{"id":26485,"date":"2023-08-04T06:00:00","date_gmt":"2023-08-04T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=26485"},"modified":"2025-11-28T14:15:02","modified_gmt":"2025-11-28T12:15:02","slug":"cura-de-ars","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/cura-de-ars\/","title":{"rendered":"El cura de Ars, san Juan Mar\u00eda Vianney"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">En Dardilly, no lejos de Lyon (Francia), una tierra de profunda tradici\u00f3n cristiana, el 8 de mayo de 1786, naci\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/vocaciones\/sacerdotes-santos-san-juan-maria-vianney-el-santo-cura-de-ars\/\">Juan Mar\u00eda<\/a>, el santo cura de Ars. Era el cuarto de seis hermanos, de una familia campesina. Muy poco despu\u00e9s, estalla la Revoluci\u00f3n Francesa y los fieles deber\u00e1n reunirse ocultamente para la Misa celebrada por alguno de aquellos heroicos sacerdotes, fieles al Papa, que son perseguidos con tanta rabia por los revolucionarios. Tuvo que hacer su primera comuni\u00f3n en otro pueblo, en un sal\u00f3n con las ventanas cuidadosamente cerradas, para que nada se trasluzca al exterior.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vocaci\u00f3n al sacerdocio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los diecisiete, Juan Mar\u00eda determina ser sacerdote e inicia sus estudios, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se hab\u00eda dedicado. El padre Balley se presta a ayudarle, pero el lat\u00edn se hace muy dif\u00edcil para aquel mozo campesino. Llega un momento en que empieza a sentir el desaliento y decide entonces hacer una peregrinaci\u00f3n a pie a la tumba de san Francisco de Regis para pedir su intercesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un error es llamado a filas en 1809, a lo que estaban exentos los seminaristas. Cae enfermo y, sin atender a su debilidad, es destinado a combatir en Espa\u00f1a. No puede seguir a sus compa\u00f1eros y, desalentado, se ve en la necesidad de desertar, por lo que debe permanecer oculto tres a\u00f1os en las monta\u00f1as de No\u00ebs. Una amnist\u00eda le permite volver a su pueblo muy poco antes de que falleciera su madre y reiniciar sus estudios sacerdotales. Sus superiores reconocen su conducta, pero su aprovechamiento es muy bajo y es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo. El padre Balley se presta a continuar prepar\u00e1ndole y por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble le ordenaba sacerdote a los 29 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Destino, Ars<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arzobispado de Lyon le encarg\u00f3 un pueblo muy peque\u00f1o al norte de la capital llamado Ars. El territorio no ten\u00eda ni siquiera la consideraci\u00f3n de parroquia. Llega el 9 de febrero de 1818 y pr\u00e1cticamente no volver\u00e1 a salir jam\u00e1s. Por dos veces se le enviar\u00e1 el nombramiento para otra parroquia, y otras ser\u00e1 \u00e9l mismo quien intente marcharse,&nbsp; pero siempre se interpondr\u00e1 la divina Providencia, para que san Juan Mar\u00eda llegara a resplandecer, como patrono de todos los curas del mundo, precisamente en una parroquia de un min\u00fasculo pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros a\u00f1os los vivi\u00f3 enteramente consagrado a sus feligreses: les visita casa por casa; atiende a los ni\u00f1os y a los enfermos; se encarga de la ampliaci\u00f3n y mejora de la iglesia\u2026. Se emple\u00f3 a fondo en una labor de moralizaci\u00f3n del pueblo: guerra a las tabernas, lucha contra el trabajo de los domingos, empe\u00f1o en desterrar la ignorancia religiosa y, sobre todo, su dram\u00e1tica oposici\u00f3n al baile, lo que le ocasionar\u00e1 sinsabores y disgustos, incluso con acusaciones ante sus superiores. Sin embargo a\u00f1os despu\u00e9s pod\u00eda decirse que \u201cArs ya no es Ars\u201d. El demonio, que no ve\u00eda con buenos ojos su actuar, atac\u00f3 al santo con violencia. La lucha contra \u00e9l tuvo en algunas ocasiones un car\u00e1cter dram\u00e1tico. El anecdotario es copioso, y en algunas ocasiones, sobrecogedor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Primeras peregrinaciones a Ars<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Mar\u00eda sol\u00eda ayudar a sus compa\u00f1eros sacerdotes en los pueblos vecinos y aquellos campesinos recurr\u00edan luego a \u00e9l al presentarse dificultades, o simplemente para confesarse y volver a recibir buenos consejos. \u00c9ste fue el comienzo de la c\u00e9lebre peregrinaci\u00f3n a Ars.