{"id":4407,"date":"2019-07-12T08:57:18","date_gmt":"2019-07-12T07:57:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4407"},"modified":"2025-06-11T16:33:03","modified_gmt":"2025-06-11T14:33:03","slug":"internet-y-la-profunda-nostalgia-del-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/internet-y-la-profunda-nostalgia-del-otro\/","title":{"rendered":"Internet y la profunda  nostalgia del otro"},"content":{"rendered":"\n<p>En 1967, san Pablo VI puso en marcha la costumbre de dedicar un mensaje cada a\u00f1o para reflexionar sobre la comunicaci\u00f3n. Sus sucesores han continuado con esta iniciativa, confirmando as\u00ed la intuici\u00f3n del pont\u00edfice italiano acerca de la relevancia que los medios informativos tienen para la vida de la Iglesia y la transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos m\u00e1s de 50 a\u00f1os, los diversos Papas han abordado los m\u00e1s variados temas, pero si repasamos los m\u00e1s recientes es f\u00e1cil detectar una l\u00f3gica atenci\u00f3n por la comunicaci\u00f3n digital. Las redes sociales, la verdad en la era digital, la pastoral y la virtualidad, o el di\u00e1logo y las nuevas tecnolog\u00edas son algunas de las cuestiones que han abordado los pont\u00edfices.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje de este a\u00f1o (el 53\u00ba) se inspira en una expresi\u00f3n de la carta de san Pablo a los Efesios, a quienes el Ap\u00f3stol recuerda que <em>\u201csomos miembros unos de otros\u201d<\/em> (Ef 4, 25). El Papa Francisco se sirve de esta consideraci\u00f3n paulina para meditar sobre la capacidad que tienen las redes sociales para reforzar o debilitar \u2013seg\u00fan el uso que se haga de ellas\u2013 las comunidades humanas. El texto resulta una aportaci\u00f3n valiosa a un movimiento de reflexi\u00f3n social m\u00e1s amplio -que desborda l\u00f3gicamente los l\u00edmites de la Iglesia- sobre los beneficios y perjuicios que la digitalizaci\u00f3n de las relaciones est\u00e1 introduciendo en nuestras vidas. Actualmente pasamos cada d\u00eda un 300 % m\u00e1s de minutos ante una pantalla respecto a 1995, un dato que implica numerosos cambios no solo en la gesti\u00f3n del tiempo, sino tambi\u00e9n en otras esferas fundamentales, como son la adquisici\u00f3n de conocimientos, las relaciones sociales o la formaci\u00f3n de la personalidad. Como ha se\u00f1alado el secretario del Dicasterio para la Comunicaci\u00f3n, Mons. Lucio Ruiz, <em>\u201cel mirarse a los ojos se ha sustituido por la contemplaci\u00f3n de una pantalla t\u00e1ctil, y ya no se necesita, de modo forzoso, el silencio del otro para expresarse sin ser interrumpido\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sue\u00f1o de internet<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con ocasi\u00f3n de los 30 a\u00f1os del lanzamiento de la primera p\u00e1gina web, su creador, Tim Berners-Lee, se lamentaba de la deriva que est\u00e1 tomando internet. El sue\u00f1o de una sociedad conectada, donde la colaboraci\u00f3n sustituir\u00eda a la competitividad, se enfrenta hoy a numerosos obst\u00e1culos causados por quienes promueven intereses particulares. Los problemas de privacidad, la ausencia de neutralidad, las noticias falsas, el imperialismo de las grandes compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas o la fragmentaci\u00f3n de la regulaci\u00f3n de internet en distintas \u00e1reas geogr\u00e1ficas de poder (Estados Unidos, Europa, China y Rusia, principalmente) son algunas de las amenazas principales. <em>\u201cEl sue\u00f1o de internet que tanto entusiasm\u00f3 a la gente no parece que vaya a suponer ahora un gran bien para la humanidad\u201d<\/em>, dijo Berners-Lee en el CERN de Ginebra el pasado marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>A este complejo horizonte del negocio digital \u2013dram\u00e1tico, en cuanto que escapa al control de los usuarios y que, al mismo tiempo, dibuja un incierto futuro para una herramienta que se ha hecho imprescindible para las relaciones y tareas m\u00e1s ordinarias\u2013 se une la personal experiencia de c\u00f3mo internet ha invadido progresivamente hasta el m\u00e1s m\u00ednimo espacio de nuestras vidas. Nicholas Carr, un ensayista estadounidense cr\u00edtico con la red, ha afirmado que <em>\u201cla tecnolog\u00eda es la expresi\u00f3n de la voluntad del hombre\u201d<\/em>, quien se sirve de ella para superar los l\u00f3gicos l\u00edmites que le impone la realidad. \u00bfNecesitamos controlar el tiempo? Hagamos relojes. \u00bfQueremos volar? Construyamos aviones. \u00bfDeseamos hablar con quien est\u00e1 lejos? Inventemos el tel\u00e9fono. \u00bfQueremos desprendernos de los l\u00edmites de la realidad f\u00edsica (distancia, tiempo, espacio)? <em>Voil<\/em>\u00e0 internet.