{"id":43284,"date":"2024-11-21T07:05:00","date_gmt":"2024-11-21T05:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=43284"},"modified":"2024-11-20T14:49:11","modified_gmt":"2024-11-20T12:49:11","slug":"eugenio-corti-la-epopeya-de-un-escritor-un-hombre-un-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/eugenio-corti-la-epopeya-de-un-escritor-un-hombre-un-cristiano\/","title":{"rendered":"Eugenio Corti (III): la epopeya de un escritor, un hombre, un cristiano"},"content":{"rendered":"<p>Tras el \u00e9xito de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/cultura\/eugenio-corti-caballo-rojo\/\">El caballo rojo<\/a>, Eugenio Corti, ante el \u00abavance imparable de la civilizaci\u00f3n de las im\u00e1genes\u00bb, decidi\u00f3 dedicarse a una nueva serie de escritos que denomin\u00f3 \u00abhistorias para im\u00e1genes\u00bb. \u00abSe trata de bocetos, elaborados seg\u00fan criterios particulares, que deber\u00edan servir de guiones para la televisi\u00f3n del futuro, y m\u00e1s a\u00fan para otras herramientas de comunicaci\u00f3n, tal vez inform\u00e1ticas, que la ciencia est\u00e1 preparando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de estas obras data de 1970 y se titula \u00abL&#8217;isola del paradiso\u00bb(la historia es la del mot\u00edn de la Bounty); la segunda es \u00abLa terra dell&#8217;Indio\u00bb (el tema son las reducciones jesu\u00edticas en Sudam\u00e9rica); la tercera es \u00abCatone l&#8217;antico\u00bb (la historia de Cat\u00f3n el Viejo).<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de su carrera literaria, Eugenio Corti pudo por fin dedicarse al periodo hist\u00f3rico que m\u00e1s le gustaba y en 2008 se public\u00f3 \u00ab<a href=\"https:\/\/www.eugeniocorti.net\/?page_id=139\">Il Medioevo e altri racconti<\/a>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Eugenio Corti recibi\u00f3 una atenci\u00f3n inusitada por parte de las instituciones: en 2007, el \u00abAmbrogino d&#8217;oro\u00bb de la ciudad de Mil\u00e1n; en 2009, el Premio \u00abIsimbardi\u00bb de la provincia de Mil\u00e1n; en 2010, el Premio \u00abLa Lombardia del Lavoro\u00bb de la regi\u00f3n de Lombard\u00eda; en 2011, el Premio \u00abBeato Talamoni\u00bb (provincia de Monza y Brianza); y, por \u00faltimo, en 2013, el Presidente de la Rep\u00fablica Italiana concedi\u00f3 a Eugenio Corti la Medalla de Oro al m\u00e9rito en la cultura y el arte.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2011 se form\u00f3 un comit\u00e9 para proponer la candidatura de Eugenio Corti al Premio Nobel de Literatura; la provincia de Monza y Brianza y la regi\u00f3n de Lombard\u00eda en Italia aprobaron mociones de apoyo a la iniciativa; Fran\u00e7ois Livi, profesor de lengua y literatura italianas en la Sorbona de Par\u00eds, es su entusiasta defensor acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Eugenio Corti sigue siendo muy realista sobre las posibilidades de que le concedan el Premio Nobel: \u00abSe lo agradezco mucho, pero para un cat\u00f3lico hoy en d\u00eda es muy dif\u00edcil recibir este premio. Hay una gran dificultad para aceptar la cultura cristiana. El Nobel es una instituci\u00f3n prestigiosa, pero en los \u00faltimos a\u00f1os se ha premiado tambi\u00e9n a quienes tienen poco que ver con la cultura&#8230; A m\u00ed me basta con que se conozcan mis obras y que quiz\u00e1 El caballo rojo se lea en las escuelas. Entonces siempre pienso que si no le dieron el Nobel a Tolstoi, yo puedo estar tranquilo &#8216;.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus pensamientos sobre el m\u00e1s all\u00e1 son muy serenos; en la misma entrevista mencionada hace unas l\u00edneas, se le pregunta si sigue vi\u00e9ndose como escritor despu\u00e9s de la muerte: \u00abNo&#8230; Creo que ya he escrito bastante. En el cielo s\u00f3lo me gustar\u00eda abrazar a mis padres, a mis hermanos, a todos los que quise en la tierra. Me compromet\u00ed con mi pluma a transmitir la verdad. Pero hasta qu\u00e9 punto lo he conseguido es una inc\u00f3gnita. Para m\u00ed lo m\u00e1s importante es la misericordia divina. He cometido muchos errores, pero cuando me presente ante Dios, creo que seguir\u00e1 consider\u00e1ndome uno de los suyos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Eugenio Corti falleci\u00f3 el 4 de febrero de 2014 en Besana Brianza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un maestro de la vida y de la escritura<\/h2>\n\n\n\n<p>Vanda Corti, despu\u00e9s de una vida al lado de su marido y de haber compartido sus \u00e9xitos y sus derrotas, dijo: \u00abLa realidad de un escritor es la de muchos sacrificios&#8230; Sacrificios en el sentido de que la vida de un escritor es una vida de estudio, una vida pesada: nadie se da cuenta de ello. Es una vida de soledad: hay que saber aceptarla, porque exige silencio, concentraci\u00f3n, respeto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida