{"id":269,"date":"2016-01-03T16:16:18","date_gmt":"2016-01-03T15:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=269"},"modified":"2025-02-18T13:12:35","modified_gmt":"2025-02-18T11:12:35","slug":"los-estados-se-comprometen-cuidar-la-casa-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/los-estados-se-comprometen-cuidar-la-casa-comun\/","title":{"rendered":"Los Estados se comprometen a cuidar la \u201ccasa com\u00fan\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>La reciente enc\u00edclica del Papa Francisco <i><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/ecologia-integral\/laudato-si-ha-sido-una-linea-divisoria-para-la-iglesia-y-para-el-mundo\/\">Laudato si&#8217;<\/a> <\/i>traza un marco de gran calado teol\u00f3gico y moral sobre nuestra relaci\u00f3n con el medio ambiente, sobre <i>\u201cel cuidado de la casa com\u00fan\u201d<\/i>, como subtitula este documento. El texto suscit\u00f3 un enorme inter\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n y en estudiosos de diversas disciplinas relacionadas con el ambiente. Parte de esa pol\u00e9mica era consecuencia de su claro posicionamiento a favor de considerar un deber moral la adopci\u00f3n de compromisos sustanciales en el cuidado de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><b>Conversi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa aboga por una visi\u00f3n nueva del ambiente, lo que denomina <i>\u201cconversi\u00f3n ecol\u00f3gica\u201d<\/i> (t\u00e9rmino ya acu\u00f1ado por Juan Pablo II). La palabra conversi\u00f3n indica en la tradici\u00f3n cristiana un cambio de rumbo. En pocas palabras, el Papa nos est\u00e1 pidiendo en la enc\u00edclica una modificaci\u00f3n sustancial en nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza, que llevar\u00eda a considerarnos como parte de ella, en lugar de como meros usuarios de sus recursos. <i>\u201cLa cultura ecol\u00f3gica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradaci\u00f3n del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminaci\u00f3n. Deber\u00eda ser una mirada distinta, un pensamiento, una pol\u00edtica, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocr\u00e1tico\u201d<\/i> (n. 111).<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud de muchos cat\u00f3licos ante la enc\u00edclica va desde la sorpresa a la sospecha. Se muestran confusos porque piensan que los temas ambientales son marginales, no tienen relevancia frente a otras muchas cuestiones donde se juega el futuro de la familia y la sociedad, y no entienden por qu\u00e9 el Papa les dedica una enc\u00edclica. No se atreven a criticarla abiertamente (al fin y al cabo es un texto del Papa, y tiene el mayor rango doctrinal de los que emite la Santa Sede), as\u00ed que o bien la silencian, o bien la interpreten entresacando del texto lo que ellos entienden como m\u00e1s sustancial (en el fondo lo m\u00e1s tradicional, lo que esperaban leer). Sin embargo, una lectura atenta del texto papal permite comprobar c\u00f3mo el cuidado de la naturaleza no es ajeno a la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, ni se trata de un tema marginal, sino que se engarza perfectamente con la doctrina social de la Iglesia, ya que los problemas ambientales y sociales est\u00e1n \u00edntimamente relacionados.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><b>Reconducir el sistema<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>Aquellos cat\u00f3licos que han criticado m\u00e1s abiertamente la enc\u00edclica lo hacen desde posiciones muy variadas, pero que en cierta medida convergen en el desacuerdo sobre la gravedad de la situaci\u00f3n ambiental o las causas de ese deterioro. Seg\u00fan ellos no se ha tenido en cuenta la controversia cient\u00edfica, particularmente en el caso del cambio clim\u00e1tico, avalando arriesgadamente un planteamiento sesgado de la cuesti\u00f3n. Si los problemas ambientales no son tan serios como describe al Papa, o no es responsable de ellos el ser humano, parece que se anularan las consecuencias morales y la base