{"id":39257,"date":"2024-05-04T06:00:00","date_gmt":"2024-05-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=39257"},"modified":"2024-05-03T16:20:43","modified_gmt":"2024-05-03T14:20:43","slug":"solidaridad-cristiana-y-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/solidaridad-cristiana-y-humana\/","title":{"rendered":"Solidaridad cristiana y humana"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201c\u00bfQui\u00e9n nos correr\u00e1 la piedra del sepulcro?\u201d<\/em>, se preguntaban las santas mujeres. \u00bfQui\u00e9n nos librar\u00e1 de los miedos y de las amarguras, del sufrimiento y de la muerte abri\u00e9ndonos el camino de alegr\u00eda y de la esperanza?, nos preguntamos nosotros. El tiempo de la Pascua actualiza la fuerza de Dios, la victoria de la vida sobre la muerte, el triunfo de la luz sobre las tinieblas, el renacimiento de la esperanza entre los escombros del fracaso. Y de esa manera, inaugura nuestro camino con Jes\u00fas resucitado. Es lo que el Papa ha predicado desde la vigilia pascual. Luego nos ha indicado c\u00f3mo hacer nuestras las actitudes de Jes\u00fas hacia los dem\u00e1s: no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con el sufrimiento y la vulnerabilidad de las personas, sino tambi\u00e9n en las tareas cient\u00edficas y educativas, que deben realizarse como un servicio de solidaridad cristiana a la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Acoger a Jes\u00fas resucitado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En su <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/vaticano\/el-papa-en-la-vigilia-pascual-siempre-es-posible-volver-a-empezar\/\">homil\u00eda de la vigilia pascual<\/a> (30-III-2024), Francisco nos ha transportado al coraz\u00f3n de las mujeres que iban al sepulcro a la luz del amanecer. Su coraz\u00f3n sigue transido por la oscuridad de la noche, paralizado a los pies de la Cruz. Sus ojos apenas pueden ver, nublados por las l\u00e1grimas. Su pensamiento est\u00e1 bloqueado por una gran piedra: <em>\u201c\u00bfQui\u00e9n nos correr\u00e1 la piedra de la entrada del sepulcro?\u201d<\/em> (Mc16, 3). Pero al llegar, miran, y ven que ya hab\u00eda sido corrida.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n nosotros, dice el Papa: \u201c<em>A veces sentimos que una l\u00e1pida ha sido colocada pesadamente en la entrada de nuestro coraz\u00f3n, sofocando la vida, apagando la confianza, encerr\u00e1ndonos en el sepulcro de los miedos y de las amarguras, bloqueando el camino hacia la alegr\u00eda y la esperanza<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Jes\u00fas ha resucitado, ha vencido a la muerte y ha llenado nuestra vida con la luz y la fuerza del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso nos aconseja el sucesor de Pedroque miremos y acojamos a Jes\u00fas resucitado: \u201c<em>Mir\u00e9moslo a \u00c9l, acojamos a Jes\u00fas, Dios de la vida, en nuestras vidas, renov\u00e9mosle hoy nuestro \u2018s\u00ed\u2019 y ning\u00fan escollo podr\u00e1 sofocar nuestro coraz\u00f3n, ninguna tumba podr\u00e1 encerrar la alegr\u00eda de vivir, ning\u00fan fracaso podr\u00e1 llevarnos a la desesperaci\u00f3n<\/em>\u201d. \u201c<em>Mir\u00e9moslo a \u00c9l \u2013insiste\u2013, el Resucitado, y caminemos con la certeza de que en el trasfondo oscuro de nuestras expectativas y de nuestra muerte est\u00e1 ya presente la vida eterna que \u00c9l vino a traer<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jes\u00fas ante el sufrimiento humano<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Quien mira a Cristo y vive con \u00c9l, camina con \u00c9l y participa de sus actitudes. En un Discurso a la plenaria de la Pontificia Comisi\u00f3n b\u00edblica (11-IV-2024), el sucesor de Pedro nos exhorta a participar de las actitudes de Jes\u00fas, concretamente ante la enfermedad y el sufrimiento humano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Todos vacilamos bajo el peso de estas experiencias y debemos ayudarnos a atravesarlas vivi\u00e9ndolas&nbsp;\u2018en relaci\u00f3n\u2019, sin replegarnos sobre nosotros mismos y sin que la rebeli\u00f3n leg\u00edtima se convierta en aislamiento, abandono o desesperaci\u00f3n<\/em>\u201d.