{"id":2829,"date":"2017-10-01T12:30:47","date_gmt":"2017-10-01T11:30:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2829"},"modified":"2025-05-14T11:21:17","modified_gmt":"2025-05-14T09:21:17","slug":"mirar-desde-la-periferia-una-clave-evangelica-mas-alla-de-las-ideologias-y-de-la-actividad-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/mirar-desde-la-periferia-una-clave-evangelica-mas-alla-de-las-ideologias-y-de-la-actividad-pastoral\/","title":{"rendered":"Mirar desde la periferia. Una clave evang\u00e9lica m\u00e1s all\u00e1 de las ideolog\u00edas y de la actividad pastoral"},"content":{"rendered":"\n<p>Siempre importa saber escoger la mirada para ver con profundidad, justeza y ternura lo que se nos ofrece y no desperdiciarlo, maltratarlo o echarlo a perder. Nuestra actual mirada a las periferias, alentada y motivada por el Papa Francisco, requiere una mirada adecuada, una mirada desde la fe y el amor del Evangelio, que rompe los moldes de las r\u00edgidas e injustas categor\u00edas de las ideolog\u00edas del pasado y del presente. Necesitamos esta mirada si no queremos perder la fuerza con que el Esp\u00edritu est\u00e1 jugando en este campo enred\u00e1ndonos en discusiones del pasado o en interpretaciones superficiales que no solo resultan in\u00fatiles, sino que restan energ\u00eda y consumen por dentro al creyente y al evangelizador.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"periferia-y-periferias\"><strong>Periferia y periferias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Mirar las periferias desde el coraz\u00f3n del <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/evangelio-valentia-maria-papa\/\">Evangelio<\/a> supone ir m\u00e1s all\u00e1 de la noci\u00f3n de periferia elaborada desde el campo pol\u00edtico y sociol\u00f3gico, si bien guarda cierta relaci\u00f3n con ella. Desde el Evangelio, parad\u00f3jicamente, la periferia se convierte en atalaya. Sin el Evangelio, periferia ser\u00eda una noci\u00f3n exclusivamente ligada a los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos de la urbanizaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n: periferia en clave espacial y geopol\u00edtica equivaldr\u00eda a todo aquello que dista del centro de la actividad y del poder; habr\u00eda o hay una periferia del mundo, unas periferias urbanas, unas periferias econ\u00f3micas, otras pol\u00edticas, etc. Los alejados ser\u00edan todos aquellos que habitan las periferias y no tienen acceso al centro.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Vinculada a lo geopol\u00edtico estar\u00eda una segunda periferia: la periferia social y cultural, constituida por todo aquello que para el centro socio-cultural no resulta importante ni decisivo. Nuestras democracias, en la medida en que funcionan, favorecer\u00edan la descentralizaci\u00f3n y la no proliferaci\u00f3n de periferias sin poder; sin embargo, la debilidad y los defectos de nuestros sistemas democr\u00e1ticos es aprovechada por los populismos, que se nutren \u2013y no son los \u00fanicos\u2013 de sus abundantes periferias: marginaci\u00f3n cultural y econ\u00f3mica respecto a quien o quienes marcan la corriente dominante y desempe\u00f1an un papel manipulador, un \u201cquien\u201d que muchas veces es impersonal y an\u00f3nimo. Estas periferias sociales, como se\u00f1ala Riccardi, tienen dos rasgos: soledad y violencia, que a veces son claramente visibles; un ejemplo f\u00edsicamente observable son los guetos ricos de Sud\u00e1frica, comunicados entre s\u00ed por autopistas que forman como una red de islas unidas, incomunicadas de las periferias de pobreza y marginaci\u00f3n aisladas y abandonadas a su propia suerte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"periferia-desde-el-evangelio\"><strong>Periferia desde el Evangelio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed tenemos el hecho social: la existencia de periferias. Pero el Papa y nosotros no hacemos sociolog\u00eda ni pol\u00edtica, sino que evangelizamos y leemos los signos de los tiempos desde la fe. Cuando hablamos de las periferias lo hacemos