{"id":42428,"date":"2024-10-15T06:00:00","date_gmt":"2024-10-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=42428"},"modified":"2024-10-14T10:41:07","modified_gmt":"2024-10-14T08:41:07","slug":"recuerdos-amistad-alejandro-llano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/recuerdos-amistad-alejandro-llano\/","title":{"rendered":"Recuerdos de mi amistad con Alejandro Llano"},"content":{"rendered":"<p>A pesar de no ser persona extrovertida, una vida rica ya en a\u00f1os me ha deparado algunas amistades memorables, que la fragilidad de la existencia ha truncado antes de lo que quisiera y necesitaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La de Alejandro ha sido de las que m\u00e1s profunda huella dejaron, tanto que una y otra vez vienen a la mente episodios que viv\u00ed con \u00e9l, dichos suyos que permanecen indelebles, ense\u00f1anzas que le debo y me ayudan, por ejemplo ahora, en el trance de sentir su marcha como un vac\u00edo imposible de colmar. Tambi\u00e9n \u00e9l recordaba frases que hab\u00eda escuchado a su amigo y maestro Florentino P\u00e9rez Embid, una de las cuales me viene ahora como anillo al dedo: \u201cDeseng\u00e1\u00f1ate, Alejandrito: aqu\u00ed ya s\u00f3lo vamos quedando el desecho de tienta\u2026\u201d Para los que no sean taurinos apunto que as\u00ed se denominan a las reses que el ganadero no considera aptas para la lidia tras haberlas \u201ctentado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno tambi\u00e9n se siente bastante \u201cdesecho de tienta\u201d en comparaci\u00f3n con las grandes personalidades que ha conocido y con sus \u201cgrandes gestas\u201d as\u00ed como tambi\u00e9n con tantos \u201cpeque\u00f1os gestos\u201d, como aquella cordialidad, aquella alegr\u00eda, aquellas ocurrencias, aquellas conversaciones que en su momento pudieron parecer triviales, pero que ahora se han transformado en vivencias preciosas perdidas\u2026 \u00bfpara siempre? La memoria se aferra a ellas, pero nuestra retentiva tambi\u00e9n es falible y se va deshaciendo en jirones, como el mismo Alejandro tuvo que sufrir en su propio esp\u00edritu, dolor que supo sobrellevar con entereza admirable. Hay vivencias que ni el peor vendaval podr\u00e1 arrastrar. Destaco aquella ma\u00f1ana en Madrid, hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, a la puerta del lugar donde iba a tener uno de nuestros seminarios, cuando me dijo de sopet\u00f3n: \u201cJuan, me han diagnosticado un <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/lo-mas-importante-en-el-alzheimer-es-el-silencio\/\">alzh\u00e9imer<\/a>.\u201d Me qued\u00e9 tan anonadado que no supe qu\u00e9 decir o hacer, salvo darle un fort\u00edsimo abrazo, creo que el primero y \u00faltimo que ha habido entre nosotros en tantos a\u00f1os de camarader\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las distancias<\/h2>\n\n\n\n<p>Ha sido, en efecto, un rasgo muy peculiar de esta relaci\u00f3n: siempre hemos guardado las distancias, no hemos sido pr\u00f3digos en confidencias, nunca hemos acabado de abrir el coraz\u00f3n uno a otro. Seguramente por una cuesti\u00f3n de temperamento, pero sobre todo porque no nos ha hecho falta. A lo largo de toda la vida siempre hemos estado cerca, pero sin llegar a tocarnos: yo pas\u00e9 de la <a href=\"https:\/\/www.unav.edu\/\">Universidad de Navarra<\/a> a la de Sevilla justo cuando \u00e9l llegaba a la Navarrensis desde Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos hicimos la tesis sobre Kant; pero \u00e9l dedic\u00f3 una atenci\u00f3n muy especial (y original) al \u201cOpus postumum\u201d<em>, <\/em>mientras que por mi parte me ce\u00f1\u00eda a la etapa precr\u00edtica. Ambos estuvimos interesados en el problema del