{"id":33110,"date":"2023-08-17T06:00:00","date_gmt":"2023-08-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=33110"},"modified":"2023-08-16T11:03:16","modified_gmt":"2023-08-16T09:03:16","slug":"la-vocacion-de-san-mateo-de-caravaggio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-vocacion-de-san-mateo-de-caravaggio\/","title":{"rendered":"La \u00abVocaci\u00f3n de San Mateo\u00bb, de Caravaggio"},"content":{"rendered":"<p>La \u00abVocazione di San Matteo\u00bb (1599-1600) del maestro italiano Michelangelo Merisi da <a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/artista\/caravaggio-michelangelo-merisi\/0cfe1d6b-5142-469f-82f2-02b893ebf903\">Caravaggio<\/a> se presta, tanto por las palabras del Evangelio en las que se inspira, como por su rica simbolog\u00eda, a un comentario de car\u00e1cter teol\u00f3gico. Los contrastes crom\u00e1ticos, t\u00edpicos de la t\u00e9cnica barroca del claroscuro, la expresividad de los rostros y la intensidad de las miradas, y muchos otros peque\u00f1os detalles, captan inmediatamente la atenci\u00f3n del observador. Lo mismo puede decirse de algunos elementos u objetos cuyo sentido no se comprende en un primer momento como, por ejemplo, el hecho de que la ventana ciega emplazada en lo alto tenga grandes proporciones, siendo que la luz que domina la escena no entra por ella.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Aspectos importantes del cuadro<\/h2>\n\n\n\n<p>Una primera mirada permite distinguir en la parte inferior del cuadro -delimitada por la proyecci\u00f3n horizontal de la base de la ventana- un conjunto de siete personas. En la parte superior es posible ver, de izquierda a derecha, una zona de oscuridad, una ventana y la entrada de un rayo de luz.<\/p>\n\n\n\n<p>En la parte inferior, se observa un primer grupo de cinco personas reunidas en torno a una mesa de recaudaci\u00f3n de impuestos, lo que hace suponer que se dedican al oficio de recaudaci\u00f3n o, al menos, que colaboran en ese oficio. Est\u00e1n vestidos a la usanza del siglo XV-XVI, es decir, de la \u00e9poca de Caravaggio. En el segundo grupo, por contraste, se distinguen dos figuras vestidas con t\u00fanicas antiguas, caracter\u00edsticas de la \u00e9poca de Cristo. Se puede decir, por ello, que entre ambos grupos de personas se simboliza una separaci\u00f3n temporal. Desde el punto de vista de la composici\u00f3n del cuadro, la l\u00ednea que separa el presente del pasado es la proyecci\u00f3n de la mediana vertical de la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>En el grupo de recaudadores, llama la atenci\u00f3n, en primer lugar, la variedad progresiva de edades que caracterictiza al conjunto: el muchacho de amarillo y rojo, casi un ni\u00f1o, con mirada c\u00e1ndida e inocente; otro muchacho de negro y blanco, con facciones y porte de adolescente; aquel de rojo y azul, que parece haber alcanzado ya una cierta madurez; el hombre barbado y maduro del centro y, por fin, el anciano, medio calvo y miope.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n llaman la atenci\u00f3n algunos objetos que portan o usan los recaudadores: un vistoso sombrero de pluma blanca (el segundo est\u00e1 en la penumbra), una espada, una bolsa de dinero atada al cinto, las monedas y el libro de cuentas sobre la mesa y tambi\u00e9n unas gafas. Podr\u00eda entenderse que son objetos m\u00e1s o menos caracter\u00edsticos del oficio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Simbolismo<\/h2>\n\n\n\n<p>No resulta, pues, dif\u00edcil ver un simbolismo en esa caracterizaci\u00f3n. Est\u00e1 ah\u00ed el recaudador en todas la etapas de su oficio (desde el aprendizaje hasta la jubilaci\u00f3n), y, si se quiere, con visi\u00f3n m\u00e1s amplia, al hombre de todos los tiempos en las diversas etapas de su vida. La mesa de recaudaci\u00f3n y los objetos ya descritos vienen a ser como una escenificaci\u00f3n del mundo con sus elementos caracter\u00edsticos: la belleza y la vanidad, el poder y la fuerza, el dinero y el af\u00e1n de lucro, y un cierto af\u00e1n de sabidur\u00eda autosuficiente. Es el lugar habitual y caracter\u00edstico de la vocaci\u00f3n: el hombre inmerso en los afanes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos figuras de la derecha se encuentran ambas de pie. Cristo es claramente singularizado por la aureola en la cabeza. Es de destacar que solo se encuentran iluminados su rostro, parcialmente