{"id":3816,"date":"2018-07-02T08:30:19","date_gmt":"2018-07-02T07:30:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=3816"},"modified":"2018-07-02T08:30:19","modified_gmt":"2018-07-02T07:30:19","slug":"humanae-vitae-profetica-cincuenta-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/humanae-vitae-profetica-cincuenta-anos-despues\/","title":{"rendered":"Humanae Vitae, prof\u00e9tica cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><strong>Se cumplen 50 a\u00f1os de la enc\u00edclica Humanae Vitae, publicada por el beato Pablo VI el 25 de julio de 1968. El Papa trat\u00f3 sobre el amor y la sexualidad en el matrimonio, y anunci\u00f3 con visi\u00f3n prof\u00e9tica consecuencias si se desnaturalizaba el amor conyugal, al separar las dimensiones unitiva y procreadora.<\/strong><\/p>\n<p>Texto &#8211; St\u00e9phane Seminckx, Bruselas<br \/>\nDoctor en Medicina por la Universidad de Lovaina y en Teolog\u00eda Moral por la Universidad de la Santa Cruz<\/p>\n<p>Todos so\u00f1amos con un gran amor. Todos aspiramos al ideal de fundar una familia unida (o de responder a la llamada de Dios con el don total del celibato). Todos pensamos que ah\u00ed se encuentra la clave de la felicidad. Pero, como dice el Papa Francisco en Amoris laetitia, \u201cla palabra \u2018amor\u2019, una de las m\u00e1s utilizadas, aparece muchas veces desfigurada\u201d (89). Muchas personas hablan del amor sin saber bien de qu\u00e9 se trata. Por eso es esencial hacerse una idea verdadera del amor, por la experiencia y tambi\u00e9n por la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>No dec\u00eda otra cosa la enc\u00edclica Humanae Vitae, publicada en 1968 por el Papa Pablo VI, cuando en su n. 9 afirmaba que \u201ces de suma importancia tener una idea exacta del amor conyugal\u201d. No podemos malograr nuestra vida -o hipotecar el porvenir de las personas que nos han sido confiadas- equivoc\u00e1ndonos sobre el amor verdadero: \u201cEnga\u00f1arse a s\u00ed mismo en el amor es lo m\u00e1s espantoso que puede ocurrir, constituye una p\u00e9rdida eterna, de la que no se compensa uno ni en el tiempo ni en la eternidad\u201d (S\u00f6ren Kierkegaard).<\/p>\n<p><strong>Mensaje actual<\/strong><\/p>\n<p>Por este motivo, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, el mensaje de Humanae Vitae sigue siendo muy actual. Esta enc\u00edclica no trata simplemente de la contracepci\u00f3n; es sobre todo la ocasi\u00f3n para afirmar de manera decisiva la grandeza sublime del amor humano, imagen y semejanza del Amor divino. En el momento de su aparici\u00f3n, este documento suscit\u00f3 una larga serie de debates y numerosas tensiones. En muchos cristianos ocasion\u00f3 perplejidad e incomprensi\u00f3n. Algunos rompieron entonces con la Iglesia: ya sea porque rechazaban expl\u00edcitamente su ense\u00f1anza, porque abandonaron la pr\u00e1ctica religiosa, o porque intentaron vivir la fe de espaldas a la Iglesia.<br \/>\nDesde entonces, ha pasado mucha agua bajo los puentes. Los esp\u00edritus se han calmado, a menudo pagando el precio de la indiferencia. Hoy se puede examinar la cuesti\u00f3n con m\u00e1s serenidad y, a mi juicio, tenemos el deber de hacerlo: est\u00e1 en juego la coherencia de nuestra vocaci\u00f3n humana y cristiana.<\/p>\n<p>El Papa Francisco nos invita a hacerlo cuando habla de \u201credescubrir el mensaje de la enc\u00edclica Humanae Vitae de Pablo VI\u201d (Amoris laetitia, 82 y 222). San Juan Pablo II hab\u00eda animado ya a los te\u00f3logos a \u201c<em>profundizar en las razones de esta ense\u00f1anza [de la Humanae Vitae] que es uno de los deberes m\u00e1s urgentes para quien est\u00e1 comprometido en la ense\u00f1anza de la \u00e9tica o en la pastoral familiar. De hecho, no es suficiente proponer fiel e \u00edntegramente esta ense\u00f1anza, sino que es necesario que se muestren tambi\u00e9n sus razones m\u00e1s profundas<\/em>\u201d (Discurso, 17-09-1983).<\/p>\n<p>Esta profundizaci\u00f3n es particularmente necesaria ya que la ideolog\u00eda del free sex (sexo libre) nacida en esos mismos a\u00f1os 1960, no parece haber liberado la sexualidad. Un n\u00famero creciente de mujeres est\u00e1n cansadas de la p\u00edldora y de sus muchos efectos secundarios en su cuerpo y su psiquismo. Ven cada vez m\u00e1s la contracepci\u00f3n como une imposici\u00f3n del mundo masculino.