{"id":41386,"date":"2024-09-02T06:00:00","date_gmt":"2024-09-02T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=41386"},"modified":"2024-08-30T13:18:50","modified_gmt":"2024-08-30T11:18:50","slug":"literatura-formacion-y-evangelizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/literatura-formacion-y-evangelizacion\/","title":{"rendered":"Literatura, formaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s pastoral puede tener la literatura (las novelas, los poemas) en la formaci\u00f3n personal y en la evangelizaci\u00f3n, precisamente en nuestra cultura de la imagen y de las pantallas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco ha escrito una <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2024\/documents\/20240717-lettera-ruolo-letteratura-formazione.html\"><em>Carta sobre el papel de la literatura en la formaci\u00f3n<\/em> <\/a>(17-VII-2024): en la maduraci\u00f3n de toda persona, en la formaci\u00f3n de los cristianos y tambi\u00e9n concretamente en la formaci\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Literatura y madurez personal<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En su cartael Papa se suma a tantas figuras de todos los tiempos que han llamado la atenci\u00f3n sobre este medio de enriquecer la formaci\u00f3n, que tenemos a nuestra disposici\u00f3n, y que, por diversos factores, hoy corre el riesgo de dejarse de lado, con el empobrecimiento consiguiente, ante cierta obsesi\u00f3n por las pantallas<em>.<\/em> En comparaci\u00f3n con los medios audiovisuales y sus caracter\u00edsticas, quien lee un libro, se\u00f1ala Francisco, es mucho m\u00e1s activo<em>. <\/em>El lector va interviniendo en la obra que lee y en cierto sentido la reescribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn cierta forma \u00e9l reescribe la obra, la ampl\u00eda con su imaginaci\u00f3n, crea su mundo, utiliza sus habilidades, su memoria, sus sue\u00f1os, su propia historia llena de dramatismo y simbolismo, y de este modo lo que resulta es una obra muy distinta de la que el autor pretend\u00eda escribir<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que el texto literario, como sucede en general con cualquier texto, sea escrito o audiovisual, tenga como una vida propia que engendra otros \u201ctextos vivos\u201d originales, en aquellos que lo leen: \u201c<em>Una obra literaria es, pues, un texto vivo y siempre fecundo, capaz de volver a hablar de muchas maneras y de producir una s\u00edntesis original en cada lector que encuentra<\/em>\u201d. Y esto enriquece al lector no solo en un sentido pasivo, sino en cuanto que abre su persona al mundo y entra en di\u00e1logo con \u00e9l, agrandando su mundo personal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Al leer<\/em>, escribe el Papa, <em>el lector se enriquece con lo que recibe del autor, pero esto le permite al mismo tiempo hacer brotar la riqueza de su propia persona, de modo que cada nueva obra que lee renueva y ampl\u00eda su universo personal<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco propone, a este prop\u00f3sito, <em>\u201cun cambio radical\u201d<\/em>, concretamente <em>\u201cacerca de la atenci\u00f3n que debe darse a la literatura en el contexto de la formaci\u00f3n de los candidatos al sacerdocio\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, cabe preguntar, ahora este inter\u00e9s del Papa? Una primera respuesta, antropol\u00f3gica, es que \u201c<em>la literatura tiene que ver, de un modo u otro, con lo que cada uno de nosotros busca en la vida, ya que entra en \u00edntima relaci\u00f3n con nuestra existencia concreta, con sus tensiones esenciales, sus deseos y significados<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Evoca Francisco sus experiencias a mediados de los a\u00f1os sesenta, como joven profesor de literatura que animaba a sus estudiantes a encontrar aquellas lecturas en las que resonasen sus propios dramas y experiencias. Hay en esta carta muchos consejos y detalles interesantes, por