{"id":33549,"date":"2023-09-14T06:00:00","date_gmt":"2023-09-14T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=33549"},"modified":"2023-09-13T10:09:04","modified_gmt":"2023-09-13T08:09:04","slug":"lecturas-del-domingo-xxiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-domingo-xxiv\/","title":{"rendered":"Perdonar para ser perdonados. Domingo XXIV del tiempo ordinario (A)"},"content":{"rendered":"<p>Perd\u00f3n: con esta palabra hemos resumido las lecturas de hoy y hemos dicho todo lo que hac\u00eda falta decir. <\/p>\n\n\n\n<p>La misma misi\u00f3n del Hijo de Dios en la tierra fue una obra de perd\u00f3n, por lo que si queremos ser como \u00c9l y compartir su misi\u00f3n tambi\u00e9n debemos perdonar. <\/p>\n\n\n\n<p>Perdonar es ya un acto de evangelizaci\u00f3n, mientras que la negativa a perdonar es un acto de blasfemia, incluso de herej\u00eda, porque niega a Dios. <\/p>\n\n\n\n<p>Es profundamente significativo que cuando Jes\u00fas nos ense\u00f1a el Padrenuestro como oraci\u00f3n perfecta, modelo de la oraci\u00f3n cristiana, el \u00fanico vers\u00edculo en el que insiste es el que nos llama a perdonar. <\/p>\n\n\n\n<p>Habi\u00e9ndonos ense\u00f1ado a rezar: <em>\u201cPerdona nuestras ofensas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u201d<\/em>, vuelve sobre esta idea inmediatamente despu\u00e9s de la oraci\u00f3n y dice: <em>\u201cPorque si perdon\u00e1is a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n os perdonar\u00e1 vuestro Padre celestial, pero si no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos en el perd\u00f3n como una acci\u00f3n principalmente cristiana, y lo es, pero no es una acci\u00f3n exclusivamente cristiana. <\/p>\n\n\n\n<p>El patriarca Jos\u00e9 da un maravilloso ejemplo de perd\u00f3n en el Antiguo Testamento, perdonando, cuando pod\u00eda haberlos matado, a sus mismos hermanos que antes lo hab\u00edan vendido como esclavo. <\/p>\n\n\n\n<p>Y la primera lectura de hoy, del libro del Eclesi\u00e1stico, nos dice: <em>\u201cEl vengativo sufrir\u00e1 la venganza del Se\u00f1or, que llevar\u00e1 cuenta exacta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu pr\u00f3jimo y, cuando reces, tus pecados te ser\u00e1n perdonados\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio de hoy, Jes\u00fas expone gr\u00e1ficamente esta misma idea mediante la maravillosa par\u00e1bola del siervo al que se le perdona una cantidad enorme -millones, miles de millones, en cualquier moneda moderna-, pero que luego se niega a perdonar a otro siervo que solo le deb\u00eda unos pocos miles. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se lo cuenta al amo, que representa a Dios, este le dice al siervo con severidad: <em>\u201c\u00a1Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdon\u00e9 porque me lo rogaste. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?\u201d<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>La lecci\u00f3n es clara: para recibir el perd\u00f3n, debemos practicarlo con los dem\u00e1s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Puede parecer injusto que Dios imponga esta condici\u00f3n. \u00bfNo deber\u00eda un Dios misericordioso perdonar incluso nuestra falta de perd\u00f3n? Pero recordemos que la negativa a perdonar es como una forma de veneno espiritual. <\/p>\n\n\n\n<p>Mientras este resentimiento y amargura est\u00e9n en nuestros \u201cpulmones\u201d espirituales seremos incapaces de respirar el aire puro del cielo. <\/p>\n\n\n\n<p>El cielo es compartir la vida de Dios y la negativa a perdonar de alguna manera expulsa la vida de nosotros -como alguien que no puede respirar bajo el agua: se le acaba el ox\u00edgeno- y nos expulsa de esta vida. Si el amor es el \u201cox\u00edgeno\u201d del cielo, debemos perdonar en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>El perd\u00f3n es posiblemente la forma m\u00e1s dura de amor, pero en \u00faltima instancia conduce a compartir la vida divina.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo XXIV del Tiempo Ordinario (A)<\/h2>\n\n\n\n<p>El sacerdote\u00a0<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>\u00a0ofrece su\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCYYmE6YwDTDrfBnidp327dw\/videos\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas del domingo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Nanomil\u00eda del Domingo 24\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/j0zVX01jeJs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perd\u00f3n: con esta palabra hemos resumido las lecturas de hoy y hemos dicho todo lo que hac\u00eda falta decir. 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