{"id":30262,"date":"2023-05-16T11:14:12","date_gmt":"2023-05-16T10:14:12","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=30262"},"modified":"2023-05-16T11:14:17","modified_gmt":"2023-05-16T10:14:17","slug":"cuerpo-humano-ciencia-obispos-eeuu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/cuerpo-humano-ciencia-obispos-eeuu\/","title":{"rendered":"La gram\u00e1tica de la naturaleza en el cuerpo humano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 20 de marzo de 2023 la <a href=\"https:\/\/www.usccb.org\/\">Conferencia Episcopal de los obispos estadounidenses<\/a> hizo p\u00fablica una nota doctrinal en la que hablan sobre la manipulaci\u00f3n del cuerpo a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica y la tecnolog\u00eda, y sus l\u00edmites morales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 14 p\u00e1ginas, los obispos resumen la doctrina de la Iglesia Cat\u00f3lica en lo que se refiere al cuerpo humano, el respeto que se le debe y el don de la creaci\u00f3n como algo que los hombres deben acoger. Sin desde\u00f1ar todo el bien que han hecho los avances cient\u00edficos, que han facilitado la \u201chabilidad para curar muchos males humanos y prometen solucionar muchos m\u00e1s\u201d, advierten tambi\u00e9n del peligro de las intervenciones \u201cinjuriosas para el aut\u00e9ntico desarrollo de la persona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todo esto, \u201ces necesario realizar un discernimiento moral para determinar qu\u00e9 posibilidades se pueden hacer realidad y cu\u00e1les no, para promover el bien del hombre\u201d. Y para realizar este an\u00e1lisis hay que usar los criterios inscritos en la propia naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El orden natural<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el G\u00e9nesis podemos leer que Dios cre\u00f3 el mundo y que esta creaci\u00f3n es buena. A partir de esto, y como parte fundamental de la fe cristiana, \u201cla Iglesia siempre ha afirmado la bondad esencial del orden natural, y nos llama a respetarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, el Concilio Vaticano II dej\u00f3 por escrito en <em>Gaudium et spes <\/em>que \u201cpor la propia naturaleza de la creaci\u00f3n todas las cosas est\u00e1n dotadas de consistencia, verdad y bondad propias y de un propio orden regulado, que el hombre debe respetar con el reconocimiento de la metodolog\u00eda particular de cada ciencia o arte\u201d. Poco despu\u00e9s, Benedicto XVI dir\u00e1 en <em>Caritas in veritate<\/em> que la naturaleza \u201clleva en s\u00ed una \u00abgram\u00e1tica\u00bb que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los obispos estadounidenses afirman que \u201clo que es verdadero para la creaci\u00f3n en su conjunto, lo es tambi\u00e9n para la naturaleza humana en particular: hay un orden en la naturaleza del hombre que debemos respetar\u201d. De hecho, el hombre, al ser imagen y semejanza de Dios, merece un respeto incluso mayor al del resto de la creaci\u00f3n. De esto depende la felicidad del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con contundencia, la nota doctrinal dice que \u201cnosotros no creamos la naturaleza humana; es un regalo de nuestro bondadoso Creador. Tampoco nos pertenece esta naturaleza, como si fuera algo de lo que pudi\u00e9semos disponer como nos plazca. Por ello, el respeto genuino por la dignidad del hombre requiere que las decisiones sobre el uso de la tecnolog\u00eda se tomen con el debido respeto a ese orden creado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuerpo y alma&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conferencia Episcopal destaca como aspecto crucial de este orden la unidad de cuerpo y alma del ser humano. A este respecto citan el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, que en el punto 365 dice: \u201cLa unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la \u00abforma\u00bb del cuerpo (cfr. Concilio de Vienne, a\u00f1o 1312, DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el esp\u00edritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su uni\u00f3n constituye una \u00fanica naturaleza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto implica, se\u00f1ala el episcopado, que \u201cel alma no viene por s\u00ed sola a la existencia y, de alg\u00fan modo, se encuentra dentro de un cuerpo, como si pudiera haberse introducido en cualquiera. Un alma no puede estar en ning\u00fan otro cuerpo, mucho menos estar en el cuerpo equivocado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cuesti\u00f3n del sexo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La corporeidad humana est\u00e1 unida, de manera indisoluble, con la sexualidad. Con esto, a trav\u00e9s de la <em>Carta a los obispos de la Iglesia cat\u00f3lica sobre la colaboraci\u00f3n del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo<\/em>, la nota doctrinal destaca \u201cla importancia y el sentido de la diferencia de los sexos como realidad inscrita profundamente en el <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/el-aborto-tambien-es-cosa-de-hombres\/\">hombre<\/a> y la mujer. \u00abLa sexualidad caracteriza al hombre y a la <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/entrevista-banacloche\/\">mujer<\/a> no s\u00f3lo en el plano f\u00edsico, sino tambi\u00e9n en el psicol\u00f3gico y espiritual con su impronta consiguiente en todas sus manifestaciones\u00bb (cfr. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica,<em> Orientaciones educativas sobre el amor humano. Lineamientos de educaci\u00f3n sexual<\/em> (1 de noviembre de 1983), 4:<em> Ench. Vat.<\/em> 9, 423)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, el sexo no es un rasgo biol\u00f3gico sin m\u00e1s. El sexo forma parte de la personalidad e influye en el modo de comunicarnos e incluso, en el modo en que amamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante los desaf\u00edos que se presentan ante afirmaciones como esta, los obispos estadounidenses acuden directamente al Papa Francisco, quien a su vez remite al documento <em>Relatio Finalis <\/em>en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Amoris Laetitia<\/em>, y dice: \u201cNo hay que ignorar que \u00abel sexo biol\u00f3gico (<em>sex<\/em>) y el papel sociocultural del sexo (<em>gender<\/em>), se pueden distinguir pero no separar\u00bb [&#8230;] Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideolog\u00edas que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Intervenciones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo referente a los avances de la ciencia, la nota doctrinal subraya que \u201cni los pacientes, ni los m\u00e9dicos, ni los investigadores, ni ninguna otra persona, tiene derechos ilimitados sobre el cuerpo; deben respetar el orden y la finalidad\u201d inscritos en la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para aclarar la ense\u00f1anza de la Iglesia, los obispos indican que hay dos casos en los que la Iglesia reconoce que la intervenci\u00f3n en el cuerpo humano puede estar moralmente justificada:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>cuando dichas intervenciones tienen como objetivo reparar un defecto del cuerpo,<\/li>\n\n\n\n<li>cuando el sacrificio de una parte del cuerpo es necesario para el bien del conjunto.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, hay otras intervenciones que no se realizan con estos fines, sino que tienen como objetivo \u201calterar el orden natural del cuerpo. Dichas intervenciones no respetan el orden y la finalidad inscritos en la persona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Reparar los defectos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la doctrina, toda persona, y por tanto incluimos a los cristianos, tiene el deber de usar los medios ordinarios disponibles para conservar su salud. Ahora bien, esta obligaci\u00f3n desaparece \u201ccuando los beneficios de la intervenci\u00f3n no son proporcionados a las cargas involucradas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esto, los obispos indican que para conocer si una intervenci\u00f3n es moralmente l\u00edcita o no, hay que considerar \u201cno solo el objeto de la acci\u00f3n y de la intenci\u00f3n de esta, sino tambi\u00e9n las consecuencias del acto, que incluyen la evaluaci\u00f3n de la probabilidad de los beneficios discernibles y una comparaci\u00f3n de los beneficios que se espera obtener frente a las cargas que se espera sufrir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido ocurre con aquellas intervenciones que no est\u00e1n dirigidas a corregir alg\u00fan defecto, sino a modificar la apariencia. A este respecto, la Conferencia Episcopal cita al Papa P\u00edo XII, quien en un discurso el 4 de octubre de 1958, dijo que la belleza f\u00edsica \u201ces una cosa buena en s\u00ed misma, pero subordinada a otras que son mucho mejores y, en consecuencia, preciosas y deseables\u201d. Por ello, la belleza, \u201ccomo algo bueno y un regalo de Dios, debe ser estimada y cuidada, sin que por ello reclame un deber de acudir a medios extraordinarios\u201d para obtenerla o conservarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teniendo en cuenta la evaluaci\u00f3n que se ha explicado anteriormente, las intervenciones pueden estar justificadas en los casos de b\u00fasqueda de una apariencia normal o, incluso, de una mayor perfecci\u00f3n en los rasgos. Si bien, hay que tener muy en cuenta las intenciones y las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sacrificio de la parte por el todo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo que respecta a las mutilaciones de partes del cuerpo para preservar la salud, los obispos acuden de nuevo a las ense\u00f1anzas de P\u00edo XII. Mencionan las tres condiciones que se\u00f1al\u00f3 este Papa para considerar las mutilaciones como moralmente permitidas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Que mantener o permitir que siga funcionando un \u00f3rgano concreto del organismo en su conjunto cause un da\u00f1o significativo a este o constituya una amenaza.<\/li>\n\n\n\n<li>Que este da\u00f1o no se pueda evitar, o reducir de manera que se aprecie, de otra manera que no sea la mutilaci\u00f3n en cuesti\u00f3n, y que la efectividad de dicha mutilaci\u00f3n est\u00e9 bien asegurada.