{"id":42791,"date":"2024-10-29T06:00:00","date_gmt":"2024-10-29T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=42791"},"modified":"2024-10-28T14:24:25","modified_gmt":"2024-10-28T12:24:25","slug":"laboriosidad-amor-al-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/laboriosidad-amor-al-trabajo\/","title":{"rendered":"La laboriosidad como amor al trabajo"},"content":{"rendered":"\n<p>Es sabido que la laboriosidad es una virtud que conduce a trabajar bien, a aprovechar el tiempo, a poner amor (a Dios y\/o al pr\u00f3jimo) al trabajar, etc. Pero nada de esto es posible si no se ama, a la vez, de alguna manera, el propio trabajo. El diccionario define la laboriosidad como \u201cinclinaci\u00f3n al trabajo\u201d, pero no como una pelota rueda cuesta abajo \u2212por s\u00ed sola\u2212, sino como un monta\u00f1ero se ve atra\u00eddo por la monta\u00f1a.&nbsp; Entra en juego el papel atractivo del amor. Por ello la laboriosidad lleva impl\u00edcito el amor al trabajo, el que a cada uno corresponde: al trabajo en s\u00ed mismo, independientemente del posible reconocimiento o remuneraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre laborioso es el que disfruta con su trabajo y procura hacerlo lo mejor posible. Lo cual muestra que lo ama y que, ese amor, le hace llevar con alegr\u00eda las dificultades y esfuerzos que todo trabajo lleva consigo. Se cansa trabajando, pero no se cansa de trabajar. Sin el trabajo, la vida le resultar\u00eda insulsa, vac\u00eda. Cuando descansa, trabaja de otra manera: en otra cosa, con otro ritmo, con un gozo diferente; no acaba de entender lo de descansar \u201chaciendo nada\u201d. La alegr\u00eda de crear \u2212una idea, una cosa, un resultado\u2212 compensa con creces el dolor escondido en semejante alumbramiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sentido trascendente del trabajo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Numerosos autores actuales lo han descubierto y lo han dado a conocer a un p\u00fablico amplio: \u201cSu trabajo va a ocupar gran parte de su vida, y la \u00fanica forma de estar realmente satisfecho es hacer un gran trabajo. Y la \u00fanica forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces\u201d (Steve Jobs). \u201cCuando amas tu trabajo, te conviertes en el mejor trabajador del mundo\u201d (Uri Geller). \u201cPara tener \u00e9xito, lo primero que debes hacer es enamorarte de tu trabajo\u201d (Mary Lauretta). \u201cTodos los d\u00edas, amo lo que hago y creo que es un regalo y un privilegio amar tu trabajo\u201d (Sarah Burton). Estas y otras frases parecidas son resultado de experiencias humanas provechosas, hoy participadas por la red global.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, adem\u00e1s, se le a\u00f1ade un sentido trascendente, el resultado es que amando el trabajo se est\u00e1 amando a Dios y al pr\u00f3jimo. La fe y la esperanza colorean de manera inequ\u00edvoca aquel amor, e introducen a la persona que trabaja en el \u00e1mbito sobrenatural a que est\u00e1 destinado el ser humano. San Josemar\u00eda Escriv\u00e1 dijo: \u201coc\u00fapate de tus deberes profesionales por Amor: lleva a cabo todo por Amor, insisto, y comprobar\u00e1s \u2212precisamente porque amas\u2026\u2212 las maravillas que produce tu trabajo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay casos en que puede parecer dif\u00edcil \u2212incluso chocante o contradictorio\u2212, aquella pretensi\u00f3n de amar el trabajo a que nos refer\u00edamos: bien porque se padece un trabajo ingrato (por los motivos que sea), bien porque la situaci\u00f3n personal (salud, etc.) lo hace parecer imposible, o bien porque se juzga que el amor hay que reservarlo para cuestiones m\u00e1s elevadas. Podr\u00eda suponerse que todos los hombres deben trabajar, pero que no es obligatorio hacerlo con gusto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, el amor no puede imponerse. Lo que se pretende subrayar es que la persona laboriosa, la que aprende a amar su trabajo \u2212a veces con esfuerzo y poco a poco\u2212, tiene mucho camino adelantado para ser feliz y hacer felices a los que le rodean. \u201cEl que es laborioso aprovecha el tiempo, que no s\u00f3lo es oro, \u00a1es gloria de Dios!