{"id":37454,"date":"2024-02-17T06:00:00","date_gmt":"2024-02-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=37454"},"modified":"2024-02-21T15:12:26","modified_gmt":"2024-02-21T13:12:26","slug":"eucaristia-fuente-inspiracion-poetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/eucaristia-fuente-inspiracion-poetica\/","title":{"rendered":"La Eucarist\u00eda, eterna fuente de inspiraci\u00f3n po\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p>\u201cAdorote devote, latens deitas\u2026\/ Te adoro con devoci\u00f3n Dios escondido\u201d\u2026 El himno lit\u00fargico de Sto Tom\u00e1s de Aquino junto a otros como el reiterado \u201cPange lingua\u201d sigue resonando en nuestras iglesias tras muchos siglos. No solo \u00e9l, San Buenaventura, San Juan de \u00c1vila, Santa Mar\u00eda Micaela fundadora de las Adoratrices y tantos otros inflamados de amor divino transforman en poes\u00eda o ensayo sus estudios teol\u00f3gicos de alto nivel y siguen sustentando la fe de la Iglesia cat\u00f3lica en la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda. Hasta llegar a San Juan Pablo II y su Enc\u00edclica \u00abEcclesia de Eucharistia\u00bb (2003), seguida por Benedicto XVI quien en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abSacramentum caritatis\u00bb (2007) recoge la antorcha para glosar una verdad central en su papado, el don que Cristo hace de s\u00ed mismo revel\u00e1ndonos su amor infinito por cada hombre. Un amor que permite a los simples mortales transformarse en lo que reciben, hacerse uno con Dios. Idea esta glosada por Santo Tom\u00e1s de Aquino, San Le\u00f3n Magno o San Francisco de Sales, entre otros. Porque comulgar es \u201csaciar el hambre de Cristo\u201d \u2013dec\u00eda Santa Teresa de Calcuta; y no hacerlo ser\u00eda como \u201cmorir de sed junto a una fuente\u201d \u2013afirmaba el Santo cura de Ars, otro gran devoto de la Eucarist\u00eda. En consecuencia, oraciones, himnos y poemas eucar\u00edsticos recorren la historia occidental en torno a la fiesta del Corpus Christi y sus procesiones, que siguen celebr\u00e1ndose con inusitado esplendor en Sevilla, Toledo y muchas otras ciudades. Como atestiguan tambi\u00e9n los himnos de los Congresos Eucar\u00edsticos Internacionales del siglo XX: \u201cDe rodillas, Se\u00f1or, ante el sagrario, \/ que guarda cuanto queda de amor y de unidad, \/ (\u2026) Cristo en todas las almas y en el mundo la paz. \/\u201d (Pem\u00e1n y Aramburu, Barcelona 1952). De hecho, Pem\u00e1n trabaj\u00f3 estos temas en \u00abEl divino impaciente\u00bb (teatro, 1933) y el \u00abCanto a la Eucarist\u00eda\u00bb (1967). Siglos atr\u00e1s, el amor a la Eucarist\u00eda llen\u00f3 la vida de otra laica a quien el papa Francisco declar\u00f3 venerable: \u201cla loca del Sacramento\u201d, Do\u00f1a Teresa Enr\u00edquez, dama de Isabel la Cat\u00f3lica que fund\u00f3 la primera sede de las cofrad\u00edas eucar\u00edsticas en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Huellas de la Eucarist\u00eda en la literatura: los autos sacramentales<\/h2>\n\n\n\n<p>Pero dejemos a un lado a los santos, a pesar de su capacidad metaf\u00f3rica, para centrarnos en otro aspecto de la cuesti\u00f3n: la Eucarist\u00eda, don de Dios y misterio central del cristiano, genera una gran literatura desde la Edad Media hasta hoy. Por la brevedad del espacio solo realizaremos algunas calas en este proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o que en una sociedad teoc\u00e9ntrica surjan en Espa\u00f1a los autos sacramentales en los Siglos de Oro (XVI-XVII). Se trata de obras aleg\u00f3ricas de teatro en verso en uno o varios actos con tema eucar\u00edstico. Se representaban el d\u00eda del Corpus con gran aparato escenogr\u00e1fico y glosaban temas b\u00edblicos, filos\u00f3ficos, morales y sobre todo eucar\u00edsticos. Los personajes eran abstracciones, s\u00edmbolos que encarnaban ideas como el bien y el mal, la fe, la esperanza, la caridad y la Eucarist\u00eda. Dada su complejidad teol\u00f3gica y sutilezas doctrinales, no deja de ser