<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por la experiencia de los sabios y de las culturas, sabemos que el dolor y la enfermedad, sobre todo si los situamos a la luz de la fe, pueden convertirse en factores decisivos en un camino de maduraci\u00f3n<em>; <\/em>pues el sufrimiento, entre otras cosas, permite discernir lo esencial de lo que no lo es.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sostiene el Papa que es sobre todo el ejemplo de Jes\u00fas el que muestra el camino, la actitud que hemos de tomar ante la enfermedad y el sufrimiento propio y ajeno, y traducirlo en pasos provechosos: \u201c<em>\u00c9l nos exhorta a cuidar a quienes viven en situaciones de enfermedad, con la determinaci\u00f3n de superar la enfermedad; al mismo tiempo, nos invita con delicadeza a unir nuestros sufrimientos a su ofrecimiento salv\u00edfico, como semilla que da fruto<\/em>\u201d. Cuidar e intentar superar, unir y asumir.<\/p>\n\n\n\n<p>Concretamente, se\u00f1ala Francisco, la visi\u00f3n de fe nos puede llevar a afrontar el dolor con dos actitudes decisivas: compasi\u00f3n e inclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Compasi\u00f3n que asume<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La compasi\u00f3n indica la actitud recurrente y caracterizadora del Se\u00f1or ante las personas fr\u00e1giles y necesitadas que encuentra<\/em>. <em>Al ver los rostros de tantas personas, ovejas sin pastor que luchan por encontrar su camino en la vida (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;6, 34), Jes\u00fas se conmueve.&nbsp; Se compadece de la muchedumbre hambrienta y extenuada (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;8, 2) y acoge sin descanso a los enfermos (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;1, 32), cuyas peticiones escucha: pensemos en los ciegos que le suplican (cfr.&nbsp;Mt&nbsp;20, 34) y en los numerosos enfermos que piden ser curados (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;17, 11-19); siente \u2018gran compasi\u00f3n\u2019 -dice el Evangelio- por la viuda que acompa\u00f1a a su \u00fanico hijo al sepulcro (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;7, 13). Gran compasi\u00f3n. Esta compasi\u00f3n se manifiesta como cercan\u00eda y lleva a Jes\u00fas a identificarse con el que sufre: \u2018Estuve enfermo y fueron a visitarme\u2019 (Mt 25, 36)<\/em>\u201d. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fij\u00e9monos bien: Jes\u00fas se conmueve, se compadece, se acerca hasta identificarse con el que sufre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos revela esta actitud de Jes\u00fas? El modo de acercarse Jes\u00fas al dolor: no con explicaciones \u2013a las que solemos tender\u2013, o con \u00e1nimos y consuelos est\u00e9riles, o con buenas palabras o un recetario de sentimientos, como se ven a veces en las historias de la Sagrada Escritura, como es el caso de los amigos de Job, que intentan teorizar el dolor vincul\u00e1ndolo con el castigo divino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La respuesta de Jes\u00fas es vital, est\u00e1 hecha de&nbsp;\u2018compasi\u00f3n que asume\u2019&nbsp;y que, al asumir, salva al ser humano y transfigura su dolor. Cristo ha transformado nuestro dolor haci\u00e9ndolo suyo hasta el final: vivi\u00e9ndolo, sufri\u00e9ndolo y ofreci\u00e9ndolo como don de amor. No dio respuestas f\u00e1ciles a nuestros \u2018porqu\u00e9s\u2019, sino que en la Cruz hizo suyo nuestro gran \u2018porqu\u00e9\u2019 (cfr. Mc 15, 34)<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, se\u00f1ala Francisco, asimilando la Sagrada Escritura podemos purificarnos de ciertas actitudes equivocadas, y aprender a seguir el camino indicado por Jes\u00fas: \u201c<em>Tocar el sufrimiento humano con la propia mano, con humildad, mansedumbre y, serenidad para llevar, en nombre del Dios encarnado, la cercan\u00eda de un apoyo salvador y concreto. Tocar con la mano, no te\u00f3ricamente<\/em>\u201d. Es claro y directo el Papa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Inclusi\u00f3n solidaria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Sin ser una palabra b\u00edblica, el t\u00e9rmino inclusi\u00f3n, puntualiza Francisco, expresa bien un rasgo sobresaliente del estilo de Jes\u00fas: ir en busca del pecador, del perdido, del marginado, del estigmatizado, para que sea acogido en la casa del Padre y curado totalmente, en cuerpo, alma y esp\u00edritu (por ejemplo, el hijo pr\u00f3digo o los leprosos). Adem\u00e1s, Jes\u00fas desea compartir con los disc\u00edpulos esa misi\u00f3n y actitud de consolaci\u00f3n: les manda que cuiden de los enfermos y los bendigan en su nombre (cfr.&nbsp;Mt&nbsp;10, 8; Lc 10, 9; Lc&nbsp;4, 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Por eso, a trav\u00e9s de la experiencia del sufrimiento y de la enfermedad, nosotros, como Iglesia, estamos llamados a caminar junto a todos, en solidaridad cristiana y humana, abriendo, en nombre de la fragilidad com\u00fan, ocasiones de di\u00e1logo y de esperanza<\/em>\u201d. Un claro ejemplo es la par\u00e1bola del buen samaritano, que muestra \u201c<em>con qu\u00e9 iniciativas se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los dem\u00e1s, que no dejan que se erija una sociedad de exclusi\u00f3n, sino que se hacen pr\u00f3jimos y levantan y rehabilitan al ca\u00eddo, para que el bien sea com\u00fan<\/em>\u201d (enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em>, n. 67).<\/p>\n\n\n\n<p>Identifica el Papa un principio clave: \u201c<em>La Palabra de Dios es un poderoso ant\u00eddoto contra toda cerraz\u00f3n, abstracci\u00f3n e ideologizaci\u00f3n de la fe: le\u00edda en el Esp\u00edritu en que fue escrita, acrecienta la pasi\u00f3n por Dios y por el hombre, desencadena la caridad y reaviva el celo apost\u00f3lico<\/em>\u201d. Y por eso la Iglesia tiene una necesidad constante de beber \u2013y dar de beber\u2013 en las fuentes de la Palabra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ante las personas con discapacidad&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Esas mismas actitudes de Jes\u00fas, cuidado e inclusi\u00f3n, debemos tenerlas, por ejemplo, ante las personas con discapacidad, como ense\u00f1\u00f3 Francisco en su Discurso a la Academia de Ciencias sociales (11-IV-2024), teniendo en cuenta los factores sociales y culturales: \u201c<em>sus vidas est\u00e1n condicionadas no s\u00f3lo por limitaciones funcionales, sino tambi\u00e9n por factores culturales, jur\u00eddicos, econ\u00f3micos y sociales que pueden obstaculizar sus actividades y su participaci\u00f3n social<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como fundamento de estas actitudes est\u00e1 \u201c<em>la dignidad de las personas con discapacidad, con sus implicaciones antropol\u00f3gicas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo en cuenta que \u201c<em>la vulnerabilidad y la fragilidad<\/em><em>pertenecen a la condici\u00f3n humana&nbsp;y no son exclusivas de las personas con discapacidad\u201d<\/em>, el Papa dirige nuestra mirada de nuevo hacia los relatos evang\u00e9licos:<\/p>\n\n\n\n<p>En los numerosos encuentros de Jes\u00fas con estas personas, observa Francisco, podemos ver las actitudes que nosotros tambi\u00e9n hemos de cultivar. Jes\u00fas entra en contacto con ellos (no los ignora ni niega, ni los margina ni los descarta); tambi\u00e9n cambia el sentidode su experiencia vital, con \u201c<em>una invitaci\u00f3n a tejer una relaci\u00f3n singular con Dios que haga florecer de nuevo a las personas<\/em>\u201d, como vemos en el caso del ciego Bartimeo (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;10, 46-52).