{"id":29384,"date":"2023-04-03T06:00:00","date_gmt":"2023-04-03T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=29384"},"modified":"2023-03-31T09:17:03","modified_gmt":"2023-03-31T08:17:03","slug":"lecturas-jueves-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-jueves-santo\/","title":{"rendered":"Los cuatro dones de la \u00daltima Cena. Jueves Santo (A)"},"content":{"rendered":"<p>El Jueves Santo celebramos los grandes dones que Cristo nos hizo, pero tambi\u00e9n recordamos la traici\u00f3n de Judas y la cobard\u00eda de los ap\u00f3stoles. En la misma noche en que Cristo llega a tales extremos de amor, la cobard\u00eda y la traici\u00f3n humanas tambi\u00e9n llegan al extremo. Despu\u00e9s de que Cristo nos hab\u00eda dado -tambi\u00e9n a Judas- el mayor regalo de todos, su propio cuerpo y sangre bajo la forma de pan y vino, Judas sale a traicionarle al lugar donde Cristo se reun\u00eda con sus amigos y mediante el saludo de un amigo: un beso. Esta es la triste historia de la humanidad: la mezcla del amor divino y la traici\u00f3n humana. Pero el amor divino es obstinado; Dios no se rinde, sigue am\u00e1ndonos por mucho que le decepcionemos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00daltima Cena, Jes\u00fas nos hace cuatro regalos que no tienen precio: nos da la Eucarist\u00eda, lava los pies de sus disc\u00edpulos, nos regala el sacerdocio y el mandamiento nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender el don de la Eucarist\u00eda, hay que pensar en el amor de las madres por sus hijos peque\u00f1os. Una madre, despu\u00e9s de haber lavado a su hijito, y vi\u00e9ndolo tan hermoso, podr\u00eda decirle: <em>\u201cTe comer\u00eda\u201d.<\/em> El amor busca la uni\u00f3n, tambi\u00e9n corporal. \u00bfPor qu\u00e9 nos besamos? Porque buscamos la uni\u00f3n f\u00edsica con esa persona. Cristo nos ama tanto que permite que le comamos. El amor le lleva a entrar en nosotros, incluso corporalmente, para lograr una uni\u00f3n que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del beso. Quiere que le comamos para que le amemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas muestra tambi\u00e9n su amor haci\u00e9ndose nuestro servidor. \u00c9l, que es Dios, lava los pies de sus disc\u00edpulos, se hace nuestro esclavo. Una vez m\u00e1s, nuestras madres pueden ayudarnos a comprender mejor este amor. Aunque nunca deber\u00edamos tratar a nuestras madres -ni a nadie- como esclavas, las madres, de hecho, se convierten libremente en nuestras siervas. El verdadero amor conduce al servicio radical.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos muestra su amor d\u00e1ndonos sacerdotes. Cuando dio la Eucarist\u00eda a los ap\u00f3stoles, les dijo<em>: \u201cHaced esto en memoria m\u00eda\u201d<\/em>. Les dio el poder de hacer lo que \u00e9l acababa de hacer: transformar el pan y el vino en su cuerpo y su sangre. Los hizo sacerdotes. Cada sacerdote es un signo del amor de Dios, un signo de que quiere seguir alimentando a su pueblo con \u00c9l mismo, para que encontremos vida en \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo don es el mandamiento nuevo. En la \u00daltima Cena, Jes\u00fas dijo: <em>\u201cOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros; como yo os he amado, amaos tambi\u00e9n unos a otros\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un mandamiento, pero tambi\u00e9n de un don. Al mandarnos amar, Jes\u00fas nos da el poder de amar. No nos hace simplemente receptores pasivos de su amor, tambi\u00e9n podemos ser transmisores del mismo. Por la misericordia de Dios, no s\u00f3lo recibimos amor, sino que tambi\u00e9n podemos darlo a los dem\u00e1s. No hay nada m\u00e1s grande que ser amado y amar. Estos son los dones que celebramos esta tarde.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Jueves Santo celebramos los grandes dones que Cristo nos hizo, pero tambi\u00e9n recordamos la traici\u00f3n de Judas y la cobard\u00eda de los ap\u00f3stoles. En la misma noche en que Cristo llega a tales extremos de amor, la cobard\u00eda y la traici\u00f3n humanas tambi\u00e9n llegan al extremo. Despu\u00e9s de que Cristo nos hab\u00eda dado -tambi\u00e9n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1441,"featured_media":13325,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[647,537],"tags":[616,638],"class_list":["post-29384","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lecturas-del-domingo","category-recursos","tag-evangelio","tag-lecturas-del-domingo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1441"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29384"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29384\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}