{"id":3473,"date":"2018-06-27T07:18:31","date_gmt":"2018-06-27T06:18:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=3473"},"modified":"2025-06-05T12:32:38","modified_gmt":"2025-06-05T10:32:38","slug":"la-teologia-la-encrucijada-del-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-teologia-la-encrucijada-del-68\/","title":{"rendered":"La teolog\u00eda en la encrucijada del 68"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mayo del 68 puso de manifiesto una crisis cultural, y sus repercusiones tuvieron trascendencia para la vida de la Iglesia y para la teolog\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Texto &#8211; Josep-Ignasi Saranyana, Miembro de n\u00famero del Pontificio Comit\u00e9 de Ciencias Hist\u00f3ricas (Ciudad del Vaticano)<\/p>\n\n\n\n<p>Las controversias teol\u00f3gicas importantes no estallan de improviso. Dependen de procesos de larga duraci\u00f3n y de gran calado te\u00f3rico. Lo constatamos, una vez m\u00e1s, en la crisis teol\u00f3gica del 68, que describir\u00e9 esquem\u00e1ticamente en los p\u00e1rrafos que siguen. Primero hablar\u00e9 de los antecedentes remotos y, despu\u00e9s, de los desarrollos teor\u00e9ticos de esa d\u00e9cada prodigiosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Antecedentes remotos del 68 teol\u00f3gico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cinco l\u00edneas doctrinales delimitaron, a mi entender, el espacio teol\u00f3gico del 68: la absolutizaci\u00f3n de la libertad individual, la autonom\u00eda de la conciencia moral frente a instancias heter\u00f3nomas, la cr\u00edtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica, el freudo-marxismo y el marxismo de rostro humano.<\/p>\n\n\n\n<p><em>a) Sobre la absolutizaci\u00f3n de la libertad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis teol\u00f3gico de la libertad se complic\u00f3 a comienzos del siglo XVI. Mart\u00edn Lutero, bebiendo en fuentes tardomedievales, problematiz\u00f3 las relaciones de la gracia con la libertad, de lo cual es testigo su ensayo De servo arbitrio (\u201cLa libertad esclava\u201d), publicado en 1525, como respuesta a un De libero arbitrio de Erasmo de Rotterdam, aparecido el a\u00f1o anterior. La libertad, seg\u00fan Lutero y otros te\u00f3logos de esa \u00e9poca, habr\u00eda quedado tan deteriorada por el pecado original, que ya no ser\u00eda propiamente libre, sino esclava. El Concilio de Trento tom\u00f3 cartas en el asunto, al condenar que el libre albedr\u00edo (o capacidad de elegir) se hubiera extinguido con el pecado original.<br>En la segunda mitad del siglo XVI, el an\u00e1lisis de la libertad pas\u00f3 a ser tema estrella de la discusi\u00f3n teor\u00e9tica. Despu\u00e9s de Miguel Bayo estall\u00f3 la crisis de auxiliis y, como consecuencia, irrumpi\u00f3, a mediados del siglo XVII, el binario jansenista \u201clibre en la necesidad\u201d y \u201clibre en la coacci\u00f3n\u201d, exagerando la identificaci\u00f3n sin matices de la libertad con la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, y por la ley del p\u00e9ndulo, ante una continua negaci\u00f3n o, al menos, una ablaci\u00f3n de la libertad, la reacci\u00f3n no pod\u00eda ser otra que una absolutizaci\u00f3n de la libertad. La evoluci\u00f3n de las ideas estaba a un paso de considerar la libertad como una facultad independiente, y no ya como el momento interior y deliberativo de la volici\u00f3n; o, lo que es lo mismo, estaba a un paso de considerar que toda inclinaci\u00f3n de la voluntad es necesariamente libre, sin que medie deliberaci\u00f3n o elecci\u00f3n alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>En las paredes de La Sorbonne y durante los hechos del 68, se pudo leer un grafito, tomado del Marqu\u00e9s de Sade (\u20201814), que dec\u00eda: \u201cLa libert\u00e9 est le crime qui contient tous les crimes; c\u2019est notre arme absolue!\u201d (\u201c\u00a1La libertad es el crimen que contiene todos los cr\u00edmenes: es nuestra arma absoluta!