{"id":42283,"date":"2024-10-30T06:00:00","date_gmt":"2024-10-30T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=42283"},"modified":"2024-10-30T13:19:46","modified_gmt":"2024-10-30T11:19:46","slug":"lecturas-de-todos-los-difuntos-b-omnes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-de-todos-los-difuntos-b-omnes\/","title":{"rendered":"Purificados de todo mal. Todos los difuntos (B)"},"content":{"rendered":"<p>La Iglesia cat\u00f3lica desarroll\u00f3 su comprensi\u00f3n de la realidad del purgatorio ayudada por los textos de las Escrituras que hablan de la purificaci\u00f3n de las almas despu\u00e9s de la muerte (v\u00e9ase 2 Mac 12, 39-45) y de un fuego purificador (1 Cor 3, 12-15).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro del Apocalipsis (Ap 21, 27) tambi\u00e9n nos dice que nada impuro entrar\u00e1 en el cielo, y como nadie muere totalmente limpio, totalmente libre de pecado, esto sugiere alguna forma de limpieza espiritual despu\u00e9s de la muerte para que los justos puedan entonces entrar en el cielo. Esta idea se ha visto reforzada por las ense\u00f1anzas de los Padres de la Iglesia y los escritos -y visiones- de los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Benedicto XVI, en <em>Spe Salvi<\/em> de 2007 (v\u00e9anse los nn. 45-48), con un refrescante esp\u00edritu ecum\u00e9nico, explora la posibilidad de que este fuego salvador sea la mirada ardiente y purificadora de Cristo (v\u00e9ase Ap 1,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra propia experiencia de la vida apoya a\u00fan m\u00e1s este sentido de purificaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. Todos los que buscamos sinceramente a Dios sabemos que si muri\u00e9ramos hoy, a pesar de todos nuestros deseos sinceros, seguir\u00edamos necesitando una purificaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte para estar preparados para verle. <em>\u201cBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u201d<\/em>. Sabemos que nuestros corazones a\u00fan no son suficientemente puros para ello: necesitan una purificaci\u00f3n completa y nuestra vista necesita una <em>\u201cextirpaci\u00f3n de cataratas\u201d<\/em> espiritual para que se le quite su costra de impureza, como al viejo Tobit le quitaron aquellas escamas de los ojos (cfr. Tob 3,17; 11,10-15). Tambi\u00e9n hay un castigo justo que sufrir. Dios ha perdonado nuestros pecados pero, por una cuesti\u00f3n de justicia y para que seamos conscientes plenamente del mal que hicimos (y as\u00ed con intenci\u00f3n medicinal), requerimos un castigo temporal para compensar nuestras malas acciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El purgatorio es tambi\u00e9n como el dolor de mirar al sol: Dios habita en la gloria y nuestra pobre visi\u00f3n debe empezar a acostumbrarse a esa luz antes de poder elevarse plenamente para compartirla. Por \u00faltimo, el purgatorio nos libera de nuestras ataduras, como el sufrimiento que debe sentir un adicto para dejar atr\u00e1s su adicci\u00f3n y disfrutar as\u00ed de la libertad de una vida sin ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay toda una gama de textos posibles para las lecturas de la misa de hoy, pero todos apuntan de distintas maneras a la realidad de la muerte y a la victoria de Cristo sobre ella. El d\u00eda de hoy -y el mes que sigue- es tambi\u00e9n una gran oportunidad para rezar por nuestros seres queridos difuntos, y por todas las almas del Purgatorio, viviendo as\u00ed de forma pr\u00e1ctica la doctrina de la Comuni\u00f3n de los Santos y ejerciendo una exquisita caridad hacia quienes no pueden ayudarse a s\u00ed mismos, del mismo modo que estaremos profundamente agradecidos a quienes recen por nosotros cuando llegue nuestra hora en el Purgatorio.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia cat\u00f3lica desarroll\u00f3 su comprensi\u00f3n de la realidad del purgatorio ayudada por los textos de las Escrituras que hablan de la purificaci\u00f3n de las almas despu\u00e9s de la muerte (v\u00e9ase 2 Mac 12, 39-45) y de un fuego purificador (1 Cor 3, 12-15).&nbsp; El libro del Apocalipsis (Ap 21, 27) tambi\u00e9n nos dice que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1441,"featured_media":13325,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[554,647],"tags":[616,638],"class_list":["post-42283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio","category-lecturas-del-domingo","tag-evangelio","tag-lecturas-del-domingo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1441"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42283"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42283\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}