{"id":4050,"date":"2018-12-17T11:02:05","date_gmt":"2018-12-17T10:02:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4050"},"modified":"2025-06-05T13:22:45","modified_gmt":"2025-06-05T11:22:45","slug":"adviento-tiempo-de-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/adviento-tiempo-de-misericordia\/","title":{"rendered":"Adviento, tiempo de misericordia"},"content":{"rendered":"<p>Al acercarse la Navidad podemos decir: Dios a las puertas. La salvaci\u00f3n de Dios ha sido comparada con una puerta. La puerta tiene un arco y la misericordia puede considerarse como la piedra principal, clave de bov\u00e9da, que sujeta el arco. La misericordia como don, signo y cultura es un buen modo de situarse a las puertas de la Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ya san Juan XXIII llamaba \u201cla medicina de la misericordia\u201d (cf. <em>Discurso de apertura del Concilio Vaticano II<\/em>, 11-X-1962) es una de las claves del papa Francisco para la renovaci\u00f3n de la Iglesia.<br>De esto escribe Piero Coda en un ensayo sobre el pensamiento de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/funeral-papa-francisco-2\/\">Francisco<\/a> (<em>La Chiesa \u00e8 il Vangelo<\/em>, Citt\u00e0 del Vaticano 2017): \u201cLa misericordia \u2013don de Dios\u2013 es el prisma para mirar y testimoniar la verdad gozosa y liberadora y la fuerza transformadora del Evangelio\u201d (p. 111).<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con R. <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Raniero_Cantalamessa\">Cantalamessa<\/a>, \u201cla misericordia no es un sustitutivo de la verdad y de la justicia, sino una condici\u00f3n para ponerse en condici\u00f3n de encontrarlas\u201d (en \u201cL\u2019Osservatore Romano\u201d, 30-III-2008).<\/p>\n\n\n\n<p>Para san Agust\u00edn \u2013observa Coda\u2013, mientras no se comprende que el significado de toda verdad y mandamiento expresado en la Sagrada escritura es la caridad, se est\u00e1 lejos de comprender la verdad (cf.<em> De Doctrina Christiana<\/em>, I, 36.40).<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, piensa Coda que el primado de la misericordia \u2013como estilo de vida y de misi\u00f3n propuesto por Francisco\u2013 es ante todo \u201cun crisol de purificaci\u00f3n para la vida de la Iglesia y para el discernimiento de la vida de su presencia en la historia\u201d (p. 112).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es \u2013entiende el te\u00f3logo italiano\u2013, si se ve bien, la verdadera clave de b\u00f3veda o piedra angular de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Amoris laetitia<\/em>: \u201cNo se trata de descuentos sobre la verdad de la llamada a la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, sino de hacerse uno con cada persona para abrir con el amor, desde el interior de cada situaci\u00f3n, el camino que lleva a Dios\u201d (<em>Ibid<\/em>., cf. 1 Co 9, 22).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que, podamos ver nosotros la misericordia, al mismo tiempo, como<em> un don<\/em> (un regalo de Dios), un signo de la unidad entre la verdad y el amor; y, en nuestro tiempo,<em> una cultura que<\/em>, especialmente los cristianos, hemos de promover. Veamos un poco m\u00e1s cada uno de estos tres aspectos.<\/p>\n\n\n\n<p>2.<em> La misericordia, don y signo<\/em>. Por tanto, cuando Francisco dice que la Iglesia a un \u201chospital de campa\u00f1a\u201d, se trata de una imagen elocuente que traduce el estilo de Jes\u00fas expresado en la par\u00e1bola del buen samaritano, como se\u00f1alaba Pablo VI al final del Concilio Vaticano II y recog\u00eda el papa argentino en su documento de convocaci\u00f3n al A\u00f1o de la Misericordia. Vale la pena releer esta larga cita: \u201cQueremos m\u00e1s bien notar c\u00f3mo la religi\u00f3n de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad&#8230; La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio&#8230; Una corriente de afecto y admiraci\u00f3n se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno. Ha reprobado los errores, s\u00ed, porque lo exige, no menos la caridad que la verdad, pero, para las personas, s\u00f3lo invitaci\u00f3n, respeto y amor. El Concilio ha enviado al mundo contempor\u00e1neo en lugar de deprimentes diagn\u00f3sticos, remedios alentadores, en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza: sus valores no s\u00f3lo han sido respetados sino honrados, sostenidos sus incesantes esfuerzos, sus aspiraciones, purificadas y bendecidas&#8230; Otra cosa debemos destacar a\u00fan: toda esta riqueza doctrinal se vuelca en una \u00fanica direcci\u00f3n: servir al hombre. Al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades\u201d (Pablo VI,<em> Alocuci\u00f3n, 7-XII<\/em>-1965).<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestros d\u00edas sostiene Piero Coda que, ante las heridas que nos afectan \u2013no solo las f\u00edsicas y materiales, sino tambi\u00e9n las que infectan el coraz\u00f3n, el alma y el esp\u00edritu, la inteligencia y la voluntad\u2013, \u201chablar de <em>hospital de campa\u00f1a<\/em> hace intuir la gravedad de la situaci\u00f3n en la que se encuentra la humanidad, desgarrada por una guerra ideol\u00f3gica en la que est\u00e1n en juego la verdad y la belleza misma de la imagen de Dios en el hombre, creado como var\u00f3n y mujer para reflejar en las criaturas la vida de comuni\u00f3n fecunda de la Sant\u00edsima Trinidad\u201d (pp. 113 s).