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenz\u00f3 como un fen\u00f3meno local en las di\u00f3cesis de Lyon y Belley, pero luego fue tomando mayor extensi\u00f3n de tal manera que lleg\u00f3 a hacerse c\u00e9lebre en toda Francia y aun en Europa entera. De todas partes empezaron a afluir peregrinos, se editaron libros para servir de gu\u00eda. En la estaci\u00f3n de Lyon se lleg\u00f3 a establecer una taquilla especial para despachar billetes a Ars.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Instrumento de las gracias de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel pobre sacerdote, que trabajosamente hab\u00eda hecho sus estudios, y a quien se le hab\u00eda relegado a uno de los peores pueblos de la di\u00f3cesis, iba a convertirse en consejero buscad\u00edsimo por millares de almas. Y entre ellas habr\u00eda gentes de toda condici\u00f3n, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humild\u00edsimos enfermos y pobres gentes atribuladas. Deb\u00eda pasarse el d\u00eda metido en el confesionario, predicando o atendiendo a los pobres. Sorprende que pudiera subsistir con aquel g\u00e9nero de vida. Por si fuera poco, sus penitencias eran extraordinarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios bendec\u00eda copiosamente su actividad. El que a duras penas hab\u00eda hecho sus estudios, se desenvolv\u00eda de maravilla en el p\u00falpito, sin tiempo para preparse. Resolv\u00eda delicad\u00edsimos problemas de conciencia. Tras su muerte habr\u00e1 testimonios, abundantes hasta lo incre\u00edble, de su don de discernimiento de conciencias: a \u00e9ste le record\u00f3 un pecado olvidado, a aqu\u00e9l le manifest\u00f3 claramente su vocaci\u00f3n, a la otra le abri\u00f3 los ojos sobre los peligros en que se encontraba, a otros les descubri\u00f3 su modo de ayudar en la Iglesia&#8230; Con sencillez, casi como si se tratara de corazonadas o de ocurrencias, el santo mostraba estar en \u00edntimo contacto con Dios y ser iluminado por \u00c9l. Y todo con una grand\u00edsima cordialidad. Conservamos el testimonio de personas, pertenecientes a las m\u00e1s elevadas esferas de aquella sociedad francesa que marcharon de Ars admiradas de su cortes\u00eda y gentileza. Su extrema humanidad le llev\u00f3 tambi\u00e9n a la fundaci\u00f3n de <em>\u201cLa Providencia\u201d:<\/em> una casa que, en brazos exclusivamente de la caridad, fund\u00f3 para acoger a las pobres hu\u00e9rfanas de los contornos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fallece un santo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viernes 29 de julio de 1859 se sinti\u00f3 indispuesto. Baj\u00f3, como siempre, de madrugada a la iglesia, pero no pudo resistir en el confesionario y hubo de salir a tomar un poco de aire. Antes del catecismo de las once pidi\u00f3 un poco de vino, sorbi\u00f3 unas gotas y subi\u00f3 al p\u00falpito. No se le entend\u00eda pero sus ojos ba\u00f1ados de l\u00e1grimas, volvi\u00e9ndose hacia el sagrario, lo dec\u00edan todo. Continu\u00f3 confesando, pero ya a la noche se vio que estaba herido de muerte. Descans\u00f3 mal y pidi\u00f3 ayuda: \u201cEl m\u00e9dico nada podr\u00e1 hacer. Llamad al se\u00f1or cura de Jassans\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dej\u00f3 cuidar como un ni\u00f1o. No rechist\u00f3 cuando pusieron un colch\u00f3n a su dura cama y obedeci\u00f3 al m\u00e9dico. Y se produjo un hecho conmovedor. El calor era insoportable y los vecinos de Ars, no sabiendo qu\u00e9 hacer para aliviarle, subieron al tejado y tendieron s\u00e1banas que durante todo el d\u00eda mantuvieron h\u00famedas. El pueblo entero ve\u00eda, ba\u00f1ado en l\u00e1grimas, que su cura se les marchaba. El mismo obispo vino a compartir su dolor. Tras una emocionante despedida de su padre y pastor, el santo cura ya no pens\u00f3 m\u00e1s que en morir y, con una celestial&nbsp; paz, el jueves 4 de agosto de 1859 entregaba su alma a Dios \u00abcomo obrero que ha terminado bien su jornada\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo canoniz\u00f3 el papa P\u00edo XI el 31 de mayo de 1925. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1928, el Papa nombr\u00f3 al cura de Ars Patrono de los p\u00e1rrocos y pastores de almas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Dardilly, no lejos de Lyon (Francia), una tierra de profunda tradici\u00f3n cristiana, el 8 de mayo de 1786, naci\u00f3 Juan Mar\u00eda, el santo cura de Ars. Era el cuarto de seis hermanos, de una familia campesina. 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