{"id":27409,"date":"2022-12-30T10:50:01","date_gmt":"2022-12-30T09:50:01","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=27409"},"modified":"2022-12-30T10:50:13","modified_gmt":"2022-12-30T09:50:13","slug":"sollicitudo-rei-socialis-35-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/sollicitudo-rei-socialis-35-anos-despues\/","title":{"rendered":"\u00abTodos somos verdaderamente responsables de todos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Pablo II rend\u00eda homenaje a la enc\u00edclica <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html\">Populorum Progressio <\/a>de su predecesor Pablo VI publicando -hace treinta y cinco a\u00f1os, el 30 de diciembre de 1987- la enc\u00edclica social Sollecitudo Rei Socialis.\u00a0 Llegaba 20 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica del Papa Montini dirigida a los hombres y a la sociedad en los a\u00f1os sesenta. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html\">Sollicitudo Rei Socialis<\/a> conserva toda la fuerza del llamamiento a la conciencia de Pablo VI y hace referencia al nuevo contexto hist\u00f3rico-social de los a\u00f1os ochenta, en un esfuerzo por indicar las l\u00edneas maestras del mundo actual, siempre con la mirada puesta en el motivo inspirador, el \u00abdesarrollo de los pueblos\u00bb, a\u00fan lejos de alcanzarse. \u00abPropongo prolongar su eco, vincul\u00e1ndolas con posibles aplicaciones al momento hist\u00f3rico actual, no menos dram\u00e1tico que el de hace veinte a\u00f1os\u00bb, escribe Juan Pablo II. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo -como bien sabemos- fluye siempre al mismo ritmo; hoy, sin embargo, tenemos la impresi\u00f3n de que est\u00e1 sometido a un movimiento de aceleraci\u00f3n continua, debido sobre todo a la multiplicaci\u00f3n y complejidad de los fen\u00f3menos en medio de los cuales vivimos. En consecuencia, la configuraci\u00f3n del mundo, en los \u00faltimos veinte a\u00f1os, si bien conserva algunas constantes fundamentales, ha experimentado cambios considerables y presenta aspectos totalmente nuevos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con <em>Sollicitudo rei socialis<\/em> (en adelante SRS), se ofrece un an\u00e1lisis del mundo actual teniendo en cuenta toda la verdad sobre el hombre: alma y cuerpo, ser comunitario y persona con valor en s\u00ed misma, criatura e hijo de Dios, pecador y redimido por Cristo, d\u00e9bil y fortalecido por la fuerza del Esp\u00edritu. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La enc\u00edclica hace hincapi\u00e9 en el fundamento \u00e9tico del desarrollo, subrayando la necesidad del compromiso personal de todos en favor de sus hermanos y hermanas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este esfuerzo por el desarrollo de todo el hombre y de cada hombre, es el \u00fanico camino para consolidar la paz y la relativa felicidad en este mundo. En opini\u00f3n de Enrique Colom (en AA.VV., Juan Pablo te\u00f3logo. En el signo de las enc\u00edclicas, Mondadori, Mil\u00e1n 2003, pp. 128-141) \u00aben cierto sentido, la ense\u00f1anza de la enc\u00edclica podr\u00eda resumirse en una sola frase llena de consecuencias pr\u00e1cticas: \u00abtodos somos verdaderamente responsables de todos\u00bb (SRS 38)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como es bien sabido, las enc\u00edclicas del Papa, incluso las del Magisterio Social, no son documentos pol\u00edticos o sociol\u00f3gicos, sino de naturaleza teol\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las ideas m\u00e1s enfatizadas en el SRS es, precisamente, que la pobreza, el desarrollo, la ecolog\u00eda, el desempleo, la solidaridad, etc. son problemas \u00e9ticos antes que t\u00e9cnicos, y su soluci\u00f3n real y duradera no se encuentra s\u00f3lo en una mejora estructural, sino que debe basarse en un cambio \u00e9tico, es decir, en la voluntad de cambiar, tal vez, h\u00e1bitos mentales y vitales que, de ser aut\u00e9nticos, afectar\u00e1n a las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre es una persona, no s\u00f3lo homo faber u oeconomicus. Por eso, como ense\u00f1aba la Populorum Progressio, el verdadero desarrollo es el paso, para todos y cada uno, de condiciones menos humanas a condiciones m\u00e1s humanas: \u00abM\u00e1s humano: el ascenso desde la miseria hacia la posesi\u00f3n de lo necesario, la victoria