{"id":308,"date":"2016-01-05T15:16:34","date_gmt":"2016-01-05T14:16:34","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=308"},"modified":"2025-02-18T13:43:45","modified_gmt":"2025-02-18T11:43:45","slug":"la-teologia-le-guillou","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-teologia-le-guillou\/","title":{"rendered":"La teolog\u00eda de Le Guillou"},"content":{"rendered":"<p>Marcel Le Guillou naci\u00f3 el 25 de diciembre de 1920 en Servel, pueblecito de Breta\u00f1a (Francia), hoy incorporado al municipio de Lannion. Su padre era suboficial de intendencia de la marina (furriel) y su madre serv\u00eda de costurera por las granjas del entorno. Fue un estudiante brillante (salvo en gimnasia), y gan\u00f3 una beca para los estudios secundarios. Cuando la familia se traslad\u00f3 a Par\u00eds, pudo acceder al famoso <i>Lyc\u00e9e Henri IV<\/i> de esa ciudad, y prepararse para la \u00c9cole<i> Normale Sup\u00e9rieure<\/i>, centro <i>top<\/i> del sistema educativo franc\u00e9s. Es fruto, por tanto, del premio al m\u00e9rito, que es una de las mejores cosas de la Rep\u00fablica francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la guerra y la ocupaci\u00f3n alemana (1939), comenz\u00f3 a dar clases en el seminario menor de Lannion, donde estudiaba su hermano peque\u00f1o. Y all\u00ed se gest\u00f3 su vocaci\u00f3n, que atribuye, sobre todo, a la piedad de su madre. Decide hacerse dominico. Su padre quiere que termine la carrera, y obtiene la licenciatura de Letras cl\u00e1sicas (gram\u00e1tica y filolog\u00eda). En 1941 comienza a estudiar teolog\u00eda en Le Saulchoir, famosa facultad de los dominicos en Par\u00eds. All\u00ed obtiene la licenciatura de filosof\u00eda en 1945 y la de teolog\u00eda en 1949; y ense\u00f1a Teolog\u00eda moral.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vocaci\u00f3n y trabajos ecum\u00e9nicos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Desde el primer curso en Le Saulchoir, hab\u00eda asistido junto con <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/yves-congar-teologia-ecumenismo-iglesia\/\">Yves Congar<\/a> a reuniones con te\u00f3logos y pensadores ortodoxos. Le interesa much\u00edsimo. Por ese motivo, sin dejar Le Saulchoir, se incorpora (1952) a un instituto que desde 1920 promov\u00edan los dominicos, y que se renueva entonces con el nombre de <i>\u201cCentro Istina\u201d<\/i>. El centro renueva tambi\u00e9n su revista sobre Rusia y cristiandad (<i>Russie et chr\u00e9tient\u00e9<\/i>) y le pone el mismo nombre (1954). Probablemente <i>Istina<\/i> es la revista\u00a0 cat\u00f3lica m\u00e1s conocida sobre la teolog\u00eda y espiritualidad oriental (cristiana). Le Guillou colabora con entusiasmo mientras prepara su tesis doctoral en teolog\u00eda, que ser\u00e1 al mismo tiempo, de eclesiolog\u00eda y ecumenismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera parte estudia la historia del movimiento ecum\u00e9nico en el \u00e1mbito protestante, y las posiciones ortodoxas, hasta la constituci\u00f3n del Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias. Le interesan la g\u00e9nesis de ese esfuerzo y la naturaleza teol\u00f3gica de los problemas que surgen. En la segunda parte, estudia la historia de las divisiones y de las controversias confesionales hasta el inicio del di\u00e1logo. La Iglesia cat\u00f3lica ha debatido para conservar su identidad, pero tambi\u00e9n pertenece a su identidad y a su misi\u00f3n intentar reconciliar las divisiones. Es preciso estudiar c\u00f3mo se ha entendido la Iglesia a s\u00ed misma en este sentido en la historia. En ese contexto, destaca noci\u00f3n la comuni\u00f3n, que ser\u00e1 una de las clave de la eclesiolog\u00eda conciliar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el Concilio, el t\u00e9rmino \u201ccomuni\u00f3n\u201d ser\u00e1 el m\u00e1s usado para definir la Iglesia y como forma de compendiar lo que dice el n\u00famero 1 de <i>Lumen Gentium<\/i>: <i>\u201cLa Iglesia es en Cristo, como un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u201d<\/i>. Pero entonces no era as\u00ed. Ese t\u00e9rmino, que tiene un valor can\u00f3nico, teol\u00f3gico y espiritual, se pone en primer plano como consecuencia del di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Le Guillou es uno de los que contribuyen a difundirlo. Obtiene el doctorado (1958) y la tesis se publica en dos vol\u00famenes: <i>Misi\u00f3n y unidad. Las exigencias de la comuni\u00f3n<\/i> (1960).