conocimiento, pero en su caso lo abord\u00f3 desde la metaf\u00edsica; en el m\u00edo, desde la filosof\u00eda de la naturaleza. Eran muchos los campos en los que conflu\u00edamos, pero sin solaparnos. Siendo \u00e9l superior a m\u00ed en \u201cedad, dignidad y gobierno\u201d, m\u00e1s que disc\u00edpulo fui su complementario: sab\u00eda muchas cosas y pose\u00eda capacidades que a m\u00ed me hubiera gustado saber y tener. Por su parte, no le hubiera disgustado conseguir un poco m\u00e1s de familiaridad con la matem\u00e1tica y la ciencia natural, como con bastante liberalidad juzgaba que era mi caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas tuve m\u00e1s suerte que \u00e9l en algunos lances acad\u00e9micos y, sobre todo, mucha m\u00e1s disponibilidad para dedicarme a lo que me gustaba en lugar de a lo que \u201ctocaba\u201d hacer. Su generosidad era tanta que, en vez de sentirse dolido, qued\u00f3 henchido de satisfacci\u00f3n al comprobar en este y otros casos que una persona amiga hab\u00eda alcanzado nobles ambiciones que a \u00e9l le fueron negadas. En definitiva, su figura me recuerda a veces la de James Stewart en la pel\u00edcula \u00abQu\u00e9 bello es vivir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El compromiso de Alejandro Llano<\/h2>\n\n\n\n<p>Alejandro Llano concibi\u00f3 la existencia ante todo como compromiso y en funci\u00f3n de ello fij\u00f3 todas sus prioridades. En este sentido ten\u00eda una personalidad fundamentalmente \u00e9tica, sin que por ello descartara las dimensiones hed\u00f3nicas, por lo dem\u00e1s centradas en lo intelectual: disfrutaba con el estudio y se entregaba a \u00e9l con la pasi\u00f3n de quien no concibe placer mayor que el descubrimiento de la verdad. En otras palabras, era un fil\u00f3sofo de pies a cabeza. Un d\u00eda entero leyendo textos estimulantes, tomando notas, adelantando una investigaci\u00f3n, dibujaba para \u00e9l el horizonte de la felicidad terrena, anticipo de otra felicidad m\u00e1s plena hacia la que su serena religiosidad apuntaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que hacia 1983 compartimos un verano de trabajo en la vieja biblioteca de humanidades pamplonesa. Nuestras mesas estaban pr\u00f3ximas: yo me afanaba con la traducci\u00f3n de las \u201cFuerzas vivas\u00bb de Kant y \u00e9l estaba enfrascado en la redacci\u00f3n del libro \u201cMetaf\u00edsica y lenguaje\u201d<em>. <\/em>Hizo un calor t\u00f3rrido y no hab\u00eda aire acondicionado. Mis \u00e1nimos empezaron a flaquear y a menudo pensaba mandar todo a paseo y salir huyendo hacia la piscina m\u00e1s pr\u00f3xima. Pero all\u00ed estaba \u00e9l, inc\u00f3lume, inasequible al desaliento, buceando en el mar de las ideas, refresc\u00e1ndose con el soplo de los grandes pensadores y adobando las pausas con notas del m\u00e1s fino humor. Fueron innecesarias otras consideraciones: descart\u00e9 la idea de tirar la toalla y a fines de agosto volv\u00ed a casa con la traducci\u00f3n hecha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, adem\u00e1s de la faceta de estudioso, de intelectual puro, pose\u00eda Alejandro una gran capacidad de liderazgo. Era un hombre que no arrastraba mediante \u00f3rdenes o consignas, sino gracias al ejemplo, a un entusiasmo que resultaba contagioso. Su estilo de mando me hac\u00eda pensar en esos oficiales de infanter\u00eda que son los primeros en saltar fuera de la trinchera y que no necesitan mirar hacia atr\u00e1s para asegurarse de que los soldados le van a seguir como un solo hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Supongo \u2014aunque no lo conoc\u00ed por aquel entonces\u2014 que los a\u00f1os en que fue director de colegio mayor en Valencia fueron los que m\u00e1s iban