en la penumbra, y su mano derecha, completamente extendida. La mirada transmite determinaci\u00f3n, y la mano, fuertemente evocadora por el gesto que asume, sugiere al mismo tiempo imperio y suavidad. Los pies, apenas perceptibles en la penumbra, no se encuentran en la direcci\u00f3n del rostro y de la mano, sino que est\u00e1n casi perpendiculares a ellos, en direcci\u00f3n de salida, en consonancia con el texto evang\u00e9lico: \u201cCuando se iba de all\u00ed<em>, <\/em>al pasar vio Jes\u00fas a un hombre llamado Mateo\u201d. El brazo izquierdo y la mano izquierda son tambi\u00e9n apenas perceptibles en la penumbra, y la posici\u00f3n abierta en que se encuentran sugiere invitaci\u00f3n y acogida.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda figura \u2013seg\u00fan opini\u00f3n com\u00fan- fue a\u00f1adida posteriormente por el mismo Caravaggio. Cubre casi completamente la figura de Cristo y puede afirmarse con seguridad que es san Pedro, pues lleva en su mano el bast\u00f3n propio del pastor, encargado de apacentar el reba\u00f1o. Pedro, de hecho, fue constituido como primer sucesor del Buen Pastor seg\u00fan el encargo que de \u00c9l recibi\u00f3: \u00abApacienta mis ovejas\u00bb (cfr. Jn 21, 16). Su posici\u00f3n tan cercana a Cristo lo confirma como su disc\u00edpulo, lo mismo que el gesto de su mano izquierda, que es como una r\u00e9plica del gesto de la mano del Maestro. Sus pies, como los de Cristo, se encuentran en movimiento, pero no en direcci\u00f3n de salida, sino dirigidos hacia el interior de la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>La posici\u00f3n relativa, la tonalidad de los colores, los gestos y los movimientos de las figuras de Cristo y Pedro tienen una significaci\u00f3n. El cuerpo de Pedro oculta casi completamente a Cristo y deja ver tras de s\u00ed solo el rostro y la mano del Maestro. Su apariencia opaca y cansina contrasta con el porte lleno de juventud, imperio y energ\u00eda de Cristo. <\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que la figura de Pedro pueda interpretarse como s\u00edmbolo de la Iglesia: transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n los gestos y palabras de Cristo, aunque no siempre consiga hacerlo con la fuerza y resplandor originales, debido a la fr\u00e1gil condici\u00f3n humana de quienes la componen. La direcci\u00f3n en la que se dirige, hacia la mesa, confirma su misi\u00f3n de estar en el mundo, en medio de los hombres; y el bast\u00f3n que lleva en su mano, su condici\u00f3n de peregrina a lo largo de la historia, hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Elementos de la parte superior<\/h2>\n\n\n\n<p>La parte superior del cuadro, en contraste con la escena representada en el inferior, es de una absoluta sencillez y quietud. Est\u00e1 constituida por solo tres elementos: el rayo de luz que entra desde la derecha, una ventana ciega y una zona de completa oscuridad. La \u00fanica se\u00f1al de movimiento es el rayo de luz que entra en la escena, pero de forma tan serena y estable que parece inm\u00f3vil. Es posible entender la relaci\u00f3n de estos tres elementos seg\u00fan el recurso del contraste, tan propio de la pintura barroca: la ventana es la frontera entre luz y oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ahora, \u00bfno cabr\u00eda preguntarse si las partes del cuadro, con sentido y significaci\u00f3n en s\u00ed mismas, no forman un todo, una unidad de sentido como sucede en toda obra maestra? Por ejemplo, \u00bftiene alguna relaci\u00f3n estrecha la ventana con la vocaci\u00f3n de Mateo? La respuesta es, obviamente, que s\u00ed. Hay una unidad de sentido y hay tambi\u00e9n una clave de compresi\u00f3n de todo el cuadro. Esa clave es la mano extendida de Cristo. Y ahora veremos por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vocaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La mano de Cristo no se encuentra en el centro geom\u00e9trico del cuadro, sino en la encrucijada dram\u00e1tica de la escena. Ah\u00ed convergen la l\u00ednea que une la mirada de Cristo y del recaudador sentado en el centro de la mesa; la proyecci\u00f3n de la mediana vertical de la ventana que, como ya se ha dicho, constituye como una frontera temporal de la escena: el cojunto de recaudadores a la izquierda, en el presente, Cristo y Pedro a la derecha, en el pasado; y, en tercer lugar, la diagonal formada