<\/p>\n<p><strong>Contraconcepci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A escala de las relaciones internacionales, el control de los nacimientos se ha convertido en un arma en manos de los pa\u00edses ricos, que lo imponen a las naciones desfavorecidas a cambio de su ayuda econ\u00f3mica. Al mismo tiempo, en esos mismos pa\u00edses desarrollados, profundamente marcados por la mentalidad contraceptiva, la demograf\u00eda conoce una ca\u00edda dram\u00e1tica, que pone a Occidente frente a inmensos desaf\u00edos. En fin, muchos moralistas piensan que el \u201clenguaje contraceptivo\u201d falsea la comunicaci\u00f3n entre los esposos hasta el punto de fomentar la explosi\u00f3n del n\u00famero de divorcios.<\/p>\n<p>Paralelamente a esta evoluci\u00f3n, desde 1968, muchos fil\u00f3sofos y te\u00f3logos han trabajado en una mejor comprensi\u00f3n de la doctrina de Humanae Vitae. Por otra parte, el magisterio de san Juan Pablo II ha constituido una contribuci\u00f3n esencial a esta reflexi\u00f3n, y tambi\u00e9n han contribuido Benedicto XVI y Francisco.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 reacciones tan vivas?<\/strong><\/p>\n<p>La acogida mitigada que tuvo Humanae Vitae se explica en parte por el contexto hist\u00f3rico en que apareci\u00f3 la enc\u00edclica. La Iglesia se encontraba entonces en el comienzo del periodo que se llam\u00f3 posconciliar. La sociedad civil atravesaba la \u00e9poca revuelta de mayo del 68, y el mundo viv\u00eda en la psicosis de la superpoblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El documento se hab\u00eda hecho esperar. Sus recomendaciones recusaban las conclusiones de un grupo de especialistas renombrados (el grupo llamado \u201cde la mayor\u00eda\u201d, que se separ\u00f3 del resto de la Comisi\u00f3n pontificia para los problemas de la familia, la natalidad y la poblaci\u00f3n, creada por san Juan XXIII en 1962), cuyo informe ser\u00eda objeto de una filtraci\u00f3n a muchos peri\u00f3dicos en abril de 1967.<\/p>\n<p>Pero ese contexto no explica todo. Es sobre todo la problem\u00e1tica abordada por Humanae Vitae lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n. Pues se trata de asuntos fundamentales que conciernen a cada uno: el amor humano, la significaci\u00f3n de la sexualidad, el sentido de la libertad y de la moral, el matrimonio.<\/p>\n<p>En la Iglesia, la contracepci\u00f3n es reprobada desde los primeros siglos del cristianismo (en la enc\u00edclica Casti Connubii, de 1930, P\u00edo XI habla de \u201cuna doctrina cristiana transmitida desde el origen y nunca interrumpida\u201d). Sin embargo, hasta finales de los a\u00f1os 1950, se hab\u00eda identificado siempre -de forma m\u00e1s o menos confusa- con el onanismo (coitus interruptus) o con los medios mec\u00e1nicos que impiden el desarrollo normal del acto sexual (preservativo, diafragma, etc.). Pues los progest\u00e1genos, descubiertos en 1956, hacen infecunda a la mujer sin interferir -al menos aparentemente- en el desarrollo del acto sexual. Considerado desde el exterior, un acto sexual realizado con o sin la p\u00edldora es exactamente el mismo.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n precisa que se planteaba en 1968 era la siguiente: \u00bfmerece la p\u00edldora que se la llame \u201ccontracepci\u00f3n\u201d? Para un cierto n\u00famero de te\u00f3logos, la respuesta era y sigue siendo negativa, porque la p\u00edldora no perturba el acto conyugal en su desarrollo \u201cnatural\u201d. M\u00e1s a\u00fan, ven en la contracepci\u00f3n hormonal una confirmaci\u00f3n de la dignidad humana, llamada a sacar partido de las leyes de la \u201cnaturaleza\u201d por medio de su inteligencia. \u00bfPero qu\u00e9 significan \u201cnatural\u201d y \u201cnaturaleza\u201d cuando se habla de la persona humana?<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ha cambiado desde 1968?