{"id":42320,"date":"2024-10-12T06:00:00","date_gmt":"2024-10-12T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=42320"},"modified":"2024-10-08T13:22:31","modified_gmt":"2024-10-08T11:22:31","slug":"acompanar-a-los-novios-ensenar-construir-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/acompanar-a-los-novios-ensenar-construir-amor\/","title":{"rendered":"Acompa\u00f1ar a los novios. Ense\u00f1ar y construir el amor"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">El pontificado de san Juan Pablo II, en sus reflexiones sobre la familia, le otorg\u00f3 una gran importancia al noviazgo cristiano, entendido como una preparaci\u00f3n para el sacramento del matrimonio y para la vida familiar: \u00abDeb\u00e9is prepararos para el maravilloso compromiso del matrimonio y la fundaci\u00f3n de la familia, la uni\u00f3n m\u00e1s importante de la comunidad cristiana. Como <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/el-papa-a-los-jovenes-no-caminen-como-turistas-sino-como-peregrinos\/\">j\u00f3venes <\/a>cristianos deb\u00e9is prepararos cuidadosamente para llegar a ser buenos esposos y buenos padres de vuestra familia\u00bb (San Juan Pablo II, Encuentro con las nuevas generaciones, Uganda, 6 de febrero de 1993).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa polaco insisti\u00f3 en acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes porque, entre otras razones, la juventud es una etapa en la que se buscan respuestas a los grandes cuestionamientos de la vida. As\u00ed lo expresaba en una oportunidad, respondiendo al significado de la juventud: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la juventud? No es solamente un per\u00edodo de la vida correspondiente a un determinado n\u00famero de a\u00f1os, sino que es, a la vez, un tiempo dado por la Providencia a cada hombre, tiempo que se le ha dado como tarea, durante el cual busca, como el joven del Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales; no s\u00f3lo el sentido de la vida, sino tambi\u00e9n un plan concreto para comenzar a construir su vida. \u00c9sta es la caracter\u00edstica esencial de la juventud\u00bb (San Juan Pablo II, \u201cCruzando el umbral de la Esperanza\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n explic\u00f3 que, ante una sociedad golpeada y disgregada por tensiones y problemas a causa del choque entre los diversos individualismos y ego\u00edsmos, es crucial que los padres ofrezcan a sus hijos una \u00abeducaci\u00f3n al amor\u00bb, \u00abuna <a href=\"https:\/\/madurezpsicologica.com\/educacion-de-la-sexualidad-y-castidad\/\">educaci\u00f3n sexual<\/a> clara y delicada\u00bb (Cfr. San Juan Pablo II, \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a>\u201d<em>, <\/em>n. 37).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta preocupaci\u00f3n por la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes ya se vislumbraba en el inicio de su trabajo pastoral, cuando era un joven sacerdote: \u00abLa vocaci\u00f3n al amor es, de modo natural, el elemento m\u00e1s \u00edntimamente unido a los j\u00f3venes. Como sacerdote, me di cuenta muy pronto de esto. Sent\u00eda una llamada interior en esta direcci\u00f3n. Hay que preparar a los j\u00f3venes para el matrimonio, hay que ense\u00f1arles el amor\u00bb (San Juan Pablo II, \u201cCruzando el umbral de la Esperanza\u00bb).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ense\u00f1ar y construir el amor<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1973, en un encuentro con capellanes universitarios, Karol Wojtyla expresaba: \u00abEl amor es, ante todo, una realidad. Es una realidad espec\u00edfica, profunda, interna a la persona. Y a la vez, es una realidad interpersonal, de una persona a otra, comunitaria. Y en cada una de estas dimensiones \u2013interior, interpersonal, comunitaria\u2013 tiene su particularidad evang\u00e9lica. Ha recibido una luz\u00bb (K. Wojtyla, \u201cLos j\u00f3venes y el amor. Preparaci\u00f3n al matrimonio\u201d<em>).