<\/p>\n\n\n\n<p>Internet existe porque lo hemos querido profundamente. Hasta ahora, nuestros inagotables deseos se topaban con los l\u00edmites del espacio, del tiempo o de nuestra naturaleza, pero de repente la virtualidad nos est\u00e1 ofreciendo una soluci\u00f3n instant\u00e1nea. Por eso dedicamos tantas horas a las redes sociales, sucumbimos a la comodidad de las apps o nos enganchamos a la conversaci\u00f3n constante que permite la mensajer\u00eda instant\u00e1nea. Las tecnolog\u00edas digitales nos envuelven con tanta fuerza porque prometen satisfacer las necesidades m\u00e1s profundas que mueven a la voluntad: el afecto de los amigos, la aceptaci\u00f3n social, la curiosidad intelectual, el entretenimiento, etc\u00e9tera. La inagotable informaci\u00f3n contenida en la red parece estar a la altura de nuestros deseos y sue\u00f1os infinitos (pues \u00a1ay del hombre que deja de desear!).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nostalgia de los dem\u00e1s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El mensaje de Papa Francisco afronta una de las principales necesidades del hombre a las cuales la red ofrece una respuesta inconmensurable: entrar en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. La expresi\u00f3n paulina <em>\u201csomos miembros unos de otros\u201d <\/em>(Ef 4, 25) recuerda que el hombre necesita del otro para conocer la verdad sobre s\u00ed mismo. En las primeras l\u00edneas del mensaje, se se\u00f1ala la amenaza m\u00e1s terrible de la que todo hombre huye: la soledad. Desde una perspectiva positiva, el Santo Padre invita a <em>\u201creflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relaci\u00f3n; y a redescubrir, en la vastedad de los desaf\u00edos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad\u201d<\/em>. Es decir, estamos en red porque nuestra naturaleza, nuestro modo de ser hombres, nos lleva a ello, porque disfrutamos interactuando con los dem\u00e1s y porque encontramos en la tecnolog\u00eda un instrumento valioso para desplegar nuestro instinto por vivir en sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>nostalgia de los dem\u00e1s<\/em> aparece, por tanto, como una de las fuerzas m\u00e1s poderosas. Francisco se\u00f1ala que el origen de la necesidad de vivir en relaci\u00f3n se basa en el hecho de haber sido creados <em>\u201ca imagen y semejanza de Dios\u201d<\/em>, de un Dios que no es soledad, sino comuni\u00f3n trinitaria. As\u00ed pues, dice el Papa ahondando a\u00fan m\u00e1s, la verdad de cada persona se revela solo en la comuni\u00f3n. Solo a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, el individuo se hace <em>otro<\/em>, llega a ser plenamente alguien. As\u00ed lo expresa san Pablo: <em>\u201cPor lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su pr\u00f3jimo, que somos miembros unos de otros\u201d<\/em> (Ef 4, 25). Si no nos damos a los dem\u00e1s abri\u00e9ndonos a la relaci\u00f3n, resume el mensaje, perdemos la \u00fanica v\u00eda para encontrarnos a nosotros mismos, para entender qui\u00e9nes somos y a qu\u00e9 estamos llamados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las redes prometen comunidad, pero los hombres necesitan comuni\u00f3n. Aunque el mensaje hace una lectura positiva de la capacidad de las redes sociales, tambi\u00e9n alerta de su poder destructivo, y menciona expl\u00edcitamente algunos desvar\u00edos fraudulentos, como el <em>\u201cuso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas pol\u00edticas y econ\u00f3micas\u201d<\/em>, la <em>\u201cdesinformaci\u00f3n y a la distorsi\u00f3n consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales\u201d<\/em>, el <em>\u201cnarcisismo\u201d<\/em> e <em>\u201cindividualismo desenfrenado\u201d<\/em>, o la identidad virtual construida como <em>\u201ccontraposici\u00f3n frente al otro, frente al que no pertenece al grupo\u201d<\/em>. La red puede convertirse en una comunidad en la que entrar en conexi\u00f3n con los dem\u00e1s, s\u00ed, pero tambi\u00e9n en una telara\u00f1a en la que quedar atrapados.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los \u00faltimos p\u00e1rrafos del mensaje contiene las claves para conciliar la nostalgia por entrar en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s con un uso prudente de las redes: <em>\u201cSi se usa la red como prolongaci\u00f3n o como espera de ese encuentro [con los dem\u00e1s], entonces no se traiciona a s\u00ed misma y sigue siendo un recurso para la comuni\u00f3n. Si una familia usa la red para estar m\u00e1s conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso. Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a trav\u00e9s de la red, para luego celebrar la Eucarist\u00eda juntos, entonces es un recurso. Si la red me proporciona la ocasi\u00f3n para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento f\u00edsicamente lejanas de m\u00ed, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las herramientas digitales, que poco a poco aprendemos a dominar, est\u00e1n poniendo a prueba nuestra humanidad. Comenzamos a darnos cuenta de que la tecnolog\u00eda es infinita, pero nosotros no; y de que su oferta es virtual, pero que nosotros somos seres materiales. Al igual que ocurre con las fuerzas de la naturaleza \u2013como el fuego o el agua\u2013, necesitamos <em>canalizar<\/em> el poder de la tecnolog\u00eda \u2013estableciendo l\u00edmites y regulando su potencia\u2013.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cMaestra de fisicidad\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Recientemente, un estudio sobre la amistad entre adolescentes ha revelado un dato curioso: en 2012, la mayor\u00eda de j\u00f3venes prefer\u00eda comunicarse con los amigos en persona (49 %), por delante de quienes escog\u00edan hacerlo a trav\u00e9s de mensajes de texto (33 %); seis a\u00f1os despu\u00e9s, en 2018, las preferencias han cambiado: el canal privilegiado para hablar con los amigos son los mensajes de texto (35 %), mientras que las conversaciones cara a cara solo las elige el 32 % de los adolescentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPodemos de verdad <em>ser-con-los-dem\u00e1s<\/em> reduciendo cada vez m\u00e1s el encuentro f\u00edsico? La l\u00f3gica indica que no, porque somos alma y cuerpo, y la felicidad no admite medias felicidades -no nos basta una felicidad \u201cvirtual\u201d o puramente \u201cespiritual\u201d-, sino que aspiramos a la plenitud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro tecnol\u00f3gico est\u00e1, sin duda, en manos de las grandes corporaciones y de ellas depende el desarrollo de innumerables e ilusionantes promesas futuras (por ejemplo, la inteligencia artificial o la realidad virtual). \u00bfEs la tecnolog\u00eda un tren que ha perdido la Iglesia? No: adem\u00e1s de seguir inspirando el trabajo de los innovadores con el mensaje del Evangelio, la Iglesia, experta en humanidad, est\u00e1 sin duda llamada a convertirse en <em>\u201cexperta en fisicidad\u201d.<\/em> Tendr\u00e1 que recordar una vez m\u00e1s al mundo la importancia del cuerpo y de los sentidos f\u00edsicos conectados profundamente al alma; deber\u00e1 invitar a vivir la caridad en el encuentro f\u00edsico, creando espacios y ocasiones para el trato personal, invitando a ejercer la caridad del \u201cestar ah\u00ed\u201d -\u00a1cu\u00e1nto bien puede hacer una llamada de tel\u00e9fono en vez de un c\u00f3modo <em>Whatsapp<\/em>!-; necesitar\u00e1 subrayar a\u00fan m\u00e1s el papel central de los sacramentos y de las celebraciones comunitarias, etc\u00e9tera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia no afronta sola el reto de humanizar las tecnolog\u00edas digitales, sino que la acompa\u00f1an otras fuerzas sociales. Me refiero, fundamentalmente, a la familia y a los centros educativos. Son los espacios adecuados en los que aprender el arte de ser humanos en un mundo digital: donde usar la tecnolog\u00eda para comunicar con los dem\u00e1s y aprender a desconectarse para escuchar; donde callarse un comentario online y ser capaces de discutir sin herirse offline; donde navegar para conocer el mundo y, al mismo tiempo, dialogar para entender al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Prolongaci\u00f3n<\/em> y <em>espera: <\/em>estas dos palabras del mensaje dan la clave para usar con beneficio las redes sociales, porque extienden la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s o nos preparan a ella, pero no sustituyen al otro. El reto consiste, quiz\u00e1, en ofrecer a quienes nos rodean y a nosotros mismos motivos suficientes para el encuentro personal, para recibir de los dem\u00e1s aquella felicidad que s\u00f3lo otra persona nos puede dar. n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1967, san Pablo VI puso en marcha la costumbre de dedicar un mensaje cada a\u00f1o para reflexionar sobre la comunicaci\u00f3n. Sus sucesores han continuado con esta iniciativa, confirmando as\u00ed la intuici\u00f3n del pont\u00edfice italiano acerca de la relevancia que los medios informativos tienen para la vida de la Iglesia y la transmisi\u00f3n de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11295,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[40],"tags":[6,599],"class_list":["post-4407","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","tag-europa","tag-familia","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4407\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}