{"id":36402,"date":"2024-02-12T06:00:00","date_gmt":"2024-02-12T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=36402"},"modified":"2024-02-14T10:39:08","modified_gmt":"2024-02-14T08:39:08","slug":"lecturas-del-miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-miercoles-de-ceniza\/","title":{"rendered":"Arrepentimiento y voluntad. Mi\u00e9rcoles de ceniza"},"content":{"rendered":"<p>La Iglesia hoy nos llama al arrepentimiento, y el arrepentimiento implica dos pasos clave. En primer lugar, el reconocimiento de la culpa: \u201cEs culpa m\u00eda. Yo estoy herido, yo debo cambiar mi comportamiento, no otro\u201d. Ese defecto puede ser objetivo pero, como m\u00ednimo, hay en m\u00ed una falta de paciencia o de virtud para tratar ese defecto. Una forma especialmente buena de arrepentirse es a trav\u00e9s del sacramento de la Confesi\u00f3n, cuando, precisamente, nos culpamos a nosotros mismos -abierta, p\u00fablicamente- y no a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo aspecto es la voluntad de hacer algo al respecto. Algunas personas reconocen su culpa pero no est\u00e1n dispuestas a cambiar, ya sea por dureza de coraz\u00f3n o por desesperaci\u00f3n. Por eso, el arrepentimiento implica la esperanza de que es posible. Si Dios pone el deseo en mi alma, me dar\u00e1 la gracia para llevarlo a cabo.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento probablemente no es muy dram\u00e1tico para la mayor\u00eda de nosotros, es subir el siguiente escal\u00f3n hacia la santidad, el siguiente nivel. Los cambios que Dios nos pide en la vida pueden ser cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, aunque a veces sean cada vez m\u00e1s dif\u00edciles. Lo que importa es luchar, aunque fracasemos, y seguir empezando una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio, Jes\u00fas recomienda los tres medios tradicionales para la conversi\u00f3n: la oraci\u00f3n, el ayuno y la limosna. Con la oraci\u00f3n damos m\u00e1s y mejor tiempo a Dios. La oraci\u00f3n es la actividad de la esperanza. Esa conversi\u00f3n que deseamos pero que nos cuesta realizar comienza en la oraci\u00f3n, donde nos ponemos ante Dios con nuestra debilidad para que nos cure y nos fortalezca. Luego viene el ayuno, decir no a nuestro cuerpo, tambi\u00e9n como oraci\u00f3n por los que sufren. Esto debe tener un aspecto de solidaridad y, por tanto, sigue la limosna. Imploramos la misericordia de Dios esforz\u00e1ndonos por mostrar misericordia hacia los dem\u00e1s, con nuestro tiempo y nuestro dinero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Cuaresma tiene que doler, al menos un poco. Debemos estar dispuestos a perder para ganar: \u201cperder\u201d algo de tiempo para rezar o para ayudar a los dem\u00e1s, y perder algo de placer corporal. Como dijo una vez el Papa Francisco \u201c<em>No olvidemos que la verdadera pobreza duele; ninguna abnegaci\u00f3n es real sin esta dimensi\u00f3n de penitencia. Desconf\u00edo de una caridad que no cuesta nada y no duele<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos pedir a la Virgen que nos gane el valor que necesitamos para vivir bien la Cuaresma este a\u00f1o, sin miedo a tener prop\u00f3sitos que duelan y luchando por cumplirlos. Y si fracasamos, porque son ambiciosos y desafiantes, podemos invocar la misericordia y la ayuda de Dios y volver a empezar sin desanimarnos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia hoy nos llama al arrepentimiento, y el arrepentimiento implica dos pasos clave. En primer lugar, el reconocimiento de la culpa: \u201cEs culpa m\u00eda. 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