{"id":31449,"date":"2023-06-07T06:00:00","date_gmt":"2023-06-07T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=31449"},"modified":"2023-06-06T07:32:04","modified_gmt":"2023-06-06T06:32:04","slug":"el-estudio-del-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-estudio-del-espiritu-santo\/","title":{"rendered":"El estudio del Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<p>La teolog\u00eda cat\u00f3lica ha dependido mucho del reparto de tratados. Un tratado mantiene vivo y org\u00e1nico un tema en la ense\u00f1anza y en la reflexi\u00f3n com\u00fan de la Iglesia. En gran parte, la distribuci\u00f3n de los actuales tratados teol\u00f3gicos procede del reparto de la Suma Teol\u00f3gica en secciones. Al no existir en la Suma una secci\u00f3n larga y compacta sobre el Esp\u00edritu Santo, no se cre\u00f3 ese tratado, lo mismo que no se cre\u00f3 un tratado sobre la Iglesia. Esto ha provocado una cierta deficiencia de pensamiento org\u00e1nico sobre el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos temas confluyen en el estudio del Esp\u00edritu Santo. Su lugar en la Trinidad, su misi\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n (\u201cque habl\u00f3 por los profetas\u201d: la inspiraci\u00f3n b\u00edblica), su relaci\u00f3n con la misi\u00f3n de Cristo (Encarnaci\u00f3n, Bautismo, Resurrecci\u00f3n, Reino), y su doble misi\u00f3n santificadora en la Iglesia (Magisterio, Liturgia, carismas) y en cada cristiano (inhabitaci\u00f3n, gracia y dones).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A eso hay que a\u00f1adir la conciencia de que el movimiento ecum\u00e9nico solo puede progresar guiado por el Esp\u00edritu Santo; un ahondamiento de la teolog\u00eda oriental en sus ra\u00edces patr\u00edsticas; y una floraci\u00f3n, primero en el universo protestante y despu\u00e9s en el cat\u00f3lico, de los movimientos pentecostales y carism\u00e1ticos. En un contexto donde el cristianismo sociol\u00f3gico de los viejos pa\u00edses cristianos parece agotarse, surgen multitud de peque\u00f1os grupos muy vivos animados por carismas cristianos. Hay que prestarles atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Desde el siglo XIX<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La teolog\u00eda protestante siempre se ha fijado en el esp\u00edritu prof\u00e9tico como justificaci\u00f3n de su posici\u00f3n hist\u00f3rica. En contraste, la tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha destacado m\u00e1s el papel del Esp\u00edritu Santo en la asistencia al Magisterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay una devoci\u00f3n cat\u00f3lica por el Esp\u00edritu Santo que se extiende y suscita una literatura espiritual, con implicaciones teol\u00f3gicas, especialmente sobre la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en las almas y sobre los dones del Esp\u00edritu Santo. Los dos temas son bien tratados en las obras de Scheeben, <em>Los misterios del cristianismo<\/em> y <em>Naturaleza y gracia<\/em>\u00b8 con atenci\u00f3n a la patr\u00edstica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esa perspectiva, se sit\u00faa la notable (y breve) enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_09051897_divinum-illud-munus.html\">Divinum illud munus<\/a><\/em> (1897): <em>\u201cCuando nos sentimos cerca ya del fin de nuestra mortal carrera, place consagrar toda nuestra obra, cualquiera que ella haya sido, al Esp\u00edritu Santo, queremos hablaros de la admirable presencia y poder del mismo Esp\u00edritu; es decir, sobre la acci\u00f3n que \u00c9l ejerce en la Iglesia y en las almas\u201d<\/em>. En esa misma enc\u00edclica, el Papa pidi\u00f3 que se introdujera un novenario antes de la fiesta de Pentecost\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que decir que en 1886 el dominico M. J. Friaque public\u00f3 un largo ensayo sobre <em>Le Saint-Esprit, sa gr\u00e2ce, ses figures, ses dons, ses fruits et ses beatitudes<\/em>. Y Msr. Gaume un <em>Tratado sobre el Esp\u00edritu Santo<\/em> (1884), en dos gruesos vol\u00famenes, bastante curioso. Y el cardenal Manning (todo un personaje en Inglaterra) dos obritas notables sobre la inhabitaci\u00f3n en las almas y la asistencia del Esp\u00edritu a la Iglesia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os treinta del siglo XX, habr\u00eda mucho que citar y sobre todo notar algunas obras muy eruditas, tanto de teolog\u00eda espiritual como patr\u00edstica, sobre el papel santificador del Esp\u00edritu Santo (Galtier, Gardeil). En esos a\u00f1os tambi\u00e9n le presta atenci\u00f3n la literatura protestante (Barth, Brunner).