sociales y econ\u00f3micas, y al gran reto de la paz. En la escuela se puede \u2018imaginar la paz\u2019, es decir, sentar las bases de un mundo m\u00e1s justo y fraterno, con la contribuci\u00f3n de todas las disciplinas y la creatividad de ni\u00f1os y j\u00f3venes<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Notemos algunos elementos de la propuesta. Ante todo, el educador cristiano no sobrevuela las esperanzas humanas para tomar un atajo hacia lo \u00fanico importante que ser\u00eda la esperanza cristiana. Entender esto ser\u00eda un error. La esperanza cristiana asume las esperanzas humanas, personales o sociales, con tal que sean verdaderas, buenas y bellas, aunque algunas puedan considerarse m\u00e1s <em>peque\u00f1as<\/em> por su alcance o su duraci\u00f3n. \u201c<em>La esperanza cristiana asume todas las esperanzas\u201d<\/em> que hoy tenemos, como la paz, aunque su logro nos parezca dif\u00edcil o lejano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la gran esperanza cristiana, en ese camino de asumir las m\u00e1s peque\u00f1as \u2013si se quiere hablar as\u00ed\u2013 esperanzas humanas, va haciendo <em>una nueva cultura,<\/em> que ha de ser <em>\u201cuna cultura de la responsabilidad personal y colectiva\u201d<\/em>, precisamente a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n. Pero esto <em>requiere un esfuerzo,<\/em> en el terreno personal y social, en la direcci\u00f3n del encuentro, la inclusi\u00f3n, la responsabilidad \u00e9tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tercero, la ense\u00f1anza, no solo en la universidad sino ya desde la escuela o el colegio, necesita la <em>interdisciplinariedad<\/em>, es decir, el trabajo de poner a caminar juntas las distintas materias de los curr\u00edculos para, que cada una aporte lo mejor en di\u00e1logo con las otras, y as\u00ed puedan enriquecer la educaci\u00f3n y ayudar mejor a los alumnos en su crecimiento personal.<\/p>\n\n\n\n<p>En su constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Veritatis gaudium<\/em> (2017), sobre esa base antropol\u00f3gica o cultural de la interdisciplinariedad, Francisco plantea un paso m\u00e1s: la <em>transdisciplinariedad,<\/em> entendida <em>\u201ccomo ubicaci\u00f3n y maduraci\u00f3n de todo el saber en el espacio de Luz y de Vida ofrecido por la Sabidur\u00eda que brota de la Revelaci\u00f3n de Dios\u201d<\/em> (cfr. 4 c).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarto y \u00faltimo, todo ello pide, desde la escuela o el colegio, <em>discernimiento y creatividad<\/em>. Primero, en los profesores, en su mente, en su trabajo, personal y en equipo. Y despu\u00e9s, ellos deben ense\u00f1ar a los alumnos estas actitudes fundamentales: discernir lo verdadero, lo bueno y lo bello; e impulsar su creatividad. Y no para perderse en imaginaciones o ensue\u00f1os in\u00fatiles, sino para <em>\u201csentar las bases\u201d<\/em> de un mundo m\u00e1s justo y fraterno; para<em> \u201chacer frente a los desaf\u00edos\u201d<\/em> tanto personales como globales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La esperanza no es mera utop\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Alguien podr\u00eda preguntar: \u00bfno son demasiadas metas? \u00bfNo es este proyecto educativo que propone Francisco, un tanto ut\u00f3pico, quiz\u00e1 atractivo, pero inalcanzable en la realidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Y justo ante esta pregunta, en ese momento, es cuando <em>se prueba nuestra esperanza<\/em>, la de cada educador. Y, antes, la de cada familia. Y, despu\u00e9s y a la vez, la de cada centro educativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que cabr\u00eda decir o decirles, o decirnos: tanto tienes (ten\u00e9is) de esperanza, tanto tendr\u00e1s (tendr\u00e9is) de motor, para tu (o vuestra) tarea educativa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, el Papa no abandona el realismo. Dice: todo eso (imaginar la paz con sue\u00f1os realistas) no ser\u00e1 posible si la escuela permite las \u201c<em>guerras<\/em>\u201d entre los educadores o el <em>bullying<\/em> con o entre los alumnos\u2026 Entonces la paz ser\u00eda inimaginable, como lo ser\u00edan todos los sue\u00f1os de la educaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerca el final del discurso. Lo importante en la escuela o en el colegio no es el edificio, sino las personas. Por su misma naturaleza, la tarea educativa comporta un camino y una comunidad, un lugar para el testimonio de los valores humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto lo sab\u00edan los grandes impulsores y educadores de instituciones educativas en las que trabajan los que escuchaban ese d\u00eda, directamente al Papa. Lo sabemos los que leemos ahora este discurso y deseamos aprovecharlo para seguir en la brecha educativa o recobrar nuevo impulso.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sabe bien Francisco. Y ofrece, para terminar, unos pocos consejos o sugerencias que, en su aparente sencillez, merecen ser meditadas y trabajadas. Apelan tanto a la <em>\u201cpasi\u00f3n educativa\u201d <\/em>como a la responsabilidad y al discernimiento de los educadores y de los directivos de los centros educativos. <\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n condensadas en este p\u00e1rrafo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo olvid\u00e9is nunca de d\u00f3nde ven\u00eds, pero no camin\u00e9is con la cabeza vuelta hacia atr\u00e1s, lament\u00e1ndoos de los viejos tiempos. Pensad m\u00e1s bien en el presente de la escuela, que es el futuro de la sociedad, en plena transformaci\u00f3n epocal. Pensad en los j\u00f3venes profesores que dan sus primeros pasos en la escuela y en las familias que se sienten solas en su tarea educativa. Proponed a cada uno vuestro estilo educativo y asociativo con humildad y novedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco anima a trabajar juntos en el camino de la esperanza: \u201cLa esperanza nunca defrauda, nunca, la esperanza nunca se queda quieta, la esperanza siempre est\u00e1 en camino y nos mantiene en marcha\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En pleno tiempo de Navidad, el 4 de enero, el Papa Francisco dedic\u00f3 un discurso a un grupo importante de educadores cat\u00f3licos italianos, a partir de lo que llam\u00f3 Pedagog\u00eda de Dios. Con r\u00e1pidos trazos esboz\u00f3 un programa para la educaci\u00f3n de inspiraci\u00f3n cristiana. 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