porque en ellas hay algo m\u00e1s radical. Creo que el Papa Francisco quiere que el mirar desde las periferias se convierta en clave hermen\u00e9utica y pastoral. No se trata de mirar las periferias, sino de asumir el \u201cser\u201d periferia, el mirar desde la periferia. \u00bfQu\u00e9 significa esto? En primer lugar, implica superar una mirada pasada y centralista que ve\u00eda la periferia como un campo de beneficencia, algo que el centro deber\u00eda cuidar (mirada desde el centro: el rico que da limosna, por ejemplo). En segundo lugar, implica superar esa mirada que ve las periferias sociales y culturales como campos a recuperar frente a una secularizaci\u00f3n y un laicismo que nos las han arrebatado.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado de quedarse en el centro es muy variado, pero tiene un denominador com\u00fan: mira la periferia desde el centro, desde fuera, y en el fondo no puede hacerse cargo de ella ni de lo que significa desde el Evangelio. Rechaza asumir que el Evangelio puede no ser \u2013de hecho, no lo es ya en ese sentido\u2013 centro de poder y de influencia, y quiz\u00e1s deba no serlo. Desde ah\u00ed congela el fuego del Esp\u00edritu, paraliza a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fruto de esta mirada cristaliza en una mentalidad restauracionista, que lleva a ver la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Iglesia_(edificio)\">Iglesia <\/a>y nuestras comunidades como peque\u00f1as islas evangelizadoras, a modo de neo-monasterios medievales aislados y amenazados entre los b\u00e1rbaros, en la a\u00f1oranza de volver a influir, de volver a ser importantes. Nos han desplazado del centro marginando o neutralizando el Evangelio tanto el laicismo negativo y combativo, como el que falsamente pretende ser neutral \u2013pero no el sano laicismo positivo y abierto a la aportaci\u00f3n de las religiones\u2013; luego, si recuperamos las periferias, volveremos a ser centro y a evangelizar. Mentalidad combativa, aguerrida, pero a la vez marcada por el complejo de ser peque\u00f1os, de dar un peso excesivo, irreal, a los poderes de este mundo, que no son vistos desde la historia de la salvaci\u00f3n. Esta mirada tanto tiene de realista, como de paralizante y justificadora de la no fecundidad y de la impotencia para evangelizar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n son fruto de esta visi\u00f3n centralista, no perif\u00e9rica, gran parte de las dificultades que encontramos para adaptar y reformar estructuras pastorales que son, en no poca medida, herederas de una visi\u00f3n marcada por el Imperio Romano y que ha permitido el divorcio entre centro y periferias. Algunos intentos pastorales, con los que la Iglesia intent\u00f3 responder a la llamada de las periferias sociales y que quedaron en esbozos fallidos \u2013como los curas obreros de Par\u00eds entre 1942 y 1953 bajo el cardenal Suhard y el alto y amoroso inter\u00e9s de Roma\u2013, quiz\u00e1s no pudieron lograr su meta por su misma ra\u00edz: porque a\u00fan miraban la periferia desde el centro. De la misma ra\u00edz no perif\u00e9rica, por m\u00e1s que mirasen a la periferia, surgieron los planteamientos hace ya algunas d\u00e9cadas de ideolog\u00edas que se plasmaron en algunas teolog\u00edas de la liberaci\u00f3n y en el fondo adolec\u00edan del mismo centralismo en su mirada a la periferia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"mirar-desde-la-periferia\"><strong>Mirar desde la periferia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que escucho cuando oigo y medito las palabras del Papa Francisco es que me est\u00e1 pidiendo un cambio, una conversi\u00f3n de mentalidad, una rigurosa <em>metanoia<\/em> que conlleva una positiva revoluci\u00f3n pastoral y un renovado empuje evangelizador que promueve el gozo de vivir y transmitir el Evangelio; pues un cambio de mentalidad, hacia una mentalidad a\u00fan m\u00e1s cristiana, y una acci\u00f3n pastoral eficaz en el Esp\u00edritu, van unidas intr\u00ednsecamente. Este cambio implica purificar nuestra mente de adherencias extra\u00f1as. Para