sobre las lacras sociales, la expansi\u00f3n del saber, la adquisici\u00f3n de cultura. M\u00e1s humano, tambi\u00e9n: la mayor consideraci\u00f3n de la dignidad de los dem\u00e1s, el paso al esp\u00edritu de pobreza, la cooperaci\u00f3n por el bien com\u00fan, la voluntad de paz. M\u00e1s humano a\u00fan: el reconocimiento por el hombre de los valores supremos y de Dios, que es su fuente y su fin. M\u00e1s humano, en fin y sobre todo: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad del hombre, y la unidad en la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar como hijos en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres\u00bb (n. 21). Ya Pablo VI, como m\u00e1s tarde har\u00eda Juan Pablo II, sin descuidar los aspectos econ\u00f3mico-sociales del desarrollo, muestra la mayor importancia de la esfera espiritual y trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciertamente, para alcanzar la plenitud la persona necesita \u00abtener\u00bb cosas, pero \u00e9stas no bastan, tambi\u00e9n se necesita crecimiento interior: cultural, moral, espiritual. \u00abEl &#8216;tener&#8217; objetos y bienes no perfecciona por s\u00ed mismo al sujeto humano, si no contribuye a la maduraci\u00f3n y enriquecimiento de su &#8216;ser&#8217;, es decir, a la realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n humana como tal\u00bb (SRS 28). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo esencial, por tanto, es la plena realizaci\u00f3n de la persona, es decir, \u00abser\u00bb m\u00e1s, crecer en humanidad sin dejar de lado ninguna virtud humana, y hacerlo de manera armoniosa, seg\u00fan una aut\u00e9ntica jerarqu\u00eda de valores, seg\u00fan toda la verdad sobre el hombre. Por tanto, el Papa no propone ni piensa en una antinomia entre \u00abser\u00bb y \u00abtener\u00bb, sino que advierte contra un \u00abtener\u00bb que obstaculice el \u00abser\u00bb, propio o ajeno, y ense\u00f1a que, si hay incompatibilidad, es preferible \u00abtener\u00bb menos que \u00abser\u00bb menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caracter\u00edstica m\u00e1s importante de la verdad sobre el hombre depende del hecho de que es criatura de Dios, elevado a ser hijo suyo: de esta condici\u00f3n reciben los hombres su consistencia, su verdad, su bondad, su orden propio y su ley conveniente. Por tanto, cumplir los designios divinos es el \u00fanico compromiso verdaderamente \u00ababsoluto\u00bb de la persona, que la orienta hacia su plenitud integral; los dem\u00e1s compromisos no se anulan, sino que deben subordinarse a \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el desarrollo humano -recuerda la SRS- \u00abs\u00f3lo es posible porque Dios Padre decidi\u00f3 desde el principio hacer al hombre part\u00edcipe de su gloria en Jesucristo resucitado (&#8230;), y en \u00c9l quiso superar el pecado y ponerlo al servicio de nuestro mayor bien, que supera infinitamente lo que el progreso pueda alcanzar\u00bb (SRS 31). A la inversa, el hombre puede construir la sociedad y &#8216;organizar la tierra sin Dios, pero sin Dios s\u00f3lo puede, en \u00faltima instancia, organizarla contra el hombre. El humanismo excluyente es un humanismo inhumano\u00bb (Populorum Progressio, 42).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso en el \u00e1mbito social y econ\u00f3mico se cumplen las palabras de Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Hay m\u00e1s alegr\u00eda en dar que en recibir!\u00bb. (Hechos 20:35). Adem\u00e1s, no hay que olvidar que Dios es el Se\u00f1or de todo el universo, de cada minuto, del m\u00e1s peque\u00f1o acontecimiento; por eso, como ense\u00f1a Juan Pablo II, la plena realizaci\u00f3n del desarrollo ser\u00e1 principalmente fruto de la \u00abfidelidad a nuestra vocaci\u00f3n de hombres y mujeres creyentes\u00bb. Porque depende, ante todo, de Dios\u00bb (SRS 47).