<\/strong><\/p>\n<p>El beato Pablo VI escribi\u00f3 una enc\u00edclica bastante corta, cuyo contenido est\u00e1 centrado sobre una especie de axioma, que reposa sobre un simple hecho: por su naturaleza, por la voluntad del Creador, el acto conyugal posee una dimensi\u00f3n unitiva y una dimensi\u00f3n procreadora, que no se pueden separar. Como todo axioma, \u00e9ste no es objeto de una demostraci\u00f3n. Los argumentos que lo sustentan llegar\u00e1n m\u00e1s tarde, esencialmente durante el pontificado de san Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Se ha dicho a menudo que Humanae Vitae era un documento prof\u00e9tico, a causa de su n\u00famero 17, donde el Papa Pablo VI anuncia las consecuencias posibles del rechazo de la visi\u00f3n del amor proclamada por la Iglesia. Impresiona releer hoy ese n\u00famero 17: el anuncio del aumento de la infidelidad conyugal, del descenso generalizado de la moralidad, de la dominaci\u00f3n creciente del hombre sobre la mujer, de las presiones de los pa\u00edses ricos sobre los pa\u00edses pobres en materia de natalidad\u2026 Todo esto se ha verificado.<\/p>\n<p><strong>Prof\u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p>Pero Humanae Vitae es prof\u00e9tica, a mi juicio, sobre todo a causa del axioma que la enc\u00edclica ha puesto como fundamento de toda su reflexi\u00f3n: no se pueden separar las dimensiones unitiva y procreadora del acto conyugal sin desnaturalizar el amor entre los esposos. Este principio hab\u00eda sido ya evocado por P\u00edo XI, pero fue Pablo VI quien lo puso en la ra\u00edz de su visi\u00f3n sobre el amor conyugal.<\/p>\n<p>El pensamiento de Karol Wojtyla\/Juan Pablo II ha contribuido mucho a explicar y enriquecer esta visi\u00f3n. Desde 1960, con su c\u00e9lebre libro Amor y responsabilidad, centr\u00f3 el debate sobre la persona humana y su dignidad, de manera particular sobre su vocaci\u00f3n a hacer de s\u00ed misma un don desinteresado. La \u201cley del don\u201d es para el Papa polaco todo el fundamento de la \u00e9tica del matrimonio, de su unidad, de su indisolubilidad, de la exigencia de fidelidad y de la necesaria verdad de cada acto conyugal.<\/p>\n<p>Karol Wojtyla, como padre conciliar, contribuy\u00f3 a la redacci\u00f3n de la Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et Spes, sobre todo a la parte que trata del matrimonio. Con un grupo de te\u00f3logos polacos, envi\u00f3 un memor\u00e1ndum sobre la cuesti\u00f3n de la regulaci\u00f3n de la natalidad al Papa Pablo VI en febrero de 1968, unos meses antes de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica.<\/p>\n<p>Entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984, siendo ya Papa, dedic\u00f3 129 catequesis de los mi\u00e9rcoles a lo que ha sido llamado la \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d, un conjunto de \u201c<em>reflexiones que [\u2026] pretenden constituir un amplio comentario de la doctrina contenida [\u2026] en la enc\u00edclica Humanae Vitae<\/em>\u201d (san Juan Pablo II, Audiencia 28-02-1984).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tom\u00f3 la iniciativa de numerosos documentos que tratan ampliamente o hacen referencias importantes a la moral conyugal y a la defensa de la vida: la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Familiaris Consortio (1981), la instrucci\u00f3n Donum Vitae (1987) sobre el respeto de la vida humana naciente y sobre la dignidad de la procreaci\u00f3n, el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (1992), la enc\u00edclica Veritatis splendor (1993) sobre la moral fundamental, la Carta a las familias (1994), la enc\u00edclica Evangelium Vitae (1995), etc.<\/p>\n<p><strong>La castidad es libertad<\/strong><\/p>\n<p>Este magisterio de Juan Pablo II ha contribuido a clarificar una serie de puntos esenciales en el debate sobre Humanae Vitae.<\/p>\n<p>En primer lugar, se puede se\u00f1alar la noci\u00f3n de persona como \u201ctotalidad unificada\u201d (Familiaris Consortio, 11): no se puede comprender la visi\u00f3n cristiana del matrimonio con una visi\u00f3n dualista del hombre, donde el esp\u00edritu representar\u00eda la persona mientras que el cuerpo no ser\u00eda mas que un ap\u00e9ndice, un \u201cinstrumento\u201d al servicio del esp\u00edritu. Nosotros somos un cuerpo y el matrimonio es la vocaci\u00f3n a donar la \u201ctotalidad unificada\u201d que somos, de manera que se forme \u201cuna sola carne\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, se puede indicar la noci\u00f3n de castidad, entendida como integraci\u00f3n de la sexualidad en la persona, como integridad de la persona con vistas a la integralidad del don (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2337): el acto conyugal no es moralmente bueno por el hecho de estar en conformidad con ciertas caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas de la mujer; es bueno cuando es virtuoso, cuando la raz\u00f3n ordena la tendencia sexual al servicio del amor. La castidad es libertad, dominio de s\u00ed, se\u00f1or\u00edo sobre la propia personalidad con vistas al don de s\u00ed, con la riqueza de sus dimensiones fisiol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas y afectivas.