realizarlo, tendr\u00edamos que volver a los principios de la <em>k\u00e9nosis<\/em> y la encarnaci\u00f3n. Dios eligi\u00f3 en la antigua Alianza a Israel, periferia entre imperios; llegado el momento se encarn\u00f3 y actu\u00f3 en Galilea, periferia de Israel, a su vez periferia de Roma; naci\u00f3 en una aldea olvidada y muri\u00f3 en el centro religioso de Jerusal\u00e9n, que no dejaba de ser un problema perif\u00e9rico del C\u00e9sar. Dios eligi\u00f3 lo d\u00e9bil, lo necio seg\u00fan el mundo, y desde la periferia lleg\u00f3 al centro: Roma. As\u00ed se lo dijo Francisco a los superiores de las congregaciones religiosas: <em>\u201cYo estoy convencido de una cosa: los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad se ve no desde el centro sino desde la periferia. Es una cuesti\u00f3n hermen\u00e9utica: se comprende la realidad s\u00f3lo si se la mira desde la periferia, y no si nuestra mirada parte de un punto equidistante de todo\u201d<\/em>. En este punto, periferia\/centro, pobreza\/avaricia, debilidad\/poder, gracia\/voluntarismo, son parejas paralelas y relacionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en casi todo en la vida, resulta vital pensar desde la \u201cy\u201d (pensar de comuni\u00f3n) y no desde la \u201co\u201d (pensar dial\u00e9ctico y de confrontaci\u00f3n). Al mirar con el Papa la periferia, para mirar desde la periferia, estamos tan lejos de intentar sustituir el sacramento del altar por el del hermano al modo de los progresistas \u2013en expresi\u00f3n de Olivier Clement, pues al hacerlo abandonar\u00edamos la historia a s\u00ed misma y, en definitiva, no ser\u00eda m\u00e1s que una danza macabra\u2013, como de lo contrario; lo que intentamos es dar a la Eucarist\u00eda, a Dios, a su acci\u00f3n toda su amplitud \u00e9tica. Altar eucar\u00edstico y hermano alejado est\u00e1n unidos inseparablemente pues son, en sus distintos \u00f3rdenes de realidad, Cristo que nos sale al encuentro. \u00bfC\u00f3mo ver la Eucarist\u00eda sin ver al hermano?, \u00bfc\u00f3mo ver al hermano de veras sin la Eucarist\u00eda? Y, \u00bfacaso no se enriquece nuestro vivir y participar en la Eucarist\u00eda viendo al hermano, mirando desde la periferia, material, psicol\u00f3gica o moral?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como me cont\u00f3 un amigo que fue p\u00e1rroco en Vallecas (Madrid), <em>\u201cmi reto en esa parroquia fue unir los salones donde estaban los voluntarios con el templo, pues al principio \u2013y fue dif\u00edcil\u2013 ni los de los salones pasaban al templo ni los del templo a los salones\u201d<\/em>. No deber\u00edamos dejarnos seducir por la tentaci\u00f3n de resucitar infecundas escisiones de la \u201co\u201d. Estamos a otra cosa, m\u00e1s radical y m\u00e1s fecunda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"con-la-fuerza-del-espiritu\"><strong>Con la fuerza del Esp\u00edritu<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Mirar desde las periferias es mirar el poder de Dios actuante en la historia, que es intr\u00ednsecamente Historia de Salvaci\u00f3n, intentado sacar las \u00faltimas consecuencias del modo de actuar de Dios, del Evangelio, para hacerlo nuestro en el coraz\u00f3n y en la mente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A poco que gastemos algo de tiempo en reflexionar y orar esta verdad, podremos ver la libertad y fuerza que brotan de aqu\u00ed para anunciar el Reino. Al volver al Evangelio, y en esto consiste siempre la historia de la Iglesia, se vuelve a la misi\u00f3n, a la identidad evangelizadora, a la Iglesia en salida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Riccardi cita el caso hist\u00f3rico del pontificado de Gregorio Magno, en una Roma que ca\u00eda y ya no era centro de nada, en una Roma llena de pobres e indigentes. Desde esa periferia, Gregorio mir\u00f3 la llamada de Anglia (Inglaterra), otra periferia, y fue evangelizada; el poder de Cristo no es de este mundo, lo central para los hombres no es lo central para Dios, es otra l\u00f3gica que no consiste ni en volver a lo de antes, ni en caer en la ideolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una Iglesia marginada a la periferia, una Iglesia que mira desde Dios y, por \u00c9l, desde las periferias, es una Iglesia con la fuerza del Esp\u00edritu, una Iglesia que no se queda paralizada y que es capaz de producir, en su aparente m\u00e1xima debilidad, una gran evangelizaci\u00f3n. En muchos aspectos el ejemplo de Anglia, evangelizada gracias a la visi\u00f3n perif\u00e9rica del papa Gregorio, es perenne y actual. No s\u00f3lo para la Iglesia como un todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Apliqu\u00e9moslo a nuestra vida personal, a nuestro seguimiento de Cristo, a nuestra vida espiritual y, en continuidad y en unidad de vida, a nuestra acci\u00f3n pastoral y nuestros apostolados. Dice Francisco: <em>\u201cEl Esp\u00edritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gn\u00f3stica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Esp\u00edritu Santo es el alma de la misi\u00f3n\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Francisco no mira la debilidad de la Iglesia, sino que, fiado del Esp\u00edritu, se lanza al anuncio, empezando, como manifiestan sus viajes, por las periferias de las periferias, frente a lo que har\u00edan los t\u00e1cticos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-lugar-de-la-mision\"><strong>El lugar de la misi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La vigencia de esta mirada desde la periferia se muestra de modo privilegiado al mirar la situaci\u00f3n de la sociedad postmoderna. En la sociedad que Baumann denomina sociedad l\u00edquida, aumenta la irrelevancia: todos vivir\u00edamos cada vez m\u00e1s de un modo perif\u00e9rico, de consumo narcisista, de parad\u00f3jica anti-ilustraci\u00f3n, pues ya no se trata de ilustrar al pueblo, sino de vender cultura y verdad aparente, de una cultura de las prisas, sin tiempo, en que todo es espacio, un espacio plano superficial. Todo, si cambiamos la clave ling\u00fc\u00edstica, se \u201cperiferiza\u201d. Incluso bajo el disfraz del multiculturalismo se esconde una trampa a la conciencia de occidente para legitimar el despreocuparse del otro, y es pensar: es que el otro, con su cultura, es as\u00ed (va en taparrabos y no tiene casa, piensa que est\u00e1 bien o mal eso u eso otro, etc.). En consecuencia, no debo hacer nada por \u00e9l pues ser\u00eda incluso una falta de respeto a su idiosincrasia. Esto, que podr\u00eda llamarse la absoluta \u201cperiferizaci\u00f3n\u201d mediante el relativismo, no es sino el enmascaramiento del centralismo del ego individual aislado e incomunicado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo una mirada desde una periferia en que act\u00faa Dios libera a la sociedad de este riesgo despersonalizador. En la periferia evang\u00e9licamente le\u00edda se descubre el inter\u00e9s por el otro, la generosidad, la esperanza no basada en la autosuficiencia y la autorreferencialidad. Periferia en sentido teol\u00f3gico es ant\u00eddoto del ego\u00edsmo y el narcisismo; es mirar desde el otro, descentrarme de m\u00ed mismo, es exigencia de conversi\u00f3n y posibilitaci\u00f3n de la misma, conversi\u00f3n personal y vivencia eclesial. <em>\u201cEl Pentecost\u00e9s del cen\u00e1culo de Jerusal\u00e9n es el inicio, un inicio que se prolonga. [\u2026] Es el Esp\u00edritu Par\u00e1clito, el \u2018Consolador\u2019, que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio. El Esp\u00edritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Pregunt\u00e9monos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Esp\u00edritu Santo nos conduzca a la misi\u00f3n\u201d<\/em> (Francisco, Pentecost\u00e9s de 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Una hermen\u00e9utica de la historia, de la sociedad y de la evangelizaci\u00f3n desde la periferia posibilita la libertad cristiana y la vida evang\u00e9lica. Conlleva purificaci\u00f3n, y consigue la p\u00e9rdida de miedos y ataduras. Hablar de periferias no significa hacer tonter\u00edas, olvidar lo esencial; pues es precisamente todo lo contrario: salir de la autorreferencialidad y de la autocentralidad, tanto en cuanto nos muestra que el campo de acci\u00f3n es el mundo, como en lo que concierne a nuestra identidad como Iglesia, como grupos, como movimientos, como personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poner la periferia como clave significa poner la misi\u00f3n como lo primero: olvidarme de m\u00ed, centrar la mirada en la pesca, en el mar, fiados de la gracia y la unci\u00f3n. Desde las periferias no puede haber descartados de mi coraz\u00f3n, no hay nadie que no tenga arreglo, se abre una posibilidad para la superaci\u00f3n de la cultura del descarte.