{"id":4104,"date":"2019-02-07T12:56:44","date_gmt":"2019-02-07T11:56:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4104"},"modified":"2025-06-06T13:00:31","modified_gmt":"2025-06-06T11:00:31","slug":"el-uso-responsable-y-social-de-los-bienes-de-la-iglesia-omnes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-uso-responsable-y-social-de-los-bienes-de-la-iglesia-omnes\/","title":{"rendered":"El uso responsable y social de los bienes de la Iglesia. Una llamada a la transparencia"},"content":{"rendered":"<p>Con esta breve exposici\u00f3n intento acercarme, para ser fiel al t\u00edtulo asignado, a aquellas necesidades de la Iglesia, con sus problemas, soluciones y retos que puedan ayudar a conocer las acciones de la misma Iglesia en sus diversas instituciones (obispados, \u00f3rdenes religiosas, parroquias, C\u00e1ritas, grupos de voluntarios) cuya organizaci\u00f3n, gesti\u00f3n y objetivos se acercan o pueden aproximarse a lo que hoy llamamos Responsabilidad Social de la Empresa. Nos fijaremos de forma particular en las estrategias para dar respuesta a los retos de futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil hacer un estudio pormenorizado de las instituciones de la Iglesia con conclusiones generales en materia econ\u00f3mica o propia del campo de la administraci\u00f3n de los bienes. Cada Di\u00f3cesis e Instituto Religioso tiene sus propios m\u00e9todos y modos de administrar atendiendo al lugar, pa\u00eds y contexto sociocultural al que pertenezca. Por ello, nos referiremos de forma concreta al \u00e1mbito espa\u00f1ol, aportando datos que tienen en parte su origen en la reflexi\u00f3n realizada a partir de la experiencia adquirida por el contacto di- recto con la Administraci\u00f3n de una Di\u00f3cesis concreta y al \u00e1mbito de teolog\u00eda moral social, donde me situ\u00f3 como especialista.<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, estoy convencido que son mu- chas las acciones de la Iglesia que se organizan en este sentido, aunque no se hayan acogido a las ofertas organizativas que las instituciones oficiales actuales ofrecen para que estas acciones eclesi\u00e1sticas puedan considerarse propias de la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa. <\/p>\n\n\n\n<p>En muchos casos, como ocurre con la legislaci\u00f3n europea dirigida desde su sede en Bruselas, existen innumerables trabas para reconocer instituciones de Responsabilidad Social Corporativa que lleven un adjetivo calificativo \u201ceclesial\u201d o \u201c<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/libro-religioso-liber-2023\/\">religioso<\/a>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El laicismo europeo es una barrera casi infranqueable a las peticiones de organizaciones de la Iglesia cat\u00f3lica. Asimismo, aunque los t\u00e9rminos \u201cempresarial\u201d o \u201ccorporativo\u201d parece que no encajan bien en la funci\u00f3n socio-religiosa de la Iglesia, sin embargo tanto en la pr\u00e1ctica como en la historia funcionan como acciones sociales organizadas empresarialmente y responden a motivaciones nacidas de una responsabilidad social grupal o comunitaria. <\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en la historia de la Iglesia han existido siempre continuas acciones, que demuestran esa dimensi\u00f3n social caracterizada por la responsabilidad grupal comunitaria: en muchos casos creadas por ella misma, y en otros puede considerarse pionera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Estrategias a utilizar de cara al futuro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pero la Iglesia, como otras instituciones, tiene dificultades para poner en pr\u00e1ctica acciones solidarias en un contexto econ\u00f3mico caracterizado por la corrupci\u00f3n y la competencia. Por eso, a continuaci\u00f3n nos acercamos brevemente a contemplar algunos problemas con los que se encuentra y algunas propuestas de futuro que respondan a los retos que en la Iglesia vayan surgiendo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. Problemas: errores y debilidades <\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Partimos en nuestra reflexi\u00f3n de algunos datos sociol\u00f3gicos. Uno de los grandes problemas con los que la Iglesia se encuentra es la imagen que de ella se ha creado en Espa\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p>La imagen de la Iglesia puede explicar en parte las actitudes de los espa\u00f1oles hacia la presunta riqueza de la misma y el buen vivir del clero. <\/p>\n\n\n\n<p>El estudio m\u00e1s completo que se ha realizado en Espa\u00f1a sobre las relaciones de la Iglesia espa\u00f1ola con la sociedad lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la mayor parte de los espa\u00f1oles, un 63 %, opinan que la Iglesia es rica (muy o bastante rica), mientras que algo m\u00e1s de la cuarta parte opinan lo contrario. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta percepci\u00f3n generalizada puede ser err\u00f3nea y carecer de todo fundamento, puede ser heredera de estereotipos ya hoy vac\u00edos y producto de una memoria hist\u00f3rica falseada, pero su influencia en las actitudes y comportamientos de los espa\u00f1oles dif\u00edcilmente puede discutirse. El aforismo socio-l\u00f3gico se cumple una vez m\u00e1s: \u201cCuando la gente define las instituciones como reales, se hacen reales en sus consecuencias\u201d (cfr. Gonz\u00e1lez-Blasco y Gonz\u00e1lez-Anleo, informe presentado para el estudio social en orden a organizar la aportaci\u00f3n de los fieles cat\u00f3licos espa\u00f1oles al sostenimiento econ\u00f3mico de la Iglesia, folios fotocopiados pp. 139-144, 1992). <\/p>\n\n\n\n<p>Aunque es de dif\u00edcil identificaci\u00f3n, sin embargo, cabe decir que los cr\u00edticos son m\u00e1s frecuentes entre los \u201cde dentro\u201d, los propios fieles cat\u00f3licos, entre los que casi la mitad, el 47 %, se declaran molestos. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto es debido a la falta de formaci\u00f3n y de informaci\u00f3n o de ambas, o quiz\u00e1s a que el mensaje eclesial de una Iglesia pobre y de los pobres les ha calado m\u00e1s, como es l\u00f3gico, que a los poco o<br>nada religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea transparente o no la econom\u00eda de la Iglesia, hay que denunciar aqu\u00ed la versatilidad de los espa\u00f1oles en relaci\u00f3n con la financiaci\u00f3n econ\u00f3mica de aquella. <\/p>\n\n\n\n<p>En 1990, s\u00f3lo un 25 % afirmaba que la aconfesionalidad era incompatible con la ayuda econ\u00f3mica del Estado a la Iglesia cat\u00f3lica. Opinaban as\u00ed incluso el 19 % de los creyentes. <\/p>\n\n\n\n<p>En 1996, algo m\u00e1s de la mitad de los espa\u00f1oles pensaban que la Iglesia deb\u00eda renunciar a las ayudas del Estado, proporci\u00f3n que se inflaba considerablemente si las respuestas proven\u00edan de Izquierda Unida o eran arreligiosos. <\/p>\n\n\n\n<p>En este mismo a\u00f1o de 1996, el estudio de SIGMA 2 para la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola relataba que m\u00e1s de la mitad de los declaran- tes opinaba que la Iglesia dispon\u00eda de recursos suficientes para desarrollar su labor, y el 17% que tales recursos eran excesivos. No era, pues, de extra\u00f1ar que el 57 % sostuviera que la Iglesia deb\u00eda financiarse con las aportaciones de los cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea lo que fuere, lo cierto es que la Iglesia cat\u00f3lica en Espa\u00f1a ahorra al Estado y a la Sociedad solamente con los gastos en el cuida- do del patrimonio art\u00edsticos m\u00e1s de lo que la Sociedad ayuda a la Iglesia para su mantenimiento. Y esto sin incluir el ahorro inmenso que la Iglesia hace a la sociedad en el campo sanitario, educativo, del voluntariado, etc.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. Propuestas y soluciones de futuro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Introducimos ahora alguna propuesta y so- luci\u00f3n de futuro que han de partir de algunos principios b\u00e1sicos y m\u00e9todos hacia el buen uso de los bienes de la Iglesia, de las subvenciones y de la gesti\u00f3n de las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2.1. Principios b\u00e1sicos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba. Para abrirse a la Responsabilidad Social Corporativa, se han de crear unas formas generalizadas de cuota personal, familiar e institucional. Los individuos y las instituciones, eclesiales o sociales, han de ser conscientes de su aportaci\u00f3n a la Iglesia y a la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba. Todas las instituciones diocesanas han de ser conscientes de ello, ya que todas tienen una relaci\u00f3n directa o indirecta con la cuesti\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba. Es importante que los consejos econ\u00f3micos de las parroquias est\u00e9n formados por seglares, pero no cualquier seglar, sino aquellos que entiendan en cuestiones econ\u00f3micas con diversos niveles de participaci\u00f3n: administraci\u00f3n, inversi\u00f3n, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00ba. Hoy es fundamental, tanto como valor moral como estrat\u00e9gico, la informaci\u00f3n de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de todo tipo de instituci\u00f3n eclesial (parroquia, cofrad\u00eda, etc.). Se ha de intentar que los modelos de informaci\u00f3n sean similares a los que se usan en el campo civil para que la informaci\u00f3n sea transparente y clara.