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por desgracia, las doctrinas utilitaristas miden el progreso exclusivamente en t\u00e9rminos inmanentes y terrenales. Sin embargo, las flagrantes contradicciones observadas en nuestro mundo ponen m\u00e1s de relieve \u00abla contradicci\u00f3n intr\u00ednseca de un desarrollo limitado \u00fanicamente al aspecto econ\u00f3mico\u00bb. Subordina f\u00e1cilmente la persona humana y sus necesidades m\u00e1s profundas a las exigencias de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica o del beneficio exclusivo (&#8230;). Cuando los individuos y las comunidades no ven estrictamente respetadas las necesidades morales, culturales y espirituales, basadas en la dignidad de la persona y en la identidad propia de cada comunidad, empezando por la familia y las sociedades religiosas, todo lo dem\u00e1s -disponibilidad de bienes, abundancia de recursos t\u00e9cnicos aplicados a la vida cotidiana, un cierto nivel de bienestar material- ser\u00e1 insatisfactorio y, a la larga, despreciable\u00bb (SRS 33).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, el desarrollo humano y el progreso econ\u00f3mico van de la mano, como recordaba Juan Pablo II: \u00abLos or\u00edgenes morales de la prosperidad son bien conocidos a lo largo de la historia. Se encuentran en una constelaci\u00f3n de virtudes: laboriosidad, competencia, orden, honradez, iniciativa, sobriedad, ahorro, esp\u00edritu de servicio, fidelidad a las promesas, audacia: en resumen, el amor por el trabajo bien hecho. Ning\u00fan sistema o estructura social puede resolver, como por arte de magia, el problema de la pobreza sin estas virtudes; a la larga, tanto los programas como el funcionamiento de las instituciones reflejan estos h\u00e1bitos del ser humano, que se adquieren esencialmente en el proceso educativo, dando lugar a una aut\u00e9ntica cultura del trabajo\u00bb. Lo que se requiere para que el desarrollo trascendente y terrenal de los seres humanos vivan en armon\u00eda es que cada persona realice sus actividades, incluidas las socioecon\u00f3micas, de tal modo que alcancen su plenitud de sentido humano, de acuerdo con el destino trascendente \u00faltimo del hombre; y que las dem\u00e1s personas y la sociedad tengan conciencia del valor y las necesidades propias de cada ser humano, y act\u00faen en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una piedra angular de estas necesidades humanas es la necesidad de compartir la producci\u00f3n y el disfrute de los bienes humanos, a todos los niveles; m\u00e1s a\u00fan hoy, cuando la interdependencia ha aumentado. Esto se consigue precisamente a trav\u00e9s del principio y la virtud de la solidaridad: uno de los temas m\u00e1s frecuentes en las ense\u00f1anzas de Juan Pablo II. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa insiste tanto en ella, por una parte, por su \u00edntima relaci\u00f3n con la caridad -el amor a Dios y al pr\u00f3jimo-, cumbre de la vida cristiana; por otra, porque en las condiciones actuales de desarrollo tecnol\u00f3gico, las desigualdades socioecon\u00f3micas son producto del ego\u00edsmo, de no ver en el otro al hermano, hijo del Padre eterno, persona humana con la misma dignidad; es decir, son producto de un comportamiento insolidario. Son dos razones mutuamente relacionadas: la primera es puramente religiosa, la segunda es social, pero con un fundamento trascendente.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan nos recuerda que \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4,8.16), un amor que es constante donaci\u00f3n mutua dentro de la Trinidad. Y puesto que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26), hay que decir tambi\u00e9n del hombre que su verdad m\u00e1s \u00edntima se encuentra en el amor, en la entrega. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con el \u00abmandamiento nuevo\u00bb de Jesucristo en el que est\u00e1n contenidos toda la ley y los profetas: la caridad es la ley fundamental de la perfecci\u00f3n humana y, por tanto, tambi\u00e9n de la transformaci\u00f3n del mundo. Pero, teniendo en cuenta los malentendidos sobre la noci\u00f3n de amor, hay que subrayar que el verdadero amor implica gratuidad (Jn 3,16; 15,13) y servicio (1 Pe 2,16; Ga 5,13), y no tanto la b\u00fasqueda del propio bien (Mt 16,25); y abarca todas las dimensiones de la persona: ninguna caracter\u00edstica humana se encuentra fuera de la caridad y del amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dimensi\u00f3n fraterna es tan esencial a la vida del cristiano (y de cualquier hombre) que no se puede imaginar una orientaci\u00f3n hacia Dios que olvide los lazos que unen a cada persona con sus hermanos. A la luz de estas verdades, se deduce que la vida cristiana no puede realizarse como si las personas estuvieran desconectadas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el