&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed mismo, el t\u00e9rmino \u201camor\u201d adquiere una forma m\u00e1s madura al inicio de su pontificado. En su primera enc\u00edclica, \u201cRedemptor hominis\u201d<em> <\/em>n. 10<em>, <\/em>Juan Pablo II explic\u00f3 que \u00abEl hombre no puede vivir sin amor. \u00c9l permanece para s\u00ed mismo un ser incomprensible, su vida est\u00e1 privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en \u00e9l vivamente\u00bb. Podemos preguntarnos, \u00bfd\u00f3nde hunden sus ra\u00edces dichas palabras? Una posible respuesta a este interrogante se encuentra en \u201cFamiliaris consortio\u201d<em> <\/em>n. 11, publicada unos a\u00f1os despu\u00e9s de \u201cRedemptor hominis\u201d:<em> <\/em>\u00abDios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: llam\u00e1ndolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor. Dios es amor y vive en s\u00ed mismo un misterio de comuni\u00f3n personal de amor. Cre\u00e1ndola a su imagen y conserv\u00e1ndola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocaci\u00f3n y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comuni\u00f3n. El amor es por tanto la vocaci\u00f3n fundamental e innata de todo ser humano\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vocaci\u00f3n al amor<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, los dos textos se\u00f1alados,<em> \u201c<\/em>Redemptor hominis\u201d<em> <\/em>y \u00abFamiliaris consortio\u00bb, nos muestran la \u00abvocaci\u00f3n al amor\u00bb como algo fundamental e innato, pues revelan que el amor hunde sus ra\u00edces en el misterio de Dios. As\u00ed, en el origen de toda vocaci\u00f3n se encuentra el Amor primero, que es Dios, y que se basa en un amor de comuni\u00f3n entre las Personas divinas. De esta forma, el hombre y la mujer, creados como \u00abunidad de los dos\u00bb, est\u00e1n llamados a vivir una comuni\u00f3n de amor y, de ese modo, reflejar en el mundo la comuni\u00f3n de amor que se da en Dios, \u00abpor la que las tres Personas se aman en el \u00edntimo misterio de la \u00fanica vida divina\u00bb (Cfr. San Juan Pablo II, \u201cMulieris dignitatem\u201d, 15 de agosto de 1988, n. 7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto \u00faltimo expuesto, lo vemos tambi\u00e9n reflejado en su obra \u201cEl Taller del orfebre\u00bb. En ella, Karol Wojtyla expres\u00f3 esta verdad con una imagen: los anillos de los esposos son forjados por el orfebre, que representa a Dios. Es decir, las alianzas no s\u00f3lo simbolizan la decisi\u00f3n de permanecer juntos, sino tambi\u00e9n que ese amor ser\u00e1 estable porque se apoya en el Amor primero, un Amor que les precede y les llevar\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus expectativas. Dicho de otro modo, apoyados en ese Amor primero, hombre y mujer ser\u00e1n capaces de mantenerse unidos y fieles (Cfr. C. A. Anderson &#8211; J. Granados, \u201cLlamados al amor: teolog\u00eda del cuerpo en Juan Pablo II\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Pont\u00edfice precis\u00f3 adem\u00e1s que, seg\u00fan la Revelaci\u00f3n cristiana, los dos modos espec\u00edficos de realizar \u00abintegralmente\u00bb la vocaci\u00f3n de la persona al amor son el matrimonio y la virginidad. Ambos, en su forma caracter\u00edstica, manifiestan la verdad m\u00e1s profunda del hombre, el de su \u00abser imagen de Dios\u00bb. Por esta raz\u00f3n, exhort\u00f3 con frecuencia a tomarse en serio la experiencia del amor, basada en amar como Jes\u00fas: \u00abLa raz\u00f3n m\u00e1s profunda del amor cristiano est\u00e1 en las palabras y el ejemplo de Cristo: \u201cAmaos unos a otros como yo os he amado\u201d (Jn 15, 12). Esto se aplica a todas las categor\u00edas del amor humano, se aplica a la categor\u00eda del amor comprometido, el amor en preparaci\u00f3n para el matrimonio y la familia\u00bb (San Juan Pablo II, Encuentro con los j\u00f3venes de Lombard\u00eda, 20 de junio de 1992).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El amor que \u00abva siendo\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan Pablo II subray\u00f3 que si se ama el amor humano, nace tambi\u00e9n la viva necesidad de dedicar todas las fuerzas a la b\u00fasqueda de un \u201camor hermoso\u201d, porque el amor es hermoso, y los j\u00f3venes siempre buscan la belleza del amor, quieren que su amor sea bello (Cfr. San Juan Pablo II, \u201cCruzando el umbral de la Esperanza\u00bb; el amor hermoso es para Juan Pablo II, desde mucho antes de iniciar su pontificado, el amor casto (Cfr. K. Wojtyla, \u201cAmor y responsabilidad\u201d). Adem\u00e1s, explica que, dado que ese amor no es posible alcanzarlo por las solas fuerzas humanas, es necesario descubrir que s\u00f3lo Dios puede conceder un amor as\u00ed. Dios nos brinda este amor hermoso al entregarnos a su Hijo, por lo que seguir a Cristo es el camino para encontrar este amor hermoso (Cfr. San Juan Pablo II, Encuentro con los j\u00f3venes de Lombard\u00eda, 20 de junio de 1992).