por el rayo de luz que parece regir la direcci\u00f3n de la mano de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El gesto de la mano de Cristo es del todo singular y no pasa desapercibido a la mirada de quien conoce el arte romano de la \u00e9poca y las estancias del Vaticano. Es una evocaci\u00f3n a la escena de la creaci\u00f3n pintada por <em>Michelangelo Buonaroti<\/em> en el techo de la capilla Sixtina. La mano derecha de Cristo es una r\u00e9plica en espejo de la mano izquierda de Ad\u00e1n. De ah\u00ed que pueda afirmarse que Cristo es representado como un nuevo Ad\u00e1n: \u00abPorque si por la ca\u00edda de uno solo murieron todos, cu\u00e1nto m\u00e1s la gracia de Dios y el don que se da en la gracia de un solo hombre, Jesucristo, sobreabund\u00f3 para todos\u00bb (cfr. Rm 5, 15). <\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed tambi\u00e9n que quede de manifiesto que la vocaci\u00f3n es una gracia \u00edntimamente unida a la creaci\u00f3n de cada hombre, pues es lo que da sentido a su existencia. Pero, por tratarse precisamente de la mano derecha de Cristo y porque Cristo no solo tiene la naturaleza humana de Ad\u00e1n, sino que tambi\u00e9n la naturaleza divina de Dios Padre, esa mano es imagen del poder omnipotente y de la voluntad del Padre: el dedo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la ventana ciega, opaca y sencilla, como ya se dijo, no cumple en la escena la funci\u00f3n de dejar entrar la luz. Su funci\u00f3n es simb\u00f3lica y muy importante, dadas las dimensiones que tiene. Esconde en s\u00ed algo que habitualmente pasa desapercibido e incluso es despreciado: la cruz. En el contexto del cuadro, bien puede interpretarse como la cruz de Cristo. Situada en lo alto, justo sobre la mano del Maestro, es la se\u00f1al propia del cristiano y el lugar donde Cristo lleva a plenitud su propia vocaci\u00f3n: dar la vida por la salvaci\u00f3n del mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>La cruz es el modo de vida para el que ha recibido la vocaci\u00f3n y quiere ser disc\u00edpulo de Cristo: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u00bb<em> <\/em>(Mt 16,24). Es, por \u00faltimo, el medio para alcanzar la salvaci\u00f3n y la bienaventuranza, fines de la vocaci\u00f3n cristiana. En ella muri\u00f3 no solo Cristo, sino que tambi\u00e9n Pedro y Mateo. Ambos dieron con ello prueba de su fiel condici\u00f3n de disc\u00edpulos de Cristo y coronaron su propia vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La cruz, situada en la composici\u00f3n del cuadro como frontera entre luz y oscuridad, simboliza, pues, el instrumento que permite dirimir la permanente oposici\u00f3n entre el bien y el mal, la verdad y la mentira, y, en el caso de la vocaci\u00f3n, entre la indecisi\u00f3n y el paso de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQui\u00e9n es Mateo?<\/h2>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, cabr\u00eda preguntarse qui\u00e9n de los cinco recaudadores es Mateo, pues desde el punto de vista de la cr\u00edtica contempor\u00e1nea ha sido puesto en duda que sea el recaudador barbado del centro, en el que naturalmente se centra la mirada del observador.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, hay un elemento com\u00fan que permite caracterizar a cada uno de los siete personajes que componen la escena: la mirada. Se produce un intenso juego de miradas que domina la silenciosa comunicaci\u00f3n entre los personajes y que llena de tensi\u00f3n dram\u00e1tica el instante. Los dos recaudadores de la izquierda la mantienen fija sobre el dinero que est\u00e1 en la mesa, absolutamente absortos en ello y sin percatarse siquiera de la presencia de Cristo y <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/lecturas-del-domingo\/san-pedro-y-san-pablo\/\">Pedro<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Simbolizan a aquella porci\u00f3n de hombres que, sumergidos en lo material, est\u00e1n como incapacitados para percibir la presencia y la existencia de Dios y de todo aquello que sea espiritual. Los otros tres recaudadores, en cambio, la tienen fija en Cristo y Pedro que, como dos misteriosos visitantes del pasado, han irrumpido de improviso en la escena. Ellos tambi\u00e9n miran a los recaudadores. Hay, sin embargo, solo un cruce de miradas que es singularizado expl\u00edcitamente: la de Cristo y la del recaudador del centro. Ambas