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1952, ense\u00f1a teolog\u00eda oriental en Le Saulchoir, y en 1957 pasa varios meses en el monte Athos, rep\u00fablica mon\u00e1stica ortodoxa en Grecia. All\u00ed se hace querer y contempla la ortodoxia en vivo. Todo esto le permite publicar un peque\u00f1o libro <i>El esp\u00edritu de la Ortodoxia griega y rusa<\/i> (1961) en una interesante colecci\u00f3n de peque\u00f1os ensayos (<i>Enciclopedia del cat\u00f3lico del siglo XX<\/i>), traducida al castellano por Casal i Vall (Andorra). El libro, breve y acertado, gust\u00f3 a los te\u00f3logos ortodoxos de Par\u00eds, que se reconocieron en \u00e9l. Todav\u00eda es muy \u00fatil (como otros t\u00edtulos de aquella sorprendente \u201cenciclopedia\u201d).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La teolog\u00eda del misterio y el rostro del resucitado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A Le Guillou le llegan por un lado los ecos de la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica lit\u00fargica y b\u00edblica; y por otro, el contacto con la ortodoxia. Esto le impulsa a hacer una teolog\u00eda que refleje mejor el sentido del misterio revelado en la Escritura, celebrado en la Liturgia y vivido por cada cristiano. Emprende entonces un gran ensayo de s\u00edntesis <i>Cristo y la Iglesia. Teolog\u00eda del Misterio<\/i> (1963), donde, partiendo de San Pablo, hace un largo recorrido hist\u00f3rico sobre la categor\u00eda de \u201cmisterio\u201d, para terminar con el misterio en Santo Tom\u00e1s de Aquino. La verdadera teolog\u00eda no es especulaci\u00f3n, es parte de la vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignnone is-resized size-large wp-image-313\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"684\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-1024x684.jpg\" alt=\"Marie-Joseph Le Guillou, en audiendia con Juan Pablo II.\" class=\"wp-image-313\" style=\"width:540px;height:360px\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-600x401.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-700x468.jpg 700w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-300x200.jpg 300w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3-768x513.jpg 768w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-teolsxx3.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Son a\u00f1os emocionantes. Sigue con inter\u00e9s el desarrollo del Concilio Vaticano II, y asiste como asesor de algunos obispos. Adem\u00e1s, da numerosas conferencias. El trabajo de s\u00edntesis que acababa de hacer sobre el misterio cristiano le permite contemplar la teolog\u00eda del Concilio con una gran unidad, y prepara un ensayo de conjunto: <i>El rostro del resucitado<\/i> (1968). El subt\u00edtulo refleja lo que piensa: <i>Grandeza prof\u00e9tica, espiritual y doctrinal, pastoral y misionera del Concilio Vaticano II<\/i>. Para Le Guillou, Cristo es el rostro de Dios en el mundo; y la Iglesia lo hace presente; transparentar el rostro de Cristo es un reto y una exigencia para cada cristiano. Todo lo que ha dicho el Concilio se inserta all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>A\u00f1os dif\u00edciles<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con todo, algo no marcha. Durante el mismo Concilio, observa que hay quien se lo apropia invocando un \u201cesp\u00edritu del Concilio\u201d, que va a acabar sustituyendo a la experiencia eclesial y a la misma letra del Concilio. Le disgustan tambi\u00e9n las celebraciones interconfesionales, donde no se respeta la identidad de la liturgia recibida. Observa la tonalidad fuertemente pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de algunos. Y con Olivier Cl\u00e9ment (te\u00f3logo ortodoxo) y Juan Bosch (dominico) escribe <i>Evangelio y revoluci\u00f3n<\/i> (1968).