y la obra de Eugenio Corti son para m\u00ed una fuente continua de inspiraci\u00f3n y esperanza, de paz, de paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Vanda, con quien tuve el honor y el placer de hablar por tel\u00e9fono y a quien regal\u00e9 mis libros, edit\u00f3 en 2017 un libro que recoge los diarios de su marido de 1941 a 1948, \u00abIl ricordo diventa poesia\u00bb (\u00abLa memoria se hace poes\u00eda\u00bb)<em>. <\/em>En los diarios, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n una frase que Eugenio Corti cit\u00f3 de \u00abBacche d&#8217;agrifoglio\u00bb, de Carlo Pastorino: \u00abPero incluso para el cuento y la novela no basta con saber escribir, hacen falta temas. Y \u00e9stos nos los da la vida y la larga experiencia. S\u00f3lo a los cuarenta a\u00f1os se es lo bastante maduro para tales asuntos. Hasta esa edad, uno es como un ni\u00f1o, y quien ha escrito demasiado en su juventud est\u00e1 arruinado para siempre&#8230; Observo que hay escritores que a los cuarenta ya son viejos: han segado el trigo en la hierba.&nbsp; Horacio tambi\u00e9n dio este consejo: espera. No es necesario el grano en ciernes: son necesarias las espigas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesaria para el escritor, y para el artista en general, es por tanto la paciencia, ant\u00eddoto contra el ardor de quien se siente llamado a una misi\u00f3n extraordinariamente elevada, vocaci\u00f3n a la que a menudo se siente incapaz e indigno de responder: \u00abLa Providencia tiene designios especiales sobre m\u00ed. A veces tiemblo al pensar en mi indignidad incluso para ser s\u00f3lo un medio en las manos del Se\u00f1or. A veces pienso con temor que la Providencia se ha cansado de mi miseria, de mi escasez, de mi ingratitud, y entonces me ha dejado que me sirva de otro para conseguir el fin a que estaba destinado; y entonces rezo y act\u00fao, e invoco al Cielo, hasta que, he aqu\u00ed que un claro auxilio de la Providencia en un caso cualquiera, me hace estar seguro de que su mano me dirige siempre por el mismo camino: entonces soy feliz. No quiero que mi afirmaci\u00f3n de que la Providencia tiene un plan especial para m\u00ed se interprete como un acto de soberbia. Me humillo, proclamo mi miseria sin nombre, pero tengo que decir que es as\u00ed, negarlo para m\u00ed ser\u00eda como negar la existencia de una cosa material que est\u00e1 ante m\u00ed\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es, pues, el escritor, el narrador, el contador de historias?<\/p>\n\n\n\n<p>En las antiguas tribus germ\u00e1nicas, al cuentacuentos se le llamaba \u00abbern hard\u00bb, valiente con los osos (de ah\u00ed el nombre de Bernard) porque ahuyentaba a los osos y alejaba de la aldea los peligros materiales y espirituales. Era el cham\u00e1n de la tribu, el depositario de las artes m\u00e1gicas y del esp\u00edritu colectivo de la comunidad, en la pr\u00e1ctica el custodio de la humanidad (con todo lo que este t\u00e9rmino significa) del pueblo, al que estaba encargado de proteger y alentar, cuya esperanza estaba obligado a dar y cuyas tradiciones estaba encargado de transmitir. Kierkegaard lo dijo bien: \u00abHay hombres cuyo destino debe sacrificarse por los dem\u00e1s, de un modo u otro, para expresar una idea, y yo, con mi cruz particular, era uno de ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cham\u00e1n, el paradigma del hombre. El escritor es un caballero, un valiente armado con una pluma (hoy, quiz\u00e1 un teclado de ordenador) y mucha abnegaci\u00f3n, que lucha contra el mayor enemigo del ser humano, un monstruo terrible, de aspecto horrible y temperamento feroz, que devora a los hombres y, sobre todo, se traga sus recuerdos, sus sue\u00f1os, su propia identidad: la muerte. Una muerte, por tanto, entendida no s\u00f3lo como el cese f\u00edsico de la existencia terrenal, sino como la aniquilaci\u00f3n de lo interior y espiritual, ergo el nihilismo, la fealdad, el aburrimiento, la mentira, la dejadez, la costumbre y sobre todo, dir\u00eda yo, el olvido, la desmemoria.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor es la vanguardia de la humanidad y elige espont\u00e1neamente, en virtud de un don contemplativo superior al de los dem\u00e1s hombres (muy a menudo una herida abierta y sangrante, una melancol\u00eda existencial excelentemente descrita por Romano Guardini en \u00abRetrato de la melancol\u00eda\u00bb), bajar a la batalla, enfrentarse a los monstruos, a los \u00abosos\u00bb, a la muerte y luchar contra el olvido, utilizando esa belleza y esa verdad que contempla; y luego regresa, entre sus semejantes, herido, cansado y decepcionado al ver que aqu\u00ed abajo no reina lo absoluto, la belleza y la bondad eterna (precisamente el realismo del artista cristiano). \u00a1A sus semejantes informar\u00e1, un poco como el primer corredor de marat\u00f3n (Fil\u00edpides, conocido como \u00abheter\u00f3dromo\u00bb: tambi\u00e9n el escritor podr\u00eda ser un \u00abheter\u00f3dromo\u00bb, tal vez incluso m\u00e1s un \u00abbi\u00f3dromo\u00bb, alguien que corre toda una vida de un lado a otro entre lo relativo y lo absoluto, la muerte y la vida, la satisfacci\u00f3n de poder contemplar la belleza y la verdad m\u00e1s que los dem\u00e1s y el pesar y la desdicha de no poder verlas realizadas en esta tierra): \u00ab\u039f\u1f36\u03b4\u03b1\u00bb ! Lo s\u00e9, \u00a1oh hombres! \u00a1Lo he visto! Lo he contemplado: s\u00e9 qui\u00e9nes sois, s\u00e9 qui\u00e9nes erais y qui\u00e9nes fuisteis creados para ser. Vosotros, tal vez, ya no lo sab\u00e9is, no lo record\u00e1is, no lo cre\u00e9is, pero yo os lo grito, os lo cuento a trav\u00e9s de historias de tiempos y personas que os pueden parecer lejanas, pero se trata de vosotros: sois dioses, cada uno de vosotros lo es; sois preciosos, importantes, bellos, eternos, sois h\u00e9roes cuya historia es digna de ser recordada y transmitida para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda terminar con unas l\u00edneas de \u00abI pi\u00f9 non ritornano\u00bb, en las que Eugenio Corti recuerda a su amigo Zoilo Zorzi, un valiente soldado que muri\u00f3 durante la retirada a Rusia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos pelotones se prepararon para ir a la l\u00ednea. Ya mi lado bestial -que ten\u00eda la sart\u00e9n por el mango en ese momento- se regocijaba por haberme salvado junto con mis amigos, cuando Zorzi se adelant\u00f3 inesperadamente y pidi\u00f3 al coronel con voz resignada que lo agregara a un pelot\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda en su r\u00fastico rostro veneciano la mirada franca, como siempre, y modesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cuando, recuerdo, aguantaba a colegas en Italia que le echaban broncas porque \u00e9l, desde Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, no se precipitaba en ciertos discursos.<\/p>\n\n\n\n<p>El coronel accedi\u00f3 a su petici\u00f3n. Los pelotones partieron inmediatamente hacia Arbusov.<\/p>\n\n\n\n<p>Bellini y yo vimos en silencio c\u00f3mo se alejaba Zorzi; nunca volver\u00edamos a verle.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda que estas pocas e inadecuadas palabras m\u00edas fueran un himno en memoria de \u00e9l, el mejor de todos los hombres que conoc\u00ed durante los duros a\u00f1os de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de mente sencilla, de pensamientos profundos y muy querido por sus soldados. Y tambi\u00e9n muy valiente, como corresponde a un verdadero hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo mantuve la esperanza de que estuvieras vivo, y a\u00fan tu voz resonaba en alguna peque\u00f1a parte de aquellas tierras sin l\u00edmites; y en silencio te esper\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, la nieve se habr\u00e1 derretido, tu ropa habr\u00e1 perdido la rigidez del hielo y habr\u00e1s estado tumbado en el barro en los dulces d\u00edas de primavera. Y sumergidos en el barro y la podredumbre tu frente y tus ojos, que siempre estaban vueltos hacia arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda hecho un voto para que volvieras. Lo habr\u00edamos disuelto juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no has vuelto. A\u00fan me encontrar\u00e9, creo, hablando contigo en muchos momentos de esta pobre vida. \u00a1Tan delgado es el velo que separa esta vida de la tuya! Seguiremos caminando juntos, como camin\u00e1bamos uno al lado del otro por los senderos de la estepa en los d\u00edas de verano.<\/p>\n\n\n\n<p>Colgaba al sol, \u00bfrecuerdas? Interminablemente el canto siempre cambiante de las codornices, la voz de ese sabor de lo desconocido que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez tus huesos blancos mezclados con tierra y hierba a\u00fan escuchen ese canto r\u00fastico, entonces tan evocador, y sonar\u00e1 como un grito\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras el \u00e9xito de El caballo rojo, Eugenio Corti, ante el \u00abavance imparable de la civilizaci\u00f3n de las im\u00e1genes\u00bb, decidi\u00f3 dedicarse a una nueva serie de escritos que denomin\u00f3 \u00abhistorias para im\u00e1genes\u00bb. \u00abSe trata de bocetos, elaborados seg\u00fan criterios particulares, que deber\u00edan servir de guiones para la televisi\u00f3n del futuro, y m\u00e1s a\u00fan para otras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2244,"featured_media":43012,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,45],"tags":[],"class_list":["post-43284","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-libros","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2244"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43284\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}