{"id":29392,"date":"2023-04-20T06:00:00","date_gmt":"2023-04-20T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=29392"},"modified":"2023-04-19T10:33:08","modified_gmt":"2023-04-19T09:33:08","slug":"lecturas-domingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-domingo\/","title":{"rendered":"Reconocer a Cristo. Domingo III de Pascua (A)"},"content":{"rendered":"<p>Lo chocante del evangelio de hoy es c\u00f3mo estos dos disc\u00edpulos se hab\u00edan encerrado en el desaliento. Ten\u00edan todas las pruebas disponibles sobre la Resurrecci\u00f3n de Cristo -y pueden explicarle los hechos sin darse cuenta de qui\u00e9n es-, pero su conclusi\u00f3n es darse por vencidos y marcharse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Verdaderamente <em>\u201csus ojos no eran capaces de reconocerlo\u201d <\/em>o m\u00e1s bien su falta de esperanza se lo imped\u00eda. Del mismo modo que es posible la incredulidad ante todos los hechos, tambi\u00e9n puede haber una resistencia obstinada a la esperanza. Eran hombres buenos, pero fue necesaria una manifestaci\u00f3n extraordinaria de Jes\u00fas para sacudirles de su desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Explican c\u00f3mo Jes\u00fas hab\u00eda sido rechazado por los jefes de los sacerdotes y los gobernantes, que lo hab\u00edan condenado a muerte y crucificado. Expresan lo que hab\u00eda sido su esperanza, convertida ahora en desilusi\u00f3n: <em>\u201cNosotros esper\u00e1bamos que \u00e9l iba a liberar a Israel\u201d<\/em>. A continuaci\u00f3n, hacen un excelente resumen de los acontecimientos de la Resurrecci\u00f3n: <em>\u201cYa estamos en el tercer d\u00eda desde que esto sucedi\u00f3. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de ma\u00f1ana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso hab\u00edan visto una aparici\u00f3n de \u00e1ngeles, que dicen que est\u00e1 vivo. Algunos de los nuestros fueron tambi\u00e9n al sepulcro y lo encontraron como hab\u00edan dicho las mujeres; pero a \u00e9l no lo vieron\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La clave no son los hechos, sino c\u00f3mo los leemos. Y muy a menudo leemos los acontecimientos de la vida con una hermen\u00e9utica de desesperaci\u00f3n, no de esperanza. Pero, \u00bfc\u00f3mo deshace Jes\u00fas su des\u00e1nimo? Hay muchas lecciones para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, caminando con ellos, acompa\u00f1\u00e1ndoles, aunque vayan en direcci\u00f3n equivocada y digan tonter\u00edas. El simple hecho de escuchar puede ser un acto salv\u00edfico.<em> \u201cSe acerc\u00f3 y se puso a caminar con ellos\u201d<\/em>. Unas cuantas preguntas adecuadas ayudan a sacar todo el <em>\u201c<\/em>pus<em>\u201d<\/em> de su abatimiento. No nos precipitemos a hablar; dejemos m\u00e1s bien que la gente diga lo que tiene que decir, por muy equivocado que est\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, Jes\u00fas les reprocha su lentitud para creer en la revelaci\u00f3n. Muy de vez en cuando hay que hablar con fuerza para hacer entrar en raz\u00f3n a la gente. Nuestro Se\u00f1or les se\u00f1ala la Escritura y el papel necesario del sufrimiento en nuestra salvaci\u00f3n. Podemos animar a la gente a meditar sobre pasajes b\u00edblicos que les ayuden a dar sentido a su situaci\u00f3n, record\u00e1ndoles que la disposici\u00f3n a sufrir es una parte clave del mensaje cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas se muestra entonces dispuesto a cambiar sus planes y pasar m\u00e1s tiempo con ellos, compartiendo una comida. El tiempo y la comida hacen mucho por sacar a la gente del letargo. Pero la comida se convierte en Eucarist\u00eda, y reconocen a Jes\u00fas, volviendo a Jerusal\u00e9n con alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo, la paciencia, la escucha, la referencia a las Escrituras, la ense\u00f1anza del valor del sufrimiento, la ayuda a los dem\u00e1s para que encuentren a Cristo Eucarist\u00eda. Estos son los elementos b\u00e1sicos para recuperar la esperanza perdida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo III de Pascua (A)<\/h2>\n\n\n\n<p>El sacerdote&nbsp;<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>&nbsp;ofrece su&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCYYmE6YwDTDrfBnidp327dw\/videos\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas del domingo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Nanomil\u00eda del Domingo 3 de Pascua\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/rAVZEEydQl4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo chocante del evangelio de hoy es c\u00f3mo estos dos disc\u00edpulos se hab\u00edan encerrado en el desaliento. 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