{"id":37178,"date":"2024-02-12T06:00:00","date_gmt":"2024-02-12T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=37178"},"modified":"2025-07-31T13:02:22","modified_gmt":"2025-07-31T11:02:22","slug":"lutero-kant-y-san-john-henry-newman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lutero-kant-y-san-john-henry-newman\/","title":{"rendered":"Lutero, Kant y san John Henry Newman\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Los nombres de Mart\u00edn Lutero, Inmanuel Kant y John Henry Newman\u00a0no pasan desapercibidos en la historia de la filosof\u00eda y la Teolog\u00eda de los \u00faltimos siglos. Cada uno, con sus peculiaridades aportaron ideas o hicieron surgir corrientes que han marcado la Historia en su m\u00e1s amplio sentido. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mart\u00edn Lutero <\/h2>\n\n\n\n<p>Anterior a Descartes y a Pascal es el alem\u00e1n Mart\u00edn Lutero (1483\/1546), natural de Eisleben (Sajonia).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un 2 de julio de 1505, sorprendido por una tormenta, tras sentir c\u00f3mo un rayo descargaba muy cerca de \u00e9l, hizo la promesa de hacerse fraile. Quince d\u00edas despu\u00e9s ingres\u00f3 en un convento de agustinos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el convento recordar\u00eda, a\u00f1os m\u00e1s tarde, \u201cpalidec\u00edamos al solo nombre de Cristo, porque siempre se nos hab\u00eda presentado como un juez severo, irritado, contra todos nosotros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Doctor en Teolog\u00eda, fue un gran lector de la Biblia, aunque, por su modo de ser marcadamente subjetivo, no la acept\u00f3 en su totalidad como Palabra de Dios, rechazando libros enteros, como la Ep\u00edstola de Santiago y el Apocalipsis.<\/p>\n\n\n\n<p>Los rasgos oscuros de su visi\u00f3n subjetiva de Dios le indujeron a un grave temor por su salvaci\u00f3n. Quiso refugiarse en la lectura del Nuevo Testamento, pero no lo logr\u00f3, pues se tropez\u00f3 con el texto de la Ep\u00edstola de san Pablo a los Romanos 1, 17; su lectura al principio le irrit\u00f3, pues ve\u00eda que, en el mismo Evangelio se manifestaba una justicia de Dios tras la que Lutero ve\u00eda al Juez col\u00e9rico que tanto le asustaba.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al paso de alg\u00fan tiempo, a mitad del curso 1513-14, se apacigu\u00f3 y se sinti\u00f3 seguro al entender la justicia de Dios como una justicia que Dios regala a quien tiene fe, en la que vive el justo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su disputa sobre las indulgencias, iniciada en 1517, Lutero lleg\u00f3 a afirmar que la \u00fanica norma de la fe es la\u00a0<em>sola scriptura<\/em>, ya que para \u00e9l la Biblia es clara: proclam\u00f3 tambi\u00e9n el libre examen de las Escrituras, al margen del Magisterio y de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, manteniendo tambi\u00e9n que la Cristiandad, como congregaci\u00f3n de los fieles, no es una reuni\u00f3n visible ni tiene Cristo un Vicario en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Inmanuel Kant<\/h2>\n\n\n\n<p>Un par de siglos despu\u00e9s naci\u00f3 Inmanuel Kant en 1724 en la ciudad alemana de Konigsberg, donde transcurri\u00f3 su vida hasta su muerte en 1804.<\/p>\n\n\n\n<p>De modesta familia luterana pietista, al llegar a la juventud, distanci\u00e1ndose de la fe de sus padres, comenz\u00f3 a orientarse hacia una \u00e9tica laica. Desde 1770 fue profesor ordinario de L\u00f3gica y Metaf\u00edsica en la Universidad de la ciudad natal.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su pensamiento, hay en el hombre, adem\u00e1s de su estructura psico-f\u00edsica -vinculada a las leyes de la naturaleza -, un esp\u00edritu racional que se rige por la ley de la libertad: pero el ser humano tiene conciencia del deber y ello permite asegurar que el hombre es un ser moral, un ser, adem\u00e1s de libre, responsable.