se cruzan en la mano extendida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, no parece ser casualidad que el gesto de la mano de Cristo, de Pedro y del recaudador del centro, sean presentadas en tr\u00edo: la mano de Cristo es la mano de quien llama; la mano de Pedro, la de quien ya ha sido llamado; y la del recaudador, la de quien est\u00e1 siendo llamado. Lleno de asombro y perplejidad, se pregunta si es acaso \u00e9l el llamado o si acaso su compa\u00f1ero sentado a su derecha, en el extremo de la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, en el grupo de recaudadores hay solo dos rostros visibles casi completamente y especialmente iluminados. El que m\u00e1s resplandece es el del peque\u00f1o de amarillo y rojo, con sombrero de pluma blanca. No es posible establecer con seguridad el origen de la fuente que lo ilumina. En el caso del recaudador del centro, resulta claro que la luz que ilumina su rostro no procede de Cristo. Procede del rayo de luz diagonal. Su rostro queda literalmente enmarcado por la proyecci\u00f3n de la parte superior e inferior de ese rayo, cuyo origen o fuente no es posible ver.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que pueda decirse que el recaudador del centro es precisamente Mateo. El suave rayo de luz que llega a su rostro no es sino un s\u00edmbolo de la gracia que procede de lo alto, es decir, de Dios Padre. Dios Padre que est\u00e1 en los cielos, trascendente al mundo, pero condescendiente con los hombres, ha sido considerado desde siempre como la fuente invisible, inaccesible y misteriosa de toda gracia. El tono inmutable y sereno del rayo de luz, que introduce equilibrio y armon\u00eda en la escena, simboliza el origen atemporal de aquello que es anterior a la vocaci\u00f3n, es decir, la elecci\u00f3n. Quien elige es Dios Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de confluencia del suave rayo de luz, de la mirada y de la mano de Cristo, es tambi\u00e9n el rostro del recaudador del centro. Cristo, secundando la voluntad del Padre, actualiza en el tiempo la elecci\u00f3n eterna, y llama: \u00abBendito sea el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo,(&#8230;), ya que en \u00c9l nos eligi\u00f3 antes de la creaci\u00f3n del mundo para que fu\u00e9ramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor\u00bb (Ef 1,4).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La respuesta a la vocaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora solo queda esperar la respuesta libre de quien ha sido elegido y llamado. De quien todav\u00eda tiene su mano derecha cerca del dinero. Es precisamente el instante que inmortaliz\u00f3 Caravaggio.<\/p>\n\n\n\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, una pregunta y una consideraci\u00f3n: \u00bfacaso la intuici\u00f3n creadora del artista le llev\u00f3 a interpretar en su obra el instante preciso de la vocaci\u00f3n de Mateo, no solo en forma magistral desde el punto de vista est\u00e9tico, sino que tambi\u00e9n con asombrosa profundidad teol\u00f3gica?&#8230; No lo sabemos. Lo que s\u00ed es claro es que la \u00abVocazione di San Matteo\u00bb sigue estando ah\u00ed, en la capilla Contarelli de la iglesia \u00abSan Luigi dei Francesi\u00bb a unos pasos de \u00abPiazza Navona\u00bb, en Roma, causando admiraci\u00f3n y asombro en quienes la contemplan. <\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, no puede pasar desapercibido un detalle: la mesa representada en el cuadro, alrededor de la que est\u00e1n reunidos los recaudadores, deja un espacio libre en el \u00e1ngulo en el que necesariamente se sit\u00faa el observador. Ese vac\u00edo parece ser una invitaci\u00f3n para que el observador del siglo XVI, del siglo XXI y de cada \u00e9poca deje su pasiva contemplaci\u00f3n y entre en la escena como un personaje m\u00e1s&#8230; Y, a lo mejor, se haga la decisiva pregunta, la m\u00e1s importante: la pregunta sobre su propia vocaci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 y para qu\u00e9 estoy en este mundo?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00abVocazione di San Matteo\u00bb (1599-1600) del maestro italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio se presta, tanto por las palabras del Evangelio en las que se inspira, como por su rica simbolog\u00eda, a un comentario de car\u00e1cter teol\u00f3gico. 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