\u201d). La segunda parte del grafito nos lleva directamente a Friedrich Nietzsche (\u20201900), que consider\u00f3 la libertad como el arma absoluta para la total emancipaci\u00f3n. Entiende el fil\u00f3sofo alem\u00e1n que las normas sociales, aunque justas, son siempre un obst\u00e1culo para la libertad. El sometimiento a unas reglas nos empeque\u00f1ece, nos esclaviza, nos hace mediocres. S\u00f3lo los esp\u00edritus superiores y aristocr\u00e1ticos pueden emanciparse de esos c\u00edrculos restrictivos, por el uso de una libertad sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p><em>b) La autonom\u00eda de la conciencia moral<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el neokantiano Wilhelm Dilthey (\u20201911), el \u201checho de la conciencia\u201d determin\u00f3 el origen de la modernidad. Si antes se consideraba que el juicio moral supone una ley que yo no me he dado, \u201cinscrita en mi coraz\u00f3n\u201d seg\u00fan San Pablo, o sea, una sucesi\u00f3n de fuera hacia dentro, a partir de la modernidad se invirti\u00f3 el proceso, desde el interior hacia el exterior, en busca de certezas. La formulaci\u00f3n met\u00f3dica de este camino correspondi\u00f3 a Descartes. En el campo religioso la autor\u00eda se debe a la Reforma.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la primac\u00eda del \u201checho de la conciencia\u201d, como elemento catalizador del cambio religioso del XVI, puede rastrearse ya en el comentario de Lutero a la carta paulina a los Romanos, en el pasaje en que se habla de la conciencia moral (Rom 2, 15-16).. Lutero entiende, al comentar tal per\u00edcopa, que Dios no puede modificar el veredicto de nuestra conciencia, sino s\u00f3lo confirmarlo (WA 56, 203-204). Por esta v\u00eda, y exagerando las pretensiones del Reformador, se apunta hacia la prioridad absoluta del autoexamen. Se afirma una disyuntiva insalvable entre el heterojuicio y el autojuicio, prevaleciendo este \u00faltimo. No soy juzgado; me juzgo. Soy yo, en definitiva, quien decide sobre la bondad o maldad de mis propias acciones y la sanci\u00f3n que merecen.<\/p>\n\n\n\n<p><em>c) El l\u00edmite cr\u00edtico de la raz\u00f3n hist\u00f3rica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tercera coordenada del espacio teol\u00f3gico del 68 hunde sus ra\u00edces en las tres cr\u00edticas kantianas (de la raz\u00f3n pura, de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y del juicio) y, sobre todo, en la cr\u00edtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica de Friedrich Schleiermacher (\u20201834). Cuando Immanuel Kant (\u20201804) dej\u00f3 fuera del alcance del conocimiento metaf\u00edsico a Dios, el alma y el universo, abri\u00f3 las puertas al agnosticismo teol\u00f3gico, psicol\u00f3gico y cosmol\u00f3gico. Al fracasar la metaf\u00edsica en su supremo intento, la teolog\u00eda qued\u00f3 a merced de los sentimientos y emociones. Con la cr\u00edtica de Schleiermacher, los hechos hist\u00f3ricos tambi\u00e9n se alejaron del esp\u00edritu humano. El c\u00edrculo hermen\u00e9utico cerr\u00f3 el camino a los or\u00edgenes de la Iglesia y a la continuidad esencial entre el ayer y el hoy, y abri\u00f3 un hiato insalvable entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p><em>d) El freudomarxismo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Debemos referirnos tambi\u00e9n a Sigmund Freud (\u20201939), que descubri\u00f3 esas zonas de indeterminaci\u00f3n de la libertad, que se balancean entre el sue\u00f1o y la realidad, el consciente y el subconsciente. La terap\u00e9utica freudiana de la descarga ps\u00edquica y el \u201cdescubrimiento\u201d del impulso sexual enmascarado y reprimido contribuyeron a las formulaciones freudomarxistas de Herbert Marcuse (\u20201979) y otros representantes de la Escuela de Frankfurt.