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de hacer frente, \u201ccon la medicina m\u00e1s fuerte que es la misericordia en cuanto testimonio de la verdad del amor\u201d, al constante intento, presente en la historia de la humanidad, de torcer el designio creador de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y piensa que si la misericordia llegara a ser interiorizada en la mente y en el coraz\u00f3n y asumida como criterio de juicio y de acci\u00f3n, facilitar\u00eda una visi\u00f3n realista de la pol\u00edtica, de la econom\u00eda y del derecho.<br>Hasta aqu\u00ed la reflexi\u00f3n de Piero Coda. Es bien interesante ese modo de ver la misericordia como testimonio o signo que comunica eficazmente la uni\u00f3n entre la verdad y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Cada d\u00eda de nuestra vida es<em> tiempo de misericordia<\/em> y los cristianos debemos trabajar por una <em>cultura de la misericordia<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Ha se\u00f1alado el Papa al final del A\u00f1o de la Misericordia: \u201cEste es el tiempo de la misericordia. Cada d\u00eda de nuestra vida est\u00e1 marcado por la presencia de Dios, que gu\u00eda nuestros pasos con el poder de la gracia que el Esp\u00edritu infunde en el coraz\u00f3n para plasmarlo y hacerlo capaz de amar.<em> Es el tiempo de la misericordia<\/em> para todos y cada uno, para que nadie piense que est\u00e1 fuera de la cercan\u00eda de Dios y de la potencia de su ternura. <em>Es el tiempo de la misericordia<\/em>, para que los d\u00e9biles e indefensos, los que est\u00e1n lejos y solos sientan la presencia de hermanos y hermanas que los sostienen en sus necesidades. Es el tiempo de la misericordia, para que los pobres sientan la mirada de respeto y atenci\u00f3n de aquellos que, venciendo la indiferencia, han descubierto lo que es fundamental en la vida. Es el tiempo de la misericordia, para que cada pecador no deje de pedir perd\u00f3n y de sentir la mano del Padre que acoge y abraza siempre\u201d (Carta ap. <em>Misericordia et misera<\/em>, 20-XI-2016)<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto es \u201ccada d\u00eda\u201d, \u00bfqu\u00e9 no ser\u00e1 en un tiempo como el del Adviento, que desemboca en la Navidad; pues en la Navidad se ha hecho visible la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y con ello nuestra salvaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, \u00bfc\u00f3mo plasmar o hacer posible una cultura de la misericordia? As\u00ed responde Francisco:<br>\u201cLa<em> cultura de la misericordia<\/em> se va plasmando con la oraci\u00f3n asidua, con la d\u00f3cil apertura a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la familiaridad con la vida de los santos y la cercan\u00eda concreta a los pobres. Es una invitaci\u00f3n apremiante a tener claro d\u00f3nde tenemos que comprometernos necesariamente. La tentaci\u00f3n de quedarse en la \u2018teor\u00eda sobre la misericordia\u2019 se supera en la medida que esta se convierte en vida cotidiana de participaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n\u201d (Carta <em>Misericordia et misera<\/em>, al concluir el A\u00f1o de la Misericordia, n. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando habla de la cercan\u00eda a los pobres, conviene tener en cuenta \u201cnuevas formas de pobreza y fragilidad donde estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente (&#8230;): los sin techo, los toxicodependientes, los refugiados, los pueblos ind\u00edgenas, los ancianos cada vez m\u00e1s solos y abandonados; los migrantes (&#8230;); las diversas formas de trata de personas (&#8230;); las mujeres que sufren situaciones de exclusi\u00f3n, maltrato y violencia\u201d (<em>Evangelii gaudium<\/em>, nn. 210-212).<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir que debemos atender a los pobres, sean pobres tanto desde el punto de vista material, moral y cultural, o tambi\u00e9n espiritual. Y en la pr\u00e1ctica esto nos dara muchas ocasiones para ejercitar las <em>obras de misericordia<\/em> corporales y espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, la misericordia es un<em> don de Dios<\/em> que nos llega continuamente si estamos dispuestos a recibirlo. Y as\u00ed, cada d\u00eda es <em>tiempo de misericordia<\/em>. Es tambi\u00e9n un <em>signo<\/em>: recordando la cl\u00e1sica definici\u00f3n de sacramento (signo e instrumento de la gracia salvadora) se podr\u00eda decir que la misericordia es un \u201csigno eficaz\u201d de la unidad entre la verdad y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y parafraseando lo que Juan Pablo II se\u00f1alaba sobre la fe, podr\u00eda decirse que la misericordia debe <em>hacerse cultura<\/em> para que pueda ser una misericordia plenamente acogida, totalmente pensada y fielmente vivida.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al acercarse la Navidad podemos decir: Dios a las puertas. La salvaci\u00f3n de Dios ha sido comparada con una puerta. 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