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00ba. La gesti\u00f3n y el sostenimiento econ\u00f3mico de las Di\u00f3cesis ha de correr a cargo de las personas jur\u00eddicas de la misma: hermandades, asociaciones, cofrad\u00edas, santuarios. Para ello, es necesario crear \u201cun ordenamiento econ\u00f3mico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>6\u00ba. En orden a su mayor claridad, eficacia e incorruptibilidad es conveniente que se utilicen certificados de las aportaciones a efecto de desgravaci\u00f3n y similares en el orden civil.<\/p>\n\n\n\n<p>7\u00ba. No ha de olvidarse que la comunicaci\u00f3n de bienes es algo esencial en la Iglesia, no s\u00f3lo de las Iglesias locales entre s\u00ed, sino especialmente con las Iglesias m\u00e1s pobres<br>del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2.2. Algunas propuestas concretas <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Brevemente hacemos alusi\u00f3n a algunas pro- puestas concretas que podr\u00e1n variar atendiendo al pa\u00eds, la cultura y el contexto social en que la comunidad cristiana se desenvuelva. En todo caso, deber\u00edan considerarse en su sentido hist\u00f3rico y din\u00e1mico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>1\u00aa. La cuota personal y familiar.<\/em> El deber de la financiaci\u00f3n de la Iglesia depende en gran medida de sus componentes cat\u00f3licos. Esta cuota puede establecerse por los me- dios ordinarios: entidad bancaria, recogida personal, etc. Este tipo de aportaci\u00f3n puede completarse con una colecta mensual. Asimismo, deber\u00e1 existir un soporte especial para aquellos que no han podido asistir al momento de la colecta o aquellos que no sean creyentes y deseen colaborar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2\u00aa. Supresi\u00f3n de algunas formas de financiaci\u00f3n. <\/em>La raz\u00f3n de esta supresi\u00f3n, seg\u00fan cultura y regiones, radica en la poca relaci\u00f3n de las mismas con el estilo propio de la Responsabilidad Social. Se trata de formas que marcan una responsabilidad personal m\u00e1s que comunitaria, hist\u00f3ricamente aceptables por el desprendimiento personal que con- lleva: colectas en las misas de los d\u00edas laborales; colectas con motivo de la celebraci\u00f3n de sacramentos; colectas en la celebraci\u00f3n de exequias; cepillos; lampadarios a precio superior al del coste.<\/p>\n\n\n\n<p><em>3\u00aa. Nuevas formas de financiaci\u00f3n.<\/em> Estas nuevas formas reflejan una responsabilidad social y comunitaria m\u00e1s genuina: donativos y ofrendas en las eucarist\u00edas de forma an\u00f3nima; suscripciones peri\u00f3dicas; implantaci\u00f3n de cuota familiar, facilitando el medio bancario; utilizaci\u00f3n de terminales de los bancos; tarje- ta de afinidad para participar en el porcentaje que las entidades bancarias entregan para uso de la misma; mecenazgo de empresas y fundaciones; estimular las donaciones a la Iglesia de legados y herencias de sacerdotes y seglares; homologar los sistemas de colaboraci\u00f3n de los movimientos, asociaciones, cofrad\u00edas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><em>4\u00aa. Caminos de reflexi\u00f3n. <\/em>En todo caso, es preciso hacer una reflexi\u00f3n sobre varios aspectos: sobre la necesidad que la Iglesia tiene de medios econ\u00f3micos para cumplir sus fines. Hacer an\u00e1lisis de las necesidades a las que la Iglesia puede hacer frente hoy. Buscar ventajas e inconvenientes de las nuevas formas de colaboraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la Iglesia necesita buenos asesores en el campo de la inversi\u00f3n. Aun- que hay dificultad existente para encontrar el lugar id\u00f3neo para invertir. Es dif\u00edcil encontrar unos fondos de inversi\u00f3n que sean totalmente limpios. Por ello, en muchas ocasiones ser\u00e1 preciso seguir el eslogan que \u201clo mejor es enemigo de lo bueno\u201d. La Iglesia ha de promover inversiones mixtas: unirse a otras instituciones para invertir sus bienes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2.3. Las subvenciones econ\u00f3micas a la Iglesia cat\u00f3lica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo se encuentra dificultad, en el caso espa\u00f1ol, en lo que se refiere a las subvenciones que recibe del Estado. Se ha de reconocer que la Iglesia cat\u00f3lica no es solamente la que recibe una financiaci\u00f3n directa por parte del Estado. Pero esto no quiere decir que las financiaciones indirectas que reciben otras confesiones sean proporcionalmente inferiores o est\u00e9n peor reguladas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la Iglesia cat\u00f3lica, el mecanismo ideado para ello tiene formales similitudes con un sistema de \u201cimpuesto religioso\u201d que en realidad no es tal, ya que siempre est\u00e1 asegurada la financiaci\u00f3n directa independientemente del resultado de dicho impuesto, ya que se establece que el Estado podr\u00e1 asignar a la Iglesia cat\u00f3lica un porcentaje del rendimiento de la imposici\u00f3n sobre la renta o el patrimonio neto u otra de car\u00e1cter personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello ser\u00e1 preciso que cada contribuyente manifieste expresamente, en la declaraci\u00f3n respectiva, su voluntad acerca del des- tino de la parte afectada. En ausencia de esta declaraci\u00f3n, la cantidad correspondiente se destinar\u00e1 a otros fines (art 2.2).