con su carisma, porque sab\u00eda transmitir sin mucha palabrer\u00eda la pasi\u00f3n por el trabajo bien hecho, por el esfuerzo asumido como un alegre desaf\u00edo. Consegu\u00eda hacerte olvidar la obligatoriedad de tal o cual cometido; m\u00e1s bien te lo mostraba como una oportunidad ilusionante, mediante un cambio de \u00f3ptica que te daba a conocer la clave para una vida lograda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El proyecto vital<\/h2>\n\n\n\n<p>Liderazgo de impronta juvenil y pasi\u00f3n por el trabajo: con estos puntos de apoyo dise\u00f1\u00f3 Alejandro un proyecto vital que confrontaba la verdad cristiana con el pensamiento de la modernidad tard\u00eda y la confusa contemporaneidad. Las \u00faltimas derivaciones del kantismo, los intentos de reconstruir una metaf\u00edsica realista, el giro ling\u00fc\u00edstico, la filosof\u00eda anal\u00edtica, la filosof\u00eda de la acci\u00f3n, los nuevos desarrollos de la filosof\u00eda de la religi\u00f3n, el pensamiento postmetaf\u00edsico, fueron tan solo algunos de los hitos m\u00e1s relevantes de este recorrido, en cada uno de los cuales ha dejado una riqu\u00edsima cosecha de publicaciones, tesis doctorales y proyectos de investigaci\u00f3n llevados a cabo por propia mano o por la de sus disc\u00edpulos y amigos. As\u00ed se ha ido escribiendo uno de los cap\u00edtulos con mayor enjundia de la filosof\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana m\u00e1s reciente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Particip\u00e9 en algunas de estas empresas junto con Lourdes Flamarique, Jos\u00e9 Mar\u00eda Torralba, Marcela Garc\u00eda, Amalia Quevedo, Rafael Llano y tantos otros colaboradores del indiscutible animador del grupo. Mi papel fue subalterno, ya que nunca he sido bueno para integrarme en un equipo, ni siquiera en uno tan \u201csui generis\u00bb y descentralizado como el que inspir\u00f3 nuestro amigo. La principal diferencia de matiz, por otro lado, es que en Alejandro la cosmovisi\u00f3n cristiana estaba de alguna manera en el punto de partida y era una referencia segura, mientras que en mi propio caso era m\u00e1s bien objeto de b\u00fasqueda y puerto al que esperaba llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco sobre este asunto capital fuimos muy expl\u00edcitos ni \u00e9l ni yo, hasta que un cierto d\u00eda \u2014y como de pasada\u2014 le coment\u00e9 que, tras un \u201cpeque\u00f1o lapso\u201d de 40 a\u00f1os, hab\u00eda vuelto a la pr\u00e1ctica sacramental de la fe que me transmitieron mis padres. Con parecida discreci\u00f3n \u00e9l me hab\u00eda comentado que, aunque ya mayor, se hab\u00eda animado a intentar obtener un doctorado en teolog\u00eda, sin excluir que ello pudiera acabar modificando su dedicaci\u00f3n de puertas para afuera, porque por dentro no supondr\u00eda ninguna alteraci\u00f3n seria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Rector magn\u00edfico<\/h2>\n\n\n\n<p>Como ya he indicado de pasada, lo personal y lo institucional formaban en la persona y vida de Alejandro una unidad muy s\u00f3lida. En lo profesional, la doble vocaci\u00f3n de docente e investigador daba de sobra para colmar una dedicaci\u00f3n que satisfac\u00eda los m\u00e1s altos est\u00e1ndares y persegu\u00eda los m\u00e1s ambiciosos prop\u00f3sitos. No fue \u00f3bice para que, tras su incorporaci\u00f3n al claustro de la Universidad de Navarra, se abriera un nuevo frente que a\u00f1adi\u00f3 exigencias crecientes: las responsabilidades de jefe de departamento, director de secci\u00f3n, decano y, por fin, \u00a1rector magn\u00edfico!