&nbsp; Hace lo que debe y est\u00e1 en lo que hace, no por rutina, ni por ocupar las horas\u2026 Por eso es diligente [y] diligente viene del verbo \u2018diligo\u2019, que es amar, apreciar, escoger como fruto de una atenci\u00f3n esmerada y cuidadosa\u201d (san Josemar\u00eda Escriv\u00e1).<\/p>\n\n\n\n<p>Se a\u00f1ade la circunstancia de que el trabajo es, por s\u00ed mismo, principio de relaciones personales y sociales. Y la persona situada en el centro de esas relaciones debe, con ellas, cumplir los deberes de convivencia razonables que todo hombre tiene con la sociedad. En tal caso, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil resultar\u00eda, a quien trabajase a disgusto \u2212contrariado\u2212, mostrarse despu\u00e9s amable, paciente, responder con mansedumbre, incluso comprender y perdonar a los dem\u00e1s! La laboriosidad permite transmitir en torno la visi\u00f3n optimista del que ama su quehacer y sabe gustar las alegr\u00edas que ello le produce.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera, incluso, del \u00e1mbito profesional, \u00a1c\u00f3mo se contagia, sin querer, el malhumor del trabajo al \u00e1mbito familiar o m\u00e1s \u00edntimo!&nbsp; Una cosa es llegar cansado del trabajo y buscar el natural descanso, y otra muy distinta descargar en los dem\u00e1s las frustraciones profesionales. Si, adem\u00e1s de amar el trabajo, se ama a Dios y al pr\u00f3jimo, el necesario descanso ayudar\u00e1 tambi\u00e9n a descansar a quienes tenemos m\u00e1s cerca en la vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Amar el trabajo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al hablar de amor al trabajo, es necesario precisar que el t\u00e9rmino amor encierra un concepto an\u00e1logo. Se puede amar a personas, animales, cosas, ideas, actitudes, sentimientos\u2026; pero no se aman de la misma manera. Lo m\u00e1s propio del amor es amar a las personas: entre ellas a Dios. Las dem\u00e1s aplicaciones del t\u00e9rmino necesitan ser entendidas correctamente. Pero, con esta precisi\u00f3n, se puede decir que tambi\u00e9n se aman otras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como explic\u00f3 Benedicto XVI, el amor tiene una primera dimensi\u00f3n de \u201ceros\u201d: que engloba la atracci\u00f3n, el deseo de posesi\u00f3n. Y una segunda dimensi\u00f3n de \u201cagap\u00e9\u201d: en cuanto que el verdadero amor supone donaci\u00f3n, regalo, darse. Todo amor tiene una proporci\u00f3n de cada uno de estos aspectos. El amor a las personas, si es grande, supone donaci\u00f3n en buena parte, hasta llegar a la donaci\u00f3n total en el amor conyugal. El amor a las cosas y a las ideas es, de modo dominante, amor er\u00f3tico: de posesi\u00f3n y disfrute.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, es l\u00edcito llamar amor, dentro de la analog\u00eda, al que se tiene, por ejemplo, a una mascota, a un lugar (de nacimiento, de vida familiar\u2026), a un cierto paisaje, al arte, al deporte, al f\u00fatbol\u2026 Este amor es que el que nos llena de gozo cuando podemos satisfacerlo, aunque para ello sea necesario esforzarse (alcanzar una cumbre\u2026) o prepararse con sacrificio durante a\u00f1os (una olimpiada\u2026).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, tal amor es tambi\u00e9n el que permite desarrollar m\u00e1s perfectamente el cometido en cuesti\u00f3n. Por ejemplo, un m\u00fasico que no amase la m\u00fasica, nunca pasar\u00eda de ser un mediocre pianista o violinista; aunque diera las notas correctas, le faltar\u00eda \u201cesp\u00edritu\u00bb y expresividad; solo un intenso amor por la misma m\u00fasica puede llevar a alguien a ser un m\u00fasico extraordinario. O tambi\u00e9n, en otro \u00e1mbito, solo un buen cazador \u2212un gran amante de la caza\u2212 puede llegar a sobresalir en esa actividad. Los ejemplos podr\u00edan multiplicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se aduce que estos ejemplos se refieren m\u00e1s bien a aficiones o gustos, pero no propiamente a trabajos \u201cprofesionales\u201d se puede replicar que trabajador es una condici\u00f3n humana casi universal, que se aplica de modo especial a los fieles laicos de la Iglesia, como reflej\u00f3 el Concilio Vaticano II en \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>\u201d. En