{"id":30778,"date":"2023-05-22T06:00:00","date_gmt":"2023-05-22T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=30778"},"modified":"2023-05-05T09:44:05","modified_gmt":"2023-05-05T08:44:05","slug":"christian-bobin-viajero-inmovil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/christian-bobin-viajero-inmovil\/","title":{"rendered":"Christian Bobin. El viajero inm\u00f3vil"},"content":{"rendered":"\n<p>Recluido pr\u00e1cticamente en su pueblo natal, Le Creusot, Christian Bobin se nos muestra en su trayectoria literaria como un viajero inm\u00f3vil, estacionado en un enclave concreto, a la manera de la poeta estadounidense <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Emily_Dickinson\">Emily Dickinson<\/a>, a la que \u00e9l tanto admir\u00f3 y de la que se ha hecho conocida su inclinaci\u00f3n a estar sola. Sin internet, sin ordenador \u2013eso se cuenta de \u00e9l\u2013, han sido los libros sus grandes y fieles amigos, Ya en el op\u00fasculo <em>Prisionero en la cuna <\/em>(2005) refiere de su infancia: \u201c<em>Cada verano lo pasaba encerrado en casa, recorriendo el claustro de las lecturas, disfrutando del frescor milagroso de tal o cual frase. Cuando quer\u00eda salir, un \u00e1ngel cerraba la puerta. Renunciaba a mi proyecto y volv\u00eda a mi habitaci\u00f3n. El \u00e1ngel me arrebataba la vida. La reencontraba en los libros<\/em>\u201d. Y es en ese espacio de soledad donde el jovenc\u00edsimo poeta irrumpe en la existencia, encontrando no s\u00f3lo en los libros, sino en la vecina naturaleza, sus territorios de intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplativo como el que m\u00e1s, la exquisitez de su prosa, la minuciosidad de sus descripciones y su finura interior hacen posible que se le tenga por un autor se\u00f1ero. Nadie como \u00e9l hace posible que la cotidianidad sea tan enriquecedora, tan asombrosa, tan apabullante, y es que, como \u00e9l escribe: \u201c<em>S\u00f3lo se puede ver bien a condici\u00f3n de no buscar el propio inter\u00e9s en lo que se ve\u201d<\/em>. O como expresaba el poeta Jes\u00fas Montiel, gran entusiasta de su obra, Bibon procura llevar a la pr\u00e1ctica el lema del santo dominico Tom\u00e1s de Aquino <em>contemplata aliis tradere<\/em>, esto es, dar a los dem\u00e1s lo contemplado, porque la escritura es para este autor franc\u00e9s una manera de salir de s\u00ed mismo: \u201c<em>Escribo para salir de m\u00ed<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Motivos literarios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Muchos de sus motivos literarios surgen as\u00ed de lo que vive diariamente, continuos e insignificantes hallazgos en todos los casos: la contemplaci\u00f3n de las nubes, el encuentro con unas flores silvestres, el vuelo de una mariposa, el de los gorriones\u2026, revelaciones, en suma, que lo llevan a pensar que nada hay escondido y que \u201c<em>todo est\u00e1 al alcance de nuestra mirada<\/em>\u201d. Vale la pena, pues, dejar constancia de una de las much\u00edsimas descripciones que hace: \u201c<em>El rosal que se estremece bajo el ventanuco de la cocina [\u2026], las acacias [\u2026], la magnolia [\u2026] que se duerme y se despierta con el canto de las t\u00f3rtolas y el tilo que hay delante de mi ventana, cuyos destellos verdes rebrotan en la p\u00e1gina del libro que leo, forman todos parte de mi familia y, aunque arraigados para siempre all\u00ed donde est\u00e1n, sus hojas, dentro de mi coraz\u00f3n que los ama, se tocan y se hablan<\/em>\u201d, texto sublime, como tantos otros, donde expresa la inmensidad de vida que absorbe de la propia naturaleza en su sencillez originaria. Con todo, no acaba aqu\u00ed su capacidad contemplativa; se extiende mucho m\u00e1s lejos:\u201c<em>Hay islas de luz en pleno d\u00eda. Islas puras, frescas, silenciosas, inmediatas. Solo el amor sabe encontrarlas<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda muy claro d\u00f3nde halla la ra\u00edz de esa mirada descubridora: \u201c<em>La belleza viene del amor, el amor viene de la atenci\u00f3n. La atenci\u00f3n simple a lo simple, la atenci\u00f3n humilde a los humildes, la atenci\u00f3n viva a toda vida\u201d. <\/em>Metaf\u00edsica del bienque, si seguimos profundizando, el autor asienta ineludiblemente en Dios: \u201c<em>Si Dios no est\u00e1 en nuestras historias de amor, entonces nuestras historias se anublan, se desmoronan y se hunden. No es esencial que se nombre a Dios. Ni siquiera es indispensable que conozcan su nombre los que se aman: basta con que se encuentren en el cielo en esta tierra\u201d.