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta \u00faltima parte queda reformada en la \u00faltima gesti\u00f3n, distinguiendo y separando los dos destinos. Es claro que no es una cantidad a\u00f1adida a la que se debe pagar por el impuesto sobre las rentas de las personas f\u00edsicas, sino que se detrae de dicho impuesto, con lo cual es evidente que no estamos ante un impuesto aut\u00f3nomo. <\/p>\n\n\n\n<p>El mecanismo es artificioso en extremo, sin que tenga ninguna trascendencia pr\u00e1ctica, ya que finalmente la Iglesia recibe el mismo dinero, actualizado, que recib\u00eda con anterioridad a la implantaci\u00f3n de este sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta no es la \u00fanica ayuda que la Iglesia recibe del Estado. A esta hay que a\u00f1adir entre otros el pago de los sueldos de los profesores de religi\u00f3n cat\u00f3lica, los capellanes de las fuerzas armadas, en prisiones y en hospitales de lo que nada reciben oficial- mente otras confesiones. <\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, es- tas ayudas son consideradas en proporci\u00f3n a los servicios que dicho personal presta a la sociedad. Por ello, no deber\u00edan considerarse ayudas propiamente tales, sino pagos por prestaciones realizadas. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuesti\u00f3n distinta es la consideraci\u00f3n de las valoraciones econ\u00f3micas que la Iglesia aporta a la sociedad por estos servicios, expresi\u00f3n de la Responsabilidad Social que la misma Iglesia practica desde hace siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, en el ordenamiento jur\u00eddico y en la praxis social encontramos exenciones fiscales de diversos tributos que se pueden encontrar tanto en la legislaci\u00f3n fiscal como en los acuerdos con las otras confesiones religiosas. Esta costumbre supone un reconocimiento por parte de la Sociedad de la acci\u00f3n social y solidaria de la instituci\u00f3n eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, es digno de se\u00f1alar una referencia a las donaciones. Tanto en el supuesto de que la donaci\u00f3n se realice a la Iglesia cat\u00f3lica o a favor de las confederaciones que han suscrito acuerdos, un porcentaje (10 %, 15 %) de lo donado podr\u00e1 ser deducido de la propia declaraci\u00f3n del impuesto sobre la renta de las personas f\u00edsicas. <\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener en cuenta que si se trata de instituciones eclesi\u00e1sticas sin \u00e1nimo de lucro no entran dentro del derecho eclesi\u00e1stico sino que se acogen al derecho general aplicado a otras instituciones civiles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. Retos y conclusiones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para terminar esta aportaci\u00f3n, \u00fanicamente me voy a referir a un reto en forma de conclusi\u00f3n, y es aquel que se deduce de la responsabilidad social que nace de la legislaci\u00f3n can\u00f3nica: legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica sobre la responsabilidad de los fieles en el sostenimiento econ\u00f3mico de la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p>Con esta legislaci\u00f3n, las posibilidades que la Iglesia tiene de activar y potenciar la responsabilidad social empresarial entre sus instituciones y fieles son enorme. <\/p>\n\n\n\n<p>La historia es testigo de las grandes obras solidarias y responsables que se han hecho y se est\u00e1n haciendo. De todos modos falta poner en funcionamiento la capacidad de imaginaci\u00f3n y de generosidad de muchos de sus agentes pastorales y sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<p>El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico se\u00f1ala ante todo el derecho que asiste a la Iglesia de exigir a sus fieles los bienes materiales necesarios para la consecuci\u00f3n de sus fines propios: \u201cLa Iglesia tiene el derecho nativo de exigir de los fieles los bienes que necesita para sus propios fines\u201d (c. 1260). Este ser\u00e1 el marco jur\u00eddico desde donde la Iglesia institucional puede fomentar la Responsabilidad Social Empresarial.