{"id":26478,"date":"2023-05-16T06:00:00","date_gmt":"2023-05-16T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=26478"},"modified":"2025-11-28T14:15:21","modified_gmt":"2025-11-28T12:15:21","slug":"san-juan-nepomuceno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/san-juan-nepomuceno\/","title":{"rendered":"San Juan Nepomuceno"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan Nepomuceno naci\u00f3 sobre el a\u00f1o 1340 en Nepomuc, actual rep\u00fablica checa. Estudi\u00f3 en la Universidad de Praga, para seguir despu\u00e9s un curso de Derecho Can\u00f3nico en la Universidad de Padua, en el norte de Italia. En 1380 fue nombrado p\u00e1rroco en Praga y ascendido en breve plazo a la dignidad de can\u00f3nigo de la iglesia de San Gil. En 1393, Juan de Jen\u0161tejn, arzobispo de Praga, le nombr\u00f3 su vicario general. El nuevo vicario no disfrut\u00f3 de una buena reputaci\u00f3n entre sus contempor\u00e1neos; era rico, pose\u00eda casas y prestaba dinero a nobles y sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Entrada en la corte<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reina Juana de Baviera, esposa del desaprensivo Wenceslao IV, soberano del imperio alem\u00e1n y de las tierras de Bohemia, tuvo as\u00ed ocasi\u00f3n de conocerlo, y poco despu\u00e9s le nombr\u00f3 su confesor. Por ello, siguiendo la costumbre de la \u00e9poca, Juan Nepomuceno ha de convivir en la corte de Wenceslao, sentarse a su mesa en ocasiones y a agradecer la comida que le ofrece. All\u00ed observa dolorido el trato cruel del rey para con sus servidores. M\u00e1s de una vez ve c\u00f3mo el soberano usa injustamente de los servicios del verdugo, quien tiene m\u00e1s trabajo del que la estricta equidad har\u00eda desear. Cuentan que en una ocasi\u00f3n le presentaron un ave mal asada y, sin dar m\u00e1s explicaciones, mand\u00f3 asar al pobre cocinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie, sin embargo, se atreve a arg\u00fcir nada al soberano se\u00f1or; todos le temen: su esposa, los dignatarios de la Corte, su pueblo. S\u00f3lo Juan Nepomuceno no le ten\u00eda miedo, y sol\u00eda advertir al rey que su actitud no correspond\u00eda a los principios de quien se confiesa <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/actualidad\/entrevista-efecto-avestruz-rod-dreher\/\">cristiano<\/a>. La valent\u00eda de Juan es admirada por todos, pero la reacci\u00f3n del rey no se hace esperar. Llama al verdugo y le conf\u00eda un nuevo trabajo: de momento, encarcelar a Juan Nepomuceno, despu\u00e9s&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La envidia de un rey<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La leyenda cuenta que, al cabo de unos d\u00edas, Juan es conducido de nuevo al monarca, que tienta al santo con honores y riquezas, a cambio de la revelaci\u00f3n de algunos detalles de las confesiones de su esposa. Alg\u00fan envidioso hab\u00eda susurrado al o\u00eddo del rey una infame sospecha sobre la infidelidad de la emperatriz, y Wenceslao qued\u00f3 presa de terribles celos. Sab\u00eda que la reina se confesaba con el P. Juan, y que luego iba a comulgar. Wenceslao quiso enterarse de detalles de la posible infidelidad de su esposa y mand\u00f3 llamar al confesor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPadre Juan, vos conoc\u00e9is la duda terrible que me atormenta, y vos pod\u00e9is disiparla. La emperatriz se confiesa con vos. Me bastar\u00eda una palabra&#8230;\u201d. \u201cMajestad\u201d contest\u00f3 el confesor, \u201c\u00bfc\u00f3mo es posible que me propong\u00e1is tal infamia? Sab\u00e9is que nada puedo revelar. El secreto de confesi\u00f3n es inviolable\u201d. Juan sabe que le va en ello la vida. Nadie se atrev\u00eda a oponerse al tirano. S\u00f3lo Juan otra vez se neg\u00f3 a sus planes, y fue lo que le llev\u00f3 al calabozo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPadre Juan, vuestro silencio quiere decir que renunci\u00e1is a vuestra libertad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cJam\u00e1s consentir\u00e9 en tal sacrilegio. Mandad cualquier otra cosa. En esto digo lo mismo que San Pedro: \u201cHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u201d. Pocas horas despu\u00e9s, Juan es arrojado nuevamente a la c\u00e1rcel y sometido a terribles torturas para hacerle ceder. Le torturan cruelmente a fin de hacerle cambiar de actitud, pero no cede y llega a perder el conocimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llenan los d\u00edas de Juan Nepomuceno con nuevas entrevistas con el rey, para hacerle nuevas proposiciones de honores a cambio del secreto de confesi\u00f3n, pero en vano. Sus negativas supusieron renovadas torturas, hasta que en una postrera visita se le concede la \u00faltima oportunidad: o la vida (con honores, y dignidades y riquezas), o la muerte. Y el santo sacerdote no duda: la muerte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La muerte del buen confesor<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, la reina obtiene su libertad, y le cura sus heridas. A\u00fan pudo predicar en la catedral, anunciando su muerte, convencido de que el tirano nunca le perdonar\u00eda. Poco despu\u00e9s, Juan fue a postrarse a los pies de Nuestra Se\u00f1ora de Bunzel. A la vuelta, Wenceslao le tiende una trampa. Los verdugos le esperan junto al puente, y lo arrojan al r\u00edo Moldava. Era el 19 de abril de 1393.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su epitafio, en la catedral de San Vito (Praga), dice as\u00ed: \u00abYace aqu\u00ed Juan Nepomuceno, confesor de la Reina, ilustre por sus milagros, quien, por haber guardado el sigilo sacramental fue cruelmente martirizado, y arrojado desde el puente de Praga al r\u00edo Moldava por orden de Wenceslao IV el a\u00f1o 1393\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su lengua se conserva en la catedral. En 1725 (m\u00e1s de 300 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte) una comisi\u00f3n de sacerdotes, m\u00e9dicos y especialistas examin\u00f3 la lengua del m\u00e1rtir que estaba incorrupta,&nbsp; aunque seca y gris. Y de pronto, en presencia de todos, empez\u00f3 a esponjarse y apareci\u00f3 como de una persona viva con color de carne fresca. Todos se pusieron de rodillas ante este milagro, presenciado por tantas personas y tan importantes. Fue el cuarto milagro para declararlo santo, cuya canonizaci\u00f3n fue realizada por Benedicto XIII en el a\u00f1o 1729.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan Nepomuceno ha sido llamado durante muchos siglos \u201cel m\u00e1rtir del secreto de confesi\u00f3n\u201d, y es considerado Patrono del sigilo sacramental, as\u00ed como de la fama y buen nombre, por el enlace l\u00f3gico que estos dos patronazgos poseen.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan Nepomuceno naci\u00f3 sobre el a\u00f1o 1340 en Nepomuc, actual rep\u00fablica checa. Estudi\u00f3 en la Universidad de Praga, para seguir despu\u00e9s un curso de Derecho Can\u00f3nico en la Universidad de Padua, en el norte de Italia. 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