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcuse se\u00f1al\u00f3 que todos los hechos hist\u00f3ricos son restricciones que comportan negaci\u00f3n. Es preciso liberarse de tales hechos. En alg\u00fan sentido la represi\u00f3n sexual, se\u00f1alada por Freud, es concomitante con la represi\u00f3n social que detectamos hist\u00f3ricamente. Con todo, las clases reprimidas no son conscientes de ser explotadas y, por ello, no pueden reaccionar. En consecuencia, la conciencia revolucionaria tiene que aflorar en grupos minoritarios ajenos al sistema, no objetivamente explotados, que comprenden que la tolerancia es represiva y se rebelan contra ella.<\/p>\n\n\n\n<p><em>e) El marxismo de rostro humano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queda por se\u00f1alar un \u00faltimo inspirador del 68: el comunista Antonio Gramsci (\u20201937), que elabor\u00f3 la doctrina acerca de la \u201chegemon\u00eda\u201d por la v\u00eda cultural. Si un estamento social pretende la hegemon\u00eda, debe imponer su propia concepci\u00f3n del mundo y ganarse a los intelectuales. Si este grupo no logra su prop\u00f3sito, surge otro bloque que desplaza al dominante, por medio de un fen\u00f3meno revolucionario. La dial\u00e9ctica hist\u00f3rica se manifiesta, por tanto, entre el dominio de una clase hegem\u00f3nica, que no alcanza a imponer su proyecto, y la aparici\u00f3n de una clase subalterna que se transforma en dominante, al implantar un proyecto alternativo m\u00e1s satisfactorio. En todo caso, la conquista del poder pol\u00edtico exige la previa conquista de la hegemon\u00eda cultural.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La teolog\u00eda en los a\u00f1os sesenta<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La generaci\u00f3n teol\u00f3gica de los a\u00f1os sesenta padeci\u00f3 las influencias se\u00f1aladas, que cuestionaban aspectos fundamentales de la tradici\u00f3n cristiana. Como en cualquier debate, hubo de todo, aunque, por su notoriedad y reflejo en los medios, sonaron m\u00e1s las s\u00edntesis menos afortunadas que las que alcanzaron buen puerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como testimonio de esos a\u00f1os tan convulsos y complejos quedan tres controversias de gran alcance: la contestaci\u00f3n a la enc\u00edclica Human\u00e6 vit\u00e6; la pol\u00e9mica sobre el car\u00e1cter escatol\u00f3gico (o no) del \u201creino de Dios\u201d; y la diatriba acerca de la \u201cmuerte de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>a) La enc\u00edclica Human\u00e6 vit\u00e6 y su contestaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de febrero de 1960 la Food and Drug Administration (FDA) aprob\u00f3 en los Estados Unidos de Am\u00e9rica el uso del Enovid&nbsp;como anticonceptivo, y desde ese momento su empleo se extendi\u00f3 por todo el mundo, planteando numerosos interrogantes a la teolog\u00eda moral. Juan XXIII constituy\u00f3 una \u201cComisi\u00f3n para el Estudio de la Poblaci\u00f3n, Familia y Natalidad\u201d, que Pablo VI confirm\u00f3 y ampli\u00f3. Las conclusiones de esa comisi\u00f3n llegaron en forma de un documento (Documentum syntheticum de moralitate regulationis nativitatum). Como no todos los miembros de la comisi\u00f3n concordaban con ese dictamen, el texto pas\u00f3 a denominarse \u201cinforme de la mayor\u00eda\u201d, frente a otro \u201cinforme de la minor\u00eda\u201d, es decir, de los discrepantes a la autorizaci\u00f3n de la p\u00edldora.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento principal del informe de la mayor\u00eda se apoyaba en el \u201cprincipio de totalidad\u201d, seg\u00fan el cual, toda acci\u00f3n moral debe ser juzgada en el marco de la totalidad de la vida de una persona. Si una persona se ajusta de ordinario a los principios morales fundamentales de la vida cristiana, aunque en actos aislados no se comporte seg\u00fan esos principios fundamentales, tales actos no pueden considerarse inmorales o pecaminosos, porque no alteran la opci\u00f3n fundamental asumida. Cada uno puede construir su trayectoria vital, a propia voluntad, seg\u00fan el dictamen aut\u00f3nomo de su conciencia moral y con plena y absoluta libertad. As\u00ed formulado, el \u201cprincipio de totalidad\u201d era (y es) ajeno a la tradici\u00f3n de la Iglesia, porque olvida que la fuente principal de la