contrario, el compromiso de la persona con el progreso material y espiritual de toda la sociedad es parte integrante de la vocaci\u00f3n con la que Dios llama a cada persona: la identificaci\u00f3n con el amado propia del amor lleva a tenerlo presente en todas las acciones, que se realizan como donaci\u00f3n gratuita al amado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto significa que el amor de Dios exige un compromiso social, y que este compromiso encuentra su firme fundamento en una aut\u00e9ntica vida de amor: s\u00f3lo un amor que est\u00e9 en armon\u00eda con toda la verdad sobre el hombre es capaz de configurar una vida social digna de la persona. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta realidad se confirma, negativamente, con el nacimiento y crecimiento de la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb, precisamente en un momento en que el pensamiento ideol\u00f3gico se\u00f1alaba la oposici\u00f3n, la lucha e incluso el odio como motor de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl mundo est\u00e1 enfermo\u00bb, dijo Pablo VI (Populorum progressio, 66), y parece que desde entonces la enfermedad se ha agravado: Basta pensar en los campos de refugiados, los exiliados, los puntos calientes (guerra, guerrilla y terrorismo), las discriminaciones raciales y religiosas, la falta de libertades pol\u00edticas y sindicales, los fen\u00f3menos escapistas como la droga y el alcoholismo, las zonas donde la explotaci\u00f3n y la corrupci\u00f3n est\u00e1n institucionalizadas, a lugares de trabajo donde se tiene la impresi\u00f3n de ser utilizado como un medio y a lugares donde la humillaci\u00f3n se ha convertido en un modo de vida, a zonas de hambre, sequ\u00eda y enfermedades end\u00e9micas, a campa\u00f1as antinatalistas a menudo racistas, a la difusi\u00f3n del aborto y la eutanasia, etc. El panorama del mundo actual, incluido el econ\u00f3mico, en lugar de preocuparse por un verdadero desarrollo que conduzca a todos hacia una vida \u00abm\u00e1s humana\u00bb -como ped\u00eda la enc\u00edclica Populorum progressio-, parece destinado a llevarnos m\u00e1s r\u00e1pidamente hacia la muerte\u00bb (SRS 24).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos encontramos, pues, ante una paradoja: los hombres conocen -en gran medida- los criterios del verdadero desarrollo, desean -en gran medida- realizar el bien y evitar el mal, poseen -en cantidad suficiente- los medios t\u00e9cnicos para hacerlo; sin embargo, el mundo sigue enfermo, quiz\u00e1 m\u00e1s enfermo que antes. La paradoja exige, pues, una explicaci\u00f3n -mucho m\u00e1s profunda que el an\u00e1lisis socioecon\u00f3mico- que llegue al origen \u00faltimo de los males del mundo; exige un an\u00e1lisis que aborde el n\u00facleo m\u00e1s \u00edntimo del comportamiento humano: el an\u00e1lisis \u00e9tico, que llega al origen mismo de las estructuras injustas, es decir, que llega a la ra\u00edz de las acciones inmorales del hombre, a lo que el cristianismo llama pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y las acciones inmorales de una persona no son otra cosa que el pecado, con sus consecuencias institucionalizadas -las \u00abestructuras de pecado\u00bb- que, al condicionar la conducta de los hombres, se convierten en fuente de otros pecados: \u00abLa verdadera naturaleza del mal al que nos enfrentamos en la cuesti\u00f3n del \u00abdesarrollo de los pueblos\u00bb: es un mal moral, fruto de muchos pecados, que conduce a \u00abestructuras de pecado\u00bb\u00bb (SRS 37). Ciertamente, \u00abpecado\u00bb y \u00abestructuras de pecado\u00bb son categor\u00edas que no suelen aplicarse a la situaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. No es f\u00e1cil llegar a una comprensi\u00f3n profunda de la realidad tal como se presenta ante nuestros ojos sin nombrar la ra\u00edz de los males que nos afligen\u00bb (SRS 36). Y \u00abestas actitudes y &#8216;estructuras de pecado&#8217; s\u00f3lo pueden superarse -suponiendo la ayuda de la gracia divina- con una actitud diametralmente opuesta: el compromiso por el bien del pr\u00f3jimo con la disposici\u00f3n, en sentido evang\u00e9lico, a &#8216;perderse&#8217; en favor del otro en lugar de explotarlo, y a &#8216;servirlo&#8217; en lugar de oprimirlo en beneficio propio (cf. Mt 10,40-42; 20,25; Mc 10,42-45; Lc 22,25-27)\u00bb (SRS 