teol\u00f3gica sobre el cuidado del medio ambiente que supone el principal mensaje de la <i>Laudato si<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, como han subrayado investigadores de gran relevancia, la enc\u00edclica muestra una visi\u00f3n bastante ecu\u00e1nime de lo que sabemos actualmente sobre el estado del planeta, en funci\u00f3n de la mejor informaci\u00f3n cient\u00edfica de que disponemos. En cuanto a las cr\u00edticas que hace el Papa del modelo econ\u00f3mico actual, parece que se identifica la denuncia a los excesos de un sistema con su oposici\u00f3n frontal. El actual modelo de progreso tiene muchos problemas, que los pensadores m\u00e1s l\u00facidos han denunciado en numerosas ocasiones. Entre ellos, es evidente que no hace a la gente m\u00e1s feliz y que resulta insostenible ambientalmente. No se trata de volver al paleol\u00edtico o de avalar el comunismo (que por cierto cuenta con un historial ambiental lamentable), sino de reconducir el sistema capitalista actual, especialmente en lo que ata\u00f1e al capitalismo financiero, dando prioridad a las necesidades humanas y al equilibrio con el ambiente frente a la acumulaci\u00f3n ego\u00edsta de recursos que abre la brecha entre pa\u00edses y clases sociales, que descarta por igual a las personas y a los dem\u00e1s seres creados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente el cambio clim\u00e1tico es la cuesti\u00f3n ambiental donde se evidencia m\u00e1s la necesidad de adoptar un compromiso moral, que ayude a cambiar dr\u00e1sticamente las tendencias observadas. Por un lado se trata de un problema global que s\u00f3lo podr\u00e1 resolverse con el concurso de todos los pa\u00edses, pues a todos afecta si bien con distinto grado de responsabilidad. Por otro lado, implica un ejercicio claro del principio de precauci\u00f3n, que lleva a adoptar medidas eficaces cuando el riesgo potencial sea razonablemente alto.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, considera los intereses de las personas m\u00e1s vulnerables, las sociedades m\u00e1s pobres, que ya est\u00e1n experimentando los efectos de los cambios, a la vez que las generaciones futuras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><b>Medidas contundentes<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>Al cambio clim\u00e1tico le dedica la enc\u00edclica p\u00e1rrafos en varias secciones, mostrando la gravedad del problema: <i>\u201cEl cambio clim\u00e1tico es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, econ\u00f3micas, distributivas y pol\u00edticas, y plantea uno de los principales desaf\u00edos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaer\u00e1n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas sobre los pa\u00edses en desarrollo\u201d<\/i> (n. 25). En consecuencia, nos exhorta el Papa a adoptar medidas contundentes que permitan mitigarlo: <i>\u201cLa humanidad est\u00e1 llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producci\u00f3n y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acent\u00faan\u201d<\/i> (n. 22).<\/p>\n\n\n\n<p>La reciente <a href=\"https:\/\/www.consilium.europa.eu\/es\/policies\/paris-agreement-climate\/\">cumbre del clima de Par\u00eds<\/a> ha adoptado por vez primera un acuerdo global que implica a todos los pa\u00edses y que tiene un objetivo claro: evitar que se supere el l\u00edmite de 2 grados cent\u00edgrados en el aumento de la temperatura del planeta sobre los niveles pre-industriales. Adem\u00e1s, se reconoce la diferente responsabilidad de cada pa\u00eds en el problema, instando a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados a que colaboren para generar un fondo (que se cifra en 100.000 millones de d\u00f3lares anuales) que permita a los menos avanzados hacer progresar sus econom\u00edas con tecnolog\u00edas m\u00e1s limpias. Como puntos m\u00e1s discutibles del acuerdo est\u00e1n la falta de compromisos vinculantes en la reducci\u00f3n de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por parte de cada Estado, aunque s\u00ed se requiere que