{"id":40000,"date":"2024-06-25T06:00:00","date_gmt":"2024-06-25T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=40000"},"modified":"2024-06-27T10:00:57","modified_gmt":"2024-06-27T08:00:57","slug":"entrevista-marcela-duque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/entrevista-marcela-duque\/","title":{"rendered":"Marcela Duque: \u201cLa poes\u00eda es una manera de estar atenta\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Tal como escribiera Arnord Bennett a prop\u00f3sito de William Butler Yeats: \u201c<em>Es uno de los grandes poetas de nuestra era porque media docena de lectores sabemos que lo es\u201d<\/em>. De ese linaje es Marcela Duque, una mujer a quien el don de la poes\u00eda no le ha sido negado. <\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de nuestro autor espa\u00f1ol m\u00e1s celeb\u00e9rrimo, Cervantes, la creaci\u00f3n po\u00e9tica es para esta colombiana la gracia que le ha dado el cielo, como se deja ver en los dos poemarios que, hasta el d\u00eda de hoy, ha publicado: <em><a href=\"https:\/\/www.rialp.com\/libro\/bello-es-el-riesgo_92093\/\">Bello es el riesgo<\/a><\/em> y <em>Un enigma ante tus ojos,<\/em> ambos de base libresca. <\/p>\n\n\n\n<p>El primero, resuelto como un homenaje a S\u00f3crates, maestro de la existencia, cuyos \u00faltimos d\u00edas se ven reflejados en el di\u00e1logo plat\u00f3nico <em>Fed\u00f3n<\/em>, donde la poeta se inspira para dar t\u00edtulo a su libro y para cantar el gozo y aliciente de saberse viva; el segundo, motivado por las <em>Confesiones<\/em> de san Agust\u00edn, merecido tributo al escritor y te\u00f3logo africano, en quien se recrea para referir episodios concretos autobiogr\u00e1ficos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Aprender a amar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En su breve trayectoria po\u00e9tica, Marcela Duque tiene muy clara qu\u00e9 la impulsa tanto a la filosof\u00eda como a la poes\u00eda: \u201c<em>En ambas actividades, por caminos distintos, no deseo otra cosa que afinar la mirada y acoger la alegr\u00eda y la belleza -que no son ajenas al dolor- de la vida ordinaria y de los encuentros con circunstancias y personas. La poes\u00eda es una manera de estar atenta, de saber mirar y, en esta medida, de aprender a amar:<\/em> \u2018Ubi amor, ibi oculus\u2019, <em>escribi\u00f3 hace siglos un fil\u00f3sofo y m\u00edstico medieval: \u2018Donde hay amor, all\u00ed hay visi\u00f3n\u2019. No es s\u00f3lo la expresi\u00f3n de un hecho verdadero, sino un programa para toda la vida: aprender a mirar y aprender a amar, con la poes\u00eda como una radiante compa\u00f1era de camino\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resultado de esa manera de entender la creaci\u00f3n literaria, el lector advierte que su obra l\u00edrica es deslumbrantemente conmovedora, por momentos de ra\u00edces culturalistas y cl\u00e1sicas, ligada a lecturas filos\u00f3ficas y a algunos poetas contempor\u00e1neos por los que siente cierta preferencia, pero, sobre todo, de gran poder\u00edo intimista, que le da ese aire fresco, de l\u00ednea clara, arrollador, muy proclive a la m\u00fasica. Viene marcada por una b\u00fasqueda de sentido, de ah\u00ed que est\u00e9 llena de&nbsp; inquietudes, de af\u00e1n de belleza, de lirismo y, como ella misma expresa, de atenci\u00f3n a la realidad, tanto exterior como interior.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Bello es el riesgo<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El jurado del Adon\u00e1is en su 72 convocatoria le otorg\u00f3 por unanimidad el premio a su primer poemario, <em>Bello es el riesgo<\/em>, \u201c<em>por la facilidad aparente de convertir una s\u00f3lida formaci\u00f3n filos\u00f3fica cl\u00e1sica en una poes\u00eda emocionante y fresca, gracias a un constante instinto del lenguaje y a un infalible o\u00eddo po\u00e9tico\u201d<\/em>, lo cual deja muy clara que la suya es una poes\u00eda donde tradici\u00f3n y voz personal se a\u00fanan dando pie, en la primera de las tres secciones del libro, a diversas consideraciones sobre el asombro y disfrute de la naturaleza, marcadas por el paso del tiempo, y a las relaciones, llenas de gratitud, con la abuela, los padres o los profesores; en la segunda, a modo de engarce entre los otros dos apartados, a Dios, dador de sentido a la existencia y a la creaci\u00f3n; y en la tercera, a movimientos o anhelos del alma, tales como el descubrimiento del amor, de la poes\u00eda, o la dicha de poder recordar el para\u00edso de la infancia. En ese entrelazamiento tem\u00e1tico, la poeta es consciente de que su actividad po\u00e9tica es un \u201c<em>mientras tanto<\/em>\u201d, a la vez que una b\u00fasqueda, esto es, un modo de afrontar la existencia hasta que se produzca el a\u00f1orado y crucial paso a su patria definitiva cualquiera que esta sea. <\/p>\n\n\n\n<p>Su poema <em>Y tambi\u00e9n la poes\u00eda (po\u00e9tica)<\/em> expresa excelentemente este razonamiento, muy en la \u00f3rbita del mito aleg\u00f3rico