este contexto, Juan Pablo I lleg\u00f3 a escribir: \u201cFrancisco de Sales tambi\u00e9n propugna la santidad para todos, pero parece ense\u00f1ar solamente una espiritualidad de los laicos, mientras Escriv\u00e1 quiere una espiritualidad laical. Es decir, Francisco sugiere casi siempre a los laicos los mismos medios practicados por los religiosos con las adaptaciones oportunas. Escriv\u00e1 es m\u00e1s radical: habla de materializar \u2212en el buen sentido\u2212 la santificaci\u00f3n. Para \u00e9l, es el mismo trabajo material lo que debe transformarse en oraci\u00f3n\u201d. Todo trabajo, tambi\u00e9n el intelectual, supone \u2212antes o despu\u00e9s\u2212 resultados materiales que lo comprueben. Aquella materializaci\u00f3n citada, supone amar, de alg\u00fan modo, tanto el trabajo como la materialidad que encierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La laboriosidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como hemos adelantado, laboriosidad es, precisamente, el amor al trabajo que cada uno debe desempe\u00f1ar. Ciertamente, se puede trabajar sin ning\u00fan amor al trabajo: como obligaci\u00f3n enojosa que no hay m\u00e1s remedio que cumplir. No son pocos los que trabajan as\u00ed. En cuyo caso es muy dif\u00edcil trabajar contentos, y menos a\u00fan trabajar con perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, en cualquier trabajo puede ponerse amor (a Dios, a la propia familia, a la patria, al dinero\u2026). Y en tal caso, el trabajo sacrificado y poco agradable, se har\u00e1 con la alegr\u00eda del deber cumplido: lo cual no es algo de escaso valor. Pero no es este amor el que interviene en el concepto de laboriosidad, aunque esconda cierta relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En la laboriosidad, el propio trabajo \u2212el que sea\u2212 es amado. Se ama el hecho de trabajar, el modo de hacerlo y el fruto del mismo. Y entonces el trabajo resulta hondamente satisfactorio. Y, aunque siempre es posible hacer un trabajo serio, profesional, solo con el amor se realizar\u00e1 acabadamente: solo as\u00ed resultar\u00e1 digno de encomio. Tambi\u00e9n el amor a Dios o a la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/patricia-diez-perdon-familia\/\">familia <\/a>puede hacer que un trabajo sea sacrificado y meritorio, pero es dif\u00edcil que sea, a la vez, humanamente grato si no se ama el mismo trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo la laboriosidad permite trabajar con perseverancia, un d\u00eda y otro, sin un reconocimiento inmediato (econ\u00f3mico o de otro tipo). Y hacerlo con total rectitud de intenci\u00f3n; es decir, sentirse \u201cpagados\u201d por el mero hecho de trabajar, de sacar adelante esa tarea, aunque no lo vea nadie. Que no supone, como es l\u00f3gico, renunciar a la remuneraci\u00f3n debida; sino, simplemente, que el amor al trabajo desv\u00eda a un segundo plano otros intereses materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como toda virtud, la laboriosidad admite grados: es posible amar poco o mucho el trabajo. De hecho, puede pecarse contra esta virtud por exceso, si el trabajo llegase a perjudicar la salud o el tiempo debido a la familia o a Dios. E igualmente por defecto, cuando la pereza, el desorden o la rutina, convierten el trabajo en un \u201ccumplimiento\u201d simplemente material con repetidas imperfecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, el amor al trabajo debe ser ordenado, como todo. Habitualmente es la virtud de la prudencia, humana y sobrenatural, la encargada de colocar el trabajo en su sitio, dentro de la complejidad de intereses que componen la vida de una persona. No deber\u00eda hacer falta esperar indicaciones ajenas para percatarse cu\u00e1ndo el trabajo est\u00e1 desordenando la propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, la persona laboriosa, adem\u00e1s de amar a Dios y a los dem\u00e1s en el trabajo, ama el propio trabajo: como medio, no como fin, pero lo ama. Negar a la laboriosidad esta dimensi\u00f3n amorosa es reducirla a un mero conjunto de directrices, en su mayor\u00eda negativas: no perder el tiempo, evitar el desorden, no dejar para ma\u00f1ana lo que hay que hacer hoy\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la vida de cualquier ser humano, por aquello de que todas las virtudes est\u00e1n unidas en cierta manera, la laboriosidad facilita virtudes tan alejadas, aparentemente, como la templanza: la castidad, la pobreza, la humildad\u2026 Por el contrario, el ocio \u2212extremo opuesto a la laboriosidad\u2212, tal como resume el dicho asc\u00e9tico, es el origen de bastantes vicios.