<\/em> En ese Dios que recuerda al de santa Teresa de Jes\u00fas, quien, sin necesidad de aludirlo, lo ve\u00eda entre los pucheros; el mismo que Bobin anuncia cuando habla de su padre: \u201c<em>La vida cotidiana de mi padre hablaba suficientemente de Dios sin que hubiera necesidad de nombrarlo<\/em>\u201d, o al que halla en todo: \u201c<em>He encontrado a Dios en las lagunas, en el perfume de la madreselva, en la pureza de algunos libros e incluso en los ateos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, es en ese entramado tem\u00e1tico donde se percibe la mirada de Bobin, siempre al servicio de la belleza intr\u00ednseca de la misma realidad, hasta el punto de que la cualidad de lo bello le proporciona una experiencia \u00fanica de bondad, de integridad, a partir de lo que atentamente observa sin que, en ninguna ocasi\u00f3n, recurra a moralismos para justificar sus textos literarios. La belleza en s\u00ed le atrae, le conmociona y lo eleva a un modo arrebatado de conocimiento de la verdad del mundo: <em>\u201cQuince segundos de pureza por aqu\u00ed, diez segundos m\u00e1s por all\u00e1: con un poco de suerte, cuando deje mi vida, habr\u00e1 habido en ella bastante pureza como para completar una hora\u201d. <\/em>Y es que:<em> \u201cEl d\u00eda en que nos permitimos un poco de bondad es un d\u00eda que la muerte ya no podr\u00e1 arrancar del calendario\u201d; <\/em>idea que asimil\u00f3 de su padre: \u201c<em>Viendo vivir a mi padre aprend\u00ed lo que era la bondad, y que era la \u00fanica realidad que podr\u00edamos encontrar alguna vez en esta vida irreal\u201d.<\/em> Para concluir: \u201c<em>Todo lo que s\u00e9 del cielo proviene del asombro que experimento ante la bondad inexplicable de tal o cual persona, iluminada por una palabra o un gesto tan puros que se impone de pronto ante m\u00ed el hecho de que no hay nada en el mundo que pueda ser fuente suya<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La muerte<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Son muchos otros los posibles hilos que podr\u00edan desovillarse del pensamiento po\u00e9tico de Chistian Bobin. Me centro, para concluir de alguna manera, en uno sumamente expl\u00edcito \u2013el de la muerte\u2013, muy vivo en una de sus publicaciones, el libro <em>Resucitar<\/em>, en el que con esa prosa po\u00e9tica, di\u00e1fana y tensa que lo caracteriza, desarrolla una serie de consideraciones a partir del fallecimiento de su progenitor, tras padecer la enfermedad del Alzheimer. Como se\u00f1ala V\u00edctor Herrera de Miguel, en un hermos\u00edsimo art\u00edculo titulado <em>El don de recibir. La pupila abierta de Christian Bobin<\/em>: \u201c<em>La puerta de salida de la existencia es, en la po\u00e9tica de Bobin, el umbral de la vida: sucede que cuando \u00e9sta pierde su expansi\u00f3n horizontal, le surge una verticalidad nueva. Es frecuente en su obra el di\u00e1logo con los muertos, a los que interpela y narra el mundo, con quienes se siente en camino<\/em>\u201d. Para valorar esta presencia esplendorosa de la muerte es necesario apuntar que, en Bobin, su elogio conlleva aparejado un canto a la vida. De ese modo se explica que escriba frases como: \u201c<em>La muerte perfecciona su obra<\/em>\u201d o \u201c<em>Su muerte <\/em>[la de su padre] <em>hab\u00eda llegado de pronto a consolarlo<\/em>\u201d o, por \u00faltimo: \u201c<em>El amor a los muertos es lo m\u00e1s luminoso que puede haber<\/em>\u201d. Y es que, como afirma Montiel, antes citado: \u201c<em>Bobin aborda la problem\u00e1tica de la muerte y la enfermedad desde una perspectiva diametralmente opuesta a la de la literatura contempor\u00e1nea: m\u00e1s que como un suceso azaroso o un motivo de pataleo, [como] una oportunidad para el crecimiento o la posibilidad de trascendencia<\/em>\u201d. De hecho, respecto a la obra de misericordia de visitar a los enfermos, consigna: \u201c<em>Visitar a un enfermo es el m\u00e1s extraordinario de los viajes que se pueden llevar a cabo en esta vida<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Coda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al llegar a este punto, dejo finalmente la puerta abierta para que el lector \u2013desde esta aproximaci\u00f3n a la obra de Bobin\u2013 pueda asomarse a cualquiera de sus libros, verdaderos pozos de luz, en los que encontrar\u00e1 la desnudez de quien se asoma a Dios y se da cuenta de que \u201c<em>lo \u00fanico real en esta vida es el coraz\u00f3n<\/em>\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recluido pr\u00e1cticamente en su pueblo natal, Le Creusot, Christian Bobin se nos muestra en su trayectoria literaria como un viajero inm\u00f3vil, estacionado en un enclave concreto, a la manera de la poeta estadounidense Emily Dickinson, a la que \u00e9l tanto admir\u00f3 y de la que se ha hecho conocida su inclinaci\u00f3n a estar sola. 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