ejemplo a la hora de escoger lo que leemos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Debemos seleccionar nuestras lecturas con disponibilidad, sorpresa, flexibilidad, dej\u00e1ndonos aconsejar, pero tambi\u00e9n con sinceridad, tratando de encontrar lo que necesitamos en cada momento de nuestra vida<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la utilidad, del discernimiento espiritual y moral personal y de la contemplaci\u00f3n, vale la pena leer detenidamente los nn. 16-20, 26-40 de la carta. En esos pasajes, el Papa utiliza diversas met\u00e1foras, el telescopio, el gimnasio, el acto de la digesti\u00f3n, para mostrar c\u00f3mo la literatura es un excelente instrumento para la comprensi\u00f3n personal del mundo, para comprender y experimentar el sentido que los dem\u00e1s dan a sus vidas, para ver la realidad con <em>sus<\/em> ojos y no solo con los propios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, la literatura es una escuela de la mirada y del \u201c\u00e9xtasis\u201d (salida de uno mismo), de la solidaridad, de la tolerancia y de la comprensi\u00f3n. Esto es as\u00ed, piensa el sucesor de Pedro, porque \u201c<em>siendo cristianos, nada que sea humano nos es indiferente<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Escuela de paciencia, de humildad y de comprensi\u00f3n, \u201c<em>la mirada de literatura forma al lector en la descentralizaci\u00f3n, en el sentido del l\u00edmite, en la renuncia al dominio, cognitivo y cr\u00edtico, en la experiencia, ense\u00f1\u00e1ndole una pobreza que es fuente de esxtraordinaria riqueza<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El lector acoge el deber del juicio, no como un instrumento de dominio, \u201c<em>sino como un impulso hacia la escucha incesante y como disponibilidad para ponerse en juego en esa extraordinaria riqueza de la historia debida a la presencia del Esp\u00edritu, que se da tambi\u00e9n como gracia; es decir, como acontecimiento imprevisible e incomprensible que no depende de la acci\u00f3n humana, sino que redefine a ser humano como esperanza de salvaci\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Para el discernimiento evang\u00e9lico de las culturas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tras la introducci\u00f3n, Francisco se\u00f1ala el inter\u00e9s que tiene la lectura para los creyentes, como camino para conocer las culturas (la propia y las otras) y as\u00ed, poder hablar al coraz\u00f3n de los hombres (bastar\u00eda, a este respecto recordar los vol\u00famenes de Charles Moeller<em>, Literatura del siglo XX y cristianismo<\/em>). Pues ninguna cultura aislada en s\u00ed misma puede agotar el mensaje del Evangelio (cfr. exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em> 117).<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto el Papa dirige una mirada a un aspecto de la situaci\u00f3n actual: \u201c<em>Muchas de las profec\u00edas catastrofistas que hoy intentan sembrar la desesperanza, tienen su origen precisamente en este aspecto<\/em>\u201d. Por ello, \u201c<em>el contacto con diferentes estilos literarios y gramaticales siempre nos permitir\u00e1 profundizar en la polifon\u00eda de la Revelaci\u00f3n<\/em>\u201d, sin reducirla o empobrecerla a la medida de las propias necesidades hist\u00f3ricas o de las propias estructuras mentales.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los Padres de la Iglesia, como san Basilio de Cesarea (cfr. <em>Discurso a los j\u00f3venes<\/em>), ensalzaban la belleza de la literatura cl\u00e1sica incluso pagana, y aconsejaban conocerla, tanto en relaci\u00f3n con los argumentos (filosof\u00eda y teolog\u00eda), como en relaci\u00f3n con los comportamientos (asc\u00e9tica y moral). \u201c<em>Precisamente\u201d<\/em>, observa el obispo de Roma, \u201c<em>de ese encuentro del acontecimiento cristiano con la cultura de la \u00e9poca surgi\u00f3 una original reelaboraci\u00f3n del anuncio evang\u00e9lico<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, y como