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor al trabajo, unido al amor a Dios y al pr\u00f3jimo, hace madurar a las personas. Facilita esa madurez humana que se manifiesta en detalles concretos de esp\u00edritu de servicio, ayuda mutua, desinter\u00e9s, cumplimiento de promesas, etc. Hace a los hombres m\u00e1s humanos, en conclusi\u00f3n: \u201ccon su conocimiento y trabajo, hacen m\u00e1s humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil\u201d (Concilio Vaticano II, \u201cGaudium et spes\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, sucede con el trabajo lo mismo que ocurre con otras realidades humanas. En el caso de alguien que se ve obligado a cambiar de pa\u00eds, por motivos laborales, familiares, etc., es importante \u2212para \u00e9l\u2212 que aprenda a amar el nuevo pa\u00eds. Si la estancia se prolonga a\u00f1os y no llega a amar las costumbres, el car\u00e1cter y los modos del lugar, siempre ser\u00e1 un inadaptado. Ser\u00e1 muy dif\u00edcil que pueda ser feliz viviendo en un \u00e1mbito que no ama, incluso que le provoca rechazo. De la misma manera, un caso paralelo ser\u00eda el de quien se ve obligado a cambiar de trabajo y afrontar una tarea nueva que, en principio, no le parec\u00eda atractiva: con m\u00e1s o menos prontitud, tendr\u00eda que ir valor\u00e1ndola y am\u00e1ndola, so pena de estabilizarse como un desafortunado perpetuo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Laboriosidad y santificaci\u00f3n del trabajo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es bien conocida la doctrina de san Josemar\u00eda Escriv\u00e1, tantas veces expuestas por \u00e9l, sobre la santificaci\u00f3n del trabajo y de la vida ordinaria, en orden a la llamada a la santidad de que son objeto todos los bautizados. Por decirlo con sus palabras: \u201cpara la gran mayor\u00eda de los hombres, ser santo supone santificar el propio trabajo, santificarse en su trabajo, y santificar a los dem\u00e1s con el trabajo, y encontrar as\u00ed a Dios en el camino de sus vidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo libro que acabamos de citar, le pregunta el entrevistador qu\u00e9 entiende san Josemar\u00eda por \u201csantificar el trabajo\u201d, ya que las restantes expresiones son de m\u00e1s f\u00e1cil interpretaci\u00f3n. Responde que todo trabajo \u201cdebe ser realizado por el cristiano con la mayor perfecci\u00f3n posible: \u2026humana \u2026 y cristiana\u2026 Porque hecho as\u00ed, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, \u201cla santidad personal (santificarse en el trabajo) y el apostolado (santificar con el trabajo) no son realidades que se alcancen con ocasi\u00f3n del trabajo, como si \u00e9ste fuera externo a ellas, sino precisamente a trav\u00e9s del trabajo, que queda as\u00ed injertado en la din\u00e1mica del vivir cristiano y, por tanto, llamado a ser santificado en s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo en cuenta estas afirmaciones salta a la vista que, quien ama su trabajo, encontrar\u00e1 en su ejecuci\u00f3n un doble motivo de contento: el propio trabajo y el convencimiento de que, con \u00e9l, no solo recorre el itinerario de su santidad, sino que \u2212ese trabajo que ama\u2212 es como el \u201cmotor\u201d para avanzar en tal camino. Siempre con la gracia de Dios, por descontado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante estas afirmaciones, cabe preguntarse: \u00bfc\u00f3mo es posible santificar un trabajo si no se ama? Porque no se trata de la santificaci\u00f3n subjetiva \u2212santificarse en el trabajo\u2212, sino propiamente de la santificaci\u00f3n del ejercicio y de la componente material del propio trabajo: de santificar esa cooperaci\u00f3n con la acci\u00f3n creadora divina, que dej\u00f3 \u2018incompleta\u2019 la creaci\u00f3n para que el hombre la perfeccionara con su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a