<\/p>\n<p>El papel de Veritatis Splendor<\/p>\n<p>Nunca se insistir\u00e1 demasiado sobre la aportaci\u00f3n de la enc\u00edclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, documento que Benedicto XVI ha considerado como uno de los m\u00e1s importantes del Papa polaco.<\/p>\n<p>Veritatis Splendor recuerda que la conciencia no es creadora de la norma, lo que conducir\u00eda a la arbitrariedad y al subjetivismo, al postulado de \u201cla autonom\u00eda\u201d, que prevalece en la mayor parte de los debates bio\u00e9ticos en la actualidad, donde el simple hecho de desear algo basta para justificarlo. Veritatis Splendor recuerda que la conciencia es un heraldo, es decir, que proclama une ley, plenamente asumida, aunque viene de Otro. La verdadera libertad consiste en dirigirse hacia el bien por s\u00ed mismo, un bien que la conciencia nos muestra, de la misma manera que una br\u00fajula indica el norte. La conciencia es como una participaci\u00f3n libre y responsable en la visi\u00f3n que Dios tiene del bien y del mal.<\/p>\n<p><strong>El acto conyugal: don total<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del objeto del acto es igualmente fundamental para comprender lo que es el acto conyugal. No es un simple acto sexual, porque en este sentido el adulterio y la fornicaci\u00f3n son tambi\u00e9n actos sexuales, lo mismo que el acto sexual contraceptivo. Si el lenguaje emplea t\u00e9rminos diferentes para un acto a primera vista id\u00e9ntico es porque, desde el punto de vista moral, un acto puede tener una significaci\u00f3n diferente, un \u201cobjeto\u201d diferente, y este objeto es el primer elemento que hay que considerar a la hora de juzgar la bondad de ese acto.<\/p>\n<p>El acto conyugal se define por la voluntad de significar, consumar o celebrar el don total de una persona a otra. El acto sexual contraceptivo es la negaci\u00f3n de esta definici\u00f3n, porque la persona, al no dar su potencialidad procreadora, no se da enteramente. Este punto es esencial para comprender la doctrina de Humanae Vitae.<\/p>\n<p>Y est\u00e1, adem\u00e1s, ligado a las nociones de naturaleza humana y de ley natural, que est\u00e1n en el n\u00facleo de los grandes debates filos\u00f3ficos actuales. Muchos de nuestros contempor\u00e1neos rechazan la idea misma de \u201cnaturaleza\u201d, en nombre de la autonom\u00eda y de una cierta concepci\u00f3n de la libertad. Juan Pablo II hablaba del rechazo \u201c<em>de la noci\u00f3n de lo que, de manera m\u00e1s profunda, nos constituye como seres humanos, a saber, la noci\u00f3n de \u2018naturaleza humana\u2019 como \u2018dato real\u2019, y en su lugar se ha puesto un \u2018producto del pensamiento\u2019 libremente formado y libremente modificable en funci\u00f3n de las circunstancias<\/em>\u201d (Memoria e identidad). La teor\u00eda del g\u00e9nero es una manifestaci\u00f3n extrema de este rechazo.<\/p>\n<p>Respetar la naturaleza del hombre<\/p>\n<p>Benedicto XVI se preguntaba: \u00bfpor qu\u00e9 reclamar respeto para la naturaleza ecol\u00f3gica y rechazar al mismo tiempo la naturaleza m\u00e1s \u00edntima del hombre? La respuesta: \u201c<em>La importancia de la ecolog\u00eda es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a \u00e9l coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar seriamente un punto que -me parece- se ha olvidado tanto hoy como ayer: hay tambi\u00e9n una ecolog\u00eda del hombre. Tambi\u00e9n el hombre posee una naturaleza que \u00e9l debe respetar y que no puede manipular a su antojo. El hombre no es solamente una libertad que \u00e9l se crea por s\u00ed solo. El hombre no se crea a s\u00ed mismo. Es esp\u00edritu y voluntad, pero tambi\u00e9n naturaleza, y su voluntad es justa cuando \u00e9l respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a s\u00ed mismo. As\u00ed, y solo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana<\/em>\u201d (Discurso en el Bundestag, 22-9-11).