<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda alguna ten\u00eda sobrada capacidad de gesti\u00f3n para asumir todos aquellos cometidos. De hecho, su ejecutoria hizo que llegaran al z\u00e9nit de su trayectoria los organismos cuyo gobierno detent\u00f3. Y no fueron \u00e9pocas f\u00e1ciles de manejar las que le tocaron en suerte, por la hostilidad creciente del medio externo y por la efervescencia interna de los administrados. Las universidades son bar\u00f3metros muy sensibles al cambio del signo de los tiempos y la sociedad espa\u00f1ola padeci\u00f3 mientras Llano comand\u00f3 la de Navarra una crisis general de creencias, valores y fidelidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que, al igual que Cincinato fue arrancado una y otra vez de sus fincas rurales para asumir las m\u00e1s altas magistraturas, Llano tuvo que aceptar la regidur\u00eda de la instituci\u00f3n a la que serv\u00eda, adem\u00e1s de resolver como consultor las graves cuestiones que una y otra vez le fueron sometidas. La diferencia con el patricio romano radica en que, mientras aqu\u00e9l dej\u00f3 descansar los aperos agr\u00edcolas mientras se ocupaba en salvar la patria, Alejandro sigui\u00f3 con lo suyo, con sus libros, con sus doctorandos, incluso con sus clases en la medida de lo posible\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El secreto de la Universidad de Navarra<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta vez asist\u00ed en primera fila al desempe\u00f1o de este fil\u00f3sofo llamado, como Plat\u00f3n recomendaba, al gobierno de la polis<em>. <\/em>Puso manos a la obra con la fogosidad y desenvoltura que ya conoc\u00edamos. Recuerdo que lo visit\u00e9 aquellos primeros d\u00edas en su reci\u00e9n estrenado despacho. Me puse a curiosear como un ni\u00f1o que enreda con las cosas de los mayores. En uno de los estantes encontr\u00e9 un grueso volumen lujosamente encuadernado, en cuya car\u00e1tula pon\u00eda: \u201cEl secreto de la Universidad de Navarra\u201d o algo parecido. Divertido con mi indiscreci\u00f3n me dijo: \u201cNo s\u00e9 qu\u00e9 es. \u00c1brelo\u2026\u201d Lo hice. En realidad era una caja y en su interior descubrimos\u2026 \u00a1un gran crucifijo! Alejandro remach\u00f3: \u201c\u00a1Qu\u00e9 alivio! Tem\u00ed que fu\u00e9semos a encontrar una botella de co\u00f1ac o algo parecido\u2026 Seguramente habr\u00e1 sido una ocurrencia de Alfonso Nieto\u2026\u201d Nieto hab\u00eda sido el rector anterior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo jefe al mando de inmediato se emple\u00f3 a fondo. Algunos han dicho que m\u00e1s que el rector de las ideas result\u00f3 ser el de los ladrillos, por la cantidad (y calidad) de los edificios que construy\u00f3. Pero en absoluto descuid\u00f3 el otro frente; lo que pasa es que el viento se lleva con mucha facilidad no tanto las palabras que pronunciamos como las que debi\u00e9ramos escuchar, porque nos entran por un o\u00eddo y nos salen por el otro. Ese es el tr\u00e1gico destino de los fil\u00f3sofos, pero m\u00e1s o menos estamos acostumbrados\u2026 y resignados. Al fin y al cabo, lo nuestro no es transformar el mundo, sino estudiarlo y en la medida de lo posible explicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por aquella \u00e9poca hab\u00eda parlamentos del rector Llano hasta en los v\u00eddeos que se proyectaban en las salas de espera de la Cl\u00ednica Universitaria. Recuerdo una vez en que asist\u00ed junto a Jos\u00e9 Antonio Mill\u00e1n a una conferencia que dio sobre ideales educativos o qu\u00e9 s\u00e9 yo. La idea a la que daba vueltas es que hay universidades que informan<em>,<\/em> pero, por lo menos la suya, se empe\u00f1aba adem\u00e1s en formar. Al terminar y tras los consiguientes aplausos Jos\u00e9 Antonio, cuyo fino escepticismo es tan temible como saludable, se le acerc\u00f3 para preguntar con entonaci\u00f3n pseudoingenua: \u201cAlejandro, \u00bfde verdad piensas que en esta universidad se forma a la gente?