la inversa, \u00bfc\u00f3mo no amar \u2212un cristiano\u2212 esa tarea divino-humana de perfeccionar el mundo, contribuyendo a su redenci\u00f3n en uni\u00f3n con Jesucristo? \u201cCuyas manos se ejercitaron en el trabajo manual, y que contin\u00faa trabajando por la salvaci\u00f3n de todos en uni\u00f3n con el Padre\u201d. Con ese amor, \u201clos hombres y mujeres (\u2026) con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso a\u00f1ade san Josemar\u00eda: \u201cvemos en el trabajo \u2212en la noble fatiga creadora de los hombres\u2212 no s\u00f3lo uno de los m\u00e1s altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso (\u2026) , sino tambi\u00e9n un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre s\u00ed y a Dios: un medio de perfecci\u00f3n, un camino de santidad\u201d. Esto es, en el fondo, lo que ama la persona laboriosa cuando ama su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el trabajo es un medio, no un fin, ya lo hemos dicho. El fin es Jesucristo, el establecimiento del Reino de Dios: la Iglesia, mientras estemos en este mundo. Pero \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil ser\u00e1 alcanzar el fin a quien no ama los medios para lograrlo! Jes\u00fas mismo, en obediencia al Padre, am\u00f3 su Pasi\u00f3n y Muerte como camino de Redenci\u00f3n de los hombres. Aunque no se puede afirmar que Cristo amase el dolor en s\u00ed mismo, s\u00ed se puede decir que muri\u00f3 amando la Cruz y los clavos que le sujetaban a ella, como instrumentos de la Voluntad del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl sudor y la fatiga, que el trabajo necesariamente lleva en la condici\u00f3n actual de la humanidad, ofrecen al cristiano (\u2026) la posibilidad de participar en la obra que Cristo ha venido a realizar. Esta obra de salvaci\u00f3n se ha realizado a trav\u00e9s del sufrimiento y de la muerte de cruz. Soportando la fatiga del trabajo en uni\u00f3n con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redenci\u00f3n de la humanidad. Se muestra verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas llevando a su vez la cruz de cada d\u00eda en la actividad que ha sido llamado a realizar\u201d<sup> <\/sup>(San Juan Pablo II, \u201cLaborem ecvercens\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos a lo mismo, \u00fanicamente el amor a esa actividad laboral convertir\u00e1 el dolor y el esfuerzo, no solo en una realidad redentora, sino en una realidad hondamente satisfactoria: como Cristo muere contento de entregar su vida por los hombres. Lo contrario, sufrir a disgusto y renegando, no es propio de Cristo ni de su disc\u00edpulo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las dificultades<\/h2>\n\n\n\n<p>La meta es elevada y, como tal, conlleva m\u00faltiples dificultades. Buena parte de ellas son exteriores: circunstancias adversas, competencia leal o desleal, limitaciones de salud\u2026 y otras mil razones que no dependen de la voluntad del que trabaja. Pero no son las \u00fanicas, ni las m\u00e1s arduas. En el interior del sujeto humano se producen los conflictos m\u00e1s relacionados con esa laboriosidad, que venimos tratando.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco resume en unas p\u00e1ginas de singular clarividencia los problemas \u201cinteriores\u201d que surgen en la tarea ministerial. Se dirige a los sacerdotes, pero sus consideraciones son v\u00e1lidas en cualquier \u00e1mbito. Si \u201cno son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misi\u00f3n\u201d. (\u201cEvangelii Gaudium\u201d). \u201cDe ah\u00ed que las tareas cansen m\u00e1s de lo razonable\u2026 No se trata de un cansancio feliz, sino tenso, pesado, insatisfecho y, en definitiva, no aceptado\u201d. \u201cAs\u00ed se gesta la mayor amenaza, que \u2018es el gris pragmatismo de la vida cotidiana\u2019\u2026 se desarrolla la psicolog\u00eda de la tumba\u2026 que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre\u201d. Parece muy negativo, quiz\u00e1 exagerado, pero es una caricatura de ese trabajador que no es feliz con lo que hace, que se sacrifica pero sin amor: sin amor a Dios y al pr\u00f3jimo, y sin amor a ese quehacer concreto que la voluntad de Dios \u2212con frecuencia a trav\u00e9s de intermediarios