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos fines propios de la Iglesia vienen a coincidir con la misi\u00f3n que le ha sido encomendada por Jesucristo, su Fundador y se despliegan en cuatro \u00e1mbitos (cfr. c. 1254,2):<\/p>\n\n\n\n<p>a) dar culto a Dios, principalmente mediante la oraci\u00f3n p\u00fablica de la Iglesia y los sacramentos: son necesarios lugares para el ejercicio del culto y diversos medios materiales bienes muebles para su ejercicio<\/p>\n\n\n\n<p>b) sustento de aquellas personas que se dedican por entero a un ministerio en la Iglesia, principal- mente los cl\u00e9rigos;<\/p>\n\n\n\n<p>c) obras de apostolado, tendentes a la predicaci\u00f3n del Evangelio y a la formaci\u00f3n en la fe; <\/p>\n\n\n\n<p>d) obras de caridad, especialmente con los m\u00e1s necesitados, testimoniando as\u00ed el modo de vida propio de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>A este derecho, l\u00f3gicamente, corresponde la obligaci\u00f3n de todo fiel cristiano de colaborar econ\u00f3micamente al sostenimiento de la Iglesia. As\u00ed, el c. 222, \u00a7 1, ubicado en los derechos fundamentales de los fieles, dice:<em> \u201cLos fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades. De modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras apost\u00f3licas y de caridad y el conveniente sustento de los ministros\u201d<\/em>. Este canon es una expresi\u00f3n del quinto mandamiento de la Santa madre Iglesia: \u201cAyudar a la Iglesia en sus necesidades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el obispo diocesano debe urgir a los fieles este deber (cfr. c. 1261, \u00a7 2). En cuanto a la forma concreta de contribuci\u00f3n, aparte de se\u00f1alarse un principio de libertad (c. 1261, \u00a7 1) para que puedan hacer las aportaciones que crean oportunas, se determina que la Conferencia Episcopal puede dictar normas al respecto: <em>\u201cPresten ayuda a la Iglesia los fieles mediante las subvenciones que se les pidan y seg\u00fan las normas establecidas por la Conferencia Episcopal\u201d<\/em> (c. 1262).<\/p>\n\n\n\n<p>La Conferencia Episcopal no ha dado ninguna norma al respecto. A tenor del canon citado, puede hacerlo sin pedir mandato especial a la Santa Sede, pero el Decreto deber\u00e1 ser revisado por ella (cfr. c. 455).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el Obispo diocesano puede, en caso de grave necesidad y o\u00eddo el Colegio de Consultores y el Consejo de Asuntos Econ\u00f3micos, imponer una contribuci\u00f3n extraordinaria y moderada a las personas f\u00edsicas sometidas a su jurisdicci\u00f3n (c. 1263). En todo caso, al recibir ofrendas de los fieles debe tenerse en cuenta que ha de respetarse escrupulosamente la voluntad del donante, por lo que no es l\u00edcito destinarlas a un fin distinto:<em> \u201cLas obligaciones hechas por los fieles para un fin determinado s\u00f3lo pueden destinarse a ese fin\u201d<\/em> (c. 1267, \u00a7 3).<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, son muchas las actividades responsables que la Iglesia y sus instituciones est\u00e1n realizando en el presente. Son m\u00e1s las que podr\u00eda realizar en el marco de la Responsabilidad Social Empresarial teniendo en cuenta la capacidad solidaria que ha demostrado a lo largo de los siglos. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero la Iglesia necesita tener confianza en s\u00ed misma, valorar lo que est\u00e1 haciendo, eliminar complejos en su relaci\u00f3n con la sociedad y hacer que los poderes consideren la acci\u00f3n social de la Iglesia como una aportaci\u00f3n eficaz para construir la sociedad participativa. <\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, deber\u00e1 saber utilizar los instrumentos propios de la sociedad civil, aun consciente de que se expone a los riesgos propios de una sociedad econ\u00f3mica salvaje y compleja. Por este camino podr\u00e1 equivocarse, como huma- na que es, pero acertar\u00e1 si se une al proceso potenciado por las instituciones que valoran y promueven la Responsabilidad Social Empresarial.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con esta breve exposici\u00f3n intento acercarme, para ser fiel al t\u00edtulo asignado, a aquellas necesidades de la Iglesia, con sus problemas, soluciones y retos que puedan ayudar a conocer las acciones de la misma Iglesia en sus diversas instituciones (obispados, \u00f3rdenes religiosas, parroquias, C\u00e1ritas, grupos de voluntarios) cuya organizaci\u00f3n, gesti\u00f3n y objetivos se acercan o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6610,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-4104","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-experiencias","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4104"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4104\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}