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo se trata de buscar ese amor hermoso, sino tambi\u00e9n de construirlo, pues el don del amor reclama la tarea de amar: \u00abEl amor nunca es una cosa preparada y sencillamente \u2018ofrecida\u2019 a la mujer o al hombre, sino que ha de ir elabor\u00e1ndose. En cierta medida, el amor nunca \u2018es\u2019, sino que \u2018va siendo\u2019, a cada momento, lo que de hecho le aporta cada una de las personas y de acuerdo con la profundidad de su compromiso\u00bb (K. Wojtyla, \u201cAmor y responsabilidad\u201d).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los novios y la castidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la construcci\u00f3n del amor, Juan Pablo II destac\u00f3 la castidad como algo fundamental; se trata de una \u00abvirtud que desarrolla la aut\u00e9ntica madurez de la persona y la hace capaz de respetar y promover el \u201csignificado esponsal\u201d del cuerpo\u00bb (Cfr. \u201cFamiliaris consortio\u201d<em> <\/em>n. 37). Dicho de otro modo, la castidad desarrolla la madurez personal que se ve reflejada en la virtud de la responsabilidad, reconociendo al otro y respondiendo, de modo adecuado, al bien que es en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La castidad repercute en toda la totalidad del hombre: en cuanto alma que se expresa en el cuerpo informado por un esp\u00edritu inmortal, est\u00e1 llamado al amor en esta totalidad unificada; as\u00ed, el amor abarca tambi\u00e9n el cuerpo humano y el cuerpo se hace part\u00edcipe del amor espiritual (Cfr. san Juan Pablo II, \u201cFamiliaris consortio\u201d n. 11.). Por esta raz\u00f3n, el Pont\u00edfice insisti\u00f3 en la vocaci\u00f3n a la castidad como un aspecto esencial para la preparaci\u00f3n al matrimonio. Adem\u00e1s, explic\u00f3 que la castidad \u2013que significa respetar la dignidad de los dem\u00e1s, ya que nuestro cuerpo es templo del Esp\u00edritu Santo\u2013 lleva a crecer en el amor hacia los dem\u00e1s y hacia Dios, como as\u00ed tambi\u00e9n ayuda a preparar la \u00abdedicaci\u00f3n mutua\u00bb que es la base del matrimonio cristiano (Cfr. San Juan Pablo II, Encuentro con las nuevas generaciones, Uganda, 6 de febrero de 1993).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por sus amplios estudios previos, sab\u00eda bien por qu\u00e9 la castidad lleva a crecer en el amor: \u00abElla tiene la misi\u00f3n de liberar el amor de la actitud de gozo ego\u00edsta. (&#8230;) Muchas veces se piensa que la virtud de la castidad tiene un car\u00e1cter puramente negativo, que no es m\u00e1s que una serie de negativas. Por el contrario, se trata de un \u2018s\u00ed\u2019 del que enseguida resultan los \u2018noes\u2019. (&#8230;) La esencia de la castidad consiste en no dejarse \u2018distanciar\u2019 del valor de la persona. (&#8230;) La castidad no conduce en modo alguno al desprecio del cuerpo, pero s\u00ed que implica cierta humildad. El cuerpo humano ha de ser humilde ante la grandeza de la persona, y el cuerpo humano ha de ser humilde ante la grandeza del amor\u00bb (K. Wojtyla, \u201cAmor y responsabilidad\u00bb).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, alert\u00f3 a no dejarse enga\u00f1ar por las palabras vac\u00edas de quienes ridiculizan la castidad o la capacidad de autocontrol. Pues, la fuerza de un futuro amor conyugal, depende de la fuerza del compromiso actual vivido ya en el noviazgo, de aprender el amor verdadero sostenido en \u00abuna castidad que implica el abstenerse de toda relaci\u00f3n sexual fuera del matrimonio\u00bb (Cfr. San Juan Pablo II, Encuentro con las nuevas generaciones, Uganda, 6 de febrero de 1993).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El orden del coraz\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede observar c\u00f3mo las ense\u00f1anzas sobre la castidad, expuestas por san Juan Pablo II, coinciden con lo establecido en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, por \u00e9l promulgado: \u00abLos novios est\u00e1n llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservar\u00e1n para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura espec\u00edficas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad\u00bb (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 2350.