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, la tem\u00e1tica se enriqueci\u00f3 con varias inspiraciones. Principalmente la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia como misterio, unida a la renovaci\u00f3n de una Teolog\u00eda de la Liturgia; despu\u00e9s, el movimiento ecum\u00e9nico, y, finalmente, el impacto de los movimientos carism\u00e1ticos. Adem\u00e1s, se ha producido una reenfoque del tratado cl\u00e1sico sobre la gracia. Vamos a verlo. Empezaremos por el \u00faltimo punto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La doctrina de la gracia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Parecer\u00eda que la doctrina sobre la gracia (lo mismo que sobre la Iglesia) deber\u00eda haber sido un lugar privilegiado para hablar del Esp\u00edritu Santo, pero lamentablemente no ha sido as\u00ed. Incluso ha producido cierto ocultamiento o sustituci\u00f3n del Esp\u00edritu. Frecuentemente se ha dicho que la gracia nos santifica. Pero no es la gracia quien nos santifica, sino el Esp\u00edritu Santo. La gracia no es un sujeto activo (una cosa) sino el efecto en nosotros de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Ha habido tratados enteros de la gracia donde no se menciona al Esp\u00edritu Santo. O se hace solo al final, para preguntarse si con la gracia inhabita el Esp\u00edritu Santo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, es todo al rev\u00e9s. El tratado deber\u00eda empezar con la unci\u00f3n del Esp\u00edritu santificador y mostrar el efecto que produce en nosotros, que la tradici\u00f3n cat\u00f3lica llama gracia santificante (estado de gracia) y gracias actuales. Es m\u00e9rito de Gerard Philips, aunque no solo de \u00e9l, haberlo estudiado en sus hermosos libros <em>Inhabitaci\u00f3n trinitaria y gracia<\/em>, y <em>La uni\u00f3n personal con Cristo vivo. Ensayo sobre el origen y sentido de la gracia creada<\/em>. Sin olvidar que el homenaje acad\u00e9mico a Philips se llama: <em>Ecclesia a Spiritu Sancto edocta<\/em>, con muchos art\u00edculos interesantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si se hubiera dividido mejor la Suma, hubiera bastado. Antes que las cuestiones 109 a 114 de la <em>Prima Secundae<\/em>, donde Santo Tom\u00e1s trata directamente de la necesidad y naturaleza de la gracia, habla del Esp\u00edritu Santo como \u201cLey nueva\u201d puesta por Dios en los corazones. Hubiera sido un hermoso comienzo del tratado, adem\u00e1s de enraizarlo en el gran tema b\u00edblico de la historia de la Alianza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Liturgia y la Eclesiolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El movimiento lit\u00fargico aport\u00f3 una \u201cTeolog\u00eda de la Liturgia\u201d. Se recuper\u00f3 la esencia simb\u00f3lica y mist\u00e9rica de la liturgia como acci\u00f3n divina en que est\u00e1 interesado todo el cosmos (Gueranguer, Guardini). Y as\u00ed se super\u00f3 una ense\u00f1anza de la liturgia centrada en la historia y significado de las r\u00fabricas, y de una sacramentaria ocupada solo en la ontolog\u00eda de los sacramentos (materia y forma). Tambi\u00e9n se reforz\u00f3 la conciencia de que la liturgia, en lo que tiene de misterio, es obra del Esp\u00edritu Santo. De ah\u00ed la renovada importancia de la ep\u00edclesis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el lugar donde m\u00e1s se iba a aportar era, evidentemente, la Eclesiolog\u00eda. La renovaci\u00f3n de este tratado, en conjunci\u00f3n con la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, recuper\u00f3 el enfoque simb\u00f3lico de la teolog\u00eda de los Padres y el papel del Esp\u00edritu Santo. Lo mostraron, en primer lugar, los libros de De Lubac, <em>Catolicismo<\/em> y <em>Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia<\/em>. La recuperaci\u00f3n de la