parad\u00f3jico el \u00e9xito de los autos sacramentales en un pueblo con un alt\u00edsimo \u00edndice de analfabetismo. Casi todos los grandes autores de la \u00e9poca los escribieron: Timoneda, Lope de Vega, Valdivielso, Tirso de Molina\u2026 Pero la cumbre del g\u00e9nero la consigue Pedro Calder\u00f3n de la Barca (1600-1681), escritor, dramaturgo y sacerdote que escribi\u00f3 m\u00e1s de ochenta autos sacramentales, con una estrecha conexi\u00f3n teol\u00f3gica entre la fiesta y la obra representada cuyo tema eucar\u00edstico es siempre esencial. Los define as\u00ed: \u201cSermones \/ puestos en verso, en idea \/ representable cuestiones \/ de la Sacra Teolog\u00eda, \/ que no alcanzan mis razones \/ a explicar ni comprender, \/ y al regocijo dispone \/ en aplauso de este d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos t\u00edtulos: \u00abEl gran teatro del mundo\u00bb, \u00abLa cena del rey Baltasar\u00bb, \u00abEl gran mercado del mundo\u00bb, \u00abEl verdadero Dios pan\u00bb, \u00abLa lepra de Constantino\u00bb, \u00abLa protestaci\u00f3n de la fe\u00bb, \u00abVi\u00e1tico cordero\u00bb&#8230; En el primero, la vida es un teatro donde cada personaje representa su papel y es recibido al final por el Autor en la gran cena eucar\u00edstica que premia a quienes defendieron valores cristianos. Y as\u00ed, en todos se glosa un argumento que siempre remite al tema eucar\u00edstico utilizando la alegor\u00eda, recurso que satisfac\u00eda su deseo de jugar con abstracciones y conceptos. En \u00abLo que va del hombre a Dios\u00bb, trata de reflejar su t\u00e9cnica e intenciones en este g\u00e9nero dram\u00e1tico al decir: \u201cEstaba en estilo puesto \/ que empiece el Hombre pecando, \/ que acabe Dios redimiendo \/ y, en llegando el pan y el vino \/ subirse con \u00e9l al Cielo \/ al son de las chirim\u00edas\u201d. Una muestra de su po\u00e9tico hacer es \u00abManjar de los fuertes\u00bb: \u201cEl g\u00e9nero humano tiene \/contra las fieras del mundo, \/ por las que horribles le cerquen, \/ su libertad afianzada, \/como a sustentarse llegue \/ de aquel Pan y de aquel Vino \/de quien hoy es sombra \u00e9ste&#8230;\/ Nadie desconf\u00ede, \/ nadie desespere. \/ Que con este Pan y este vino&#8230;\/ las llamas se apagan, \/ las fieras se vencen, \/ las penas se abrevian \/ y las culpas se absuelven\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda en la literatura ensay\u00edstica inglesa del XIX y XX<\/h2>\n\n\n\n<p>Por la brevedad del art\u00edculo, no puedo tratar pero s\u00ed al menos aludir a la literatura de los conversos ingleses que arranca del cardenal Newman y tiene su centro en G. K. Chesterton (1874-1936), tan bien estudiada por Pearce en su libro \u00abEscritores conversos\u00bb (1999). Un fen\u00f3meno de conversiones en cadena (Belloc, Benson, Knox, Grahan Greene, Waugh, C. S. Lewis, Tolkien\u2026). La mayor\u00eda provienen del protestantismo y para ellos el tema eucar\u00edstico es prioritario. Lo trabajar\u00e1n en ensayos, poemas y novelas. Para Chesterton, desde su conversi\u00f3n enamorado de la fiesta del Corpus, creer en la presencia real en el Sant\u00edsimo Sacramento era la piedra de toque misma de la verdad, hasta el punto de exclamar despu\u00e9s de su primera comuni\u00f3n: \u201cHoy ha sido el d\u00eda m\u00e1s feliz de mi vida\u201d. Se confesaba asustado ante la tremenda realidad de Cristo en la Eucarist\u00eda. Y a\u00f1ad\u00eda: \u201cPara aquellos de mi fe solo hay una respuesta: Cristo est\u00e1 hoy en la tierra, vivo en mil altares; y resuelve los problemas de la gente exactamente como lo hac\u00eda cuando estaba en el mundo en un sentido m\u00e1s ordinario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los poetas cantan la Eucarist\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Volviendo atr\u00e1s, en \u00e9pocas teoc\u00e9ntricas los grandes escritores no olvidaron la Eucarist\u00eda, por ejemplo Miguel de Cervantes (1547-1616) en su poema \u00abAl\u00e9grate alma m\u00eda\u00bb: \u201cSi en pan tan soberano, se recibe al que mide