\u201d El interpelado respondi\u00f3 sin perder el aplomo ni dejarse amilanar: \u201c\u00a1Por supuesto que s\u00ed, j\u2026.! \u00a1No seas Jaimito!\u201d\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No tengo mucha experiencia en c\u00f3mo suelen comportarse los rectores, pero desde luego en el caso de Llano hab\u00eda un 100 % de empe\u00f1o y un 0 % de engolamiento o de \u00ednfulas. De hecho, tanta carne puso en el asador que se jug\u00f3 la salud y acab\u00f3 perdi\u00e9ndola. Su dinamismo y laboriosidad se asentaban sobre unas bases f\u00edsicas delicadas. El ritmo de trabajo era a todas luces excesivo, pero lo que verdaderamente le hizo padecer fue la preocupaci\u00f3n por las personas que se alejaron de \u00e9l y de todo lo que representaba sin que pudiera hacer nada efectivo para remediarlo. Esto es mera especulaci\u00f3n por mi parte, porque siempre fue discret\u00edsimo en las conversaciones que tuvimos. Cuando iba a Pamplona sol\u00eda invitarme a comer, para charlar de proyectos m\u00e1s que de problemas y tambi\u00e9n \u2014creo yo\u2014 para poder saltarse un poco el estricto r\u00e9gimen alimenticio a que estaba sometido por sus problemas cardiacos. Odiaba las verduras de la dieta y casi siempre ped\u00eda \u201ccabrito\u201d<em>,<\/em> elecci\u00f3n que rubricaba con la siguiente apostilla: \u201cAs\u00ed habr\u00e1 uno menos\u2026\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su gesti\u00f3n fue pr\u00f3diga en resultados y tambi\u00e9n en sufrimiento \u00edntimo. Por fin lleg\u00f3 la ansiada liberaci\u00f3n. A\u00f1os despu\u00e9s me ense\u00f1\u00f3 una foto en la que aparec\u00eda dando la bienvenida en la puerta principal del edificio central al gran canciller, que se inclinaba hacia \u00e9l para decirle algo. Coment\u00f3: \u201cEn ese mismo instante me confirm\u00f3 que iba a ser relevado. Ha sido uno de los momentos m\u00e1s felices de mi vida.\u201d As\u00ed pues, dej\u00f3 sin pesar alguno el cargo, el coche oficial, el ch\u00f3fer y el guardaespaldas (eran los tiempos recios del terrorismo). El primer d\u00eda que tom\u00f3 de nuevo la Villavesa (esto es, la l\u00ednea de autobuses urbanos de Pamplona) coincidi\u00f3 con su antecesor en el cargo, quien de inmediato le recit\u00f3 los conocidos versos de Zorrilla: \u201cYo a los palacios sub\u00ed\u2026 \/ yo a las caba\u00f1as baj\u00e9\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La renuncia<\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de las cicatrices que a\u00f1os y trabajos hab\u00edan dejado en \u00e9l, produciendo unas secuelas que poco a poco ir\u00edan manifestando toda su gravedad, Alejandro no nos defraud\u00f3 y de inmediato retom\u00f3 su vida de estudioso, de escritor, de maestro universitario. Adem\u00e1s de numerosos trabajos de enjundia filos\u00f3fica, nos obsequi\u00f3 con aquellas apasionantes memorias en dos vol\u00famenes y un trepidante libro de conversaciones con sus disc\u00edpulos m\u00e1s escogidos. Son perlas que de alguna manera suponen el canto de cisne del gran fil\u00f3sofo y todav\u00eda mejor persona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los talentos que Dios nos dio debemos estar dispuestos a devolverlos con los consiguientes r\u00e9ditos, y para un intelectual como Alejandro, ninguna renuncia puede ser m\u00e1s dolorosa y meritoria que la de ver c\u00f3mo decaen sin remedio la memoria y capacidad de raciocinio. Vio venir de lejos esa p\u00e9rdida, con plena lucidez y aceptaci\u00f3n, manifestando una vez m\u00e1s el temple de su cristianismo. Paulatinamente fue retornando a la primera inocencia. Yo lo visitaba de vez en cuando, gracias a los buenos oficios de Lourdes Flamarique. Muchos colegas y amigos me preguntaban despu\u00e9s: \u201c\u00bfTe ha reconocido?