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1781 public\u00f3 su&nbsp;<em>Cr\u00edtica de a raz\u00f3n pura&nbsp;<\/em>donde afirma que conocemos las cosas tal y como nuestra inteligencia nos las presenta, pero no como son en s\u00ed mismas. En consecuencia, las tres grandes realidades -el alma, el mundo y Dios- se presentan ante el pensamiento kantiano s\u00f3lo como ideas, ya que ni del alma, ni del mundo, ni de Dios cabe experiencia sensible y s\u00f3lo esa experiencia garantiza la existencia efectiva de los objetos de nuestro pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, en su <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/em> (1788), expuso: \u201cDos cosas llenan mi alma de una admiraci\u00f3n y un respeto que renacen y aumentan constantemente a medida que el pensamiento se ocupa m\u00e1s asiduamente de ellas: el cielo estrellado sobre mi cabeza y la ley moral dentro de m\u00ed\u2026 La primera mirada sobre esta multitud incalculable de mundos destruye mi importancia como criatura animal, cuya materia, de la que est\u00e1 formada, despu\u00e9s de haber gozado durante un corto tiempo de una fuerza vital, debe ser devuelta al planeta en que habita que, a su vez, no es m\u00e1s que un punto en la totalidad del universo. La segunda mirada, por el contrario, realza mi valor mediante mi personalidad y la ley moral me revela una vida independiente de la animalidad y de todo el mundo sensible&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Kant pens\u00f3 tambi\u00e9n que el bien humano completo est\u00e1 integrado por la virtud y la felicidad; y, como en este mundo, la felicidad completa no sigue a la virtud, la voz de la conciencia reclama la existencia de alguien que ponga las cosas en su sitio: ese alguien, para Kant, es Dios, quien, para conceder la felicidad a las personas virtuosas, dispuso para ellas la vida eterna.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">John\u00a0Henry Newman<\/h2>\n\n\n\n<p>Ya a comienzos del s. XIX naci\u00f3 en 1801 en Londres san John\u00a0Henry Newman, hijo de John, hombre de negocios brit\u00e1nico, y de Jemina, descendiente de una familia de calvinistas franceses refugiados en el Reino Unido.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A los quince a\u00f1os tuvo lugar su primera conversi\u00f3n en la que descubri\u00f3 a los dos \u00fanicos seres que, seg\u00fan el joven Newman, pueden ser conocidos de manera evidente: uno mismo y el Creador (Apolog\u00eda, I).<\/p>\n\n\n\n<p>En 1824 fue ordenado sacerdote de la Iglesia Anglicana a la que perteneci\u00f3 hasta la edad de cuarenta y cuatro a\u00f1os. Al final de su estudio sobre el&nbsp;<em>Desarrollo de la doctrina cristiana<\/em>, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que es en la Iglesia Cat\u00f3lica donde se mantiene la fe de los primeros cristianos. El 9 de octubre de 1845 fue recibido en la Iglesia Cat\u00f3lica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ordenado sacerdote cat\u00f3lico en 1847 fue nombrado Rector de la reci\u00e9n constituida Universidad Cat\u00f3lica de Dubl\u00edn, cargo que ejerci\u00f3 durante unos diez a\u00f1os.&nbsp;En 1870 public\u00f3 su obra&nbsp;<em>An Essay in Aid of a Grammar of Assent&nbsp;<\/em>(trad. esp.&nbsp;<em>El asentimiento religioso. Ensayo sobre los motivos racionales de la fe).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1879 fue nombrado cardenal por el Papa Le\u00f3n XIII, eligiendo Newman el lema&nbsp;<em>Cor ad cor loquitur.&nbsp;<\/em>Muri\u00f3 el 11 de agosto de 1890. Fue beatificado en 2009, duran- te el pontificado de Benedicto XVI y canonizado en 2019 por el Papa Francisco.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra&nbsp;<em>Apolog\u00eda pro vita sua<\/em>, dice que la certeza es la consecuencia de la fuerza acumulativa de ciertas razones dadas que, tomadas una a una, ser\u00edan s\u00f3lo probabilidades. Que \u00e9l cre\u00eda en Dios con fundamento en la probabilidad, cre\u00eda en el cristianismo con fundamento en la probabilidad, cre\u00eda en el catolicismo con fundamento en la probabilidad. Tambi\u00e9n cre\u00eda que Aquel que nos ha creado ha querido que en matem\u00e1ticas alcanz\u00e1semos la certeza por medio de una demostraci\u00f3n rigurosa, pero que en la indagaci\u00f3n religiosa alcanz\u00e1semos la certeza por medio de probabilidades acumuladas; y que esa certeza nos conduce, si nuestra voluntad coopera con la Suya, a una convicci\u00f3n que se eleva m\u00e1s alto que la fuerza l\u00f3gica de nuestras conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma obra dice:\u00a0Me veo empujado a hablar de la infalibilidad de la Iglesia como una disposici\u00f3n querida por la misericordia del Creador, para preservar la religi\u00f3n en el mundo y para refrenar esa libertad de pensamiento, que es uno de nuestros mayores dones naturales, para rescatarla de sus propios excesos autodestructivos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los nombres de Mart\u00edn Lutero, Inmanuel Kant y John Henry Newman\u00a0no pasan desapercibidos en la historia de la filosof\u00eda y la Teolog\u00eda de los \u00faltimos siglos. 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