cielo y tierra; \/ si el Verbo, la Verdad, la Luz, la Vida \/ en este pan se encierra; \/ si Aquel por cuya mano\/ se rige el cielo, es el que convida \/ con tan dulce comida\/ en tan alegre d\u00eda. \/ \u00a1Oh cosa maravillosa! \/Convite y quien convida es una cosa, \/al\u00e9grate, alma m\u00eda, \/ pues tienes en el suelo \/tan blanco y tan lindo pan como en el cielo\u201d. O Luis de G\u00f3ngora (1561-1627): \u201cOveja perdida, ven \/ sobre mis hombros, que hoy \/ no solo tu pastor soy, \/ sino tu pasto tambi\u00e9n (\u2026) Pasto, al fin, hoy tuyo hecho \/ \u00bfqu\u00e9 dar\u00e1 mayor asombro, \/ o el traerte yo en el hombro, \/ o el traerme t\u00fa en el pecho? \/ Prendas son de amor estrecho \/ que aun los m\u00e1s ciegos las ven (\u2026)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el siglo XX sorprende encontrar en Miguel de Unamuno (1864-1936), siempre en busca ag\u00f3nica de Dios, un bello y denso poema titulado \u00abEucarist\u00eda\u00bb que se abre as\u00ed: \u201cAmor de ti nos quema, blanco cuerpo; \/ amor que es hambre, amor de las entra\u00f1as; \/ hambre de la palabra creadora \/ que se hizo carne; fiero amor de vida \/ que no se sacia con abrazos, besos, \/ ni con enlace conyugal alguno. \/ Solo comerte nos apaga el ansia, \/pan de inmortalidad, carne divina. \/ (\u2026). Para cerrarse con una petici\u00f3n: \u201cY tus brazos abriendo como en muestra \/ de entregarte amoroso nos repites: \/ \u00ab\u00a1Venid, comed, tomad: esto es mi cuerpo!\u00bb \/ \u00a1Carne de Dios, verbo encarnado, encarna \/ nuestra divina hambre carnal de Ti!\u201d. Mucho m\u00e1s sorprendente la \u00abOda al Sant\u00edsimo Sacramento del Altar\u00bb (1928), de Federico Garc\u00eda Lorca (1898-1936), que a pesar de lo personal, libre y casi estramb\u00f3tico de su escritura revela un germen de fe en el poeta granadino. Porque la generaci\u00f3n del 27, aunque a su manera, tambi\u00e9n busc\u00f3 lo divino que ya los modernistas hab\u00edan atisbado con cierto exoterismo, como es palpable en las publicaciones de \u00abAdonais\u00bb y tambi\u00e9n recogi\u00f3 Ernestina de Champourcin en su antolog\u00eda \u00abDios en la poes\u00eda actual\u00bb (BAC 1976). Como muestra un bot\u00f3n: un fragmento po\u00e9tico de la propia Ernestina: \u201cPorque es tarde, Dios m\u00edo \/ porque anochece ya \/ y se nubla el camino\/ (\u2026). Porque ardo en sed de Ti \/ y en hambre de tu trigo, \/ ven, si\u00e9ntate a mi mesa; \/ bendice el pan y el vino\u201d (\u2026).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDios en la poes\u00eda espa\u00f1ola de posguerra\u00bb, libro de M. J. Rodr\u00edguez (1977) atestigua el repunte religioso tras la guerra espa\u00f1ola del 36, unido a la angustia de la b\u00fasqueda y al anhelo de salvaci\u00f3n, si bien no esencialmente eucar\u00edstica. L. Panero, D\u00e1maso Alonso, Blas de Otero, M. Alc\u00e1ntara, L. Rosales, C. Bouso\u00f1o, B. Llorens, J. M. Valverde, M. Mantero, L. Felipe, V. Gaos, J. J. Domenchina, A. Serrano Plaja\u2026 Algo explicable en un clima de existencialismo y tras las masacres de las sucesivas guerras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Y siguen cant\u00e1ndola hoy<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que quiz\u00e1 no sea tan previsible es el repunte que a finales del XX en un ambiente de laicismo desacralizador, aparece en unos cuantos j\u00f3venes poetas y contin\u00faa ahora mismo. M\u00e1s all\u00e1 de Murciano y Mart\u00edn Descalzo, en el sur de Espa\u00f1a y en torno (aunque no solo) a la sevillana revista y editorial \u00abN\u00famenor\u00bb, C. Guill\u00e9n Acosta, J. J. Cabanillas (por cierto, ambos coordinaron una antolog\u00eda, \u00abDios en la poes\u00eda actual\u00bb, Rialp, 2018), los hermanos Daniel y Jes\u00fas Cotta, R. Arana\u2026 han tocado con desparpajo y naturalidad desenfadada la poes\u00eda religiosa. Quiero cerrar el art\u00edculo con una peque\u00f1a selecci\u00f3n de versos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fragmento de \u201cEucharistia\u201d, de