{"id":33554,"date":"2023-09-28T06:00:00","date_gmt":"2023-09-28T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=33554"},"modified":"2023-09-27T16:22:21","modified_gmt":"2023-09-27T14:22:21","slug":"lecturas-del-domingo-xxvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-domingo-xxvi\/","title":{"rendered":"Del dicho al hecho. Domingo XXVI del tiempo ordinario (A)"},"content":{"rendered":"<p>Para que un barco o avi\u00f3n llegue a su destino, tiene que estar comprobando constantemente que est\u00e1 siguiendo la ruta correcta y haciendo las rectificaciones necesarias. Y si conduciendo nos damos cuenta de que nos hemos equivocado de camino, el sentido com\u00fan nos dice que nos demos la vuelta para recuperar el camino correcto. Lo mismo ocurre en la vida espiritual y de esto es de lo que nos hablan las lecturas de hoy. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo de dispuestos estamos a cambiar, a corregir nuestro rumbo, a admitir que est\u00e1bamos equivocados? Jes\u00fas plantea estas preguntas a trav\u00e9s de la gr\u00e1fica par\u00e1bola de dos hijos a los que su padre env\u00eda fuera a trabajar. El primero expres\u00f3 su voluntad de ir, pero no lo hizo. Quiz\u00e1 pretend\u00eda ir, pero se distrajo. Y luego, una vez tom\u00f3 la decisi\u00f3n incorrecta, no fue capaz de cambiar y hacer lo correcto. Pero el otro, aunque hizo mal en rechazar al principio la petici\u00f3n de su padre, reconoci\u00f3 su error y se puso de verdad en camino a la vi\u00f1a para comenzar a trabajar. <\/p>\n\n\n\n<p>El primer hijo, a pesar de su aparente buena voluntad, sigui\u00f3 por el camino de la desobediencia. El segundo hijo fue lo bastante sensato como para dar media vuelta y acab\u00f3 en el lugar correcto. A continuaci\u00f3n, Jes\u00fas aplica la par\u00e1bola a los sumos sacerdotes y a los ancianos, as\u00ed como a los recaudadores de impuestos y a las prostitutas. Estos \u00faltimos, aunque iban en la direcci\u00f3n equivocada por sus acciones pecaminosas, tuvieron la sensatez de cambiar de direcci\u00f3n, de convertirse, gracias a la predicaci\u00f3n del justo Juan Bautista. <\/p>\n\n\n\n<p>Los sacerdotes y los ancianos, aunque en principio viv\u00edan un \u201cs\u00ed\u201d a Dios, como resultado de su estado de vida, en realidad no respondieron a la llamada de Dios a trav\u00e9s de Juan. Su aparente s\u00ed se convirti\u00f3 en un verdadero no.<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad de rectificar es esencial para la vida cristiana. Nunca debemos pensar que nuestra posici\u00f3n nos impide admitir que nos equivocamos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con las personas que tienen autoridad, incluso con los padres. Piensan que su misma autoridad les impide admitir su error, como si fueran a quedar mal al hacerlo. Pero de este modo no hacen m\u00e1s que agravar su error y avanzar m\u00e1s y m\u00e1s por el camino equivocado. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos debemos vivir en estado de arrepentimiento y eso significa rectificar muchas veces al d\u00eda. Pedir perd\u00f3n es profundamente cristiano. Es bueno hacer numerosos actos de contrici\u00f3n cada d\u00eda y pedir perd\u00f3n tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, siempre que lo necesitemos, tambi\u00e9n a los que est\u00e1n bajo nuestra autoridad. Nunca es demasiado tarde para reconocer que nos hemos equivocado, ni para dar marcha atr\u00e1s si vamos por mal camino. <\/p>\n\n\n\n<p>Dios siempre nos dar\u00e1 la gracia que necesitamos para hacerlo. Y, por supuesto, el mejor medio para cambiar del camino equivocado al correcto es el Sacramento de la Confesi\u00f3n. All\u00ed no es solo el profeta Juan el que nos llama a admitir nuestros pecados, es Jesucristo mismo el que nos da la gracia que necesitamos para confesarlos y liberarnos de ellos y empezar a vivir de una manera nueva, la correcta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo XXVI del Tiempo Ordinario (A)<\/h2>\n\n\n\n<p>El sacerdote\u00a0<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>\u00a0ofrece su\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCYYmE6YwDTDrfBnidp327dw\/videos\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas del domingo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Nanomil\u00eda del Domingo 26\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QHoB6Jjox2s?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para que un barco o avi\u00f3n llegue a su destino, tiene que estar comprobando constantemente que est\u00e1 siguiendo la ruta correcta y haciendo las rectificaciones necesarias. 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