<\/p>\n<p><strong>Somos criaturas<\/strong><\/p>\n<p>La \u201cverdadera libertad humana\u201d es una libertad creada, recibida encarnada, finita, inscrita en un ser configurado por una naturaleza, un proyecto, unas tendencias: \u201c<em>No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos criaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como un don<\/em>\u201d (Amoris laetitia, 56). Ser libre no consistir\u00e1 nunca en querer liberarnos de nuestra naturaleza, sino m\u00e1s bien en asumir personalmente, de modo consciente y voluntario, las tendencias inscritas en ella. Una libertad dirigida contra nuestra naturaleza \u201c<em>se reducir\u00eda al esfuerzo por liberarse<\/em>\u201d (Albert Chapelle).<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de esta objeci\u00f3n, se entrev\u00e9 el cuestionamiento de nuestro origen. El rechazo de nuestra propia naturaleza ser\u00eda comprensible si cada uno de nosotros fuese la consecuencia de un simple concurso de circunstancias, de un choque aleatorio de mol\u00e9culas, de una mutaci\u00f3n o de un destino ciego, pues entonces nuestra existencia ser\u00eda absurda, sin proyecto ni destino. Habr\u00eda razones para sublevarse, para querer ignorar o transformar esta naturaleza, en lugar de recibirla como un don.<\/p>\n<p>Pero la realidad es muy otra. En el origen de nuestra vida hay un Amor creador, el de un Dios que, desde toda la eternidad, nos ha concebido y nos ha hecho surgir en el ser en un momento dado de la historia de los hombres. Somos un fruto del Amor, somos un don de la sobreabundancia de Amor infinito de un Dios que, por decirlo as\u00ed, crea seres con el \u00fanico fin de derramar en ellos su Amor. <em>\u201cEn \u00e9l (en Cristo) nos eligi\u00f3 (Dios Padre) antes de la creaci\u00f3n del mundo para que fu\u00e9ramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor<\/em>\u201d (Ef 1, 4).<\/p>\n<p><strong>Redescubrir la libertad<\/strong><\/p>\n<p>Se trata de redescubrir la verdadera libertad. El acto propio de la libertad es el amor. Pero si, ante el amor, el primer acto de nuestra libertad consiste en rechazar el don de nuestra naturaleza, en rehusar lo que somos, \u00bfc\u00f3mo podremos poseer ese \u201cyo\u201d que rehusamos asumir? Y si no nos poseemos, \u00bfc\u00f3mo podremos donarnos? Y si somos incapaces de darnos, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el amor conyugal?<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de la inteligencia presupone la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n: para aprender a amar, hay que acoger el Amor. Ciertas reacciones a Humanae Vitae recuerdan pasajes del Evangelio donde el discurso de Jes\u00fas sobre el amor choca con la incomprensi\u00f3n de los hombres. Cuando Jes\u00fas habla de la indisolubilidad del matrimonio, sus disc\u00edpulos reaccionan con dureza: \u201cSi esa es la condici\u00f3n del hombre con respecto a su mujer, no trae cuenta casarse\u201d (Mt 19, 10).<\/p>\n<p><strong>\u201cDios nos primerea siempre\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En estos dos pasajes del Evangelio, Jes\u00fas habla del matrimonio indisoluble y del don de su Cuerpo en la Eucarist\u00eda; Humanae Vitae se refiere a la integridad del don en la alianza conyugal. Los tres temas corresponden a rasgos fundamentales del amor de alianza que Dios nos revela. Y esta revelaci\u00f3n nos desconcierta. Nos supera. Incluso nos extra\u00f1a porque, m\u00e1s all\u00e1 de las exigencias, nuestra miop\u00eda nos dificulta a veces ver los dones de Dios.<\/p>\n<p>Dios nos ha amado primero. Como dice el Papa Francisco, \u201c<em>Dios nos primerea siempre<\/em>\u201d. Y este amor da la gracia de vivir el don de s\u00ed, la fidelidad, la apertura generosa a la vida; es misericordia y da la comprensi\u00f3n de Dios, su paciencia y su perd\u00f3n ante nuestras debilidades y nuestros errores. Solo Cristo aporta al desaf\u00edo del amor la respuesta decisiva de \u201c<em>la esperanza (que) no enga\u00f1a, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado<\/em>\u201d (Rm 5, 5). n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se cumplen 50 a\u00f1os de la enc\u00edclica Humanae Vitae, publicada por el beato Pablo VI el 25 de julio de 1968. 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