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201crevoluci\u00f3n\u201d callejera y estudiantil del 68 viene seguida de la contestaci\u00f3n eclesi\u00e1stica a la enc\u00edclica de Pablo VI <i>Humanae vitae<\/i>; y al disenso teol\u00f3gico europeo se a\u00f1ade la tendencia revolucionaria latinoamericana. Pero el misterio de Cristo no es el de un revolucionario sino el del \u201cSiervo sufriente\u201d: por eso, con cierto tono po\u00e9tico, reivindica la figura de Cristo en <i>El inocente<\/i> (<i>Celui qui vient d\u2019ailleurs, l\u2019Innocent<\/i>): la revoluci\u00f3n salvadora de Cristo es su muerte y su resurrecci\u00f3n. Se apoya en testimonios literarios para mostrar las intuiciones de la salvaci\u00f3n (empezando por Dostoievsky), y recorre la Escritura para rescatar la figura de un salvador que ha encarnado la enorme paradoja de las bienaventuranzas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Urgencias teol\u00f3gicas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 1.65;\">En 1969, Pablo VI le incluye en la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional que acaba de crear. Esto le permite departir con grandes amigos (De Lubac), aunque alguno le sorprende (Rahner). Adem\u00e1s le obliga a estar enterado de todos los temas debatidos. A \u00e9l, que hab\u00eda alcanzado una visi\u00f3n sint\u00e9tica, se le hace patente que est\u00e1 irrumpiendo una transformaci\u00f3n del misterio cristiano. Lo ve como una nueva gnosis, una profunda contaminaci\u00f3n ideol\u00f3gica.&nbsp;<\/span><b><br><\/b><\/p>\n\n\n\n<p>Y lo siente especialmente, cuando es llamado a preparar el s\u00ednodo de los obispos de 1971, dedicado al sacerdocio. Trabaja incansablemente en la preparaci\u00f3n de los documentos, hasta da\u00f1arse la salud. Y sale convencido de que es necesario contrarrestar la nueva gnosis. Intenta poner en marcha una revista (<i>Adventus<\/i>) que sirva de contrapeso a <i>Concilium<\/i>, a la que tambi\u00e9n hab\u00eda pertenecido, pero se tropieza con la resistencia de los alemanes (von Balthasar) y se pliega. Despu\u00e9s, tiene la generosidad de sumarse a la edici\u00f3n francesa de la revista <i>Communio<\/i>, promovida entre otros por Von Balthasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribe un apasionado ensayo <i>El misterio del Padre. Fe de los ap\u00f3stoles, Gnosis actuales<\/i> (1973). All\u00ed, por un lado, presenta el misterio cristiano como hab\u00eda hecho en <i>El Inocente<\/i>; y por otro, discierne el car\u00e1cter ideol\u00f3gico de muchas desviaciones, especialmente las que proceden de la contaminaci\u00f3n marxista. Frente a hermen\u00e9uticas que disuelven la fe reafirma la \u201chermen\u00e9utica del testimonio cristiano\u201d, presentada por los Padres y los te\u00f3logos cristianos (aunque simpatiza poco con la soteriolog\u00eda de San Anselmo). Est\u00e1 seguro de que va a escandalizar, pero m\u00e1s bien queda orillado, porque se considera de mal gusto mencionar que la situaci\u00f3n es mala. Todo esto se refleja en sus diarios y anotaciones; en parte publicados (<i>Flashes sur la vie du P\u00e8re M.J. Le Guillou<\/i>, 2000).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Espiritualidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Sin abdicar de ese esfuerzo tit\u00e1nico, no abandona lo ordinario, que para \u00e9l es la predicaci\u00f3n. Desde que se hizo dominico ha tomado conciencia de que su vocaci\u00f3n es predicar. Lo menciona muchas veces en sus notas. Da numerosos cursos y empieza a atender a la comunidad de benedictinas del Sacre Coeur de Montmartre. Entre otras cosas,&nbsp; hay que notar un ciclo completo de predicaciones para el a\u00f1o lit\u00fargico (ciclos A, B y C), que tambi\u00e9n se ha traducido al castellano.