de la caverna de Plat\u00f3n, donde se percibe el entramado entre el mundo sensible, captado a trav\u00e9s de los sentidos, y el de las ideas, experimentado mediante el conocimiento, la realidad y el sentido de la vida: \u201c<em>Y me encuentro en tierra extra\u00f1a, nuevamente. \/ No es casa ning\u00fan sitio, siempre es b\u00fasqueda, \/ no s\u00e9 bien qu\u00e9 es casa, mas no es esto, \/ pero s\u00e9 que es verdad porque la extra\u00f1o, \/ y que a\u00fan no est\u00e1 aqu\u00ed, porque a\u00fan duele. \/ Quiero volver a casa alg\u00fan d\u00eda. \/ Por eso -mientras tanto- la poes\u00eda\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Un enigma ante tus ojos&nbsp;<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como apunt\u00e9 m\u00e1s arriba, su segundo poemario tiene las <em>Confesiones<\/em> de san Agust\u00edn de tel\u00f3n de fondo. De hecho, Marcela Duque ha afirmado en alguna entrevista: \u201c<em>Agust\u00edn es algo as\u00ed como un primer amor y un Maestro. Incluso mi acercamiento a Plat\u00f3n es muy agustiniano, y mi \u2018hogar\u2019 en la historia de la filosof\u00eda es la tradici\u00f3n agustiniana del coraz\u00f3n inquieto: Plat\u00f3n, Pascal, Kierkegaard, Simone Weil\u201d<\/em>. Dicho lo cual, es f\u00e1cil descubrir con bastante frecuencia un vivo di\u00e1logo de la poeta con el santo. P\u00e1rrafos agustinianos como el conocido: <em>\u201c\u00a1Tarde os am\u00e9, hermosura tan antigua, y tan nueva, tarde os am\u00e9! Y he aqu\u00ed que estabais Vos dentro de m\u00ed, y yo fuera, y fuera os buscaba yo y sobre esas hermosuras que Vos creasteis me arrojaba deforme\u201d <\/em>(cfr. <em>Confesiones<\/em>, 10, 27, 38) se dejan ver f\u00e1cilmente en la autora colombiana a trav\u00e9s de estos endecas\u00edlabos blancos: \u201c<em>Yo te buscaba fuera y te perd\u00eda, \/ no te encontraba a ti ni a m\u00ed me hallaba. \/ Vac\u00edo de belleza me lanzaba \/ a toda otra belleza, solo un eco \/ de esa belleza antigua y siempre nueva \/ que ha conquistado todos mis sentidos [\u2026]. \u00a1Y yo te he amado tarde! Ven, corramos\u201d<\/em> (cfr. el poema <em>Tardo gozo m\u00edo<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, presentar <em>Un enigma ante tus ojos<\/em> desde esta ligera consideraci\u00f3n ser\u00eda tanto como afirmar, por ejemplo, que la <em>Tierra bald\u00eda<\/em> de T. S. Eliot es una relaci\u00f3n inconexa de citas de diversos autores. <\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de nuestra poeta, la riqueza l\u00edrica y tensional de sus composiciones, m\u00e1s all\u00e1 de una ocurrente aproximaci\u00f3n a los distintos episodios de vida que revelan las <em>Confesiones<\/em>, son un punto de partida para que ella d\u00e9 rienda suelta a profundas reflexiones centradas, primero, en el conocimiento del Amor divino y, desde esa perspectiva, en el de s\u00ed misma y de su entorno. A partir de ah\u00ed, el volumen vale la pena descubrirlo como un poemario escrutador, indagatorio, muy en la l\u00ednea de aquellos en los que se emplea el recurso literario del distanciamiento y en los que se parte de un personaje poem\u00e1tico concreto sobre el que, esta vez, la poeta, seducida por el hallazgo y encuentro con Dios -teniendo en cuenta, insisto, la vida de san Agust\u00edn como fuente de inspiraci\u00f3n- vuelca su propia experiencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La atenci\u00f3n, puerta del asombro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como joven autora a la que no se deber\u00eda perder de vista, Marcela Duque invita, pues, con su poes\u00eda a dar curso a la trascendencia, al sentido \u00faltimo del ser humano. Para ello, recuerda que para llegar \u201c<em>a lo \u00edntimo \/ del alma\u201d<\/em> (cfr. el poema <em>El puerto de Ostia<\/em>, en <em>Un enigma ante&nbsp; tus ojos<\/em>), \u201c<em>la atenci\u00f3n es la puerta del asombro\u201d<\/em> (cfr. el poema <em>Conversaci\u00f3n con el misterio<\/em>, <em>ibidem<\/em>) y que esta, la atenci\u00f3n, encierra: \u201c<em>Una pregunta \/ a la que le responde la belleza\u201d<\/em> (cfr. el poema <em>Conversaci\u00f3n con el misterio<\/em>, <em>ibidem<\/em>), haciendo ver as\u00ed, de manera progresiva, que su obra po\u00e9tica, a\u00fan en l\u00ednea de salida de la que se espera mucho m\u00e1s, constituye una fascinante aventura introspectiva ante el riesgo apasionante que implica el enigma de la belleza. <\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier lector que se adentre en su poes\u00eda lo comprobar\u00e1 con facilidad, a la vez que apreciar\u00e1 su pericia l\u00edrica, reflejada en la mirada de asombro que despliega en cada una de sus composiciones, tan llenas de viveza y aciertos literarios. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal como escribiera Arnord Bennett a prop\u00f3sito de William Butler Yeats: \u201cEs uno de los grandes poetas de nuestra era porque media docena de lectores sabemos que lo es\u201d. 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