humanos\u2212 ha puesto en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es claro que muchas veces no basta con la laboriosidad \u2212con amar el trabajo\u2212 para que se solucionen los problemas. Hay obst\u00e1culos que pueden mantenerse insuperables por el momento. En estos casos, nada se gana con protestar y quejarse; en cambio, si se procura amar la situaci\u00f3n \u2212el trabajo y sus circunstancias\u2212 un poco m\u00e1s cada d\u00eda, al final se consigue disminuir notablemente el malestar que se sufre y que se comunica a los dem\u00e1s. Se produce una conocida circularidad: el amor facilita la entrega y el sacrificio, y estos acrecen el amor cada vez m\u00e1s. La laboriosidad se desarrolla y crece, como toda virtud, precisamente in infirmitate: en la prueba y en la debilidad (cfr. 2Co 12,9).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstamos llamados a ser personas-c\u00e1ntaros para dar de beber a los dem\u00e1s\u201d; a contagiar a quienes nos rodean la esperanza y la alegr\u00eda que no puede mermar ning\u00fan trabajo costoso, si aprendemos a amarlo con la ayuda de Dios. Pues, aunque es virtud humana, solo la caridad sobrenatural permite alcanzar aquella cota que, m\u00e1s all\u00e1 de las razones de la l\u00f3gica, nos hace superar cualquier inconveniente humano. \u201cCuando comprendas ese ideal de trabajo fraterno por Cristo, te sentir\u00e1s m\u00e1s grande, m\u00e1s firme, y todo lo feliz que se puede ser en este mundo\u201d (San Josemar\u00eda Escriv\u00e1, \u201cSurco\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces no solo dice, como san Mart\u00edn, \u201cnon recuso laborem\u201d (\u201cno rechazo el trabajo\u201d), sino que agradece a Dios poder trabajar siempre, todos los d\u00edas, hasta el \u00faltimo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuanto se dice de la laboriosidad y del trabajo, ofrece un claro paralelismo con otras dimensiones de la vida humana. Por ejemplo, la piedad: la persona piadosa ama cuanto le acerca a Dios y sus detalles. La oraci\u00f3n le resultar\u00e1 m\u00e1s o menos fructuosa, quiz\u00e1 incluso \u00e1rida en alg\u00fan momento; pero no le importa: sabe ser feliz en la presencia de Dios, aunque no \u2018sienta\u2019 nada. Quien no es piadoso, toda acci\u00f3n lit\u00fargica le resultar\u00e1 pesada y larga, y si ama a Dios, lo har\u00e1 por \u00c9l, con sacrificio valioso en s\u00ed mismo. Pero solo si es piadoso \u2212si ama los gestos y las palabras\u2212 disfrutar\u00e1 con las oraciones propias y con las lit\u00fargicas.<\/p>\n\n\n\n<p>La conocida par\u00e1bola de los talentos (cfr. Mt 25,14-29) nos ense\u00f1a que, quien recibi\u00f3 un solo talento, no amaba el cometido que le encomend\u00f3 su se\u00f1or. En cambio, los otros dos, entusiasmados con los talentos recibidos, supieron hacerlos fructificar. Amaron la tarea encomendada y obtuvieron fruto de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>La laboriosidad es la virtud que nos ense\u00f1a a amar el trabajo que Dios dispone para nuestra vida, y nos ayuda a sacar el fruto que Dios espera. Hay que aprender a ser laborioso, como tantas otras virtudes; pero, una vez aprendida, nos proporciona una \u00edntima satisfacci\u00f3n en lo que hacemos, que nos ayuda a ser felices.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es sabido que la laboriosidad es una virtud que conduce a trabajar bien, a aprovechar el tiempo, a poner amor (a Dios y\/o al pr\u00f3jimo) al trabajar, etc. Pero nada de esto es posible si no se ama, a la vez, de alguna manera, el propio trabajo. El diccionario define la laboriosidad como \u201cinclinaci\u00f3n al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":42792,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[925],"class_list":["post-42791","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","tag-trabajo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42791","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42791"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42791\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42791"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42791"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42791"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}