imagen de la Iglesia como \u201cCuerpo de Cristo\u201d (Mersch, <em>Mystici Corporis<\/em>), tambi\u00e9n potenci\u00f3 la del Esp\u00edritu como \u201calma de la Iglesia\u201d. Y m\u00e1s tarde, con el Concilio Vaticano II, la triple imagen de Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Grandes libros<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pero ha sido, sobre todo, Yves Congar el gran inspirador del tratado. Esto se debe a la riqueza de sus fuentes y a su preocupaci\u00f3n de recoger y recensionar todo lo relevante que se publicaba. Sus estudios hist\u00f3ricos, sus m\u00faltiples art\u00edculos y su participaci\u00f3n activa en el Concilio Vaticano II le convirtieron en un referente muy principal. De su Eclesiolog\u00eda nacieron muchos temas pneumatol\u00f3gicos que recopil\u00f3 en los tres libros que formar\u00edan <em>El Esp\u00edritu Santo <\/em>(<em>Je crois en l\u2019Esprit Saint<\/em>) (1979-1980), adem\u00e1s de otros ensayos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El volumen recoge art\u00edculos, esbozos y apuntes. Tiene algo de inacabado, como es frecuente en la obra de este autor, siempre con tantos trabajos en marcha, pero se ha convertido en una fuente imprescindible. El libro tiene cierto sesgo. A lo largo de su vida, Congar, movido muy tempranamente por un esp\u00edritu ecum\u00e9nico, se sent\u00eda inclinado a equilibrar un tratamiento de la Iglesia y del Esp\u00edritu Santo demasiado centrado en la funci\u00f3n del Magisterio. En eso es un tanto recurrente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Motivador, interesante y algo peculiar result\u00f3 tambi\u00e9n el ensayo, y despu\u00e9s el conjunto de la obra, de Heribert M\u00fchlen sobre <em>Una m\u00edstica persona<\/em> (1967), referido a la Iglesia. Es el t\u00edtulo en alem\u00e1n, y est\u00e1 inspirado en una expresi\u00f3n de Santo Tom\u00e1s de Aquino. En castellano (y en franc\u00e9s) se public\u00f3 como <em>El Esp\u00edritu Santo en la Iglesia<\/em>. M\u00fchlen, con cierta inspiraci\u00f3n personalista, se fija en la acci\u00f3n unificadora del Esp\u00edritu en la Iglesia, reflejo de su papel en la Trinidad como comuni\u00f3n de Personas. Tambi\u00e9n le interesa dar cuenta del movimiento carism\u00e1tico, en el que estaba involucrado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Louis Bouyer contribuir\u00eda con <em>El Consolador <\/em>(1980), parte de una trilog\u00eda dedicada a las Personas divinas. El ensayo comienza con el acercamiento al conjunto de las religiones, tema muy presente en la teolog\u00eda de Bouyer, especialmente en sus ensayos lit\u00fargicos. Tambi\u00e9n von Balthasar le dedica el tercer volumen de su <em>Theologica<\/em>. Y me gustar\u00eda mencionar a Jean Galot, <em>Esp\u00edritu Santo, persona de comuni\u00f3n<\/em>, entre otros muchos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Magisterio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es preciso destacar la enc\u00edclica de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/marchas-recuerdo-san-juan-pablo-ii\/\">Juan Pablo II<\/a> <em>Dominum et vivificantem <\/em>(1986), que trata ampliamente todos los temas relevantes de la pneumatolog\u00eda. Qued\u00f3 reforzada por la catequesis que el mismo Papa dedic\u00f3 al Esp\u00edritu Santo en la explicaci\u00f3n del Credo (1989-1991), y por la preparaci\u00f3n del Jubileo del 2000, con un a\u00f1o dedicado al Esp\u00edritu Santo (1998).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n aparte merece el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. Adem\u00e1s de tratar del Esp\u00edritu Santo en la tercera parte del Credo (693-746), le dedica amplia atenci\u00f3n en la introducci\u00f3n a la celebraci\u00f3n del misterio cristiano (1091-1112); y en la parte IV sobre la oraci\u00f3n cristiana. Un repaso por los \u00edndices ayuda tambi\u00e9n a ver la m\u00faltiple acci\u00f3n santificadora del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La espiritualidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo siempre ha estado presente en la tradici\u00f3n espiritual. Se ve en algunas obras notables, como el famoso <em>Decenario al Espiritu Santo<\/em> (1932) de Francisca Javiera