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta claro, despu\u00e9s de lo que llevamos dicho, que damos un salto al pensar la periferia desde lo socioecon\u00f3mico a lo teol\u00f3gico\u2026 y entiendo lo teol\u00f3gico indisolublemente vinculado con lo espiritual, con lo que me identifica. La periferia es lugar de encuentro con Cristo, lugar de confirmaci\u00f3n de la unci\u00f3n y lugar de iluminaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la periferia es lugar de la misi\u00f3n, pues periferia existencial es donde falta la luz de Cristo. Por eso hemos de procurar estar siempre all\u00ed donde hace m\u00e1s falta la luz y la vida del Resucitado (cfr. <em>Evangelii Gaudium<\/em>, 30-33).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-poder-de-la-gracia\"><strong>El poder de la gracia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cambiar, convertirse, pensar desde la periferia, no consiste en hacer m\u00e1s \u201cobras de caridad\u201d. No es mera acci\u00f3n caritativa, sino dejar sitio a lo que la periferia determina en mi identidad y mi espiritualidad desde la acci\u00f3n del Par\u00e1clito; no se trata de un hacer, sino de ser. El poder transformador de este paso es inconmensurable. Como ha puesto de relieve el A\u00f1o de la Misericordia al situarnos delante de la miseria \u2013en sus tres manifestaciones: material, ps\u00edquica y moral\/espiritual\u2013 s\u00f3lo si somos misericordiosos como el Padre haremos obras de aut\u00e9ntica misericordia y \u00e9stas proliferar\u00e1n creativamente. Y para ser misericordiosos hemos de ir a las periferias materiales y a las periferias morales y espirituales, porque all\u00ed encontramos la misericordia del Padre que cambia nuestro coraz\u00f3n, que nos hace descubrir que tambi\u00e9n nosotros somos periferia, y que sin embargo somos centro para Dios, que mira, cuida y gobierna el mundo para nosotros. Con toda claridad lo dice Francisco: <em>\u201cAs\u00ed hay que salir a experimentar nuestra unci\u00f3n, su poder y su eficacia redentora: en las periferias donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Se\u00f1or: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser \u00fatiles, pero vivir nuestra vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de m\u00e9todo en m\u00e9todo, lleva a hacernos pelagianos, a minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hermoso constatar la constante pastoral del pontificado de Francisco de personalizar al m\u00e1ximo la atenci\u00f3n a cada fiel, a cada ser humano, se encuentre donde se encuentre, llegando hasta el l\u00edmite, y duele que muchas veces nos cueste dejarnos llevar por este principio. Ojal\u00e1 d\u00e9 los pasos que el Esp\u00edritu me pide: <em>\u201cA Jerem\u00edas le dijo: \u2018Adondequiera que yo te env\u00ede ir\u00e1s\u2019 (Jr 1,7). Hoy, en este \u2018id\u2019 de Jes\u00fas, est\u00e1n presentes los escenarios y los desaf\u00edos siempre nuevos de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva \u2018salida\u2019 misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernir\u00e1 cu\u00e1l es el camino que el Se\u00f1or le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio\u201d<\/em> (<em>Evangelii Gaudium<\/em>, 20). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre importa saber escoger la mirada para ver con profundidad, justeza y ternura lo que se nos ofrece y no desperdiciarlo, maltratarlo o echarlo a perder. 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