<\/li>\n\n\n\n<li>Que se pueda esperar, de forma razonable, que los efectos negativos de la mutilaci\u00f3n se vean compensados por los positivos. <\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Alteraciones en el orden natural<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nota doctrinal de los obispos pasa de inmediato a valorar las intervenciones que realiza la ciencia en algunas c\u00e9lulas. Para explicar lo que indica la Iglesia, acuden al documento elaborado por la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, <em>Dignitas Personae<\/em>, que indica en su n\u00famero 26 que \u201clas<em> <\/em>intervenciones sobre c\u00e9lulas som\u00e1ticas con finalidad estrictamente terap\u00e9utica son, en principio, moralmente l\u00edcitas. Tales intervenciones quieren restablecer la normal configuraci\u00f3n gen\u00e9tica del sujeto, o bien contrarrestar los da\u00f1os que derivan de la presencia de anomal\u00edas gen\u00e9ticas u otras patolog\u00edas correlacionadas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien, \u201ces necesario asegurar previamente que el sujeto tratado no sea expuesto a riesgos para su salud o su integridad f\u00edsica, que sean excesivos o desproporcionados con respecto a la gravedad de la patolog\u00eda que se quiere curar. Tambi\u00e9n se exige que el paciente, previamente informado, d\u00e9 su consentimiento, o lo haga un leg\u00edtimo representante suyo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante esto, se abre de inmediato el debate sobre la mutilaci\u00f3n gen\u00e9tica. La misma Congregaci\u00f3n explica que debido a \u201cque los riesgos vinculados a cada manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica son significativos y todav\u00eda poco controlables, en el estado actual de la investigaci\u00f3n, no es moralmente admisible actuar de modo tal que los da\u00f1os potenciales consiguientes se puedan difundir en la descendencia. En la hip\u00f3tesis de la aplicaci\u00f3n de la terapia g\u00e9nica al embri\u00f3n hay que a\u00f1adir, adem\u00e1s, que necesita ser realizada en un contexto t\u00e9cnico de fecundaci\u00f3n in vitro, y por tanto es pasible de todas las objeciones \u00e9ticas relativas a tales procedimientos. Por estas razones hay que afirmar que, en el estado actual de la cuesti\u00f3n, la terapia g\u00e9nica germinal es moralmente il\u00edcita en todas sus formas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cambio de sexo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las modificaciones e intervenciones en el cuerpo relacionadas con el cambio de sexo no son l\u00edcitas moralmente. Los obispos explican que estas intervenciones \u201cno reparan defectos corporales\u201d. Adem\u00e1s, la mutilaci\u00f3n del cuerpo no busca preservar la salud, sino que en este caso \u201cla extracci\u00f3n o reconfiguraci\u00f3n son en s\u00ed mismas el resultado deseado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, \u201cestos son intentos para alterar el orden natural y la finalidad del cuerpo, y reemplazarlo por algo distinto\u201d. Dentro del orden natural establecido por Dios est\u00e1n el cuerpo y su identidad sexuada, por lo que \u00ablos servicios m\u00e9dicos cat\u00f3licos no deben practicar estas intervenciones, ya sean quir\u00fargicas o qu\u00edmicas, que tratan de modificar las caracter\u00edsticas sexuales del cuerpo humano\u201d y tampoco pueden tomar parte en dichas intervenciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no quita la obligaci\u00f3n de usar \u00abtodos los medios apropiados para mitigar el sufrimiento de aquellos con incongruencias de g\u00e9nero, pero los recursos deben respetar el orden natural del cuerpo humano\u201d. Pues solo a trav\u00e9s de los medios moralmente l\u00edcitos pueden los sanitarios \u201cmostrar todo el respeto debido a la dignidad de cada persona\u201d:<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los obispos entienden que el progreso en la ciencia busca, en la mayor\u00eda de ocasiones, el bien del hombre y la soluci\u00f3n a sus problemas. Pero no podemos olvidar que \u201cuna aproximaci\u00f3n que no respeta el orden natural nunca podr\u00e1 resolver el problema en cuesti\u00f3n; al final, solo crear\u00e1 m\u00e1s problemas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, \u201cla b\u00fasqueda de soluciones a los problemas del sufrimiento humano debe continuar, pero debe dirigirse hacia las soluciones que verdaderamente promuevan el desarrollo de la persona, ya sea \u00e9l o ella, en su integridad corporal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conferencia episcopal anima a todos los cat\u00f3licos involucrados en la sanidad a hacer todos los esfuerzos posibles, usando los medios adecuados, para ofrecer el mejor servicio m\u00e9dico y la compasi\u00f3n de Cristo, sin hacer distinci\u00f3n de personas. Desde luego, la misi\u00f3n de los servicios sanitarios cat\u00f3licos \u201cno es otra que ofrecer el ministerio de sanaci\u00f3n de Jes\u00fas y proveer la salud en todos los niveles, f\u00edsico, mental y espiritual\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de marzo de 2023 la Conferencia Episcopal de los obispos estadounidenses hizo p\u00fablica una nota doctrinal en la que hablan sobre la manipulaci\u00f3n del cuerpo a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica y la tecnolog\u00eda, y sus l\u00edmites morales. 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