moralidad es la misma obra realizada. Hay que sostener, siempre y en todo caso, que caben obras intr\u00ednsecamente malas, cualesquiera que sean la intenci\u00f3n del agente y las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, y bas\u00e1ndose en el informe de la minor\u00eda, Pablo VI promulg\u00f3 la enc\u00edclica Human\u00e6 vit\u00e6, el 25 de julio de 1968. La enc\u00edclica estableci\u00f3 dos principios, uno de car\u00e1cter general y otro relativo al tema debatido: 1\u00ba) que corresponde al magisterio de la Iglesia la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la ley natural; y 2\u00ba) que en la vida matrimonial son inseparables la uni\u00f3n de los esposos y la apertura a la procreaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de veinte a\u00f1os de Human\u00e6 vit\u00e6\u00b8 y despu\u00e9s de una \u201ccontestaci\u00f3n\u201d espectacular, en la que destacaron Bernhard H\u00e4ring (\u20201998) y Charles Curran, apareci\u00f3 la importante instrucci\u00f3n Donum vit\u00e6 (1987) sobre el respeto a la vida humana naciente y a la dignidad de la procreaci\u00f3n. Con todo, los fieles cristianos esperaban una reflexi\u00f3n magisterial de conjunto y de mayor calado. \u00c9sta lleg\u00f3, por fin, en forma de enc\u00edclica, publicada el 6 de agosto de 1993, con el t\u00edtulo Veritatis splendor. Este documento se\u00f1ala los contenidos esenciales de la Revelaci\u00f3n sobre el comportamiento moral, y se ha convertido en una referencia ineludible para los moralistas cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>b) De la teolog\u00eda de la esperanza a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n planteada por la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n (c\u00f3mo influye el quehacer temporal en el advenimiento del reino de Dios) ya se debat\u00eda en Europa desde el siglo XVII, sobre todo en ambientes luteranos tard\u00edos. Su versi\u00f3n moderna se debe al te\u00f3logo calvinista J\u00fcrgen Moltmann, en su libro titulado Teolog\u00eda de la esperanza, publicado de 1964. Lo propio de Moltmann fue articular la teolog\u00eda escatol\u00f3gica como una escatolog\u00eda hist\u00f3rica. En otros t\u00e9rminos: ofrecer una visi\u00f3n secularizante del \u201creino de Dios\u201d, de forma que el reino de Dios es \u201cla humanizaci\u00f3n de las relaciones y las condiciones humanas; la democratizaci\u00f3n de la pol\u00edtica; la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda; la naturalizaci\u00f3n de la cultura; y la orientaci\u00f3n de la Iglesia hacia el reino de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta presentaci\u00f3n del reino contrasta con la que ofrec\u00eda Pablo VI, en 1968, en su espl\u00e9ndido Credo del Pueblo de Dios: \u201cConfesamos igualmente que el reino de Dios, que ha tenido en la Iglesia de Cristo sus comienzos aqu\u00ed en la tierra, no es de este mundo, cuya figura pasa, y [confesamos] tambi\u00e9n que sus crecimientos no pueden juzgarse id\u00e9nticos al progreso de la cultura y de la humanidad o de las ciencias o de las artes t\u00e9cnicas, sino que consiste en que se conozcan cada vez m\u00e1s profundamente las riquezas insondables de Cristo, [\u2026] y en que la gracia y la santidad se difundan cada vez m\u00e1s abundantemente entre los hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es innegable que Moltmann y Metz influyeron en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Sin embargo, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n no hab\u00eda adquirido todav\u00eda en 1968 la notoriedad que alcanz\u00f3 despu\u00e9s de 1971. Y conviene advertir tambi\u00e9n, contra lo que se ha escrito, que la Conferencia General de Medell\u00edn, de 1968, es ajena a los or\u00edgenes de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Su tema fue, m\u00e1s bien, la recepci\u00f3n en Latinoam\u00e9rica de la constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, del Vaticano II, en el marco de la crisis del apostolado jer\u00e1rquico y de la politizaci\u00f3n