tengan planes nacionales de reducci\u00f3n y que informen al comit\u00e9 de seguimiento del acuerdo de las tendencias usando un protocolo com\u00fan para todos los pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender mejor la importancia de este acuerdo, conviene recordar que el tratado de Naciones Unidas sobre cambio clim\u00e1tico (UNFCC por sus siglas en ingl\u00e9s) se firm\u00f3 en 1992 en el marco de la cumbre de la tierra de R\u00edo de Janeiro. Desde entonces se re\u00fanen las partes firmantes del acuerdo (en la pr\u00e1ctica todos los pa\u00edses miembros de la ONU) para evaluar la situaci\u00f3n y tomar acuerdos que permiten mitigar los efectos previsibles del cambio clim\u00e1tico. De estas reuniones anuales (denominadas COP, conferencia de las partes), la m\u00e1s destacada fue la realizada en Kyoto (Jap\u00f3n) en 1997, donde se firm\u00f3 el primer acuerdo vinculante de reducci\u00f3n de emisiones, aunque s\u00f3lo afectaba a los pa\u00edses desarrollados. El protocolo de Kyoto fue ratificado por todos los pa\u00edses del mundo, con excepci\u00f3n de Estados Unidos. Aunque sus objetivos de reducci\u00f3n eran modestos, supuso un primer paso para tomar conciencia de la necesidad de acuerdos globales en esta cuesti\u00f3n. En la cumbre de Copenhague de 2009, se pretendi\u00f3 extender el compromiso vinculante a todos los pa\u00edses, incluyendo las econom\u00edas emergentes, que ya supon\u00edan un porcentaje importante de las tasas de emisiones, pero el acuerdo fracas\u00f3, acord\u00e1ndose mantener las negociaciones para proponer un marco m\u00e1s estable que permitiera sustituir a Kyoto, que expiraba en 2012.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><b>Tres bloques<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>B\u00e1sicamente las posturas que se mostraron entonces, y que han vuelto manifestarse en el COP de Par\u00eds se pueden resumir en tres bloques: por un lado la Uni\u00f3n Europea y otros pa\u00edses desarrollados, como Jap\u00f3n, partidarios de un acuerdo m\u00e1s ambicioso y vinculante, particularmente en el uso de energ\u00edas renovables; por otro Estados Unidos y otros pa\u00edses desarrollados, m\u00e1s los productores de petr\u00f3leo, que no quer\u00edan adoptar acuerdos vinculantes si no afectaban a los pa\u00edses emergentes, actualmente responsables del mayor incremento de emisiones; y, por \u00faltimo, este grupo de pa\u00edses en gran crecimiento industrial, el llamado G-77, donde figuran junto a China, Brasil, India, M\u00e9xico, Indonesia y otras econom\u00edas en desarrollo, que no disponen todav\u00eda de la tecnolog\u00eda o la capacidad econ\u00f3mica para alimentar su crecimiento econ\u00f3mico sin utilizar sus combustibles f\u00f3siles. Indican que no son responsables del problema y que necesitan desarrollar sus econom\u00edas, mientras Estados Unidos sostiene que, sin un compromiso por parte de esos pa\u00edses, sus esfuerzos ser\u00edan vanos. En realidad existe un \u00faltimo grupo, el de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, que sufren las consecuencias del calentamiento sin ser responsables de su generaci\u00f3n y que sufren la falta de acuerdos verdaderamente eficaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras varias COP donde los progresos fueron muy modestos, la conferencia de Par\u00eds se consideraba clave para promover un acuerdo m\u00e1s duradero que permitiera continuar el protocolo de Kyoto. Finalmente, tras duras negociaciones entre los grupos de pa\u00edses antes mencionados, se ha establecido un acuerdo que puede considerarse global, pues, como antes indicamos, afecta por vez primera a todos los pa\u00edses, no s\u00f3lo a los econ\u00f3micamente desarrollados. En este sentido, se puede considerar el primer tratado ambiental de caracter\u00edsticas planetarias, lo que da idea de la seriedad con la que se afronta actualmente el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Causas<b> del calentamiento<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>Ya son muy pocas las