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien no quisiera reconocer -y remediar- esta fuente moral de los males sociales, ni siquiera querr\u00eda seriamente curarse del mal; es necesario, por tanto, examinar los propios pecados, especialmente -cuando se habla de males socioecon\u00f3micos- los que afectan m\u00e1s directamente a la vida social: orgullo, odio, ira, avaricia, envidia, etc., sin refugiarse en una colectividad an\u00f3nima; y reconocer tambi\u00e9n las consecuencias delet\u00e9reas de estos pecados en la vida personal, familiar, social y pol\u00edtica. \u00abDiagnosticar as\u00ed el mal es identificar con precisi\u00f3n, En el plano de la conducta humana, el camino que hay que seguir para superarlo\u00bb (SRS 37).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Identificar la ra\u00edz del mal anima a buscar las soluciones y los medios m\u00e1s adecuados para erradicarlo. Ellos, como el obst\u00e1culo, ser\u00e1n principalmente de naturaleza moral, a nivel personal (pecado) y a nivel institucional (estructuras de pecado): \u00abCuando se disponga de los medios cient\u00edficos y t\u00e9cnicos que, junto con las decisiones pol\u00edticas necesarias y concretas, deben contribuir finalmente a encaminar a los pueblos hacia el verdadero desarrollo, los mayores obst\u00e1culos s\u00f3lo podr\u00e1n superarse en virtud de determinaciones esencialmente morales, que, para los creyentes, especialmente los cristianos, se inspirar\u00e1n en los principios de la fe con la ayuda de la gracia divina\u00bb (SRS 35). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos enga\u00f1arnos: no iremos m\u00e1s lejos en la justicia y la caridad sociales que en la justicia y la caridad personales. La actitud moral de una comunidad depende de la conversi\u00f3n personal de los corazones, del compromiso con la oraci\u00f3n, de la gracia de los sacramentos y del esfuerzo en las virtudes de sus miembros. Sin embargo, la prioridad de la conversi\u00f3n personal no elimina, sino todo lo contrario, la necesidad de un cambio estructural. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, el Papa recuerda tanto una voluntad pol\u00edtica eficaz como una decisi\u00f3n esencialmente moral (cf. SRS 35; 38): la primera por s\u00ed sola podr\u00eda -fortuitamente- producir alg\u00fan cambio, pero la experiencia atestigua su futilidad y que, a menudo, las injusticias causadas son mayores que las corregidas; la segunda sin la primera quedar\u00eda est\u00e9ril por su inautenticidad: la verdadera conversi\u00f3n interior no es la que no conduce a mejoras sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noci\u00f3n de solidaridad se hace eco entonces del sentido etimol\u00f3gico -participar en solidum-, que designa el conjunto de lazos que unen a los hombres entre s\u00ed y los impulsan a la ayuda mutua.<br>Desde el punto de vista \u00e9tico, se cuestiona una forma de actuar virtuosa y estable, conforme a una conducta solidaria, entendida como compromiso concreto al servicio de los hermanos: \u00abSe trata, en primer lugar, de la interdependencia, sentida como sistema de relaciones determinante en el mundo contempor\u00e1neo, en sus componentes econ\u00f3mico, cultural, pol\u00edtico y religioso, y asumida como categor\u00eda moral. Cuando se reconoce as\u00ed la interdependencia, la respuesta correlativa, como actitud moral y social, como \u00abvirtud\u00bb, es la solidaridad\u00bb (SRS 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este modo, la solidaridad debe considerarse el fin y el criterio de la organizaci\u00f3n social, y uno de los principios fundamentales de la doctrina social cristiana. Pero no como un buen deseo moralizante, sino como una fuerte exigencia de la naturaleza humana: las personas son un ser para los dem\u00e1s y s\u00f3lo pueden desarrollarse en una apertura oblativa a los dem\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto tambi\u00e9n lo sublima el mensaje evang\u00e9lico, como ense\u00f1a la SRS: \u00abLa conciencia de la paternidad com\u00fan de Dios, de la fraternidad de todos los hombres en Cristo, \u00abhijos en el Hijo\u00bb, de la presencia y acci\u00f3n vivificadora del Esp\u00edritu Santo, dar\u00e1 a nuestra visi\u00f3n del mundo un nuevo criterio para interpretarlo. M\u00e1s all\u00e1 de los v\u00ednculos humanos y naturales, ya de por s\u00ed tan fuertes y estrechos, se contempla un nuevo modelo de unidad del g\u00e9nero humano a la luz de la fe, que en \u00faltima instancia debe inspirar la solidaridad. Este modelo supremo de unidad, reflejo de la vida \u00edntima de Dios, uno en tres Personas, es lo que los cristianos designamos con la palabra &#8216;comuni\u00f3n'\u00bb (SRS 40). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una comuni\u00f3n tan fuerte que nos hace a todos verdaderamente responsables de todos, pues lo que hacemos a los dem\u00e1s nos lo hacemos a nosotros mismos, m\u00e1s a\u00fan, a Jesucristo (Mt 25,40.45).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La solidaridad no debe confundirse con \u00abun sentimiento de vaga compasi\u00f3n o de simpat\u00eda superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas\u00bb. Por el contrario, es la determinaci\u00f3n firme y perseverante de comprometerse por el bien com\u00fan: es decir, por el bien de todos y cada uno\u00bb (SRS 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo este esfuerzo por la solidaridad social adquiere su valor y su fuerza en una actitud de solidaridad personal; as\u00ed la enc\u00edclica: \u00abEl ejercicio de la solidaridad dentro de cualquier sociedad es v\u00e1lido cuando sus miembros se reconocen mutuamente como personas\u00bb (SRS 39). Esto implica superar las tendencias al anonimato en las relaciones humanas; convertir la \u00absoledad\u00bb en \u00absolidaridad\u00bb, la \u00abdesconfianza\u00bb en \u00abcolaboraci\u00f3n\u00bb; promover la comprensi\u00f3n, la confianza mutua, la ayuda fraternal, la amistad y la voluntad de \u00abperderse\u00bb por el bien del otro. En efecto, \u00aba la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a s\u00ed misma, a asumir las dimensiones espec\u00edficamente cristianas de la gratuidad total, del perd\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esta actitud parece \u00abideal\u00bb y poco \u00abrealista\u00bb, no hay que olvidar que este \u00abideal\u00bb ser\u00e1 el \u00fanico que permita construir una nueva sociedad y un mundo mejor, que permita un aut\u00e9ntico desarrollo de las personas y de las comunidades, que permita alcanzar una paz verdadera y duradera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sollicitudo rei socialis propone a todos los hombres, especialmente a los cristianos, que se responsabilicen del desarrollo integral de todos los dem\u00e1s hombres. Es un ideal arduo, requiere un esfuerzo constante, pero se ve confortado por la gracia del Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia anuncia la realidad de este desarrollo, ya actuante en el mundo, pero todav\u00eda no consumado; y afirma tambi\u00e9n, a partir de la promesa divina -dirigida a garantizar que la historia presente no permanezca cerrada sobre s\u00ed misma, sino abierta al Reino de Dios-, la posibilidad de superar los obst\u00e1culos que se oponen al crecimiento integral de las personas; por eso conf\u00eda en el logro de una verdadera -aunque parcial en esta tierra- liberaci\u00f3n (cf. SRS 26; 47). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, \u00abla Iglesia tambi\u00e9n tiene confianza en el hombre, aun conociendo la maldad de la que es capaz, porque sabe bien que -a pesar del pecado heredado y del que cada uno puede cometer- hay cualidades y energ\u00edas suficientes en la persona humana, hay una \u00abbondad\u00bb fundamental (cf. Gen 1, 31), porque es imagen del Creador, puesta bajo el influjo redentor de Cristo, \u00abque se ha unido en cierto modo a todo hombre\u00bb (cf. Gaudium et spes, 22; Redemptor hominis, 8), y porque la acci\u00f3n eficaz del Esp\u00edritu Santo \u00abllena la tierra\u00bb (Sab 1, 7)\u00bb (SRS 47).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo II rend\u00eda homenaje a la enc\u00edclica Populorum Progressio de su predecesor Pablo VI publicando -hace treinta y cinco a\u00f1os, el 30 de diciembre de 1987- la enc\u00edclica social Sollecitudo Rei Socialis.\u00a0 Llegaba 20 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica del Papa Montini dirigida a los hombres y a la sociedad en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":27411,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,39],"tags":[],"class_list":["post-27409","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27409\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}