del Valle. Adem\u00e1s, han surgido algunos movimientos religiosos orientados por la devoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, como los espiritanos que inspiraron las <em>Fraternit\u00e9s du Saint Esprit<\/em>. Alexis Riaud, autor de varias obras de espiritualidad sobre el Esp\u00edritu Santo, fue director de estas fraternidades. Los espiritanos promovieron tambi\u00e9n unos conocidos \u201cencuentros de Chambery\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde en la Iglesia cat\u00f3lica se recibi\u00f3 la influencia de los movimientos pentecostales protestantes americanos y, en una segunda oleada, de los movimientos carism\u00e1ticos. Han suscitado mucha literatura. Destacan los trabajos de Rainiero Cantalamessa, como <em>El Esp\u00edritu Santo en la vida de Jes\u00fas: el misterio del Bautismo de Cristo<\/em> (1994), y <em>Ven, esp\u00edritu creador: meditaciones sobre el \u2018Veni Creator<\/em>\u2019 (2003).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Escr\u00fapulos exeg\u00e9ticos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como en todos los campos de la teolog\u00eda, tambi\u00e9n en \u00e9ste un mejor estudio de la Escritura aport\u00f3 muchas cosas. Primero, sobre el uso de la palabra \u201cEsp\u00edritu\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es muy distinto si el acercamiento es puramente filol\u00f3gico o teol\u00f3gico. Todav\u00eda se puede leer en alg\u00fan diccionario, e incluso en manuales de Pneumatolog\u00eda, que el Antiguo Testamento apenas tiene una doctrina sobre el Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, si la Escritura Santa se lee con un criterio teol\u00f3gico, es decir sobre la base de la historia de la salvaci\u00f3n o historia de la Alianza, la unci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo entronca con el argumento central de la Biblia: el Reino de Dios se espera a trav\u00e9s del Mes\u00edas, ungido con el Esp\u00edritu Santo, y con una Nueva Alianza y un nuevo pueblo, ungido con el Esp\u00edritu de Dios. Es decir, no solo es \u201cun\u201d tema del Antiguo Testamento, sino que es \u201cel\u201d tema del Antiguo Testamento, y lo que hace que sea \u201cTestamento\u201d o Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Un escr\u00fapulo exeg\u00e9tico ha hecho tambi\u00e9n que desaparezca de muchos diccionarios teol\u00f3gicos, de moral y de espiritualidad, el tema de los siete \u201cDones del Esp\u00edritu Santo\u201d. Es sabido que hay un error al contar siete. El texto de Is 11,3 (la unci\u00f3n mesi\u00e1nica), de donde procede, solo menciona seis (sabidur\u00eda, inteligencia, consejo, ciencia, fortaleza, piedad o veneraci\u00f3n) y que el \u00faltimo (veneraci\u00f3n), que aparece repetido, al traducirlo al griego de los LXX se desdobl\u00f3 en piedad y temor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es una ex\u00e9gesis espiritual leg\u00edtima y venerable, que ya est\u00e1 en Or\u00edgenes, en el siglo II. Atraviesa toda la teolog\u00eda (santo Tom\u00e1s, san Buenaventura, Juan de Santo Tom\u00e1s, entre otros) y llega hasta el Papa Francisco. Y tiene un fundamento teol\u00f3gico muy s\u00f3lido. Todo cristiano est\u00e1 llamado a participar de la plenitud de la unci\u00f3n mesi\u00e1nica de Cristo, como se expresa, por ejemplo, en el bautismo. Por eso, recibe dones carism\u00e1ticos del Esp\u00edritu.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00famero 7 expresa la plenitud del Esp\u00edritu que Cristo tiene y es un eco de los siete candeleros y siete \u00e1ngeles del Apocalipsis. Adem\u00e1s, el contenido que la tradici\u00f3n espiritual ve en cada don no se ha obtenido del estudio del t\u00e9rmino en la Biblia, sino de la rica experiencia de la vida de los santos. Ese es su valor y su justificaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teolog\u00eda cat\u00f3lica ha dependido mucho del reparto de tratados. Un tratado mantiene vivo y org\u00e1nico un tema en la ense\u00f1anza y en la reflexi\u00f3n com\u00fan de la Iglesia. En gran parte, la distribuci\u00f3n de los actuales tratados teol\u00f3gicos procede del reparto de la Suma Teol\u00f3gica en secciones. 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