voces cr\u00edticas con las bases cient\u00edficas del problema, ya que la acumulaci\u00f3n de evidencias en muy diversos \u00e1mbitos del conocimiento apunta en una direcci\u00f3n consistente. El calentamiento global del planeta se evidencia en la p\u00e9rdida de la superficie de hielo \u00e1rtico y ant\u00e1rtico (principalmente el primero), en el retroceso de los glaciares, en el aumento del nivel del mar, en la movilidad geogr\u00e1fica de especies, adem\u00e1s de en la temperatura del aire y del agua. Las causas del mismo apuntan tambi\u00e9n en una direcci\u00f3n cada vez m\u00e1s evidente, al descartarse otros factores de origen natural, como las variaciones de la radiaci\u00f3n solar o la actividad volc\u00e1nica, que obviamente fueron protagonistas en los cambios clim\u00e1ticos que ocurrieron en otros periodos de la historia geol\u00f3gica del planeta. En consecuencia, resulta altamente probable que la causa principal del calentamiento sea el reforzamiento del efecto invernadero producido por la emisi\u00f3n de los GEI (CO<sub>2<\/sub>, NOx, CH<sub>4<\/sub>, etc.), fruto de la combusti\u00f3n del carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gas, asociada a la generaci\u00f3n de energ\u00eda, as\u00ed como de la p\u00e9rdida de masas forestales como consecuencia de la expansi\u00f3n agropecuaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es bien sabido, el efecto invernadero es natural y clave para la vida en la tierra (nuestro planeta estar\u00eda 33\u00ba C m\u00e1s fr\u00edo en su ausencia). El problema es que estamos reforzando ese efecto en muy poco tiempo, lo que implica un desequilibrio de muchos otros procesos y puede tener consecuencias catastr\u00f3ficas si no se toman medidas dr\u00e1sticas para mitigarlo. La tierra ha estado m\u00e1s caliente que ahora, no cabe duda, pero tambi\u00e9n es clave considerar que esos cambios naturales se han producido en un ciclo temporal muy largo (siglos o milenios), y lo que observamos ahora se produce muy r\u00e1pidamente, en d\u00e9cadas o incluso a\u00f1os, lo que va a dificultar mucho la adaptaci\u00f3n de las especies vegetales y animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la causa principal del problema son las emisiones de GEI, el mejor remedio para paliarlo ser\u00eda reducirlas, siendo m\u00e1s eficientes con el uso de la energ\u00eda o produci\u00e9ndola con otras fuentes (renovables, nuclear). Como \u00e9ste es un sector clave del desarrollo econ\u00f3mico, se entiende la resistencia de los pa\u00edses pobres a imponerse restricciones cuando ellos no han causado el problema, y la preocupaci\u00f3n de los ricos por el impacto que ese esfuerzo tendr\u00e1 en sus econom\u00edas. Para la mayor parte de los cient\u00edficos es imprescindible tomar esas medidas para que la situaci\u00f3n no alcance un punto de no retorno, que ponga en peligro la habitabilidad futura del planeta. Esa meta se cifra ahora en 2\u00ba C de incremento sobre la temperatura media del periodo industrial. Actualmente se ha constatado un incremento de 1\u00ba C, mientras la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> por ejemplo ha pasado de 280 partes por mill\u00f3n (ppm) a superar las 400 ppm. Los impactos previsibles se basan en nuestro mejor conocimiento actual sobre el funcionamiento del clima, que todav\u00eda es impreciso. No obstante, los efectos potenciales globales son muy serios y pueden afectar dr\u00e1sticamente a distintas especies, animales y vegetales, as\u00ed como a las actividades humanas: p\u00e9rdida de glaciares, que son recursos clave para el abastecimiento de agua de muchos pueblos; subidas del nivel del mar que afectar\u00e1n principalmente a las grandes aglomeraciones urbanas costeras; mayores sequ\u00edas en zonas ya semi\u00e1ridas; inundaciones m\u00e1s intensas en algunos lugares, o incluso, parad\u00f3jicamente, un enfriamiento del clima en el norte de Europa, por la alteraci\u00f3n de las corrientes oce\u00e1nicas. Regionalmente, puede haber tambi\u00e9n impactos positivos, como la mejora en