\u201d Yo sol\u00eda responderles: \u201cNo he tenido el mal gusto de pregunt\u00e1rselo, pero sin lugar a dudas conserva por completo la calidez humana que siempre le ha caracterizado. Lourdes y yo llevamos el peso de la charla en la que \u00e9l se integra con toda naturalidad. Recordamos viejos tiempos y vemos con optimismo el futuro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La esperanza<\/h2>\n\n\n\n<p>Una de las grandes ventajas de ser cristiano es que uno est\u00e1 completamente seguro de que, en efecto, lo mejor est\u00e1 por llegar. Respecto al pasado, lo que verdaderamente ha merecido la pena de \u00e9l pervive como historia viva. No es que yo mismo tenga muchas esperanzas de seguir siendo le\u00eddo cuando ya no est\u00e9. Incluso creo que a poco m\u00e1s que viva sobrevivir\u00e9 a mi propia obra. M\u00e1s me pesar\u00eda la idea de que hayan podido desvanecerse irremisiblemente en el olvido tantos buenos ratos, tantos momentos felices, tantos ejemplos de dignidad y bonhom\u00eda como los que disfrutamos con Alejandro quienes en un momento u otro estuvimos cerca de \u00e9l: como cuando nos escenificaba la historia que le cont\u00f3 Elizabeth Anscombe sobre la conversi\u00f3n final de Wittgenstein, o cuando se calaba una boina hasta las cejas y \u2014utilizando una guitarra como tam-tam\u2014 entonaba un tel\u00farico canto asturiano sobre quesos que iban y volv\u00edan a su h\u00f3rreo, o cuando se enzarzaba con Rafa Alvira sobre alg\u00fan punto de filosof\u00eda pol\u00edtica, o cuando en mitad de una conferencia acad\u00e9mica se tiraba de la moto y dec\u00eda de una vez por todas lo que pensaba del asunto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe verdad no fue todo eso m\u00e1s que un sue\u00f1o? La esperanza cristiana, esa que en parte gracias a \u00e9l recobr\u00e9, me hace confiar en que ver\u00e9 a Dios. \u00bfSe disolver\u00e1 entonces en la nada todo el anecdotario vital? Conjeturo que quien tenga la dicha de estar ante \u00c9l, tambi\u00e9n tendr\u00e1 acceso de un modo u otro a su Memoria. Y, como certifican los inspirados versos de un supuesto agn\u00f3stico, Jorge Luis Borges:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abSolo una cosa no hay. Es el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios, que salva el metal, salva la escoria<\/p>\n\n\n\n<p>Y cifra en Su prof\u00e9tica memoria<\/p>\n\n\n\n<p>Las lunas que ser\u00e1n y las que han sido\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hay biograf\u00edas que, como la que celebramos, constituyen con sus luces y sombras aut\u00e9nticas obras de arte. Es muy gozosa la perspectiva de que ni siquiera el m\u00e1s nimio detalle de ellas se perder\u00e1 para siempre. Demasiado gozosa para no ser verdad.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de no ser persona extrovertida, una vida rica ya en a\u00f1os me ha deparado algunas amistades memorables, que la fragilidad de la existencia ha truncado antes de lo que quisiera y necesitaba.&nbsp; La de Alejandro ha sido de las que m\u00e1s profunda huella dejaron, tanto que una y otra vez vienen a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1177,"featured_media":42432,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-42428","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-firmas","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1177"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42428"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42428\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}