<\/p>\n\n\n\n<p>La actual cultura del descarte y del despilfarro, lamenta el Papa, conduce f\u00e1cilmente a estas personas a considerar la propia existencia como una carga para s\u00ed mismas y para los seres queridos. Y as\u00ed esta mentalidad se abre a una cultura de la muerte, al aborto y la eutanasia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Por una cultura de inclusi\u00f3n integral<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por eso, propone el sucesor de Pedro, \u201c<em>luchar contra la cultura del descarte significa promover la cultura de la inclusi\u00f3n \u2013deben estar unidos\u2013, crear y reforzar los lazos de pertenencia a la sociedad<\/em>\u201d, trabajar, sobre todo en los pa\u00edses m\u00e1s pobres, \u201c<em>por una mayor justicia social y por eliminar las barreras de diversa \u00edndole que impiden a tantos disfrutar de los derechos y libertades fundamentales<\/em>\u201d. Los resultados de estas acciones son m\u00e1s visibles en los pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s desarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiende que esta cultura de inclusi\u00f3n integral se promueve m\u00e1s plenamente \u201c<em>cuando las personas con discapacidad no son receptores pasivos, sino que participan en la vida social como protagonistas del cambio<\/em>\u201d. Por eso sostiene que \u201c<em>subsidiariedad y participaci\u00f3n son los dos pilares de una inclusi\u00f3n efectiva. Y bajo esta luz se comprende bien la importancia de las asociaciones y movimientos de personas con discapacidad que promueven la participaci\u00f3n social<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ense\u00f1ar y servir a la humanidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Este caminar con Jes\u00fas resucitado, haciendo nuestras sus actitudes, se refleja incluso en la manera de enfocar las cuestiones hist\u00f3ricas. Lo explic\u00f3 el obispo de Roma en su Discurso al Pontificio Comit\u00e9 de Ciencias hist\u00f3ricas<em>, <\/em>en su septuag\u00e9simo aniversario (20-IV-2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto la Iglesia como los historiadores, observ\u00f3, est\u00e1n unidos en la b\u00fasqueda y el servicio de la verdad<em>.<\/em> Y concretamente, como se\u00f1alaba san Pablo VI, el v\u00ednculo entre la verdad religiosa y la verdad hist\u00f3rica es el hecho de que \u201c<em>todo el edificio del cristianismo, de su doctrina, de su moral y de su culto, todo reposa en definitiva sobre el testimonio<\/em>\u201d (Discurso 3-VI-1967). A\u00f1ade Francisco que, desde el testimonio que los ap\u00f3stoles dieron de Jes\u00fas resucitado, la Iglesia desea vivificar con este testimonio todas las culturas hasta construir con ellas la civilizaci\u00f3n del encuentro.<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo proclamaba san Pablo VI al inaugurar la tercera sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II el 14 de septiembre de 1964:\u201c<em>No se piense que (\u2026) la Iglesia se detiene en un acto de complacencia de s\u00ed misma olvidando, de un lado, a Cristo, de quien recibe todo y a quien todo debe, y de otro, la humanidad, a cuyo servicio est\u00e1 destinada. La Iglesia se coloca entre Cristo y el mundo, no replegada sobre s\u00ed misma ni como diafragma opaco, ni como fin de s\u00ed misma, sino fervientemente sol\u00edcita de ser toda de Cristo, en Cristo y para Cristo, y toda igualmente de los hombres, entre los hombres y para los hombres, humilde y gloriosa intermediaria<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n los historiadores deben ser maestros y servidores de la humanidad<em>. <\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n nos correr\u00e1 la piedra del sepulcro?\u201d, se preguntaban las santas mujeres. \u00bfQui\u00e9n nos librar\u00e1 de los miedos y de las amarguras, del sufrimiento y de la muerte abri\u00e9ndonos el camino de alegr\u00eda y de la esperanza?, nos preguntamos nosotros. 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