de los movimientos cristianos de base, y en el contexto de la dial\u00e9ctica desarrollismo-dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>c) La teolog\u00eda de la muerte de Dios<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed llegamos al tercer trance cr\u00edtico de la teolog\u00eda, en los a\u00f1os sesenta. En 1963 hab\u00eda aparecido en Inglaterra, firmado por el obispo anglicano <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/John_Robinson_(obispo)\">John A. T. Robinson<\/a>, el libro Honest to God, que tuvo un grand\u00edsimo impacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Honest to God era el resultado de la fusi\u00f3n de tres corrientes, o si se quiere, el punto de llegada de tres l\u00edneas protestantes: Rudolf Bultmann (\u20201976), con su conocida desmitificaci\u00f3n del Nuevo Testamento, y la radicalizaci\u00f3n de la brecha entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe; Dietrich Bonhoeffer (\u20201945), que elabor\u00f3 la m\u00e1s extrema presentaci\u00f3n del cristianismo, o sea, un cristianismo a-religioso (s\u00f3lo Cristo y yo, y nada m\u00e1s); y Paul Tillich (\u20201965), que hab\u00eda popularizado su concepto de religi\u00f3n como una dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica que es todo y, en el fondo, no es nada determinado (una fe sin Dios). A partir de tales premisas, Robinson se propuso reinterpretar la fe para hacerla accesible al hombre moderno. Su teolog\u00eda planteaba el problema de \u201cc\u00f3mo decir Dios\u201d en un contexto secularizado y su resultado no fue satisfactorio en absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos a\u00f1os se discut\u00eda tambi\u00e9n en Europa sobre la categor\u00eda \u201cmundo\u201d y daba sus primeros pasos la \u201c<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/la-etica-las-instituciones-politicas\/\">teolog\u00eda pol\u00edtica<\/a>\u201d. Esta corriente, pilotada por el te\u00f3logo cat\u00f3lico Johann Baptist Metz, tambi\u00e9n pretend\u00eda exponer la fe en consonancia con el horizonte cultural del momento. Para Metz, el \u201cmundo\u201d era el devenir hist\u00f3rico. Seg\u00fan Metz, cuando el Verbo encarnado asume el mundo, Dios acepta que la creaci\u00f3n sea filtrada por el trabajo del hombre. De esta forma, al contemplar el mundo no se nos aparecen los vestigia Dei, sino m\u00e1s bien los vestigia hominis y, en definitiva, no el mundo proyectado por Dios, sino transformado por el hombre, detr\u00e1s del cual late el hombre mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos casos, se advierte un d\u00e9ficit notable de racionalidad metaf\u00edsica. La sombra de Kant es muy alargada. Tanto Metz como Moltmann sucumben a una supuesta imposibilidad, por parte de la raz\u00f3n, de trascender el nivel fenomenol\u00f3gico y adentrarse en el no\u00fameno. Postulan, sin m\u00e1s, que la raz\u00f3n nada puede decir de Dios y de la sobre-naturaleza. El problema es, para ellos, c\u00f3mo hablar de Dios a un mundo que supuestamente ya no entiende qu\u00e9 es Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las tres controversias ahora descritas no incidieron directamente en el desarrollo del Vaticano II, enrarecieron tanto el ambiente teol\u00f3gico y eclesial, que condicionaron negativamente la recepci\u00f3n de la magna asamblea conciliar. Pero esto es harina de otro costal, que exigir\u00eda un tratamiento espec\u00edfico, largo y detenido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mayo del 68 puso de manifiesto una crisis cultural, y sus repercusiones tuvieron trascendencia para la vida de la Iglesia y para la teolog\u00eda.<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":6692,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36],"tags":[496],"class_list":["post-3473","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-teologia","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3473"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3473\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}