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiende que la fuerza de la Iglesia es la espiritualidad y que la situaci\u00f3n no puede arreglarse s\u00f3lo en el plano doctrinal o disciplinar. Por eso escribe <i>Los testigos est\u00e1n entre nosotros. La experiencia de Dios en el Esp\u00edritu Santo<\/i> (1976), en la l\u00ednea de la \u201chermen\u00e9utica del testimonio\u201d de que hab\u00eda hablado. Recorre la Escritura para mostrar que con el Esp\u00edritu Santo se nos abre el coraz\u00f3n del Padre, su amor y su verdad: atestiguado por los Ap\u00f3stoles y los m\u00e1rtires y los santos; experimentado en la Iglesia como fuente de agua viva y ley del amor e impulso de caridad y de discernimiento de esp\u00edritus. A veces, se considera este libro junto con el de <i>El Misterio del Padre<\/i> y&nbsp;<i> El inocente<\/i> como una trilog\u00eda trinitaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00daltimos a\u00f1os<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Desde 1974, con s\u00f3lo 54 a\u00f1os, se le ha manifestado una enfermedad degenerativa (Parkinson), menos conocida entonces que ahora, que le va limitando poco a poco. Se intensifica entonces su relaci\u00f3n con las benedictinas del Sacre-Coeur, a quienes predica y redacta sus constituciones. Con el permiso de sus superiores, se retira finalmente a una de sus casas (<i>Prieur\u00e9<\/i> de B\u00e9thanie). As\u00ed tiene la fortuna de que su archivo y su documentaci\u00f3n quede perfectamente guardada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se crea una asociaci\u00f3n de amigos. Con su ayuda, se han podido publicar p\u00f3stumamente muchos textos de car\u00e1cter espiritual que ten\u00eda guardados. El profesor Gabriel Richi, de la Facultad de teolog\u00eda de San D\u00e1maso, ha puesto en orden ese archivo; y se ha ocupado de la reciente edici\u00f3n castellana de muchas de sus obras. A los pr\u00f3logos de esos libros y a otros de sus estudios hay que agradecer muchos datos que aqu\u00ed se recogen.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"552\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-1024x552.jpg\" alt=\"enero16-razoneslibros\" class=\"wp-image-315\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-1024x552.jpg 1024w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-600x323.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-700x377.jpg 700w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-300x162.jpg 300w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-768x414.jpg 768w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros-1536x828.jpg 1536w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/enero16-razoneslibros.jpg 1774w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u2022<\/strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong> El rostro del resucitado<\/strong><\/span>. 423 p\u00e1ginas. Encuentro, 2015. Le Guillou ofrece un ejemplo de la hermen\u00e9utica de la renovaci\u00f3n planteada por Benedicto XVI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2022<\/strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong> El inocente<\/strong><\/span>. 310 p\u00e1ginas. Montecarmelo, 2005. Presenta el misterio de Cristo: su revoluci\u00f3n es su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2022<\/strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong> Tu palabra es el amor<\/strong><\/span>. 232 p\u00e1ginas. BAC 2015. Meditaciones y homil\u00edas para el circo C, tomando el misterio de Dios como punto de partida.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcel Le Guillou naci\u00f3 el 25 de diciembre de 1920 en Servel, pueblecito de Breta\u00f1a (Francia), hoy incorporado al municipio de Lannion. Su padre era suboficial de intendencia de la marina (furriel) y su madre serv\u00eda de costurera por las granjas del entorno. 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