Guill\u00e9n Acosta (1955) en su libro \u00abRedenciones\u00bb (2017) abre el conjunto: (\u2026). \u201cY es la necesidad diaria de saberme \/ virado a alg\u00fan sagrario, \/ y desde all\u00ed esperar a que llegue el momento \/ y alcance a descubrir su misterio, el del pan, \/ el que me hace darme como el grano en la era \/ y en el que me transformo cada vez que lo ingiero\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Otro fragmento de \u201cPor tres\u201d en \u00abMal que bien\u00bb (2019), de E. Garc\u00eda M\u00e1iquez (1969): \u201cMi m\u00e1s sol\u00edcita jaculatoria \/ ha sido siempre: Sangre \/ de Cristo, embri\u00e1game. \/ (\u2026). Y entono otra jaculatoria: Tu \/ que me hiciste a tu imagen, \/ Dios trinitario, multipl\u00edcame\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Apelando al contexto (Sta Mar\u00eda del Transt\u00e9vere) y a la sugerencia, R. Arana (1977) toca el tema en \u201cHagamos tres tiendas\u201d, poema de \u00abEl \u00faltimo minuto\u00bb (2020): \u201cReba\u00f1ito de ovejas bizantinas \/ que minuto a minuto yo mir\u00e9 \/ balar en esa b\u00f3veda dorada \/ en un silencio que tambi\u00e9n refulge: \/ a vuestro lado yo me quedar\u00eda \/ si hubiese buen pastor, como lo hay, \/ al calor del poder mudo y gigante \/ de aquella diminuta lamparita \/ y no volver jam\u00e1s al gris cemento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Impresionante \u201cEst\u00e1 sucediendo ahora\u201d, d\u00e9cimas de Daniel Cotta (1974) en \u00abAlumbramiento\u00bb (2021) que expresan la fe cat\u00f3lica en la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda en el momento de la consagraci\u00f3n: (\u2026) \u201cAhora, s\u00ed, en el lugar \/ donde esas manos al vuelo \/ acaban de convocar \/ el Se\u00f1or de tierra y cielo \/ sobre el lino del altar! \/ Esa blancura que aflora \/ cari\u00f1osa y bienhechora \/ como una luna que sube \/ es Dios en carne de nube, \/ es Dios que baja en la aurora (\u2026) \/ Dios est\u00e1 viniendo al mundo\u2026 \/ y est\u00e1 sucediendo ahora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n \u201cCon los ojos cerrados\u201d, de Jes\u00fas Cotta (1967) que sorprendentemente se atreve con todo un libro de tem\u00e1tica religiosa, \u00abAcogido a sagrado\u00bb (2023), y dice as\u00ed: (\u2026) \u201cY llueva tu agua, \/ agua hecha vino, \/ vino hecho sangre, \/ sangre hecha gracia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro poema muy reciente, \u201cVenite adoremus\u201d (Esos tus ojos, 2023), de J. J. Cabanillas (1958) lo certifica: (\u2026) \u201cHan hecho falta noches, soles \/ la verde llama de una espiga en pie \/ y hacerte Tu pan blanco y yo adorarte \/ como aquel rey de nieve te adoraba \/ a ti, Ni\u00f1o, mi ni\u00f1o, siempre ni\u00f1o\u201d\u2026 Ya antes hab\u00eda tocado el tema en Cuatro estaciones (2008): \u201cLas campanas\u2026 \u00bfO\u00eds? Si ya es de d\u00eda (\u2026). Cu\u00e1ndo he llegado yo a este jueves del Corpus. \/ Ya el trono bajo el sol est\u00e1 en la calle \/ (\u2026). La Custodia se acerca com o antorcha de fuego \/ y la redonda carne se anilla hecha de Amor\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Para cerrar este bloque, podr\u00eda decirse que casi todos escriben poemarios ambiciosos, audaces e infrecuentes en el panorama de la poes\u00eda espa\u00f1ola actual y manifiestan su fe jubilosa en la divinidad desde perspectivas cotidianas. Algo sorprendente, como sorprendente ha sido la trayectoria del joven Carlo Acutius, declarado venerable en 2020. Un chico muy actual, y muy enamorado de la Eucar\u00edstia, que cre\u00f3 un sitio web sobre la g\u00e9nesis de los milagros eucar\u00edsticos del mundo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAdorote devote, latens deitas\u2026\/ Te adoro con devoci\u00f3n Dios escondido\u201d\u2026 El himno lit\u00fargico de Sto Tom\u00e1s de Aquino junto a otros como el reiterado \u201cPange lingua\u201d sigue resonando en nuestras iglesias tras muchos siglos. 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