testimonia el caso de san Pablo y su presencia en el Are\u00f3pago de Atenas (cfr. Hch 17, 16-34), la literatura es un buen instrumento para el \u201c<em>discernimiento evang\u00e9lico de la cultura<\/em>\u201d. Es decir, para \u201c<em>reconocer la presencia del Esp\u00edritu en la multiforme realidad humana<\/em>\u201d, y para \u201c<em>captar la semilla ya plantada de la presencia del Esp\u00edritu en los acontecimientos, sensibilidades, deseos y tensiones profundas de los corazones y de los contextos sociales, culturales y espirituales<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo la literatura se muestra como <em>\u201cuna \u2018v\u00eda de acceso\u2019 que ayuda al pastor a entrar en un di\u00e1logo profundo con la cultura de su tiempo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa retoma otra observaci\u00f3n acerca del contexto religioso actual: \u201c<em>La vuelta a lo sagrado y las b\u00fasquedas espirituales que caracterizan a nuestra \u00e9poca son fen\u00f3menos ambiguos. M\u00e1s que el ate\u00edsmo, hoy se nos plantea el desaf\u00edo de responder adecuadamente a la sed de Dios de mucha gente, para que no busquen apagarla en propuestas alienantes o en un Jesucristo sin carne<\/em>\u201d (cfr. <em>Evangelii gaudium,<\/em> 89).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tocar el coraz\u00f3n del ser humano contempor\u00e1neo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es esto una consecuencia de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios: \u201c<em>Esa carne hecha de pasiones, emociones, sentimientos, relatos concretos, manos que tocan y sanan, miradas que liberan y animan; de hospitalidad perd\u00f3n, indignaci\u00f3n, valor, arrojo. En una palabra, de amor<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que, a trav\u00e9s de la literatura, los sacerdotes y en general todos los evangelizadores pueden hacerse m\u00e1s sensibles a la plena humanidad de Jes\u00fas, de modo que puedan anunciarlo mejor. Pues cuando el Concilio Vaticano II dice que <em>\u201cen realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u201d<\/em> (<em>Gaudium et Spes<\/em>, 22), se\u00f1ala Francisco, \u201c<em>no se trata de una realidad abstracta, sino el misterio de ese ser humano concreto, con todas las heridas, deseos, recuerdos y esperanzas de su vida<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De eso se trata: \u201c<em>Esta es la cuesti\u00f3n: la tarea de los creyentes, y en particular de los sacerdotes, es precisamente \u2018tocar\u2019 el coraz\u00f3n del ser humano contempor\u00e1neo para que se conmueva y se abra ante el anuncio del Se\u00f1or Jes\u00fas y, en este esfuerzo, la contribuci\u00f3n que la literatura y la poes\u00eda pueden ofrecer es de un valor inigualable<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo un par\u00e9ntesis a este prop\u00f3sito, cabr\u00eda que alguien pensara, al ir leyendo esta carta del Papa, que lo que falta en nuestros contempor\u00e1neos es sobre todo fe y \u201cdoctrina\u201d; es decir, conocimiento de la verdad cristiana sobre Dios, Jesucristo, los sacramentos, la moral. Ciertamente, habr\u00e1 que discernir las necesidades de cada cultura. Pero en general ese juicio es al menos insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dice T. S. Elliot y recoge el Papa, la crisis religiosa moderna lleva consigo una \u201cincapacidad emotiva\u201d generalizada. Se\u00f1ala Francisco: \u201c<em>A la luz de esta lectura de la realidad, hoy el problema de la fe no es en primera instancia el de creer m\u00e1s o creer menos en las proposiciones doctrinales. Est\u00e1 m\u00e1s bien relacionado con la incapacidad de muchos para emocionarse ante Dios, ante su creaci\u00f3n, ante los otros seres humanos. De plantea aqu\u00ed, por tanto, la tarea de sanar y enriquecer nuestra sensibilidad<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la parte final de su carta, insiste Francisco en se\u00f1alar por qu\u00e9 es importante considerar y promover la