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus catequesis sobre el amor humano, en el contexto de mostrar c\u00f3mo la castidad se encuentra en el centro de la espiritualidad conyugal, afirm\u00f3: \u00abLa castidad es vivir en el orden del coraz\u00f3n. Este orden permite el desarrollo de las \u201cmanifestaciones afectivas\u201d en la proporci\u00f3n y en el significado propios de ellas\u00bb (San Juan Pablo II, Hombre y Mujer los cre\u00f3, Catequesis 131, 14 de septiembre de 1984).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, en otra oportunidad explic\u00f3: \u00abCuando Dios nos cre\u00f3, nos dio m\u00e1s de una forma de \u2018hablar\u2019 unos con otros. Adem\u00e1s de expresarnos a trav\u00e9s de las palabras, tambi\u00e9n nos expresamos a trav\u00e9s de nuestro cuerpo. Los gestos son como \u2018palabras\u2019 que revelan lo que somos. Los actos sexuales son como \u2018palabras\u2019 que revelan nuestro coraz\u00f3n. El Se\u00f1or quiere que usemos nuestra sexualidad seg\u00fan su plan. \u00c9l espera que \u2018hablemos\u2019 diciendo la verdad. Un \u2018lenguaje\u2019 sexual honesto exige un compromiso de fidelidad de por vida. Dar tu cuerpo a otra persona significa entregarle todo a esa persona. Sin embargo, si no est\u00e1 casado, admita que puede cambiar de opini\u00f3n en el futuro. Por tanto, la donaci\u00f3n total estar\u00eda ausente. Sin el v\u00ednculo del matrimonio, las relaciones sexuales son falsas, y para los cristianos el matrimonio significa matrimonio sacramental\u00bb (Cfr. San Juan Pablo II, Encuentro con las nuevas generaciones, Uganda, 6 de febrero de 1993).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto \u00faltimo expuesto por san Juan Pablo II lleva a considerar que el amor tiene sus expresiones afectivas y f\u00edsicas seg\u00fan la etapa en la que est\u00e9. En este sentido, el noviazgo es el tiempo \u00fanico e irrepetible de la promesa, no el de la vida conyugal. Por tanto, el trato mutuo en un noviazgo cristiano tiene que ser el de dos personas que se quieren pero que no se han entregado totalmente al otro en el sacramento del matrimonio. Por esta raz\u00f3n, los novios tienen que aprender a descubrir el significado y la vivencia del pudor; eso les llevar\u00e1 a ser delicados en el trato y en las manifestaciones de afecto, evitando las ocasiones que pueden poner al otro en circunstancias l\u00edmites (Cfr. K. Wojtyla, \u201cAmor y responsabilidad\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desaconsejar lo contrario puede llevar a alimentar una intimidad impropia \u2013determin\u00e1ndola reductivamente a lo sexual\u2013, y esto no une, sino que separa ( Cfr. San Juan Pablo II, Hombre y Mujer los cre\u00f3, Catequesis 41, 24 de septiembre de 1980). Adem\u00e1s, llegar\u00edan a verse mutuamente como un objeto que satisface el propio deseo personal, en lugar de verse como una persona a la que el amor inclina a darse (Cfr. San Juan Pablo II, Hombre y Mujer los cre\u00f3, Catequesis 32, 23 de julio de 1980).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, conviene resaltar que para conseguir \u00abvivir en el orden del coraz\u00f3n\u00bb, no hay que olvidar que se cuenta con la gracia de Dios para conseguirlo: \u00abPermaneced en Cristo: esto es lo esencial para cada uno de vosotros. Permaneced en \u00e9l escuchando su voz y siguiendo sus preceptos. As\u00ed conocer\u00e9is la verdad que os hace libres, encontrar\u00e9is el Amor que transforma y santifica. De hecho, todo adquiere un nuevo significado y valor cuando se lo considera a la luz de la persona y de la ense\u00f1anza del Redentor\u00bb (Cfr. Encuentro con los j\u00f3venes de Lombard\u00eda, 20 de junio de 1992).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pontificado de san Juan Pablo II, en sus reflexiones sobre la familia, le otorg\u00f3 una gran importancia al noviazgo cristiano, entendido como una preparaci\u00f3n para el sacramento del matrimonio y para la vida familiar: \u00abDeb\u00e9is prepararos para el maravilloso compromiso del matrimonio y la fundaci\u00f3n de la familia, la uni\u00f3n m\u00e1s importante de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1436,"featured_media":42323,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[548,550],"tags":[599,634],"class_list":["post-42320","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-foco","category-vocaciones","tag-familia","tag-noviazgo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1436"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42320"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42320\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42323"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}