los rendimientos agr\u00edcolas en zonas fr\u00edas de Asia Central o Am\u00e9rica del Norte, pero el balance global se puede considerar muy preocupante, con posibles efectos de retro-alimentaci\u00f3n que podr\u00edan llegar a ser catastr\u00f3ficos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><b>Compromiso com\u00fan<\/b><\/h2>\n\n\n\n<p>El acuerdo de Par\u00eds es en realidad una \u201choja de ruta\u201d que indica el acuerdo sobre la gravedad del problema y la necesidad de colaborar globalmente para resolverlo, o al menos mitigarlo. Supone un compromiso com\u00fan de todos los pa\u00edses para realizar acciones eficaces de cara a una transici\u00f3n econ\u00f3mica hacia una menor dependencia de los combustibles f\u00f3siles. Todav\u00eda ser\u00e1 necesario tomar compromisos m\u00e1s ambiciosos, pero al menos muestra tres elementos muy positivos: 1) voluntad de colaboraci\u00f3n entre pa\u00edses desarrollados y en desarrollo, 2) reconocimiento de la distinta responsabilidad ante el problema por parte de unos y otros, y 3) aceptaci\u00f3n de que los intereses particulares necesitan ponerse por detr\u00e1s del bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos tres principios est\u00e1n en la esencia de la <i>Laudato si<\/i>. Aunque no se diga expl\u00edcitamente, no cabe duda, en mi opini\u00f3n, de que el Papa Francisco tambi\u00e9n es parte del \u00e9xito del acuerdo de Par\u00eds. Su indudable liderazgo moral y la claridad con la que se ha manifestado sobre esta cuesti\u00f3n han hecho meditar a muchos l\u00edderes sobre la necesidad de dar un paso m\u00e1s, de aparcar los intereses particulares y buscar un consenso basado en la b\u00fasqueda honesta del bien com\u00fan. En este sentido, afirma en la <i>Laudato si<\/i>: <i>\u201cLas negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los pa\u00edses que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien com\u00fan global\u201d<\/i> (n. 169). Se trata de un compromiso, adem\u00e1s, que reconoce la responsabilidad diversa, ya que las aportaciones al fondo com\u00fan del clima ser\u00e1n proporcionales a la riqueza de cada pa\u00eds, como tambi\u00e9n recomendaba el Papa Francisco: <i>\u201cEs necesario que los pa\u00edses desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energ\u00eda no renovable y aportando recursos a los pa\u00edses m\u00e1s necesitados para apoyar pol\u00edticas y programas de desarrollo sostenible [\u2026]. Por eso, hay que mantener con claridad la conciencia de que en el cambio clim\u00e1tico hay responsabilidades diversificadas\u201d<\/i> (n. 52). El impacto sobre los pa\u00edses m\u00e1s pobres y las generaciones futuras no puede obviarse: <i>\u201cYa no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional\u201d<\/i> (n. 159).<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy seguro de que el Papa Francisco se habr\u00e1 alegrado enormemente del acuerdo de Par\u00eds, y estoy seguro tambi\u00e9n de que recordar\u00e1 en el futuro la importancia de cumplirlo y de seguir avanzando en esta l\u00ednea para mitigar las amenazas que los impactos del cambio clim\u00e1tico pueden acarrear sobre las sociedades m\u00e1s vulnerables. Estoy seguro tambi\u00e9n de que se habr\u00e1 alegrado de esta noticia su predecesor, Benedicto XVI, que tambi\u00e9n hab\u00eda hablado con gran claridad y contundencia sobre esta cuesti\u00f3n. Y no s\u00f3lo hablado, sino tambi\u00e9n actuado, convirtiendo en 2007 a la Ciudad del Vaticano en el primer Estado del mundo neutro en emisiones de CO<sub>2<\/sub>, al cubrir toda la superficie de la sala Pablo VI con paneles solares. La Iglesia no solo predica sino que intenta poner en pr\u00e1ctica lo que recomienda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reciente enc\u00edclica del Papa Francisco Laudato si&#8217; traza un marco de gran calado teol\u00f3gico y moral sobre nuestra relaci\u00f3n con el medio ambiente, sobre \u201cel cuidado de la casa com\u00fan\u201d, como subtitula este documento. 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