lectura de las grandes obras literarias como un elemento importante de la <em>paideia<\/em> sacerdotal, lo que podr\u00eda equivaler, para los evangelizadores en general, a la educaci\u00f3n de la fe. Y, atenci\u00f3n, como ya hemos visto, dir\u00e1 que no se trata solo de tocar el coraz\u00f3n de los dem\u00e1s, sino de cambiar el propio coraz\u00f3n, el coraz\u00f3n del pastor del evangelizador, a imagen del coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una autoeducaci\u00f3n del evangelizador<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Esa autoeducaci\u00f3n del evangelizador puede desmenuzarse en cuatro direcciones que se\u00f1ala, para concluir, la carta. Y vale la pena recogerlas por extenso.<\/p>\n\n\n\n<p>1) \u201c<em>Conf\u00edo\u201d, <\/em>escribe Francisco, \u201c<em>en haber puesto de manifiesto, en estas breves reflexiones, el papel que la literatura puede desarrollar educando el coraz\u00f3n y la mente del pastor o del futuro pastor en la direcci\u00f3n de un ejercicio libre y humilde de la propia racionalidad, de un reconocimiento fecundo del pluralismo de los lenguajes humanos, de una extensi\u00f3n de la propia sensibilidad humana y, en conclusi\u00f3n, de una gran apertura espiritual para escuchar la Voz a trav\u00e9s de tantas voces<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>2) \u201c<em>En este sentido\u201d<\/em> \u2013sigue apuntando\u2013 \u201c<em>la literatura ayuda al lector a destruir los \u00eddolos de los lenguajes autorreferenciales, falsamente autosuficientes, est\u00e1ticamente convencionales, que a veces corren el riesgo de contaminar tambi\u00e9n el discurso eclesial, aprisionando la libertad de la Palabra<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>3) \u201c<em>El poder espiritual de la literatura evoca<\/em> [\u2026] <em>la tarea primordial y confiada al hombre por Dios, la labor de \u2018dar nombre\u2019 a los seres y a las cosas<\/em> (cfr. Gn 2, 19-20). <em>La misi\u00f3n de custodiar la creaci\u00f3n, asignada por Dios a Ad\u00e1n, pasa en primer lugar por el reconocimiento de la realidad propia y del sentido que tiene la existencia de los otros seres<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>4) \u201c<em>De esa manera, la afinidad entre el sacerdote \u2013y por extensi\u00f3n, de todo el que participa de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, es decir de todo cristiano, llamado a ser disc\u00edpulo misionero\u2013 y el poeta se manifiesta en esta misteriosa e indisoluble uni\u00f3n sacramental entre la Palabra divina y la palabra humana, dando vida a un ministerio que se convierte en servicio pleno de escucha y de compasi\u00f3n, a un carisma que se hace responsabilidad, a una visi\u00f3n de la verdad y del bien que se abren como belleza<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la literatura puede ser <em>hoy<\/em> una v\u00eda maestra para la autoeducaci\u00f3n de la propia personalidad, una purificaci\u00f3n del lenguaje evangelizador, una ayuda para reconocer y cuidar la realidad; y, as\u00ed, tambi\u00e9n un cauce para encarnar mejor la misi\u00f3n evangelizadora. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s pastoral puede tener la literatura (las novelas, los poemas) en la formaci\u00f3n personal y en la evangelizaci\u00f3n, precisamente en nuestra cultura de la imagen y de las pantallas?&nbsp; El Papa Francisco ha escrito una Carta sobre el papel de la literatura en la formaci\u00f3n (17-VII-2024): en la maduraci\u00f3n de toda persona, en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":41390,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[59,537],"tags":[14,396,4],"class_list":["post-41386","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensenanzas-del-papa","category-recursos","tag-literatura","tag-papa-francisco","tag-roma","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41386"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41386\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}